30/09/2023
La noticia del cierre definitivo de la librería El Atril en Mar del Plata ha resonado profundamente en el ámbito cultural y comercial de la ciudad. Tras dos décadas de presencia ininterrumpida, el emblemático local emplazado en la Diagonal Pueyrredón, entre Rivadavia y San Martín, en pleno centro local, bajó sus persianas para no volver a abrirlas. Esta decisión, cargada de tristeza y nostalgia, no solo marca el fin de una era para muchos lectores marplatenses, sino que también refleja una compleja realidad que trasciende el ámbito local y se inscribe en un panorama más amplio de desafíos para el sector librero.

Juan Greco, uno de los socios fundadores de El Atril, compartió con el diario LA CAPITAL los dolorosos motivos detrás de esta decisión. Si bien la pandemia de Covid-19 fue un factor determinante, acelerando el proceso, Greco admitió que la declinación de las ventas en Mar del Plata era una tendencia que ya venía observándose. Esta "triste postal" de una librería que se desarma para guardar sus ejemplares en cajas y enviarlos a otros locales de la cadena en Morón, Tandil, Lomas de Zamora y Merlo, es un símbolo de los tiempos difíciles que atraviesa el comercio tradicional.
- Un Legado de Dos Décadas que Llega a su Fin
- La Pandemia: El Golpe Final para un Negocio en Declive
- Factores Más Allá del Virus: Los Desafíos del Comercio Librero
- El Panorama Editorial y la Irrupción del E-commerce
- El Criterio Comercial de El Atril: Un Modelo Diferenciador
- El Adiós a los Clientes y la Esperanza de un Regreso
- Tabla Comparativa: Desafíos de las Librerías Tradicionales vs. Online
- Preguntas Frecuentes sobre el Futuro de las Librerías
Un Legado de Dos Décadas que Llega a su Fin
El Atril no era una librería cualquiera en Mar del Plata; era un referente, un punto de encuentro para lectores, estudiantes y coleccionistas. Durante 20 años, su presencia en la ciudad fue sinónimo de acceso a una vasta selección de títulos y un espacio de fomento a la lectura. La historia de El Atril en la ciudad costera es una de expansión inicial y, lamentablemente, de contracción gradual. Hubo un tiempo en que la cadena contaba con tres sucursales en Mar del Plata: una en la céntrica calle Santa Fe, otra en la concurrida Olavarría y, finalmente, la que permaneció hasta el último momento en la Diagonal Pueyrredón.
Greco recordó con nostalgia cómo las primeras dos sucursales tuvieron que cerrar sus puertas mucho antes, señal de que los problemas no eran recientes ni exclusivos del último local. La sucursal de la diagonal, aunque resistió más tiempo y se convirtió en el último bastión de la marca en la ciudad, también se fue "apagando de a poquito", una metáfora que encapsula la lenta agonía de un negocio que luchaba por mantenerse a flote en un mercado cada vez más adverso. El descenso gradual y constante de las ventas fue un síntoma claro de una situación insostenible.
La Pandemia: El Golpe Final para un Negocio en Declive
Si bien Juan Greco admite que la declinación de ventas ya era una tendencia preexistente en Mar del Plata, la llegada y el impacto prolongado de la pandemia de Covid-19 fueron, sin duda, el golpe de gracia. La crisis sanitaria no solo afectó drásticamente el flujo de clientes debido a las restricciones de movilidad y el miedo al contagio, sino que interrumpió un pilar fundamental para el negocio de las librerías: la venta de textos escolares. "La pandemia empezó justo cuando estaba por largarse la venta de textos escolares y eso nos mató", lamentó Greco, haciendo hincapié en la importancia de este período para la facturación anual de muchas librerías.
Este ciclo de ventas, crucial para la supervivencia económica, se vio completamente frustrado, privando a El Atril de ingresos vitales en un momento ya delicado. El impacto del confinamiento y las restricciones no solo se sintió en Mar del Plata; Greco reveló que la cadena ya había tenido que cerrar otros dos locales icónicos: uno en Monte Grande y otro en Morón, ambos víctimas de la misma crisis generada por la situación sanitaria global. La imposibilidad de operar con normalidad, sumada a la drástica reducción de la circulación de personas y el cambio en los hábitos de consumo, fueron factores determinantes que aceleraron el desenlace para la librería marplatense.
