28/08/2024
La búsqueda de la Librería Fidelio Ponce nos lleva a un viaje a través de la historia y la cultura del exilio cubano en Miami. Aunque la pregunta sobre su ubicación es sencilla, la respuesta se entrelaza con un período de profunda significación y el resurgimiento de la intelectualidad cubana en Estados Unidos. La Librería-Galería Fidelio Ponce no fue solo un punto de venta de libros; fue un vibrante centro cultural, un refugio y un trampolín para incontables artistas, escritores y pensadores que llegaron a las costas de Florida durante uno de los eventos migratorios más impactantes del siglo XX: el Gran Éxodo de El Mariel.

Esta emblemática librería se encontraba en Hialeah, Florida, específicamente en la intersección de Palm Avenue y la Calle 9. Su apertura, el 23 de abril, una fecha significativa para la literatura mundial al conmemorar el Día del Libro y las muertes de William Shakespeare y Miguel de Cervantes, selló su destino como un faro de cultura en una ciudad en plena ebullición demográfica y cultural.
- El Contexto Histórico: El Gran Éxodo de El Mariel y su Impacto Cultural
- El Nacimiento de una Idea: La Visión de Reinaldo Arenas y Nancy Pérez-Crespo
- La Ubicación Emblemática: Palm Avenue y Calle 9, Hialeah
- Un Refugio para la Cultura y el Pensamiento: Actividades y Colaboradores
- Desafíos y Resistencia: La Lucha contra la Indiferencia Oficial
- El Legado de la Fidelio Ponce: Más Allá de los Libros
El Contexto Histórico: El Gran Éxodo de El Mariel y su Impacto Cultural
Para comprender la génesis y la importancia de la Librería-Galería Fidelio Ponce, es imperativo sumergirse en el torbellino de acontecimientos que marcaron el año 1980. El «Gran Éxodo de El Mariel», que se extendió desde abril hasta octubre de ese año, fue mucho más que un simple flujo migratorio. Fue una declaración de guerra demográfica orquestada por el régimen cubano, que expulsó a más de 125 mil cubanos hacia Estados Unidos. Entre ellos, el gobierno castrista incluyó deliberadamente a presos comunes, enfermos mentales y aquellos considerados "antisociales" o "escoria", en un intento vil de desestabilizar la sociedad estadounidense y deshacerse de sus opositores.
Sin embargo, lo que la tiranía no previó fue la extraordinaria capacidad de resiliencia y superación de esta masa de desterrados. A pesar de la angustia, la tristeza y la frustración inicial, y de haber enfrentado tratos inhumanos en campos de concentración como «El Mosquito» y actos de repudio violentos, los “marielitos” (como se les conoció) resurgieron con una fuerza imparable. Contra la intención del tirano que los despidió con desprecio, muchos de ellos se convirtieron en un grupo prominente y próspero en la sociedad estadounidense, destacándose en finanzas, comercio, periodismo, y especialmente, en el arte y la literatura.
Fue en este contexto de un renacimiento cultural forzado, de artistas que se negaron a perder su libertad de crear, que la Librería Fidelio Ponce encontró su propósito. Estos creadores, que llegaron con la consigna de que «El Arte nos salvará», necesitaban espacios donde su voz pudiera ser escuchada y su obra difundida. La librería no solo satisfaría una necesidad comercial, sino que se erigiría como un símbolo de esa resistencia cultural.
El Nacimiento de una Idea: La Visión de Reinaldo Arenas y Nancy Pérez-Crespo
La historia de la Fidelio Ponce está intrínsecamente ligada a la figura del célebre escritor Reinaldo Arenas (1943-1990), uno de los más sufridos y maltratados por la tiranía cubana. Recién llegado del Mariel, Arenas, quien había huido clandestinamente y soportado una travesía espantosa, encontró refugio en Hialeah en casa de sus tíos Florentino Estrada y Osaida Fuentes. Su primera preocupación, casi una alarma, fue la ausencia de una librería en Hialeah. «En ese pueblo no hay una librería», exclamó, una frase que resonó profundamente en Nancy Pérez-Crespo, la autora de la reseña, y su esposo Juan Manuel.
