¿Qué ofrece la librería Norte?

El Sexto Dominio: Argentina entre Crisis y Cambios (1922-1943)

22/07/2024

Valoración: 4.28 (6083 votos)

El período comprendido entre 1922 y 1943, a menudo referido como el Sexto Dominio en la historiografía argentina, marca una etapa de profunda inestabilidad, cambios estructurales y redefiniciones políticas que sentarían las bases del futuro del país. Fue un lapso de tiempo donde la Argentina, una nación que había gozado de un notable crecimiento económico a principios del siglo XX, se vio sacudida por crisis globales y conflictos internos que desafiaron su incipiente democracia y transformaron su tejido social y económico. Este artículo busca desentrañar los hilos de esta compleja era, explorando sus eventos clave, sus protagonistas y su legado.

¿Quién es el autor del pedido de Uriburu?
Entre otros, el doctor José María Rou, fundador de la Defensa Argentina, de la Acción Nacionalista y del Partido Demócrata Progresista, fue el autor del pedido de Uriburu para que asumiera la Presidencia, pues se le había dicho anteriormente que la revolución se dirigía contra Yrigoyen.

Desde la consolidación de un sistema político que oscilaba entre la democracia formal y los golpes de Estado, hasta la lucha por la hegemonía económica global post-Primera Guerra Mundial, Argentina navegó en un mar de incertidumbre. La crisis económica que siguió al conflicto bélico mundial, sumada a las repercusiones indirectas del Tratado de Versalles en el orden económico internacional, tuvo un impacto significativo en una nación fuertemente ligada al comercio exterior. En este contexto de ebullición, figuras como José Félix Uriburu emergerían, marcando un quiebre institucional que resonaría por décadas. Asimismo, la interpretación de este período ha sido objeto de estudio y debate, con autores como Jorge Abelardo Ramos ofreciendo perspectivas críticas y revisionistas que enriquecen nuestra comprensión.

Índice de Contenido

El Fin de una Era y el Inicio del Sexto Dominio (1922-1930)

El año 1922 marca el inicio de esta etapa con la asunción de Marcelo T. de Alvear a la presidencia, tras el primer gobierno radical de Hipólito Yrigoyen. Durante su mandato, Alvear intentó restaurar cierta institucionalidad y orden en el radicalismo, que se había fragmentado entre "personalistas" (seguidores de Yrigoyen) y "antipersonalistas" (opositores a su liderazgo unipersonal). A pesar de un período de relativa calma, las tensiones políticas latían bajo la superficie. La economía argentina, aunque aún robusta, empezaba a sentir los primeros embates de la inestabilidad global post-Primera Guerra Mundial. La demanda de productos agrícolas, que había impulsado el crecimiento durante décadas, comenzó a fluctuar, generando inquietud en el sector exportador.

El regreso de Yrigoyen al poder en 1928, en lo que sería su segundo mandato, estuvo marcado por un fervor popular que contrastaba con la creciente oposición de sectores conservadores, militares y empresariales. Estos grupos veían en Yrigoyen un líder populista que amenazaba sus intereses y el orden establecido. La radicalización de la política, sumada a la profunda crisis económica mundial de 1929 –el Crack de Wall Street–, creó un caldo de cultivo perfecto para el descontento. La Gran Depresión golpeó duramente a Argentina, reduciendo drásticamente los precios de sus exportaciones y la disponibilidad de créditos internacionales. La incapacidad del gobierno yrigoyenista para manejar la crisis de manera efectiva, junto con acusaciones de corrupción y autoritarismo, alimentaron la conspiración golpista.

El Golpe de Uriburu: Un Quiebre Institucional

La pregunta sobre "quién es el autor del pedido de Uriburu" se refiere en realidad a las fuerzas y el contexto que llevaron al general José Félix Uriburu a encabezar el golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930. Uriburu no fue el "autor" de un pedido en el sentido de un documento, sino el líder militar que materializó la demanda de amplios sectores de la sociedad argentina que clamaban por un cambio. Este "pedido" era una conjunción de intereses: los conservadores, que veían en Yrigoyen un peligro para el orden tradicional; los sectores militares nacionalistas, influenciados por ideas corporativistas y autoritarias europeas; y parte de la élite económica, preocupada por la crisis y la política económica del radicalismo.

