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José de San Martín: Un Retrato Inédito del Libertador

07/05/2025

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José de San Martín, el Libertador de América, es una figura central e innegable en la historia argentina. Desde la escuela, su imagen se ha forjado como la de un estratega militar brillante y un prócer intachable, casi mítico. Sin embargo, ¿qué hay más allá de la versión oficial? ¿Qué secretos y complejidades esconde la vida de este hombre fundamental? El historiador Felipe Pigna, en su aclamado libro “La voz del gran jefe”, se embarca en la ardua tarea de desentrañar un perfil mucho más amplio y menos conocido de San Martín, revelando facetas que la historia romántica ha preferido silenciar.

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La obra de Pigna no se limita a glorificar al héroe, sino que profundiza en las operaciones político-militares de las que fue víctima, en su pensamiento marcadamente progresista y en su vocación frustrada de gobernar la Argentina. Es un San Martín que rompe con el molde, un personaje que, lejos de ser unidimensional, se nos presenta con sus conflictos, sus batallas políticas y su profunda visión para el país. Esta nueva perspectiva invita a los lectores a cuestionar lo establecido y a comprender al Libertador en toda su complejidad humana y política.

Índice de Contenido

Un San Martín Desconocido: Rompiendo Mitos

Felipe Pigna ha dedicado años a investigar y madurar la idea de este libro, consciente de la importancia de abordar a “el personaje” por excelencia de la historia argentina. Su objetivo no era simplemente ofrecer novedades, sino aportar una mirada fresca y profunda, despojando a San Martín de la ficción que pretende eliminar sus conflictos y a sus numerosos y potentes enemigos. La historia oficial, a menudo, ha querido presentarlo como una figura ajena a las pugnas políticas, un mero militar desinteresado en el poder, pero la realidad, según Pigna, es mucho más rica y compleja.

En “La voz del gran jefe”, el historiador pone un énfasis particular en cómo se ha intentado borrar de la narrativa histórica el aspecto político de San Martín. Se ha silenciado su excelente gobernación tanto en Cuyo como en Perú, así como su clara voluntad de poder y su deseo de gobernar Argentina en determinados momentos, algo que le fue impedido. Este San Martín, con sus ambiciones políticas y su capacidad de gestión, es el que Pigna rescata para ofrecer una imagen más completa y verídica del prócer.

Las Batallas Políticas del Libertador: Rivadavia y Alvear

Una de las revelaciones más impactantes del trabajo de Pigna es la magnitud de la enemistad entre San Martín y figuras clave del liberalismo argentino como Bernardino Rivadavia y Carlos María de Alvear. Estos no fueron meros adversarios políticos, sino, según Pigna, “dos grandes enemigos mortales”. La crudeza de esta afirmación se sustenta en hechos documentados que la historia tradicional ha preferido omitir o minimizar. Hubo intentos de asesinato contra San Martín, como el complot de Alvear con quince personas que fracasó, o el intento de Rivadavia, del que San Martín fue advertido por el gobernador López.

Más allá de los complots físicos, San Martín fue blanco de feroces campañas de prensa y calumnias. Pigna menciona un libro inédito de Alvear, donde este se atreve a escribir una supuesta autobiografía de San Martín, inculpándolo de crímenes, robos y corrupciones inexistentes. Estas campañas de desprestigio tenían un claro objetivo político: minar la figura de San Martín, quien era un personaje siempre expectable para gobernar el país, especialmente en el contexto del Congreso de 1824 que finalmente eligió a Rivadavia como presidente. La obra de Pigna nos obliga a entender que las internas políticas y las operaciones de desprestigio no son fenómenos exclusivos de nuestra época, sino una constante en la historia.

El Perfil Progresista y Visionario del Libertador

Contrario a la imagen de un San Martín puramente militar, Pigna lo describe como un hombre de ideas profundamente progresistas y revolucionarias para su época, un aspecto que ha sido "groseramente silenciado" por la historiografía liberal argentina. Su afán por lo público, por el bienestar de la sociedad, no se había trabajado mucho hasta ahora. San Martín fue un pionero de la salud pública en nuestro país, siendo el primer gobernante argentino (en este caso de una provincia) en proponer un modelo integral de salud pública. Esto incluía la creación de hospitales públicos y una campaña masiva de vacunación antivariólica.

