¿Cuánto cuesta el libro 'El Gaucho'?

El Alma del Gaucho: Un Viaje por su Literatura

07/04/2023

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Cuando hablamos de 'El libro del gaucho', no nos referimos a una única obra, sino a un vasto y profundo universo literario que ha capturado la esencia de una de las figuras más emblemáticas de la cultura sudamericana: el gaucho. Este género, conocido como literatura gauchesca, encontró su cúspide y representación más acabada en la magistral creación de José Hernández, el inmortal poema épico

Martín Fierro. Esta obra no solo es la más célebre del género, sino que se erigió como un pilar fundamental en la construcción de la identidad nacional argentina, dándole al gaucho, por primera vez, una voz auténtica y respetuosa.

¿Qué es el gaucho en la literatura gaucha?
En la literatura gaucha, el autor suele presentar la figura del gaucho de una manera un tanto idealizada en contraposición a como se había presentado hasta el momento. Se nos habla acerca de un tipo de persona que está fuertemente vinculada a la naturaleza, que es fuerte, valiente y que, además, es cantor.
Índice de Contenido

Martín Fierro: La Voz que Resonó en la Pampa

José Hernández, con su profundo conocimiento y respeto por el hombre de campo, logró plasmar en el Martín Fierro una visión del gaucho que trascendió la mera descripción para convertirse en un testimonio conmovedor de sus alegrías y, sobre todo, de sus desdichas. La obra, publicada en dos partes (la primera en 1872 como «El gaucho Martín Fierro» y la segunda en 1879 como «La vuelta de Martín Fierro»), no solo gozó del éxito y los elogios de grandes personalidades intelectuales, sino que, lo más importante para Hernández, fue la aceptación y la veneración casi religiosa del propio gaucho y del pueblo argentino. Él mismo intuyó este impacto, escribiendo con premonición sobre cómo el gaucho, incluso en el desierto, sentiría tristeza al saber de su muerte, guardando su historia en la memoria. Y así ha sido hasta el día de hoy.

El Martín Fierro presenta al gaucho con una dignidad y un conocimiento profundos. Las muertes que Martín Fierro comete son producto de la defensa propia, en un contexto donde la supervivencia era una lucha constante. Hernández humaniza al gaucho, justificando sus acciones desde una perspectiva que las mentalidades urbanas o contemporáneas podrían no comprender cabalmente, invitando a la reflexión sobre la dura realidad de estos hombres. La obra resalta el coraje, la condición de caballeros y la habilidad de los gauchos de antaño, pintando un cuadro magistral de su existencia. Incluso se llega a comparar al gaucho con los caballeros de la Edad Media, destacando su sentido del honor y su valentía.

La influencia del Martín Fierro fue tal que, en un momento de desgracia personal, el libro podía ofrecer una ayuda inmensa al ánimo, siendo considerado incluso terapéutico por su mensaje alentador. La pasión de Hernández por la causa gaucha era palpable; su esposa lo encontró una vez golpeando el escritorio y gritando: “¡Yo salvaré al gaucho!”. La obra fue un grito contra las injusticias que padecían, sufrimientos tan grandes que, según el texto, casi imposibilitan una reivindicación suficiente, sugiriendo la necesidad de una obra del nivel de “La Piedad” de Miguel Ángel para testimoniar tanto estoicismo. Las ilustraciones de Juan Carlos Castagnino, por ejemplo, supieron reflejar como nadie el sufrimiento humano y el estoicismo denunciados en la obra.

El Gaucho en el Crisol Literario: De la Marginación al Héroe

Antes de la irrupción de obras como el Martín Fierro, la figura del gaucho en la literatura solía presentarse de manera despectiva, como un ser tosco y atrasado, alejado de los círculos sociales y la cultura. Sin embargo, con el ascenso del Romanticismo en Latinoamérica, hubo un giro fundamental. Los escritores de la época romántica, deseosos de exaltar las particularidades y tradiciones de sus países, voltearon su mirada hacia las figuras autóctonas y populares.

El gaucho, con su fuerte vínculo con la naturaleza, su valentía, su destreza y su capacidad para el canto, se convirtió en el héroe romántico ideal. Dejó de ser visto como un ser ignorante para ser considerado el portador de la sabiduría nacional, de las tradiciones más auténticas y de la libertad inherente a la vida en la inmensa Pampa argentina y otras regiones como Tucumán, Salta, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, Río Grande del Sur y la Banda Oriental.

