07/11/2022
A los ojos de cualquier extranjero, la visión de librerías con sus puertas abiertas a la medianoche en plena Avenida Corrientes puede resultar, cuanto menos, peculiar. Sin embargo, para los porteños, esta escena es tan cotidiana como el aire que respiran. En Buenos Aires, la compra de libros no es una simple transacción, sino un ritual, casi una necesidad básica, equiparable a una farmacia de turno o un bar donde desahogar el alma hasta el amanecer. Esta fascinación por el mundo impreso convierte a la capital argentina en una verdadera ciudad lectora, un título que no solo se siente en sus calles, sino que se confirma con cifras contundentes: según el Foro Mundial de Ciudades Culturales (2015), Buenos Aires ostenta 25 librerías por cada 100.000 habitantes, superando a metrópolis como Hong Kong y Madrid.

Esta arraigada cultura del libro no es casualidad; es el resultado de una rica historia que entrelaza educación, legislación y una innata curiosidad intelectual. Desde la Ley 1420 de educación universal, laica y gratuita de 1884, hasta la Ley del Fomento del Libro de 2001, que eximió del IVA a la producción y comercialización de obras nacionales, el país ha cultivado un ambiente propicio para la lectura. Y en el epicentro de este universo literario, la Avenida Corrientes se erige como un faro para bibliófilos y curiosos, ofreciendo un crisol de librerías que van desde las centenarias de libros usados hasta las modernas 'boutique' con bar y jardín de invierno, sin olvidar los espacios íntimos que funcionan en departamentos anónimos o las imponentes transformaciones de antiguos teatros.
La Avenida Corrientes: Un Universo Literario a Toda Hora
La Avenida Corrientes es, sin duda, el corazón palpitante del circuito librero porteño. Su particularidad de mantener las librerías abiertas hasta altas horas de la noche es un testimonio de la pasión lectora que la atraviesa. Aquí, un plan clásico de la noche incluye una función de teatro, unas porciones de pizza y, por supuesto, un recorrido por sus emblemáticas librerías. La diversidad es asombrosa, y cada local cuenta una historia, ofrece un tipo de experiencia única.
El Glyptodón: Donde el pasado se encuentra
Entre las joyas de la Avenida Corrientes y sus alrededores, se encuentra El Glyptodón, un bastión del libro usado. Su dueño, Alejandro López Medus, se autodenomina, con un toque de humor y sabiduría, como un 'ropavejero de la cultura'. Su librería es un santuario de estantes de madera y el inconfundible aroma embriagador de los libros viejos. Alejandro, sociólogo y artista plástico de formación, inició este proyecto en tiempos difíciles, durante la última dictadura argentina, y hoy es una figura clave en la preservación de la tradición del libro de segunda mano en Buenos Aires.
La esencia de El Glyptodón reside en la búsqueda de aquellos ejemplares que parecen inalcanzables. López Medus se dedica a visitar casas con bibliotecas valiosas, a conversar con quienes desean desprenderse de sus volúmenes y a recibir a innumerables personas en su escritorio, todas con la esperanza de encontrar 'aquel' libro. Él cree firmemente que, a pesar de las percepciones generacionales, la lectura en Buenos Aires no solo no disminuye, sino que crece, y con ella, el negocio del libro, incluido el usado. Las anécdotas en El Glyptodón son innumerables: desde la mujer que busca una obra del padre Mario, un cura sanador, hasta el hombre que se lleva tres libros de literatura italiana, o el adolescente que, con obviedad, pregunta por 'El amor en los tiempos del cólera', solo para enterarse de que una primera edición alcanza los 5.000 pesos, una cifra considerable que demuestra el valor que pueden adquirir estas reliquias.
Librería Hernández: Un bastión de resistencia y cultura
En la misma céntrica Avenida Corrientes, en el barrio de San Nicolás, se alza la Librería Hernández, un establecimiento histórico fundado por Damián Carlos Hernández, fallecido en 1987. Esta librería es un símbolo de resistencia y un pilar de la cultura porteña. Se cuenta que fue el propio Hernández quien, arriesgando su vida, salvó miles de títulos 'marcados' y prohibidos por la última dictadura militar, que censuró a cientos de autores locales y extranjeros. En 1977, el gobierno militar allanó el lugar, lo cerró por un año y detuvo a Hernández durante seis meses, forzándolo finalmente al exilio para preservar su vida.