Un ejemplo elocuente de su pragmatismo y visión social es cómo aprovechó la "capacidad ociosa" de los conventos, convirtiendo a frailes sin mucha vocación en agentes sanitarios para vacunar a niños en las provincias. Pero su visión no se limitaba a la salud; también fue el autor del primer proyecto de ley proteccionista de Argentina. A través del diputado Godoy Cruz, envió al Congreso de Tucumán una propuesta para proteger un producto nacional clave: el vino. Aunque fue rechazada por los diputados liberales porteños, este antecedente demuestra su pensamiento económico y su compromiso con el desarrollo de la producción local. Estas acciones lo ubican en un espacio político que, por razones ideológicas, no interesó al liberalismo argentino, lo que llevó a su silenciamiento.

La Militarización y Silenciamiento de su Figura

La operación de "recorte" de la figura de San Martín, transformándolo exclusivamente en un militar, se orquestó a lo largo de décadas, intensificándose con el Centenario y culminando exitosamente con el golpe de estado de 1930 de Uriburu. A partir de entonces, San Martín fue presentado como un ícono exclusivamente militar, despojándolo de su rica dimensión política y social. Irónicamente, incluso su faceta militar fue selectivamente presentada, ya que San Martín era un militar con un pensamiento altamente progresista.

El Código de Honor del Ejército de Los Andes, por ejemplo, establece principios como "La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes", advirtiendo que el militar no está para guerras civiles o represión interna. Este tipo de ideas, que contradecían la esencia de los golpes militares, fueron convenientemente silenciadas. De igual modo, su labor en la fundación de bibliotecas y su promoción de la educación fueron opacadas, en contraste flagrante con regímenes posteriores que, paradójicamente, se decían sanmartinianos mientras quemaban libros y censuraban el conocimiento.

La Formación de un Cuadro Político Único

La complejidad del pensamiento de San Martín se gestó a partir de una formación militar en España, pero también de una profunda inmersión en las ideas de pensadores franceses y británicos. Sus fuentes intelectuales fueron variadas y ricas. En España, absorbió la impronta liberal de autores como Jovellanos y Campomanes, quienes adaptaban el pensamiento francés al contexto español. Paralelamente, leyó a fondo a Rousseau, Voltaire, Montesquieu, e incluso poseía una colección completa de La Enciclopedia. Esta amalgama de lecturas lo fue moldeando en un liberal progresista.

Dentro del propio Ejército español, San Martín se alineaba con un sector que no estaba de acuerdo con el sojuzgamiento militar de América. De hecho, esta postura se hizo evidente cuando militares españoles se negaron a participar en una expedición para reconquistar América en 1820, protagonizando una sublevación. Esta formación diversa explica por qué San Martín pudo ser un excelente oficial español y, sin contradicción, un sobresaliente oficial criollo en América. Su lucha era contra el absolutismo a nivel mundial, una causa que trascendía las fronteras y las lealtades nacionales, posicionándolo como un verdadero librepensador.

San Martín y la Masonería: Entre la Adhesión y la Desobediencia

La participación de San Martín en la masonería es un tema recurrente y a menudo polémico. Mientras historiadores católicos más radicales niegan su pertenencia por la falta de documentos explícitos (algo esperable, dada la naturaleza secreta de las logias), existen testimonios irrefutables que la confirman. Su correspondencia, la simbología masónica en sus cartas y las referencias a las "escuelas de matemáticas" o "institutos de educación" (términos usados para referirse a las logias) son pruebas contundentes. Su pertenencia a la Logia Lautaro es indudable.

¿Cómo hacer un libro de San Martin?
Uno tiene que hacer un libro de San Martín no con la idea de referenciarlo en el presente, es un error que no es propio de un buen historiador. Con los parámetros de la historia, hablar de un personaje histórico y recordarle a la gente que la historia tiene necesariamente debate, conflicto, pelea.