Este cambio no fue inmediato; los prejuicios eran difíciles de vencer. Pero el Martín Fierro de Hernández fue el relato que, sin lugar a dudas, expresó a los gauchos con afecto, respeto y admiración, consolidando su lugar en el imaginario cultural y literario.

Características Fundamentales de la Literatura Gauchesca

La literatura gauchesca se distingue por una serie de elementos que la hacen única dentro del panorama literario latinoamericano:

  • El Gaucho como Protagonista: Sin duda, la característica principal es la centralidad del gaucho. La narrativa gira en torno a sus hazañas, su comportamiento, sus costumbres diarias y su visión del mundo.
  • Escenario Natural: El vasto e indomable entorno natural, especialmente la Pampa Argentina, es el telón de fondo constante de estas obras. El paisaje no es un mero decorado, sino un personaje más que influye en la vida y el carácter del gaucho.
  • Personalidad Gauchesca: El gaucho se presenta como un hombre ermitaño, humilde y simple, pero en perfecta armonía con el medio ambiente, capaz de moverse con total naturalidad en sus alrededores. Es un ser libre, fuerte y valiente.
  • Elementos Imprescindibles: Para evocar la imagen del gaucho tradicional, los escritores suelen incluir elementos icónicos como el caballo (su medio de transporte y compañero inseparable), el poncho, el cuchillo y el infaltable mate.
  • Campo vs. Ciudad: Un tema recurrente es la contraposición entre la vida rural y la urbana. La vida en el campo es idealizada como un paraíso perdido, puro y genuino, mientras que la ciudad se presenta a menudo como un espacio absurdo, nocivo y corruptor.
  • Abundantes Descripciones: Las obras gauchescas son ricas en descripciones del ambiente, del gaucho mismo, de sus costumbres y de las actividades del campo. Este detalle busca enaltecer la imagen del gaucho y su entorno.
  • Lenguaje Adaptado: Para lograr autenticidad, los escritores adoptan un lenguaje coloquial, informal, que imita el habla del gaucho, incluyendo solecismos, metáforas, arcaísmos y palabras indígenas. Predomina el monólogo sobre el diálogo, reflejando el carácter solitario del gaucho.
  • Crítica Social: Gran parte de la literatura gauchesca posee un fuerte componente de crítica social. Los autores denuncian las injusticias y el maltrato que la sociedad, o el sistema político, infligía al gaucho, un ser que, paradójicamente, encarnaba la costumbre más genuina de la sociedad.
  • Homogeneidad y Evolución: El género se caracteriza por su cohesión, con un argumento unido que, aunque cambia con el tiempo, mantiene una unidad inalterable en estilo y estructura. Se enfatiza un «paralelismo psico-cósmico» entre el gaucho y la naturaleza, mostrando la profunda influencia del entorno en el personaje.

Un Legado de Autores y Obras que Forjaron el Género

La literatura gauchesca no es solo el Martín Fierro, sino un entramado de voces que, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, y con resonancias en el XX, construyeron y enriquecieron este género:

Pioneros y la Lucha por la Independencia

El oriental Bartolomé Hidalgo es considerado el «primer poeta gaucho». En 1818, publicó en Buenos Aires su “Cielito Patriótico”, donde el gaucho se convierte en el narrador de la victoriosa Batalla de Maipú. Su trabajo con otros “cielitos” y “diálogos gauchescos” fue clave para que otros autores, como Luis Pérez y Juan Gualberto Godoy, usaran la voz del gaucho para relatar las batallas por la Independencia y las guerras civiles.

La Expresión del Exilio y la Crítica Política

Hilario Ascasubi (1807-1875) es otro pilar. Se le atribuye haber editado el primer periódico político y gaucho, “El Arriero Argentino”, en 1829. Su poema “La refalosa” (1834), publicado en el diario Jacinto Cielo de Montevideo, es un ejemplo impactante de cómo se utilizó la voz del gaucho para expresar la crítica política y el horror de la violencia, a través del relato de un gaucho «mazorquero» que describe un brutal martirio. Ascasubi también escribió sobre Santos Vega en 1870, una figura legendaria que fue explorada por varios autores.

El Humor y la Mirada Urbana

En 1866, Estanislao del Campo, con su novela “Fausto”, introdujo una figura más humorística del gaucho. A través de la conversación en versos gauchescos entre dos lugareños, uno de los cuales relata su visita a la ópera «Fausto» en el Teatro Colón de Buenos Aires, Del Campo explora la dificultad del gaucho para comprender el ambiente urbano, generando una fuente primordial de jocosidad, pero también resaltando el choque cultural.