Fiel a su historia de militancia y compromiso, Hernández sigue siendo un espacio donde predominan las obras de poesía, teatro, sociología y psicología. El escritor Osvaldo Bayer, en alguna ocasión, capturó la esencia de este lugar, que bien podría definir el espíritu de la Buenos Aires lectora: 'El libro, la lectura, el saber, el debate. El libro en todo su valor. De la noche a la mañana. De la mañana a la noche clasificando libros, colocándolos según la calidad y no de ‘best seller’. Aconsejando, de la noche a la mañana'. Hernández no es solo una librería; es un monumento al libre pensamiento y al poder de la palabra.
Más Allá de Corrientes: Joyas Literarias en Buenos Aires
Si bien la Avenida Corrientes es el epicentro, la pasión por los libros se extiende por toda la ciudad, revelando otros espacios que son verdaderos templos para los amantes de la lectura.
El Ateneo Grand Splendid: La librería más bella del mundo
Aunque no se encuentra en la Avenida Corrientes, sino en la Avenida Santa Fe 1860, El Ateneo Grand Splendid es una parada obligatoria para cualquier amante de los libros y un símbolo del patrimonio cultural de Buenos Aires. Hace unos años, el diario británico 'The Guardian' la ubicó en el segundo lugar de su lista de las librerías más bonitas del mundo, solo superada por una holandesa ubicada en una iglesia de 800 años. Este magnífico edificio, inaugurado como teatro en 1919 y transformado en librería en el año 2000, alberga más de 120.000 títulos en stock físico.
Al cruzar sus puertas, el visitante es transportado a una época de oro, con su cúpula pintada, sus balcones originales y una ornamentación intacta que evocan el esplendor teatral. El ambiente es de una tranquilidad que invita a perderse entre sus 2.000 metros cuadrados, donde se puede leer cómodamente en alguno de los sillones distribuidos por el lugar. El antiguo escenario se ha transformado en un bar y espacio de lectura, y los palcos, donde antaño la aristocracia porteña disfrutaba de las obras, ahora ofrecen rincones íntimos para sumergirse en las páginas de un libro. Es una experiencia que trasciende la simple compra; es un homenaje a la arquitectura y a la literatura.
A Cien Metros de la Orilla: La librería oculta de San Telmo
En el pintoresco barrio de San Telmo, alejada del bullicio de Corrientes, se encuentra una de las librerías más peculiares y ocultas de la ciudad: A Cien Metros de la Orilla. No hay carteles, ni anuncios en la calle; solo la persistencia del lector (y quizás un poco de ayuda de Google y una llamada telefónica) lo guiará hasta el apartamento de Natalia Romero, su dueña.
Natalia, docente de literatura y escritora, comenzó vendiendo libros a domicilio y, alentada por otros libreros, decidió transformar su propio hogar en este espacio literario. Lo que empezó con libros sobre su cama, creció hasta convertirse en un acogedor rincón que, además, sirve de canal de distribución para pequeñas editoriales, apoyando el nuevo circuito literario. La característica principal de A Cien Metros de la Orilla es la atención personalizada: Natalia no solo recomienda títulos, sino que ofrece un mate en una tarde fría y se interesa genuinamente por las lecturas y la vida de sus clientes. 'No estás vendiendo cualquier cosa, como un tornillo. ¡Son libros!', afirma, reflejando su profunda convicción de que los libros tienen el poder de transformar vidas.
Librería del Colegio (hoy de Ávila): La más antigua
Situada en el barrio de Monserrat, frente al Colegio Nacional Buenos Aires, la Librería del Colegio, hoy conocida como Librería de Ávila, se jacta de ser 'la librería más antigua del planeta'. Aunque su origen exacto es motivo de debate, con posibles raíces en un colmado de 1785 que vendía libros y licores, documentos de 1830 ya prueban su existencia como centro de tertulias y encuentros. Se especula que pudo haber sido punto de reunión para figuras de la Revolución de Mayo como Moreno, Belgrano o Castelli. Es un testimonio viviente de la larga tradición lectora de la ciudad.
Un Viaje al Pasado: La Historia de las Librerías Porteñas
La historia de las librerías en Buenos Aires es tan rica y compleja como la propia ciudad. A comienzos del siglo XX, cuando la calle Florida era el epicentro social, El Ateneo, fundado en 1917 por Pedro García, ya era una institución. Originalmente en la calle Victoria, se trasladó en 1938 a Florida, frente al diario La Nación. Su jefe de ventas, Francisco Gil, era conocido por sus conversaciones con escritores y sus recomendaciones a los clientes, sentando las bases de lo que sería una editorial con sucursales en varias ciudades del país.
