14/08/2023
En el corazón de la histórica Avenida de Mayo, en Buenos Aires, un cartel se ha convertido en el triste mensajero de un final: “Liquidación total por cierre hasta el último libro”. La Librería de las Luces, un verdadero faro para los amantes de la literatura y un reservorio invaluable de ejemplares descatalogados, baja sus persianas definitivamente. No es solo el cierre de un comercio, sino el ocaso de un espacio cultural que por décadas fue refugio de historias y conocimiento.

La decisión, tan dolorosa como inapelable, es el resultado de una convergencia de factores económicos adversos que se venían arrastrando desde 2016 y que la llegada intempestiva del COVID-19, a mediados de marzo de 2020, agravó hasta límites insospechados. José Roza, actual propietario y heredero de esta tradición librera fundada por su padre, Mario Roza, en 1960, no ve otra alternativa que el cierre. La resiliencia tiene un límite, y para la Librería de las Luces, ese límite ha sido alcanzado.
Las Razones Inapelables de un Cierre Doloroso
La situación financiera de la Librería de las Luces, como la de muchos otros negocios tradicionales, se volvió insostenible. José Roza explica que la pandemia significó “un mazazo” brutal, con ingresos que durante siete meses se redujeron drásticamente, llegando en ocasiones a apenas el 10 por ciento de lo que facturaban antes de la crisis sanitaria. Esta zona particular de la Avenida de Mayo, otrora vibrante, se transformó en un desierto comercial. Las oficinas permanecen cerradas, los empleados estatales trabajan desde sus casas, y el turismo, que antes generaba un flujo constante de visitantes de países limítrofes, desapareció por completo. La vitalidad económica se esfumó, dejando a la librería sin su oxígeno principal: la clientela presencial.
A esta dramática caída de ventas se sumó otro golpe decisivo: la suspensión del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) por parte del Ministerio de Desarrollo Productivo, que dejó de incluir a editoriales y librerías a partir de noviembre. Roza relata que, por una razón particular (el fallecimiento de su hermana, parte de la sociedad), pudo acceder al ATP recién en los últimos tres meses. Antes de eso, tuvo que desprenderse de sus propios ahorros para poder cubrir los sueldos de sus empleados durante los primeros meses de la pandemia. A pesar de haber cambiado la razón social para operar como sucursal de sus librerías en la costa (Librerías Alfonsina en Villa Gesell, Pinamar y Valeria del Mar), la interrupción del ATP fue la estocada final. “No tengo capacidad financiera para seguir funcionando”, confiesa Roza desde Villa Gesell.
Los costos fijos, como el alquiler del local, más impuestos y expensas, ascendían a 120.000 pesos en marzo. Aunque lograron negociar una reducción del 50 por ciento del alquiler durante los meses más duros, el déficit mensual se volvió una losa insoportable. “Nunca pensé que iba a tener una librería con un déficit de 300 mil pesos por mes. Y no lo puedo seguir teniendo”, afirma Roza. La decisión de cerrar ahora, aunque dolorosa, busca una salida ordenada que permita pagar los retiros del personal y saldar los pasivos con la AFIP, evitando un endeudamiento impagable.
Un Legado de Papel: La Historia de Librería de las Luces
La Librería de las Luces no es un establecimiento cualquiera; es un pedazo de la historia cultural de Buenos Aires. Fue fundada en 1960 por Mario Roza, padre del actual propietario, José Roza. Sus primeros años estuvieron marcados por una ubicación diferente, en la Avenida de Mayo 615, donde permaneció hasta 1997, momento en que se trasladó a su actual emplazamiento en el 979 de la misma avenida.
Pero la historia de esta librería se entrelaza aún más profundamente con el mundo editorial. En sus inicios, la Librería de las Luces funcionó también como domicilio alternativo de la editorial SELA (Sociedad Editora Latinoamericana). SELA fue una casa editora de gran relevancia, creada en 1945 por el propio Mario Roza y Héctor Arenales. Lo que la hace particularmente notable es el hecho de que SELA fue la primera editorial en publicar a la célebre poetisa argentina Alfonsina Storni, un hito que subraya la importancia y el compromiso cultural de sus fundadores. Este legado de promoción de la literatura y el pensamiento ha sido una constante en la trayectoria de la librería.
José Roza, además de ser el actual custodio de la Librería de las Luces, es también propietario de las Librerías Alfonsina, ubicadas en destinos turísticos de la costa atlántica argentina: Villa Gesell, Pinamar y Valeria del Mar. Esta experiencia en el rubro, sin embargo, no fue suficiente para sortear la tormenta perfecta que azotó a la Librería de las Luces en la capital.
El Gran Remate y el Desafío de la Digitalización
El cartel de “liquidación total por cierre” generó un aumento transitorio en las ventas, un último respiro para la librería. José Roza es realista y sabe que este incremento es temporal, anticipando un pico de trabajo en diciembre que luego volverá a caer. El plan es ambicioso: liquidar los 150.000 libros que componen su vasto stock hasta el 30 de junio de 2021. Este proceso no solo busca recuperar parte de la inversión, sino también amortizar el retiro de los cinco empleados y saldar las deudas con la AFIP, buscando una salida “prolija” de una situación que el propietario califica de “insólita”.