El Punto de Inflexión: José Hernández y el Martín Fierro

Como ya se ha mencionado, José Hernández (1834-1866) se convirtió en el principal escritor del género con su «Martín Fierro». Su obra es una autobiografía fabulada del gaucho, narrando las vicisitudes de su vida, marcada por un sistema político que lo engaña y transforma su existencia. Hernández elevó al gaucho a la posición de héroe argentino, convirtiéndolo en un ícono de la corriente romántica.

Otros Narradores y la Evolución del Género

Antonio Dionisio Lussich Griffo (1848-1928), escritor uruguayo, es considerado por Jorge Luis Borges un precursor del Martín Fierro con su obra «Los tres gauchos orientales» (1872). Esta obra también presentaba un gaucho enaltecido, de espíritu ilustre, admirado por su fuerza física y moral.

Desde 1830, destacan obras como el “Facundo” (1845) de Domingo Faustino Sarmiento. Sarmiento, aunque hijo de un gaucho, mantenía una relación de amor y odio con esta figura, clasificándola en «gaucho bueno» (explorador, versado, unido a la naturaleza) y «gaucho malo» (divorciado de la sociedad, proscrito por las leyes, “salvaje de color blanco”).

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Santiago Ramos ganó fama en 1857 con “El gaucho de Buenos Aires”. Y Eduardo Gutiérrez (1879) logró una particular popularidad con novelas que narraban sobre el gaucho, a menudo el «gaucho malo», con obras repletas de contiendas sangrientas y acontecimientos dramáticos. Su novela más célebre, “Juan Moreira” (1879), relata la vida de un gaucho que transita entre lo punible y la violencia política, un «Robin Hood» argentino que, aunque comete crímenes, tiene motivos que lo justifican. Este gaucho, perjudicado por la sociedad, se convierte en un «gaucho matrero», una persona impulsiva y antisociable que protesta contra la ley.

Otros autores relevantes fueron Elías Regules y Martiniano Leguizamón. A finales del siglo XIX, la creación de la publicación “El Fogón” (1895) en el Río de la Plata fue exclusiva para la literatura gauchesca, demostrando el creciente interés en el género.

El Resurgimiento y la Continuidad en el Siglo XX

A principios del siglo XX, la literatura gauchesca siguió evolucionando. Ricardo Güiraldes (1887-1927), con su novela “Don Segundo Sombra” (1926), revivió el género, convirtiendo nuevamente el campo en una épica y enalteciendo al gaucho con un profundo sentido de virtud, valentía y solidaridad con la naturaleza. También es importante mencionar la narrativa de temática gaucha de Roberto J. Payró.

Aunque el género decayó en el siglo XX, subsistió en la improvisación de versos y en las letras de canciones folclóricas, con figuras como Manuel J. Castilla, “el Cuchi” Leguizamón, y el célebre Atahualpa Yupanqui (Héctor Roberto Chavero), quien junto a su esposa compuso poesías gauchescas. Un fenómeno curioso fue la manifestación del gaucho en la historieta, con personajes como Lindor Covas, Santos Leiva, El Huinca, Fabián Leyes, y “El cabo Savino”, que mostraban las formas más ejemplares del gaucho del siglo XIX. La tradición visual fue continuada por artistas como Florencio Molina Campos, y humorísticamente por Roberto Fontanarrosa con su entrañable personaje Inodoro Pereyra, El Renegau.

El Espíritu del Romanticismo en la Literatura Gauchesca

El romanticismo, como movimiento artístico y filosófico, fue una revolución contra el arte seudoclásico francés que imperaba en Europa. Su espíritu se caracterizó por una vuelta a lo propio, lo europeo, lo cristiano y lo nacional, en oposición a la imitación erudita de lo grecolatino. Esta rebelión artística se manifestó en el deseo de observar e imitar la naturaleza misma, en lugar de copiar lo ya escrito o imitado por los antiguos. El romanticismo valoró el sentimiento, la imagen fresca y la expresión personal, rompiendo con las fórmulas y conceptos secos de la inteligencia científica.

