12/03/2025
En el vasto universo de la academia, donde el saber se entrelaza con la experiencia personal, emergen relatos que trascienden lo meramente curricular para convertirse en verdaderas leyendas. La Universidad de Granada, como muchas otras instituciones centenarias, ha sido cuna de incontables anécdotas, pero pocas resuenan con la particular intensidad y el humor agridulce como la historia del Dr. Jesús Biel Gayé y su icónica asignatura de Termodinámica. Este es un relato sobre un libro que, más allá de sus páginas, ejerció un efecto profundo y duradero, y cómo de la desesperación estudiantil surgió una solución anónima que cambiaría el destino de generaciones de alumnos.

La termodinámica, para muchos, es una disciplina abstracta y compleja. Para los estudiantes de física de Granada en las décadas pasadas, era sinónimo de un desafío casi mitológico, personificado en la figura de un catedrático de inteligencia excepcional y métodos pedagógicos singulares. Su curso se convirtió en una barrera para muchos, y de esa necesidad imperiosa de comprensión nació una búsqueda colectiva, un esfuerzo por desentrañar los enigmas de un saber que parecía reservado para unos pocos elegidos. Aquí desglosamos la saga de la Termodinámica granadina, sus protagonistas y el sorprendente papel de un libro y una colección de problemas en su desenlace.
La Leyenda del Dr. Biel: Un Desafío 'Insuperable'
Don Jesús Biel Gayé, catedrático de termología en la Universidad de Granada, era una figura de méritos intelectuales incuestionables. Sus cursos de termología en segundo de física eran, en palabras de sus propios alumnos, insuperables. Y no en el sentido de su excelencia, sino en el de su dificultad: la tasa de suspensos era tan elevada que corría la leyenda de años en los que “no aprobaba absolutamente nadie, sin excepciones”. Esta situación dio pie a la formulación humorística del “cuarto principio de la termodinámica granadina”, con variantes que afirmaban la conservación del número de suspensos, el crecimiento ineludible de alumnos con la asignatura pendiente o la inaccesibilidad del cero absoluto de suspensos.
La cifra de cientos de estudiantes con la asignatura pendiente, que la mitología estudiantil elevaba a cuatrocientos, contrastaba drásticamente con los escasos ciento cuarenta alumnos por año académico que cursaban segundo de física. Este fenómeno no era una exageración de estudiantes resentidos, sino una realidad palpable que incluso afectaba a mentes privilegiadas. Un ejemplo paradigmático fue el caso de Pepe Caro Ramón, apodado “El Máquina”, una inteligencia prodigiosa capaz de comprender cualquier concepto, que obtuvo un mero notable en la asignatura. Este hecho, para muchos, era la prueba irrefutable de la rigurosidad, o quizás la implacabilidad, del Dr. Biel.
El Dr. Biel, originario de Calatayud, poseía un acento académico impecable y un carácter que generaba tanto respeto como leyendas. Rumores apócrifos sobre su pasado, como una supuesta huida de una universidad catalana, se arremolinaban en la estela de su personalidad mítica. Sin embargo, era en el aula donde su figura cobraba vida. Su método de enseñanza se basaba en la lectura previa de su libro, “Formalismo y métodos de la termodinámica”, para luego resolver dudas en clase. El libro, sin embargo, era francamente indigesto. Sus famosos “En efecto:”, con los que iniciaba los párrafos de demostración, eran a menudo imposibles de descifrar. El desentrañar uno de estos pasajes crípticos era motivo de celebración espontánea entre el alumnado, llegando a ser portada en la revista estudiantil “Radical al Kilo”. La omnipresencia de esta muletilla, y el cachondeo transgeneracional que generaba, se rumorea que fue una de las razones de su supresión en la edición definitiva de su obra.