Nancy y su esposo ya contaban con experiencia en el mundo literario, pues desde 1977 dirigían la Librería SIBI en Bird Road y la Avenida 95, un lugar que albergaba una activa Peña Literaria frecuentada por intelectuales cubanos de varias generaciones, incluyendo a figuras como Guillermo Martínez-Márquez, Enrique Labrador Ruiz y la etnóloga Lydia Cabrera. La idea de Arenas, sumada a su propia pasión por los libros y la cultura, los impulsó a iniciar los preparativos para abrir una nueva librería en Hialeah.

La urgencia de Arenas por la cultura era tal que, pocos días después de su llegada, impulsó el estreno mundial de una de sus obras de teatro, reescrita de “El asalto”, en el patio de la casa de Nancy. Este evento, dirigido por Herberto Dumé y con la lectura de Arenas y René Ariza, fue un éxito rotundo y demostró la sed de expresión y consumo cultural que existía en la comunidad recién llegada.
La Ubicación Emblemática: Palm Avenue y Calle 9, Hialeah
La elección de Hialeah no fue casual. Era una ciudad que crecía rápidamente con la llegada de miles de cubanos, muchos de ellos marielitos. La Librería-Galería Fidelio Ponce abrió sus puertas el 23 de abril en Palm Avenue y la Calle 9. Esta ubicación estratégica permitió a la librería convertirse en un punto de encuentro accesible para la comunidad, un lugar donde los recién llegados, que a menudo buscaban una biblioteca pública, encontraban un espacio donde los libros en español eran abundantes y la cultura vibraba.
El nombre de la librería, Fidelio Ponce, honraba al pintor cubano Fidelio Ponce de León, un artista de la vanguardia cubana. Esta elección ya indicaba la fusión entre literatura y artes visuales que caracterizaría al espacio. En su inauguración, se presentó una exposición de los pintores Juan Abreu y Arturo Rodríguez, marcando el inicio de su papel como galería de arte.
Un Refugio para la Cultura y el Pensamiento: Actividades y Colaboradores
La Fidelio Ponce se transformó rápidamente en un epicentro de actividad cultural. No era solo una librería; era un foro, una galería y un espacio de encuentro. La atmósfera del lugar estaba impregnada de un espíritu de libertad y creatividad. El salón principal estaba presidido por un enorme retrato de Fidelio Ponce, acompañado por Enrique Labrador Ruiz y su esposa Cheche, creando un ambiente que invitaba a la reflexión y la conversación.
Entre sus colaboradores iniciales se encontraban el pintor Juan Abreu y los escritores Luis de la Paz y Nicolás Abreu, quienes encontraron en la Fidelio Ponce su primer empleo en el exilio. La librería incluso sirvió de hogar improvisado para Juan Abreu, quien vivía y dormía rodeado de libros, una imagen poética de la inmersión cultural que el lugar ofrecía.
El patio-estacionamiento de la librería se adaptó para albergar numerosas actividades culturales: presentaciones de libros, charlas, reuniones literarias y lecturas de poesía. Grandes figuras como el poeta Eugenio Florit y la inolvidable Pura del Prado ofrecieron lecturas conmovedoras. La simbiosis entre los escritores y artistas ya establecidos en el exilio y los recién llegados del Mariel fue palpable y enriquecedora.
Una noche memorable fue el bautizo de “Otra vez el mar”, la primera novela que España le publicó a Reinaldo Arenas. Las actividades eran tan diversas que, mientras algunos contertulios de la Peña Literaria disfrutaban, otros vecinos se sorprendían por los “temas muy fuertes” que Arenas abordaba con su lectura apasionada. La librería también fue testigo de la presentación de “Noticias del Arte”, un tabloide neoyorquino dedicado a los artistas del Mariel, en una noche en la que el salón fue engalanado con un óleo de María Teresa de Rojas, pintado por Wifredo Lam.