El golpe de 1930 fue el primero en la historia argentina en derrocar a un gobierno constitucional por la fuerza. Uriburu asumió como presidente provisional, con la intención de establecer un régimen de corte corporativista, eliminando la "democracia liberal" que consideraba corrupta e ineficiente. Su breve gobierno (1930-1932) se caracterizó por la represión política, la intervención de provincias y universidades, y un intento fallido de reformar la Constitución para establecer un sistema más autoritario. Sin embargo, la resistencia interna y la falta de apoyo popular masivo a sus ideas más extremas lo llevaron a convocar elecciones en 1931, aunque con proscripciones y limitaciones.

La Década Infame y la Consolidación de un Nuevo Orden (1932-1943)

Tras el interregno de Uriburu, la Argentina entró en lo que se conoce como la Década Infame (1932-1943), un período caracterizado por la sucesión de gobiernos conservadores que llegaron al poder a través del fraude electoral sistemático, conocido como "fraude patriótico". Los presidentes Agustín P. Justo (1932-1938), Roberto M. Ortiz (1938-1942) y Ramón Castillo (1942-1943) representaron la restauración conservadora y el retorno a un modelo político excluyente, aunque con algunas diferencias internas.

A pesar de la ilegitimidad de origen, esta década fue testigo de importantes transformaciones económicas y sociales. Ante la crisis global, el Estado argentino adoptó un rol más activo en la economía. Se implementaron políticas de industrialización por sustitución de importaciones, fomentando el desarrollo de la industria local para reducir la dependencia de bienes extranjeros. Se crearon juntas reguladoras para controlar la producción y comercialización de productos agropecuarios, y se firmó el polémico Pacto Roca-Runciman (1933) con Gran Bretaña, que si bien aseguraba la cuota de carne argentina en el mercado británico, generó controversia por las concesiones que implicaba para la soberanía económica del país.

Tabla Comparativa: Presidentes de la Década Infame

PresidentePeríodoPartido/AlianzaCaracterísticas Destacadas
Agustín P. Justo1932-1938Concordancia (Conservadores, Radicales Antipersonalistas, Socialistas Independientes)Fraude patriótico; Plan de Obras Públicas; Pacto Roca-Runciman; Inicio de la industrialización por sustitución de importaciones.
Roberto M. Ortiz1938-1942ConcordanciaIntentos de moralizar la política y combatir el fraude; Política de neutralidad en la Segunda Guerra Mundial; Enfermedad que lo obligó a delegar el mando.
Ramón Castillo1942-1943ConcordanciaProfundización de la neutralidad en la Segunda Guerra Mundial; Aumento de la represión política; Ascenso del nacionalismo militar.

Socialmente, la Década Infame vio el crecimiento de las ciudades, la migración interna del campo a la ciudad en busca de oportunidades laborales en las nuevas industrias, y la consolidación de una clase obrera más numerosa y organizada. Aunque la represión sindical fue una constante, las bases para futuros movimientos populares se estaban gestando.

Impacto Económico Global: Post-Primera Guerra Mundial y Tratado de Versalles

Aunque Argentina mantuvo una posición de neutralidad durante la Primera Guerra Mundial, el conflicto tuvo un impacto profundo en su economía. Inicialmente, la demanda de productos agrícolas y materias primas creció, pero la interrupción de las rutas marítimas y la escasez de bienes manufacturados europeos generaron inflación y desabastecimiento. La posguerra trajo consigo una reconfiguración del orden económico mundial.

El Tratado de Versalles, firmado en 1919, si bien no involucró directamente a Argentina, fue el pilar de la nueva arquitectura de paz y, crucialmente, de las reparaciones de guerra impuestas a Alemania. Estas reparaciones, junto con la reestructuración de deudas y la desorganización del comercio internacional, contribuyeron a una inestabilidad económica global que culminaría en la Gran Depresión de 1929. Argentina, como país agroexportador dependiente de los mercados europeos, sufrió directamente las consecuencias de esta inestabilidad: la caída de los precios de las materias primas, la contracción del comercio y la dificultad para acceder a financiamiento externo. Esto forzó al país a repensar su modelo económico, impulsando la diversificación productiva y la mencionada industrialización por sustitución de importaciones.

Jorge Abelardo Ramos: Un Legado Interpretativo

Para comprender la complejidad del Sexto Dominio, es fundamental recurrir a las interpretaciones históricas que lo han abordado. Jorge Abelardo Ramos (1921-1994) fue un historiador, periodista y político argentino, figura central del revisionismo histórico y del pensamiento nacional y latinoamericano. Su obra, vasta y profunda, ofrece una perspectiva crítica sobre la historia argentina, inscribiéndola en el contexto más amplio de la historia de América Latina.