La relación entre el Dr. Biel y sus alumnos estaba salpicada de anécdotas memorables. Su reacción ante un problema resuelto implícitamente por un alumno, su aversión a la escritura desordenada en la pizarra o al uso incorrecto de los nombres de las letras griegas, pintaban el retrato de un catedrático de la vieja escuela. Uno de los episodios más célebres fue su discusión con Pepe Caro en la pizarra, donde el Dr. Biel llegó a cuestionar los conocimientos básicos de física general de “El Máquina”, quien, con admirable aplomo, le replicó que había obtenido matrícula de honor en dicha asignatura. La famosa exclamación del Dr. Biel, “¡¡¡¡Por los clavos de Cristo!!!!”, ante lo que consideraba una “burrada” estudiantil, resonaba en el aula, siempre pronunciada con un “usted” que denotaba su arraigado sentido de la urbanidad.
Incluso su clasicismo se extendía a su vestimenta y a su visión filosófica de la ciencia. No toleraba los pantalones vaqueros en la universidad y llegó a obligar a los alumnos a salir y volver a entrar a un examen “como personas y no como borregos”. Filosóficamente, le enervaban las “modas intelectuales modernillas”. En una ocasión, ante una pregunta sobre la interpretación profunda de la entropía, el Dr. Biel defendió la suficiencia de las ecuaciones y, con una tiza en la mano, ilustró la diferencia entre los conceptos de entropía y energía, lanzando el trozo de creta por el aula para demostrar la energía cinética, un acto que el autor del relato eleva a la categoría de “insuperable belleza humana, poética y epistemológica”. A pesar de su carácter, el Dr. Biel también mostró momentos de reflexión y disculpa, como cuando se retractó tras un incidente con un alumno que llevaba gorra en clase.
La Lucha Estudiantil: 'Mucho Queso' y un Aprobado Inesperado
La situación de la Termodinámica era insostenible. Cientos de alumnos con la asignatura pendiente generaban un clima de desesperación que afectaba carreras y economías familiares. En este contexto, la iniciativa estudiantil cobró forma. El autor y una compañera, Mar Domech Martínez, decidieron presentarse a las elecciones para representantes del alumnado en el consejo del Departamento de Física Aplicada. Su candidatura, llamada “Queso” (acrónimo de “Queremos Ser Originales”), era intencionadamente anodina, una pura cáscara sin un contenido ideológico específico, pero paradójicamente, su inanidad condujo al éxito electoral.
Una vez en el consejo, la realidad de la Termodinámica se hizo patente. Las reuniones eran soporíferas, con el Dr. Biel entreteniéndose en hacer pajaritas de papel, mientras los estudiantes se enfrentaban a la cruda realidad de sus compañeros. La solución: ¡convocar una asamblea! Carteles por toda la facultad anunciaban la reunión para los afectados por la Termodinámica. Este acto de “airear los problemas fuera” no fue bien recibido por el director del departamento, don Gerardo Pardo Sánchez, quien conminó al autor a su despacho para una reprimenda. Sin embargo, la época había cambiado; era 1989, y el estudiante, consciente de la falta de herramientas del catedrático para imponer su voluntad, aguantó el chaparrón con monosílabos para luego colgar los últimos carteles de la convocatoria.

La asamblea culminó con la redacción de un escrito dirigido al director del departamento, solicitando medidas para corregir el “tapón” de suspensos en una asignatura que, en otras universidades, era considerada una “maría”. Aunque el texto no llegó a tratarse formalmente en el consejo de departamento, y la capacidad de presión del alumnado era limitada en aquel entonces, el efecto de esta movilización fue notorio. Al curso siguiente, el Dr. Biel se vio “forzado” a un “memorabilísimo aprobado general” mediante un examen trivial, lo que muchos interpretaron como una consecuencia directa de la presión estudiantil, un “olor a Queso” en el aire. Sin embargo, este no sería el fin de los suspensos en Termodinámica; la asignatura continuó siendo un escollo, lo que llevó a una solución aún más inesperada.