Factores Más Allá del Virus: Los Desafíos del Comercio Librero
La crisis que llevó al cierre de El Atril no puede atribuirse únicamente al Covid-19, aunque este haya sido el detonante final. Juan Greco destacó que los costos operativos se volvieron insostenibles mucho antes de la pandemia. "Se vendía cada vez menos y esto era algo que teníamos que sostener económicamente para pagar la luz, los sueldos, los alquileres y era imposible. Generaba pérdidas", explicó el socio fundador. La carga económica de mantener una estructura con diez empleados, como la que llegó a tener el local de la diagonal antes de la pandemia, se volvió abrumadora, especialmente una vez que la ayuda gubernamental, que había sido un alivio temporal, fue suspendida. "El gobierno nos ayudó y después lo cortaron. Cuando se cortó la ayuda del gobierno fue como que nos vimos absolutamente solos para enfrentar una carga económica importante", afirmó Greco, evidenciando la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas ante la falta de apoyo estatal en momentos críticos.
A esto se sumó un factor humano igualmente preocupante: el estado anímico del personal. El desánimo y la preocupación constante por la situación económica de la librería llevaron a una baja significativa en la moral de los empleados, afectando incluso la dinámica de atención al cliente. "Se fueron bajoneando y a lo último casi que echaban a los clientes. Por miedo, o lo que sea, echaban a los clientes", una descripción cruda de la tensión y el estrés que vivían quienes trabajaban en el lugar. Esta situación de desmoralización, sumada a la imposibilidad de afrontar los gastos fijos, creó un círculo vicioso que hizo insostenible la continuidad del negocio.
El Panorama Editorial y la Irrupción del E-commerce
Juan Greco también ofreció una perspectiva más amplia sobre el estado del sector a nivel nacional, señalando tendencias que impactan a todas las librerías del país. Analizó que "a nivel país las editoriales se retrajeron muchísimo, tienen problemas para editar, se vende poco y está ganando la venta online por la pandemia". Este es un punto crucial que redefine el mercado del libro.
La digitalización, acelerada por la necesidad de comprar desde casa durante el confinamiento, ha reconfigurado el mercado. Las librerías físicas, especialmente las grandes, se vieron en desventaja frente a plataformas que podían operar sin restricciones de horario ni aforo, ofreciendo un catálogo inmenso y entregas a domicilio. Las editoriales, por su parte, enfrentan sus propios desafíos, como la escasez de papel, el aumento de los costos de producción y la incertidumbre en la demanda, lo que repercute en la disponibilidad y variedad de títulos, y en la dinámica de todo el ecosistema del libro. La competencia de las grandes plataformas en línea, con sus precios agresivos y su conveniencia, ha puesto a prueba la resiliencia de los modelos de negocio tradicionales, obligándolos a repensar su valor y su propuesta.

El Criterio Comercial de El Atril: Un Modelo Diferenciador
A pesar de los desafíos del mercado, El Atril se distinguía por un modelo de negocio particular que buscaba ofrecer un valor añadido a sus clientes y diferenciarse de otras librerías. Su criterio comercial se basaba no solo en la venta de libros nuevos, sino, y de manera muy importante, en la modalidad de canje y la compra-venta de libros usados. Esta estrategia permitía a los lectores acceder a títulos a precios más accesibles y darle una segunda vida a sus ejemplares, fomentando la economía circular de la lectura y haciendo de la lectura un hábito más accesible para un público más amplio.
Además, la organización interna de sus locales emulaba la de una biblioteca. Las secciones estaban meticulosamente divididas según las corrientes literarias, materias de estudio o géneros, lo que facilitaba la búsqueda y ofrecía una experiencia de usuario enriquecida, ayudando a los lectores a navegar por el vasto universo de los libros de una manera más intuitiva y especializada. Esta curaduría y clasificación interna demostraba un profundo conocimiento del catálogo y una dedicación a la experiencia del lector. Este enfoque, si bien innovador, sostenible y apreciado por muchos, no fue suficiente para contrarrestar la fuerza combinada de la crisis económica, la pandemia y la creciente competencia digital, que terminaron por sofocar su operación en Mar del Plata.