El esplendor cosmopolita y los libreros pioneros
Hasta mediados del siglo XX, Buenos Aires era, después de Nueva York, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, y esto se reflejaba en su oferta librera. Abundaban las librerías en lenguas extranjeras: Mitchell’s, Makern’s (con una sucursal en la estación de Constitución, un detalle hoy impensable), Rodríguez y Pigmalión eran librerías inglesas. Pigmalión, en la Galería del Este de Florida, era frecuentada por Jorge Luis Borges, quien vivía cerca. Su propietaria, Lili Lebach, una alemana escapada del nazismo, aconsejaba a sus clientes con sus hallazgos. Alberto Manguel, quien trabajó allí de adolescente, la recordaba como la persona que le enseñó que un librero debía conocer a fondo sus mercancías.

También había librerías italianas como Leonardo, y alemanas como ABC (hoy una farmacia). Pero la hegemonía era francesa; el francés era el segundo idioma de los porteños cultos. Harrods tenía una sección de libros franceses, y la editorial Hachette contaba con una gran librería. Kraft, en Florida y Viamonte, ofrecía una sala de conferencias y libros franceses. La Oficina del Libro Francés y la librería de la Alianza Francesa (la única sobreviviente) completaban este panorama. Galatea, en Viamonte y Florida, era un punto de encuentro para intelectuales, atendida por Félix Gattegno y Pierre Goldschmidt, quienes habían participado en la Resistencia francesa. En esos años, el peso argentino permitía que las novedades europeas llegaran rápidamente y a precios accesibles.
Las librerías de viejo, por su parte, tenían un aura mística. Un mito urbano atribuía la proliferación de librerías de segunda mano en Corrientes a una ley de 1936 que prohibió los prostíbulos, sugiriendo que los propietarios de esos locales clausurados optaron por instalar librerías. Se murmuraba que la dueña de la librería Renacimiento, una mujer madura, había sido la 'madama' de un burdel. Estas librerías formaban su stock en los remates de bibliotecas privadas, cuando sus dueños morían o se mudaban a departamentos más pequeños. La decadencia de las bibliotecas privadas y el auge del minimalismo decorativo contribuyeron a la venta de innumerables volúmenes. Con la figura de libreros pioneros como el socialista César Moro y el pintoresco Rafael Palumbo (quien inspiró el personaje de 'El juguete rabioso' de Roberto Arlt), sus librerías eran cuevas oscuras, polvorientas y caóticas, atestadas de libros rotosos, donde la emoción del buscador de tesoros era palpable. En ellas se podían encontrar verdaderas joyas literarias.
Transformaciones y Nuevos Horizontes
Desde fines del siglo XX, la Avenida Corrientes ha experimentado una transformación. El espíritu bohemio que la caracterizaba fue perdiendo terreno, los cafés literarios se convirtieron en locales de comida rápida y muchas librerías de viejo se transformaron en librerías de saldos. Las librerías de viejo, en su búsqueda de nuevos espacios, se retiraron a lugares al aire libre, emulando a los buquinistas de París, encontrando refugio en plazas como la de Tribunales, Rivadavia, Centenario, Plaza Italia y, finalmente, en la inmensidad de internet a través de plataformas como Mercado Libre.
Nuevos aires en Corrientes y más allá
Hacia los años 50, nuevas librerías comenzaron a surgir en Corrientes. Fausto, casi en la esquina de Talcahuano, fue una de las pioneras, fundada por Gregorio Schwartz, creador de la editorial Siglo Veinte. Fausto llegó a tener una sucursal conocida como Faustito, en Corrientes y Carlos Pellegrini. En estas librerías trabajaban personajes legendarios como Pedro Wolkovikv, un joven ucraniano con una memoria asombrosa y un amor incondicional por la lectura. Otra librería y editorial de gran fama, aunque efímera, fue la de Jorge Álvarez, un punto de encuentro para escritores noveles, rockeros, políticos de izquierda y montoneros, cuyo ambiente bohemio y las anécdotas extravagantes (como la de Álvarez y su hermano escapando disfrazados de enfermeras) aún resuenan en el imaginario porteño.