Sin embargo, Pigna destaca un rasgo distintivo de San Martín: su carácter de "masón desobediente". A diferencia de la obediencia estricta que se espera de un masón, San Martín nunca dejó de ser un librepensador. Se atribuyó la posibilidad de romper con la logia si no estaba de acuerdo con sus directrices, una decisión que conllevaba riesgos, incluso de muerte. Un ejemplo claro fue su ruptura con la Logia Lautaro cuando su enemigo político, Alvear (entonces director supremo), decidió entregar las provincias a Gran Bretaña en protectorado. Esta acción, que implicaba la entrega de la soberanía, fue inaceptable para San Martín, quien no dudó en desobedecer y asumir las consecuencias, demostrando su firmeza de principios por encima de cualquier lealtad institucional.

El Exilio y las Amistades Inesperadas: Rosas y Otros

Los últimos años de San Martín transcurrieron en el exilio, buscando un refugio lejos de las convulsiones políticas. Se estableció en Bologne Sur Mer, un pequeño pueblo francés cercano al Canal de la Mancha, inicialmente con la idea de cruzar a Londres, pero sus problemas de salud (una pronunciada ceguera) lo mantuvieron allí. En este lugar, forjó una hermosa amistad con el doctor Galles, director de la biblioteca local, quien le prestó el sencillo departamento donde vivió sus últimos años y escribió sus últimas cartas.

Entre sus corresponsales más destacados de este periodo se encuentra Juan Manuel de Rosas, con quien mantuvo una amistad fundamentalmente epistolar. Pigna aclara que San Martín no era "rosista" en el sentido partidario, pero sí admiraba su capacidad de conducción y su manejo de las políticas exteriores. No obstante, también criticaba aspectos como su vínculo con la Iglesia o su excesiva dureza en la represión interna. Esta correspondencia fue tremendamente fluida; de hecho, la última persona a la que le escribió antes de perder la visión y la última carta dictada a su hija Mercedes fueron dirigidas a Rosas. San Martín era profundamente antiunitario, considerando a los unitarios sus enemigos, lo que no le impedía dialogar con figuras antirosistas como Sarmiento, Florencio Varela o Alberdi en su casa de Grand Bourg antes de su retiro final. Su amplitud de miras como librepensador le permitía apoyar lo que consideraba correcto y criticar lo que no, una cualidad difícil de entender en un país tan propenso a las etiquetas y las polarizaciones.

¿Una Argentina Diferente con San Martín Presidente? Una Ucronía Necesaria

Felipe Pigna no duda en aventurar una ucronía (una historia alternativa): la Argentina habría sido mucho mejor si San Martín hubiese sido presidente en lugar de Rivadavia. Esta afirmación no es gratuita; se basa en la evidencia de su excelente gestión de gobierno tanto en Mendoza como en Perú. San Martín era un hombre que pensaba en el país en su conjunto, con una visión económica y social muy diferente a la de Rivadavia. Pigna sostiene que San Martín no habría endeudado al país ni habría cometido los "desastres" que sí hizo Rivadavia.

El propio San Martín denunció la ineficiencia y la corrupción del gobierno de Rivadavia en una extensa carta donde detalló, punto por punto, cómo se había gastado el dinero. Esto demuestra que, a pesar de la distancia, estaba muy atento a lo que sucedía en Argentina y se mantenía permanentemente informado. La visión de un San Martín gobernante, que priorizara el desarrollo nacional, el proteccionismo y el bienestar público, ofrece una perspectiva fascinante sobre lo que pudo haber sido el destino de la nación.

Preguntas Frecuentes sobre José de San Martín

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes que surgen al abordar la figura de José de San Martín desde una perspectiva más profunda y crítica:

  • ¿Fue San Martín solo un militar?

    No. Si bien su genio militar es innegable, la investigación de Felipe Pigna y otros historiadores revela un San Martín con una profunda vocación política, un pensamiento político progresista y una destacada capacidad de gestión pública. Fue un gobernante visionario en Cuyo y Perú, con proyectos de ley proteccionistas, iniciativas de salud y educación pública, y una clara voluntad de incidir en el destino de la nación.

  • ¿Por qué se silenciaron aspectos de su vida?

    El silenciamiento de ciertos aspectos de la vida de San Martín, especialmente los relacionados con su pensamiento político progresista y sus conflictos con el liberalismo porteño, fue una operación ideológica. La historiografía liberal argentina, y posteriormente regímenes autoritarios, buscaron construir una imagen de San Martín exclusivamente militar para despolitizar su figura y evitar cuestionar a personajes como Rivadavia y Alvear, quienes eran figuras clave para esa corriente. Silenciar su faceta política y social permitía consolidar un panteón de héroes que se ajustaba a ciertos intereses.

  • ¿San Martín fue masón?

    Sí, existen numerosos testimonios irrefutables, incluyendo su correspondencia y el uso de simbología masónica, que confirman su pertenencia a la masonería, específicamente a la Logia Lautaro. Aunque no hay documentos directos de afiliación (dada la naturaleza secreta de la organización), su vínculo es ampliamente aceptado por la historiografía. Sin embargo, Pigna destaca su carácter de "masón desobediente", ya que no dudó en romper con la Logia cuando sus principios chocaron con las decisiones de sus líderes.

  • ¿Admiraba San Martín a Rosas?

    San Martín no era un adherente incondicional de Juan Manuel de Rosas ni un "rosista" en el sentido partidario. Sin embargo, sí admiraba ciertas cualidades de Rosas, como su capacidad de conducción y su manejo de las relaciones exteriores. Mantuvo una fluida correspondencia epistolar con él hasta sus últimos días. A pesar de esta admiración por aspectos específicos, San Martín también era crítico con otras políticas de Rosas, como su relación con la Iglesia o su dureza en la represión interna. Su posición era más bien antiunitaria, considerando a los unitarios como sus principales enemigos políticos.

  • ¿Cómo se formó el pensamiento político de San Martín?

    El pensamiento político de San Martín fue el resultado de una rica y diversa formación intelectual. Además de su educación militar en España, se nutrió de las ideas de liberales españoles como Jovellanos y Campomanes, así como de los grandes pensadores de la Ilustración francesa, como Rousseau, Voltaire y Montesquieu, y de la lectura de La Enciclopedia. Esta combinación de influencias lo convirtió en un liberal progresista, con una visión que trascendía los intereses locales y se enmarcaba en la lucha global contra el absolutismo, lo que explica su coherencia entre su servicio en España y su liderazgo en América.

Mitos y Realidades sobre José de San Martín: Una Comparación

AspectoVisión Tradicional (Mito)Nueva Visión (Felipe Pigna)
Rol PrincipalMilitar puro, ajeno a la política.Estratega militar y político visionario, con voluntad de gobernar.
Enemigos PolíticosPocos o ninguno, figura conciliadora.Numerosos y poderosos (Rivadavia, Alvear), que intentaron desprestigiarlo y eliminarlo.
Pensamiento SocialNo desarrollado o conservador.Progresista: pionero en salud pública, educación, impulsor de leyes proteccionistas.
Figura PúblicaIntachable, sin conflictos internos.Humano, sujeto a operaciones políticas, calumnias y profundos debates internos.
Legado MilitarSolo victorias militares.Militar con principios progresistas (ej: Código de Honor del Ejército de Los Andes).
MasoneríaNegada o minimizada por falta de pruebas directas.Pertenencia confirmada por testimonios y simbología, con un carácter de "masón desobediente".

La obra de Felipe Pigna sobre José de San Martín es un viaje fascinante que nos invita a despojarnos de las capas de la historia oficial y a redescubrir a un hombre complejo, con profundas convicciones políticas y sociales. Lejos de la imagen estática del prócer de bronce, emerge un San Martín vibrante, inmerso en los conflictos de su tiempo, un libre pensador que soñó y luchó por una Argentina diferente. Su legado, visto a través de esta lente, se vuelve aún más relevante y nos interpela a comprender la historia no como un conjunto de hechos inamovibles, sino como un campo de debate y constante reinterpretación. Este tipo de aproximaciones no solo enriquecen nuestra comprensión del pasado, sino que nos ofrecen herramientas valiosas para analizar el presente.

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