El Adiós a los Clientes y la Esperanza de un Regreso
El cierre de El Atril en Mar del Plata no fue abrupto ni desatendido. La librería se esforzó por cumplir con sus compromisos y despedirse de su clientela de la manera más responsable posible. Afiches colocados en la vidriera de la Diagonal Pueyrredón informaban claramente a los clientes sobre el proceso de cierre: "Nos vamos de Mardel… todo cliente que tenga reservas pendientes, pasar a retirar todos los días de 9 a 11 hasta el 28 de mayo inclusive. Gracias".
Greco aseguró que estaban respondiendo a todos los clientes de Mar del Plata, devolviendo dinero a quienes habían hecho señas por libros que no llegaron por problemas editoriales (ajenos a la librería), y comprometiéndose a enviar por correo las reservas pendientes que no pudieran ser retiradas en persona. Este gesto de responsabilidad y compromiso con la clientela habla del respeto que la librería siempre tuvo por su comunidad de lectores, incluso en un momento de gran dificultad. A pesar de la profunda tristeza que le invadía, Juan Greco no pierde la esperanza de un posible regreso. "Quizás dentro de un par de años, cuando estemos más o menos bien y hayamos superado esta pandemia, podamos recuperar y volver con un local a Mar del Plata, aunque sea uno chiquito", confesó. Una pequeña luz al final de un túnel oscuro, un anhelo de revivir un espacio que, sin duda, era "una linda librería" para los marplatenses y que dejó una huella en la ciudad.
Tabla Comparativa: Desafíos de las Librerías Tradicionales vs. Online
La situación de El Atril es un reflejo de los cambios profundos en el mercado del libro. A continuación, una tabla que compara los principales desafíos y ventajas de los modelos de negocio tradicionales frente a la venta online:
| Característica | Librerías Tradicionales (como El Atril) | Venta Online (E-commerce) |
|---|---|---|
| Costos Operativos | Altos (alquiler, sueldos, servicios, inventario físico en múltiples puntos, seguridad). | Menores (almacén centralizado, menos personal de tienda, menor impacto de servicios por unidad vendida). |
| Experiencia de Compra | Exploración física, ambiente único, asesoramiento personal, contacto directo con el libro, eventos culturales, comunidad. | Comodidad 24/7, búsqueda rápida, acceso a millones de títulos, reseñas de usuarios, entrega a domicilio, precios competitivos. |
| Gestión de Inventario | Espacio físico limitado, riesgo de stock inmovilizado, necesidad de rotación constante, costos de almacenamiento por m². | Amplia variedad virtual, logística de distribución eficiente, menor riesgo de obsolescencia de stock físico por ubicación. |
| Impacto de Pandemias/Restricciones | Cierres forzosos, caída drástica de clientes presenciales, imposibilidad de realizar eventos. | Aumento de la demanda, ventaja competitiva por operatividad continua, adaptación rápida a cambios en hábitos de consumo. |
| Precios | Sujetos a costos operativos más altos, menor margen para descuentos agresivos, dependencia de márgenes editoriales. | Mayor flexibilidad para ofrecer descuentos agresivos debido a menores costos estructurales y economías de escala. |
| Relación con el Cliente | Comunidad local sólida, fidelización por trato personal y conocimiento del lector, creación de espacios de pertenencia. | Basada en eficiencia, precios bajos, velocidad de entrega y conveniencia, marketing digital personalizado. |
Preguntas Frecuentes sobre el Futuro de las Librerías
La noticia del cierre de El Atril en Mar del Plata genera, naturalmente, interrogantes sobre el futuro del sector librero en Argentina y el mundo. A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes que surgen en este contexto:
- ¿Por qué muchas librerías tradicionales están cerrando sus puertas?
El cierre de librerías como El Atril responde a una combinación compleja y multifactorial. En primer lugar, los altos costos operativos son una carga económica significativa: alquileres elevados en zonas céntricas, salarios de personal (que incluyen cargas sociales), impuestos, servicios básicos (luz, agua, gas) y el mantenimiento de un inventario físico considerable. A esto se suma la competencia creciente de las grandes plataformas de venta online, que pueden ofrecer precios más bajos (debido a menores costos estructurales y economías de escala) y una comodidad de compra inigualable, erosionando la cuota de mercado de los comercios físicos. La pandemia de Covid-19 actuó como un catalizador, acelerando tendencias ya existentes al restringir el acceso a los locales, reducir drásticamente las ventas presenciales y afectar segmentos clave como los textos escolares. Finalmente, cambios en los hábitos de consumo y lectura, así como la situación económica general del país que afecta el poder adquisitivo de los ciudadanos, también contribuyen a esta difícil situación, haciendo que la venta de libros no sea una prioridad para muchas familias.
- ¿Cómo influye la venta online en la supervivencia de las librerías físicas?
La venta online ha tenido un impacto transformador y, en muchos casos, desafiante en el sector librero tradicional. Si bien ofrece a los consumidores una comodidad sin precedentes y acceso a un catálogo inmenso de títulos de todo el mundo, también representa una competencia formidable para las librerías físicas. Las plataformas en línea a menudo operan con menores costos estructurales, lo que les permite ofrecer descuentos más agresivos y envíos rápidos, a veces incluso gratuitos, algo difícil de igualar para un comercio con una estructura física. Durante la pandemia, cuando las librerías físicas estaban cerradas o con capacidad limitada, la venta online se convirtió en la principal vía de adquisición de libros, consolidando nuevos hábitos de compra entre los consumidores que quizás antes no la utilizaban. Esto ha obligado a las librerías tradicionales a repensar sus modelos de negocio, buscando diferenciarse a través de la curaduría especializada de títulos, la creación de experiencias únicas en tienda (cafés literarios, espacios de lectura, eventos culturales), la especialización en nichos específicos o la integración de sus propios canales de venta online para complementar su oferta física.
- ¿Qué es el modelo de canje y compra-venta de libros usados que utilizaba El Atril?
El modelo de canje y compra-venta de libros usados era una de las características distintivas y más valoradas de la librería El Atril, siendo una estrategia clave para ofrecer un valor diferenciado a sus clientes. Este sistema permitía a los lectores llevar sus libros ya leídos a la librería, donde podían venderlos y recibir dinero en efectivo, o bien canjearlos por otros títulos disponibles en el amplio stock de libros usados de la tienda. De esta manera, se fomentaba la lectura accesible, ya que los libros usados se vendían a precios considerablemente más bajos que los nuevos, y se daba una segunda o tercera vida a los ejemplares, promoviendo así una economía circular de la lectura. Para la librería, representaba una fuente adicional de inventario, a menudo con un costo de adquisición menor, y una forma de atraer a un público que buscaba opciones más económicas o títulos difíciles de encontrar. Era un enfoque sostenible y comunitario que, lamentablemente, no pudo sostenerse ante la magnitud de otros desafíos económicos y contextuales que se intensificaron en los últimos años.
- ¿Existe esperanza para el regreso de librerías como El Atril en el futuro?
Como expresó Juan Greco con una mezcla de tristeza y optimismo, la esperanza siempre está presente para aquellos que aman los libros y los espacios que los albergan. Si bien el panorama actual es innegablemente desafiante para el comercio tradicional, la resiliencia del sector cultural y el amor intrínseco por los libros y la lectura persisten en la sociedad. Un posible regreso de El Atril, o de librerías con un espíritu similar, aunque sea con un formato más pequeño o adaptado a las nuevas realidades del mercado, dependerá de varios factores. Entre ellos, una recuperación económica sostenida que reactive el consumo, la implementación de políticas de apoyo al comercio local y al sector cultural por parte de los gobiernos, y la capacidad de las librerías para innovar y encontrar nuevos modelos de negocio que complementen la experiencia física con las herramientas digitales. El deseo de los lectores de tener espacios físicos donde explorar, descubrir y conectar con los libros sigue siendo fuerte, lo que alimenta la posibilidad de un renacimiento para librerías emblemáticas como El Atril, que dejaron una huella imborrable en la comunidad marplatense.
El cierre de El Atril en Mar del Plata es más que la pérdida de un negocio; es el adiós a un punto de referencia cultural y un recordatorio palpable de los profundos desafíos que enfrenta el comercio tradicional en la era actual. Sin embargo, la historia de El Atril también es un testimonio de la pasión por los libros y la comunidad que se construye alrededor de ellos, una pasión que sus fundadores, como Juan Greco, esperan poder reavivar en el futuro, quizás con un nuevo capítulo en la historia librera de Mar del Plata.
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