El Legado Inesperado: 'Sin Motivos' y la Salvación Anónima
El libro del Dr. Biel, “Formalismo y métodos de la termodinámica”, se anunciaba como “volumen 1”, prometiendo un “volumen 2” dedicado a problemas resueltos y temas avanzados. Sin embargo, este segundo volumen nunca llegaba, dejando a los estudiantes en un estado de “inanición permanente” de materiales. Esto dio lugar a un frenético mercado de fotocopias de exámenes, apuntes y soluciones de dudosa fiabilidad, una “feria de pollos sin cabeza”.
La promesa de un volumen 2 se convirtió en una deuda moral. Y cuando el Dr. Biel finalmente publicó otro libro, no fue el esperado volumen de problemas, sino un opúsculo titulado “Los suspensos en la universidad”. Esta noticia cayó como una bomba, generando oleadas ortogonales de indignación y risas. Curiosamente, este episodio solo reforzó la habilidad del Dr. Biel para el humor y su innegable cualificación para escribir sobre el tema de los suspensos, dada su trayectoria.
Fue en este contexto de necesidad que el autor, tras suspender Termodinámica en junio, se embarcó en una tarea titánica: recopilar todos los ejercicios y problemas disponibles, y desarrollar y confirmar soluciones correctas. Con la ayuda inestimable de Pepe Caro, que incluso lo acogió en su casa, el autor logró no solo aprobar en septiembre, sino también crear un tesoro: la colección más completa de problemas de Termodinámica al estilo Biel que jamás se había visto. Esta colección de casi doscientas cuartillas, titulada con humor “Problemas de termodinámica y métodos del formalismo” (un juego de palabras con el título del Dr. Biel), incluía incluso un recortable del “octaedro termodinámico”, un modelo nemotécnico para armar.
La colección, inicialmente compartida con algunos colegas, se propagó como la pólvora. Sin autoría visible, se convirtió en el material de estudio esencial para decenas, si no cientos, de estudiantes. Las academias de Granada, que antes se beneficiaban enormemente de la “mina” de suspensos del Dr. Biel, comenzaron a usar fotocopias de quinta o sexta generación de esta colección. El autor, sin saberlo siquiera, se había convertido en el salvador anónimo de la Termodinámica granadina durante una década. Esta difusión filantrópica e inconsciente añadió una dimensión épica a la historia.
Finalmente, tras una década, el Dr. Biel saldó su deuda. Publicó, junto a una reedición ampliada de su primer volumen, “Curso sobre el formalismo y los métodos de la termodinámica”, que ¡incluía el volumen segundo de ejercicios y problemas! Lo que la colección del autor había sido en su momento –lo posible–, ahora se convertía en la perfección: la obra completa del catedrático, con problemas resueltos correctamente y comentarios sutiles que solo alguien de su nivel podría formular. Esta nueva edición, aunque seguía siendo de digestión dura, ostentaba la profundidad de una catedral gótica, una formalización axiomática de la termodinámica por un experto sin igual.
Así, la idea humorística de la academia “Sin Motivos” se materializó de una manera inesperada: la colección de problemas del autor se quedó, literalmente, “sin motivos” para existir como material principal, ya que la obra del Dr. Biel estaba completa. Sin embargo, la satisfacción de haber ayudado a tantos estudiantes de manera anónima, y el valor de ese aprobado “bielístico” obtenido con tanto esfuerzo, permanecen como un legado de un verano de arduo trabajo y colaboración.