Quizás uno de los encuentros más singulares fue la visita del célebre dramaturgo español Fernando Arrabal, quien llegó a Hialeah para encontrarse con René Ariza. La noche estuvo marcada por un surrealismo innegable, con Arrabal y Ariza repartiendo volantes que anunciaban a René como consejero espiritual y vidente, en un contraste hilarante con el ambiente del barrio. Lo más notable de la Fidelio Ponce fue la atmósfera de respeto y seguridad que se vivía en sus alrededores; incluso los delincuentes de la zona la respetaban y cuidaban, llamándola cariñosamente «Esa es la Casa de la Cultura».
Desafíos y Resistencia: La Lucha contra la Indiferencia Oficial
A pesar de su éxito cultural, la Fidelio Ponce enfrentó desafíos significativos. Nancy Pérez-Crespo descubrió que la alcaldía de Hialeah no estaba utilizando los fondos federales destinados a la compra de libros en español para la población hispana. Al confrontar al alcalde Raúl Martínez, recibió una respuesta desalentadora: «Yo prefiero tener policías en las calles que libros en la Biblioteca». Esta declaración desató la furia de Reinaldo Arenas, quien incluso amenazó con una de sus famosas «Cartas Abiertas».
La consecuencia de este enfrentamiento fue un acoso constante por parte de los inspectores del City Hall, que visitaban la librería mensualmente hasta su cierre. Este episodio subraya la lucha constante de los espacios culturales independientes contra la indiferencia o, peor aún, la hostilidad de las autoridades, y la resiliencia necesaria para mantener vivo un proyecto de esta índole.
El Legado de la Fidelio Ponce: Más Allá de los Libros
Aunque la Librería-Galería Fidelio Ponce eventualmente cerró sus puertas en su ubicación original, su espíritu y su legado perduraron. En 1983, Nancy y su esposo trasladaron sus operaciones a un nuevo espacio en la Calle Ocho, conocido como “el edificio de la Ocho”. Este nuevo centro expandió el concepto, albergando no solo la librería, sino también una editorial, imprenta, galería de arte y teatro. Allí, las actividades culturales se multiplicaron, y los marielitos continuaron siendo los colaboradores más entusiastas.
Incluso figuras de talla internacional, como el hoy Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, visitaron este nuevo espacio para la puesta en escena de su obra “Katy y el Hipopótamo”, compartiendo con los marielitos presentes. La Librería SIBI y la Librería-Galería Fidelio Ponce, junto con el Centro Cultural y la Editorial que surgieron de ellas, se convirtieron en un sueño hecho realidad, un epicentro de creación y difusión para una generación de artistas y escritores que llegaron al exilio buscando libertad. Nombres como Víctor Gómez, Roberto Valero, Carlos Victoria, Miguel Ordoqui, Carlos Alfonzo, Juan Boza, Juanita Baró, y muchos otros, dejaron su huella imborrable en este proyecto cultural.
El «Festival de las Artes», celebrado el 21 de agosto de 1983, en el tercer aniversario del éxodo, fue una clara manifestación del talento y la imaginación de los marielitos. Organizado por Nancy Pérez-Crespo, Reinaldo Arenas y Enrique Labrador Ruiz en su parte literaria, este festival demostró al exilio cubano y a Miami que los recién llegados eran un colectivo lleno de creatividad, ansioso por crear sin las trabas de la censura y el totalitarismo.
La Librería Fidelio Ponce, a pesar de su ubicación física hoy en el recuerdo, trascendió su función comercial para convertirse en un símbolo de la resistencia cultural y el renacimiento artístico del exilio cubano. Fue un lugar donde la libertad de expresión floreció, donde se forjaron amistades y se consolidaron carreras, y donde el arte se convirtió en el vehículo para sanar las heridas del destierro y construir un futuro.

| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Nombre Completo | Librería-Galería Fidelio Ponce |
| Ubicación Original | Palm Avenue y Calle 9, Hialeah, Florida |
| Fecha de Apertura | 23 de abril de 1981 |
| Fundadores / Impulsores | Nancy Pérez-Crespo, Juan Manuel Pérez-Crespo, Reinaldo Arenas |
| Figuras Clave Asociadas | Reinaldo Arenas, Lydia Cabrera, Juan Abreu, Arturo Rodríguez, Herberto Dumé, René Ariza, Eugenio Florit, Pura del Prado, Fernando Arrabal, Mario Vargas Llosa |
| Función Principal | Librería, galería de arte, centro cultural, foro de debate |
| Contexto Histórico | Post-Éxodo de El Mariel (1980) |
| Legado | Epicentro de la cultura del exilio cubano, plataforma para artistas “marielitos”, símbolo de resistencia. |
| Estado Actual | Ya no existe en esa ubicación, sus actividades se trasladaron y evolucionaron en otros proyectos (Librería SIBI en la Calle Ocho). |
Preguntas Frecuentes sobre la Librería Fidelio Ponce
¿La Librería Fidelio Ponce sigue abierta hoy en día?
No, la Librería-Galería Fidelio Ponce ya no opera en su ubicación original en Hialeah. Sus actividades y espíritu se integraron y evolucionaron en otros proyectos culturales impulsados por Nancy Pérez-Crespo y su esposo, como la Librería SIBI, que más tarde se trasladó a la Calle Ocho de Miami, expandiéndose para incluir una editorial, imprenta, galería de arte y teatro.
¿Por qué se llamó Fidelio Ponce?
La librería fue nombrada en honor a Fidelio Ponce de León, un destacado pintor cubano de la vanguardia. Esta elección reflejaba la intención de fusionar la literatura con las artes visuales y rendir homenaje a la rica herencia cultural cubana.
¿Cuál fue la importancia de Reinaldo Arenas en la creación de la librería?
Reinaldo Arenas fue una figura fundamental. Recién llegado del Mariel, su profunda necesidad de encontrar un espacio literario en Hialeah, donde no había librerías, inspiró directamente a Nancy Pérez-Crespo y su esposo a abrir la Fidelio Ponce. Arenas fue un colaborador activo y una fuerza motriz detrás de muchas de las actividades culturales de la librería.
¿Qué tipo de eventos se realizaban en la Librería Fidelio Ponce?
La librería era un vibrante centro cultural. Se llevaban a cabo presentaciones de libros, charlas con autores, lecturas de poesía, exhibiciones de arte, reuniones de la Peña Literaria y obras de teatro. Era un punto de encuentro para intelectuales, artistas y la comunidad en general, ofreciendo un espacio para la libre expresión y el intercambio cultural.
¿Hubo desafíos para la librería?
Sí, la librería enfrentó desafíos, notablemente la falta de apoyo de la alcaldía de Hialeah en cuanto a la compra de libros en español para la biblioteca pública. Esto llevó a un conflicto con el alcalde de la época, Raúl Martínez, y a un posterior acoso con visitas mensuales de inspectores municipales, lo que demostró la lucha de los espacios culturales independientes por subsistir.
¿Cuál fue el legado duradero de la Librería Fidelio Ponce?
El legado de la Fidelio Ponce es inmenso. Se convirtió en un símbolo de la resiliencia y el florecimiento cultural del exilio cubano tras el Mariel. Proporcionó una plataforma vital para que artistas y escritores “marielitos” pudieran expresar su talento sin censura, dejando una huella indeleble en la vida cultural de Miami y demostrando cómo el arte y la literatura pueden ser fuerzas poderosas de supervivencia y transformación en tiempos de adversidad.
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