Ramos, a través de libros como "Revolución y Contrarrevolución en la Argentina" o "Historia de la Nación Latinoamericana", analizó el período del Sexto Dominio no como un mero conjunto de eventos aislados, sino como una fase crucial en la lucha entre proyectos nacionales y antinacionales, entre la oligarquía y las fuerzas populares. Su enfoque se centró en la idea de que la Argentina y los demás países latinoamericanos forman parte de una Nación Latinoamericana inconclusa, fragmentada por intereses externos e internos. Para Ramos, el golpe de 1930 y la Década Infame representaron la consolidación de un proyecto conservador y dependiente, que frenó el desarrollo autónomo del país y postergó la realización de un verdadero proyecto nacional y popular. Su lectura de la historia invitaba a ver los procesos políticos y económicos como parte de una pugna ideológica de largo aliento, y su trabajo sigue siendo una referencia indispensable para quienes buscan una comprensión más profunda de este período.

Preguntas Frecuentes sobre el Sexto Dominio

¿Qué significa el término "Sexto Dominio" en la historia argentina?

El "Sexto Dominio" es una periodización utilizada por algunos historiadores, especialmente por Jorge Abelardo Ramos, para referirse al período comprendido entre 1922 y 1943. Este término busca englobar una etapa de transición y crisis, que incluye el fin del segundo gobierno de Yrigoyen, el primer golpe de Estado de Uriburu y toda la Década Infame, hasta el golpe militar de 1943. Ramos lo enmarca dentro de una serie de "dominios" o etapas en la historia argentina, caracterizadas por diferentes configuraciones de poder y proyectos políticos.

¿Cuál fue el impacto de la Gran Depresión en Argentina durante este período?

La Gran Depresión de 1929 tuvo un impacto devastador en Argentina. Al ser un país fuertemente dependiente de las exportaciones de productos agropecuarios, la caída global de la demanda y los precios de sus bienes primarios generó una profunda crisis económica. Disminuyeron los ingresos por exportaciones, aumentó el desempleo, se redujo la capacidad de compra y se contrajo la inversión. Esta crisis fue un factor clave que contribuyó al descontento social y político que llevó al golpe de Uriburu en 1930, y posteriormente impulsó políticas de industrialización por sustitución de importaciones para reducir la vulnerabilidad externa del país.

¿Qué fue el "fraude patriótico"?

El "fraude patriótico" fue la práctica sistemática de manipulación electoral utilizada por los gobiernos conservadores durante la Década Infame (1932-1943) para asegurar su permanencia en el poder. Consistía en una serie de artimañas que iban desde la proscripción de partidos políticos (especialmente el radicalismo yrigoyenista), la compra de votos, la adulteración de padrones, el uso de la violencia y la coacción, hasta la alteración directa de los resultados. Los defensores de esta práctica la justificaban como una medida necesaria para mantener el "orden" y evitar el regreso del "populismo" radical, de ahí el adjetivo "patriótico".

¿Cómo influyó el Tratado de Versalles en Argentina?

El Tratado de Versalles, si bien no tuvo una influencia directa en Argentina como signatario o beligerante, afectó indirectamente al país a través de sus consecuencias en la economía y la política global. Las complejas reparaciones de guerra y la inestabilidad económica que generó en Europa contribuyeron a la desorganización del comercio internacional y a la posterior crisis de 1929. Argentina, como actor en el mercado mundial de productos primarios, sintió los efectos de esta inestabilidad global, lo que se tradujo en una menor demanda para sus exportaciones y un entorno económico general más volátil.

¿Qué rol tuvo el ejército en el Sexto Dominio?

El ejército tuvo un rol central y cada vez más protagónico en el Sexto Dominio. Marcó un punto de inflexión al liderar el golpe de Estado de 1930, que inauguró una serie de intervenciones militares en la vida política argentina. Durante la Década Infame, el ejército fue un pilar fundamental del régimen conservador, garantizando la continuidad del "fraude patriótico" y reprimiendo la oposición. Hacia el final de este período, el nacionalismo militar ganó fuerza dentro de las fuerzas armadas, culminando en el golpe de 1943 que pondría fin a la Década Infame y abriría una nueva etapa en la historia argentina.

El Sexto Dominio fue, sin duda, un crisol de fuerzas y tendencias que moldearon la Argentina del siglo XX. Un período que nos invita a reflexionar sobre la fragilidad democrática, la capacidad de adaptación económica y la persistencia de las ideas en la conformación de una nación.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Sexto Dominio: Argentina entre Crisis y Cambios (1922-1943) puedes visitar la categoría Librerías.

Subir