Uno de los factores que, en retrospectiva, pudo haber contribuido a la vulnerabilidad de la Librería de las Luces fue su limitada incursión en el comercio electrónico. Roza reconoce que no desarrollaron la venta online de manera robusta. “Tímidamente empezamos un poco tarde en Mercado Libre, pero lo que aportaba era poco”, explica. Mientras que otras librerías y comercios se volcaron masivamente a la venta digital durante el confinamiento, la principal fuente de ingresos de la Librería de las Luces, además de la venta presencial en el local, se complementaba con su participación en Ferias del Libro a lo largo y ancho del país, desde Caleta Olivia hasta San Salvador de Jujuy. Estas ferias, fundamentales para su modelo de negocio, fueron precisamente las que se suspendieron o se vieron obligadas a adaptarse a formatos virtuales, mermando drásticamente un canal de venta vital.
En un emotivo texto que circula por redes sociales, José Roza se despide de sus lectores: “Ciento cincuenta mil ejemplares a precios apenas mayores que el de un diario esperan ser rescatados por los lectores que durante años abrevaron en sus anaqueles”. Es un llamado final a los amantes de los libros para que den una última oportunidad a estos volúmenes, antes de que este reservorio cultural desaparezca para siempre.
La Pérdida de un Reservorio de Libros Descatalogados
La Librería de las Luces era mucho más que un simple punto de venta de libros; era un verdadero tesoro para bibliófilos y coleccionistas. Su especialización en libros descatalogados la convertía en un lugar único. En un mundo donde la producción editorial se enfoca en las novedades y los best-sellers, las librerías de viejo y las que ofrecen material fuera de catálogo cumplen una función cultural invaluable. Son custodios de la memoria, de obras que ya no se imprimen, de ediciones raras o difíciles de encontrar. Su cierre no solo afecta al negocio, sino que empobrece el panorama cultural de la ciudad, reduciendo los espacios donde el pasado literario puede ser explorado y redescubierto. Es un golpe a la diversidad bibliográfica y a la posibilidad de que futuras generaciones accedan a textos que, de otra forma, podrían caer en el olvido.
Tabla Comparativa: Antes y Durante la Pandemia
| Aspecto | Antes de la Pandemia | Durante la Pandemia (Meses más críticos) |
|---|---|---|
| Ingresos por Ventas | Nivel normal y estable | Reducidos hasta el 10% del nivel pre-pandemia |
| Circulación en Avenida de Mayo | Alta (turistas, empleados de oficinas, transeúntes) | Prácticamente nula (teletrabajo, oficinas cerradas, turismo cero) |
| Programa ATP (Ayuda Estatal) | No aplicaba | Recibido tardíamente y por solo tres meses; luego suspendido |
| Costos Fijos (Alquiler, Impuestos) | Aproximadamente 120.000 pesos mensuales | Se logró pagar el 50% del alquiler, pero otros costos se mantuvieron |
| Flujo de Caja | Equilibrado o con margen de ganancia | Déficit de hasta 300.000 pesos mensuales |
| Venta Online | Inexistente o muy marginal | Tímida incursión en Mercado Libre, con poco impacto |
| Participación en Ferias del Libro | Fuente importante de ingresos adicionales | Ferias suspendidas o realizadas de forma virtual, con impacto negativo |
| Perspectiva Futura | Continuidad del negocio | Imposibilidad de continuar sin asistencia extraordinaria |
Preguntas Frecuentes sobre el Cierre
- ¿Por qué cierra la Librería de las Luces?
La librería cierra debido a una prolongada crisis económica, agravada drásticamente por la pandemia de COVID-19. La caída de ventas, la falta de circulación de público en la zona, el elevado costo de los alquileres y la suspensión de la ayuda estatal (ATP) hicieron inviable su continuidad financiera. - ¿Hasta cuándo estará abierta la librería para la liquidación?
Según las estimaciones de su dueño, José Roza, la liquidación total del stock de 150.000 libros se extenderá hasta junio de 2021. - ¿Dónde estaba ubicada la Librería de las Luces?
Su última ubicación ha sido en la Avenida de Mayo 979, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Anteriormente, estuvo en la Avenida de Mayo 615 hasta 1997. - ¿Qué tipo de libros vendía principalmente Librería de las Luces?
Era reconocida como un importante reservorio de libros descatalogados, ofreciendo una amplia variedad de títulos difíciles de encontrar en otras librerías. - ¿Hay alguna esperanza de que la librería reabra en el futuro o en otra ubicación?
El propietario, José Roza, ha manifestado que no ve posibilidades de retomar la librería, salvo que se reciba una asistencia extraordinaria que considera poco probable. La decisión de cerrar es definitiva para poder afrontar los compromisos financieros de manera ordenada. - ¿La librería contaba con venta online antes de la pandemia?
No, la Librería de las Luces no había desarrollado una venta online significativa. Solo incursionó tímidamente en Mercado Libre hacia el final, pero con un aporte mínimo a sus ingresos. Su modelo de negocio dependía fuertemente de la venta presencial y la participación en ferias del libro. - ¿Qué pasará con los empleados de la librería?
La decisión de cerrar ahora se tomó, en parte, para poder pagar los retiros del personal de manera prolija, según lo expresado por José Roza.
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