Fuera de Corrientes, otras zonas comenzaron a desarrollar su propio circuito librero. La Avenida Santa Fe, que por años solo tuvo a Huemul (especializada en historia y política, y con fama de ser punto de encuentro de la extrema derecha), vio surgir nuevas opciones como la Librería Santa Fe. Esta última, como las de Corrientes, permanecía abierta hasta la medianoche, atrayendo a lectores noctámbulos y a figuras como un joven cadete llamado Carlitos Álvarez, quien años más tarde sería vicepresidente de la nación. Palermo Viejo, que pasó de ser un arrabal a una zona de moda, también vio la aparición de librerías sofisticadas como Eterna Cadencia (en Honduras, con su aire de vieja casona y bar) y Libros del Pasaje (en Thames y Costa Rica).
Clásica y Moderna, en Callao, merece una mención especial. Fundada en 1938 por Francisco Poblet y Rosa Ferreyro, se convirtió en un centro cultural con un salón de conferencias. Sin embargo, una reforma en 1987 la transformó en un bar y restaurante con shows musicales, donde, irónicamente, se prohibía leer en las mesas, provocando el enojo de un estudiante que la rebautizó como 'Antigua y Medieval'. Su cierre, años después, marcó el fin de una era.
El Presente y Futuro del Lector Porteño
La cultura del libro en Buenos Aires ha enfrentado y sigue enfrentando desafíos. Las sucesivas devaluaciones dificultaron la importación de libros extranjeros y la exportación de obras argentinas, afectando la posición de la ciudad como un centro editorial y de traducción de referencia en el mundo hispano. El predominio del populismo y las dictaduras militares también contribuyeron a la declinación de una incipiente cultura argentina, llevando a que la literatura de ficción y el ensayo fueran, en parte, reemplazados por crónicas periodísticas, libros de autoayuda, horóscopos, esoterismo y pseudociencia.
Sin embargo, la ciudad sigue siendo un hervidero de actividad cultural ligada a la lectura. Fenómenos como la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la Noche de las Librerías y la Noche de la Filosofía atraen a multitudes, con filas interminables para escuchar a escritores prestigiosos. Aunque estos eventos masivos pueden tener más que ver con la afición de los argentinos por las concentraciones que con un 'verdadero amor por la literatura', lo cierto es que la capa de lectores, aunque minoritaria, persiste. La tarea de extender la cultura de la lectura a las masas populares sigue siendo un desafío crucial para la democracia y el futuro de esta ciudad que, a pesar de todo, sigue respirando libros por cada una de sus esquinas.
| Librería | Ubicación Principal | Tipo Principal | Característica Distintiva |
|---|---|---|---|
| Hernández | Avenida Corrientes | Nuevos y de Fondo | Histórica, salvó libros de la dictadura, especializada en poesía y sociología. |
| El Glyptodón | (Cercana a Corrientes) | Usados y Antiguos | Tesoro de libros difíciles de conseguir, ambiente clásico de librería de viejo. |
| El Ateneo Grand Splendid | Avenida Santa Fe | Nuevos | Antigua sala de teatro convertida, considerada una de las librerías más bellas del mundo. |
| A Cien Metros de la Orilla | San Telmo (Oculta) | Nuevos (Editoriales Independientes) | Atención personalizada, funciona en un apartamento, apoyo a pequeñas editoriales. |
| Librería del Colegio (de Ávila) | Monserrat | Nuevos y de Fondo | Proclamada la librería más antigua del planeta, punto de encuentro histórico. |
Preguntas Frecuentes sobre Librerías en Buenos Aires y la Avenida Corrientes
- ¿Es cierto que las librerías en la Avenida Corrientes abren hasta la medianoche?
Sí, es una característica distintiva de la Avenida Corrientes. Muchas librerías, especialmente las más grandes y tradicionales, mantienen sus puertas abiertas hasta altas horas de la noche, incluso hasta la medianoche, permitiendo a los transeúntes disfrutar de la lectura en cualquier momento.
- ¿Qué tipo de libros puedo encontrar en las librerías de Corrientes?
La Avenida Corrientes ofrece una vasta diversidad. Encontrarás librerías con libros nuevos de todas las temáticas, así como numerosas librerías de libros usados y de saldo, donde se pueden hallar ediciones raras, primeras ediciones y verdaderos tesoros literarios a precios variados. También hay tiendas especializadas en géneros como poesía, teatro, sociología y psicología.
- ