07/07/2022
En el corazón de Tolosa, un pintoresco pueblo guipuzcoano, la memoria colectiva guarda con cariño el recuerdo de un lugar especial, un refugio de historias y saberes que, aunque ya no existe físicamente, perdura en el imaginario de sus habitantes. Nos referimos a la librería Umeentzat, un establecimiento que, más que un simple comercio, fue un pilar de la comunidad, un espacio de encuentro y aprendizaje impulsado por la pasión de dos maestros, don Antonio y doña Josefa. Para quienes se preguntan dónde se ubicaba esta entrañable librería, la respuesta nos lleva a un viaje al pasado, a una época donde los pequeños negocios locales tejían la rica trama de la vida cotidiana.
La librería Umeentzat, cuyo nombre en euskera significa “Para los niños”, no era una librería cualquiera. Era el fruto del esfuerzo y la vocación de Antonio González y Josefa Laya, un matrimonio de maestros que dedicó su vida a la enseñanza y al fomento del saber. Su compromiso con la educación trascendía las aulas de la Escuela Nacional y del colegio público Gorosabel, donde don Antonio, además de impartir matemáticas, ejercía como director. Para ellos, el aprendizaje no se limitaba a los libros de texto; era una aventura que debía explorarse a través de las páginas de cuentos, novelas y obras de todo tipo.
En un Tolosa donde las opciones para adquirir libros eran escasas, la Librería Umeentzat emergió como un oasis literario. Aquellos que la conocieron la describen como un lugar "muy familiar", un adjetivo que encapsula a la perfección la atmósfera que sus dueños supieron crear. No se trataba de un gran establecimiento, sino de un espacio acogedor, donde cada visitante, especialmente los más pequeños, se sentía bienvenido y animado a explorar el fascinante mundo de la lectura. Las tardes en Umeentzat eran un ritual para muchos niños de la localidad, un destino habitual donde la curiosidad se alimentaba con cada nuevo descubrimiento entre sus estanterías.
Antonio y Josefa: Maestros de Vida y Letras
La esencia de Umeentzat no puede entenderse sin la figura de sus fundadores, Antonio y Josefa. Ambos eran maestros de profesión, un oficio que les granjeó el cariño y el respeto de incontables generaciones de tolosarras. Llegados a Tolosa desde distintos puntos de la geografía española –ella desde Munilla, La Rioja; él desde Navaleno, Soria–, se arraigaron en el pueblo, dedicando su vida al servicio público y a la comunidad. Su compromiso iba más allá de lo académico; era un compromiso con el bienestar y el desarrollo de sus alumnos y vecinos.
Esta vocación pedagógica se extendía naturalmente a su librería. Umeentzat era una extensión de su filosofía educativa, un lugar donde los niños podían continuar su aprendizaje de manera lúdica y autónoma. La elección del nombre, “Para los niños”, no era casual; reflejaba su deseo de nutrir las mentes jóvenes y despertar en ellas el amor por los libros desde temprana edad. La librería se convirtió en un complemento perfecto a su labor en la escuela, ofreciendo un acceso fácil y amigable a la cultura escrita en un entorno cercano y de confianza.
Don Antonio y doña Josefa eran figuras queridas y respetadas. "Han dado clases a muchas generaciones de tolosarras", comenta un amigo de la familia, reflejando el profundo impacto que tuvieron en la vida de la comunidad. Su presencia en la librería era tan familiar como en el aula, siempre dispuestos a orientar, recomendar y compartir su pasión por el conocimiento. La librería Umeentzat era, en esencia, un reflejo de su carácter: paciente, dedicado y profundamente humano.
Un Refugio de Cultura en el Barrio de Izaskun
La Librería Umeentzat se ubicaba en el barrio de Izaskun, un rincón de Tolosa que, gracias a la presencia de este establecimiento, se enriquecía culturalmente. En aquellos años, las librerías eran puntos neurálgicos de la vida social y cultural de los pueblos, mucho más que simples puntos de venta. Eran espacios donde se tejían conversaciones, se descubrían nuevos autores y se fomentaba el hábito lector.
Para los vecinos de Izaskun y de Tolosa en general, Umeentzat era un referente. Un lugar donde se sabía que se encontraría no solo el libro deseado, sino también una palabra amable y un ambiente propicio para la reflexión y el esparcimiento. La descripción de la librería como "muy familiar" no solo aludía a la gestión por parte de un matrimonio, sino también al sentimiento de pertenencia que generaba entre sus clientes. Era un espacio donde las familias se sentían cómodas, donde los niños podían ojear libros sin prisas, y donde la lectura se percibía como una actividad placentera y accesible.
Estos pequeños negocios, como Umeentzat, son fundamentales para la identidad de un pueblo. Contribuyen a crear un sentido de comunidad, ofrecen servicios personalizados y, en el caso de las librerías, actúan como faros culturales. El recuerdo de "íbamos muchas tardes por ahí" evoca una época en la que la librería era parte integral de la rutina de ocio y aprendizaje de muchos tolosarras, un punto de referencia en su infancia y juventud.
El Cierre y la Transformación: De Libros a Mascotas
Con el paso del tiempo, como sucede con tantos negocios locales y con la evolución de los hábitos de consumo, la Librería Umeentzat finalmente cerró sus puertas. Aunque la fecha exacta de su cierre no se detalla, lo que sí sabemos es que el espacio que una vez albergó cuentos y conocimientos ha tomado una nueva vida. En la actualidad, el local donde se encontraba la querida librería de don Antonio y doña Josefa está ocupado por una peluquería canina.
Esta transformación es un testimonio de cómo los espacios urbanos se adaptan a las nuevas necesidades y tendencias. Sin embargo, el cambio de uso no borra la huella de lo que fue. Para muchos tolosarras, cada vez que pasan por delante de esa esquina en Izaskun, la imagen de la peluquería canina se superpone con el recuerdo vívido de la librería, de las estanterías repletas de libros y de la presencia cálida de sus dueños. Es un recordatorio de que los lugares tienen memoria y que, aunque su función cambie, su historia perdura en el corazón de la comunidad.
El hecho de que don Antonio, ya jubilado, siga activo dando clases de informática y redes sociales a jubilados y personas con discapacidad en el ayuntamiento, subraya su espíritu inquebrantable de servicio y enseñanza. Su "buen pedagogo, paciente" carácter, como lo describe un concejal local, es el mismo que seguramente aplicaba en la librería, haciendo de ella un lugar de aprendizaje y crecimiento personal.
El Legado Inmaterial de Umeentzat
Aunque la Librería Umeentzat ya no esté operativa, su legado trasciende su existencia física. Representa la dedicación de dos individuos, Antonio y Josefa, que creyeron firmemente en el poder de los libros y en la importancia de hacerlos accesibles a todos, especialmente a los más jóvenes. Su establecimiento fue un semillero de lectores, un lugar donde se plantaron las semillas de la curiosidad y el amor por el conocimiento que florecerían en las mentes de generaciones de tolosarras.
La historia de Umeentzat es también la historia de cómo los pequeños negocios familiares contribuyen de manera invaluable al tejido social y cultural de un pueblo. Son estos lugares, atendidos por personas comprometidas con su comunidad, los que forjan recuerdos, construyen identidades y enriquecen la vida diaria. La librería de don Antonio y doña Josefa no solo vendía libros; cultivaba mentes, fomentaba la imaginación y fortalecía los lazos comunitarios. Su espíritu familiar y su enfoque en los niños dejaron una huella imborrable en la memoria de Tolosa.
El impacto de Umeentzat se mide no solo en los libros vendidos, sino en las incontables horas de lectura que propició, en las conversaciones que inspiró y en la simple alegría de descubrir una nueva historia. Es un recordatorio de que una librería es mucho más que un conjunto de estanterías; es un pulmón cultural, un punto de encuentro y un espacio donde las ideas cobran vida.
Preguntas Frecuentes
A continuación, respondemos a algunas de las preguntas más comunes sobre la Librería Umeentzat y sus propietarios:
¿Dónde estaba la librería de don Antonio y doña Josefa?
La librería, conocida como Umeentzat, se encontraba en Tolosa, una localidad guipuzcoana. Aunque la dirección exacta no se especifica, se sabe que estaba en el barrio de Izaskun. Actualmente, el local que ocupaba la librería es una peluquería canina.
¿Quiénes eran don Antonio y doña Josefa?
Don Antonio González y doña Josefa Laya eran los padres de Arancha González Laya, exministra de Asuntos Exteriores. Ambos eran maestros de profesión, muy queridos y respetados en Tolosa por su dedicación a la enseñanza y su implicación con la comunidad. Eran los propietarios y el alma de la librería Umeentzat.
¿Qué tipo de librería era Umeentzat?
Umeentzat, que significa "Para los niños" en euskera, era una librería descrita como "muy familiar". Su enfoque principal estaba en ofrecer libros para los más jóvenes, fomentando la lectura desde la infancia en un ambiente acogedor y cercano.
¿Está la librería Umeentzat todavía abierta?
No, la Librería Umeentzat ya está cerrada. El local que una vez ocupó ha sido transformado y actualmente alberga una peluquería canina. Sin embargo, su recuerdo permanece vivo en la memoria de los tolosarras.
¿Por qué era importante la librería Umeentzat para Tolosa?
Umeentzat era importante para Tolosa porque, en una época en la que había pocas librerías en la localidad, ofrecía un espacio accesible y familiar para la adquisición de libros, especialmente para niños. Era un punto de encuentro cultural y un reflejo del compromiso de sus dueños, dos maestros, con la educación y el fomento de la lectura en la comunidad.
La historia de la Librería Umeentzat es un recordatorio de la profunda conexión entre los negocios locales, sus propietarios y la vida de una comunidad. Aunque el espacio físico haya cambiado de función, el espíritu de don Antonio y doña Josefa, su dedicación a la enseñanza y su amor por los libros, perdura como un legado inmaterial en la memoria de Tolosa. Su librería fue más que un punto de venta; fue un centro de cultura y un testimonio del poder de los libros para enriquecer vidas y construir comunidades. La nostalgia por Umeentzat es un eco del valor que los tolosarras otorgan a aquellos lugares y personas que, con su esfuerzo y pasión, enriquecen el día a día de su pueblo.
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