En este contexto, la literatura gauchesca encontró su terreno fértil. El romanticismo proclamó la libertad artística, la fantasía desenfrenada y la expresión de lo individual y subjetivo. Esto se tradujo en la literatura gauchesca en la exaltación del gaucho como un arquetipo nacional, libre y auténtico, cuya vida y costumbres eran dignas de ser contadas sin filtros ni idealizaciones clásicas. La literatura gauchesca, al igual que el romanticismo, abrazó el vocabulario popular y el lenguaje coloquial, enriqueciendo la expresión literaria y acercándola al pueblo.

Si el clasicismo buscaba la belleza ideal y universal, el romanticismo, y por ende la literatura gauchesca, se sumergió en lo real, lo particular, incluso lo "feo" o imperfecto, para expresar la vida tal cual era, sin temor a mostrar las durezas y las injusticias. Esta apertura a toda la creación, sin distinción de lo que era tradicionalmente considerado bello o feo, permitió un retrato más completo y veraz del gaucho y su entorno. La literatura gauchesca, al igual que el romanticismo, se convirtió en una expresión de la "historia íntima del alma", explorando los afectos, las pasiones y los conflictos morales del individuo.

Preguntas Frecuentes sobre el Gaucho y su Literatura

¿Cuánto cuesta el libro 'El Gaucho'?

Es importante aclarar que "El libro del gaucho" no es una única obra con un precio fijo, sino una categoría literaria. La obra más representativa, el "Martín Fierro" de José Hernández, ha tenido y tiene innumerables ediciones a lo largo del tiempo, con precios muy variados dependiendo del formato (rústica, tapa dura, ilustrada, ediciones de lujo) y la editorial. El dato de '$ 7,50' mencionado en el texto se refiere a una partitura musical titulada "El gaucho (Canto criollo, letra)" de Julio de Caro y Rafael Bossi, no a la obra literaria principal. Por lo tanto, el costo de un ejemplar de "Martín Fierro" hoy en día variaría ampliamente.

¿Qué es el gaucho en la literatura gauchesca?

En la literatura gauchesca, el gaucho es el protagonista central y se presenta de una manera idealizada, en contraposición a las representaciones despectivas previas. Es retratado como una persona fuertemente vinculada a la naturaleza, fuerte, valiente, con gran destreza a caballo y, a menudo, cantor. Es el héroe romántico por excelencia, un arquetipo tradicional y folclórico que encarna la sabiduría nacional, las tradiciones y la libertad de la vida en la Pampa. Aunque existen representaciones del "gaucho malo", incluso en estos casos, sus acciones suelen estar justificadas por las injusticias sociales.

¿Cuál es el espíritu de la literatura del gaucho?

El espíritu de la literatura del gaucho está intrínsecamente ligado al surgimiento del Romanticismo en Latinoamérica. Nace del deseo de realzar las particularidades nacionales, las costumbres y las tradiciones de un país. Busca dar voz a una clase social, los gauchos, que, aunque en ocasiones marginada, representaba la autenticidad y la libertad de la vida rural. Es un espíritu de rebeldía contra lo establecido, de defensa de la identidad propia frente a lo foráneo, y de una profunda conexión con la naturaleza y el sentimiento individual.

¿Quiénes eran los gauchos?

Los gauchos eran personas, principalmente de origen mestizo, que habitaban las zonas rurales de países como Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, especialmente en la Pampa. Eran expertos en el manejo del caballo y se dedicaban a actividades relacionadas con el campo, como la ganadería. Socialmente, eran personas sencillas, a menudo con escasos recursos económicos, pero que vivían con una plena libertad en un ambiente rodeado por la naturaleza. Para muchos románticos, eran vistos como hombres magníficos, en constante contacto con el medio ambiente natural y libres de las ataduras de la vida urbana, lo que les confería un "espíritu épico" y, a menudo, la capacidad de ser verdaderos poetas populares a través de sus cánticos.

¿Qué dice la Biblia sobre el gaucho?

La Biblia no menciona explícitamente al gaucho, ya que es un texto de una cultura y época muy anteriores y geográficamente distantes. Sin embargo, el espíritu de nobleza y perdón que se asocia a algunas de las representaciones más idealizadas del gaucho, como el Martín Fierro, puede resonar con principios bíblicos. En la obra de Hernández, Martín Fierro, a pesar de sus aflicciones, es capaz de perdonar y bendecir a sus hijos, expresando: “Dios te dé su protección ya que no me la dio a mí. Y a mis hijos donde aquí les echo mi bendición”. Este acto de bendición y la capacidad de sobreponerse a la adversidad con un espíritu noble, a pesar de las desgracias, son valores universales que trascienden culturas y épocas.

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