Comparativa: La Obra Original vs. El Recurso Estudiantil
| Aspecto | “Formalismo y métodos de la termodinámica” (Dr. Biel) | “Problemas de termodinámica y métodos del formalismo” (Colección Estudiantil) |
|---|---|---|
| Autor | Dr. Jesús Biel Gayé | Estudiante anónimo (el autor del relato) |
| Contenido principal | Teoría, formalismo axiomático, demostraciones | Ejercicios y problemas resueltos |
| Disponibilidad inicial | Libro impreso (Vol. 1) | Colección de fotocopias, difusión boca a boca |
| Objetivo principal | Establecer bases teóricas rigurosas | Ofrecer herramientas prácticas para la resolución de problemas |
| Dificultad de comprensión | Alta, críptica (“En efecto:”) | Práctica, orientada a la aplicación |
| Impacto inicial | Generó un “tapón” de suspensos | Se convirtió en un recurso vital para aprobar |
| Legado final | Obra completa y definitiva sobre el formalismo termodinámico | Ayuda anónima y masiva durante una década, hasta la publicación del Vol. 2 original |
Preguntas Frecuentes sobre la Termodinámica Granadina
- ¿Quién fue el Dr. Jesús Biel Gayé?
- Fue un catedrático de termología en la Universidad de Granada, conocido por su inteligencia excepcional, su rigor académico y la gran dificultad de su asignatura de Termodinámica, que generó un alto índice de suspensos durante años.
- ¿Por qué era tan difícil la asignatura de Termodinámica del Dr. Biel?
- La dificultad radicaba en su enfoque altamente formalista y axiomático, basado en un libro de texto complejo (“Formalismo y métodos de la termodinámica”) que contenía demostraciones crípticas y pocos problemas resueltos, lo que dejaba a los estudiantes con escasos recursos prácticos para el estudio.
- ¿Qué era el libro “Formalismo y métodos de la termodinámica”?
- Era el libro de texto principal del Dr. Biel, presentado como “volumen 1”. Destacaba por su rigor teórico y su estilo denso, especialmente por las introducciones “En efecto:” en sus demostraciones, que resultaban muy difíciles de descifrar para los alumnos.
- ¿Cómo ayudó la colección de problemas creada por el estudiante?
- Ante la ausencia de un volumen de problemas oficial y la escasez de material de estudio, un estudiante (el autor del relato) recopiló y resolvió cientos de ejercicios. Esta colección, difundida de forma anónima a través de fotocopias, se convirtió en un recurso indispensable que ayudó a decenas, si no cientos, de estudiantes a preparar y aprobar la asignatura.
- ¿Se publicó finalmente el volumen de problemas del Dr. Biel?
- Sí, después de aproximadamente una década desde la publicación del “volumen 1”, el Dr. Biel publicó una edición ampliada de su obra que incluía el esperado “volumen 2”, dedicado a ejercicios y problemas resueltos, completando así su trabajo original.
- ¿Qué significa “El libro en efecto” en este contexto?
- El título hace referencia al impacto real y duradero (el “efecto”) que tuvo el libro del Dr. Biel, no solo por su contenido, sino por las circunstancias que generó: la necesidad de materiales adicionales, la lucha estudiantil, y la creación de una colección de problemas que, aunque anónima, ejerció un efecto salvador para muchos alumnos. También es un guiño a la famosa muletilla del profesor, “En efecto:”.
La historia de la Termodinámica en Granada es un testimonio fascinante de cómo la educación, la resiliencia estudiantil y la difusión inesperada de conocimiento pueden entrelazarse para crear un legado duradero. El Dr. Jesús Biel Gayé, con su rigor y su singular personalidad, dejó una huella imborrable. Su libro, un monumento al formalismo científico, generó un vacío que fue llenado por la creatividad y el esfuerzo colectivo de sus alumnos. La colección de problemas, nacida de la necesidad y difundida “sin motivos” de lucro o reconocimiento, se convirtió en un faro de esperanza para generaciones. Al final, la obra completa del catedrático llegó, ofreciendo la solución “perfecta” a lo que antes había sido “lo posible”. Esta saga subraya no solo la importancia de los libros y materiales de estudio, sino también el poder transformador de la comunidad académica y la sorprendente manera en que el conocimiento y la ayuda pueden fluir a través de los canales más insospechados, dejando un efecto positivo mucho más allá de las aulas.
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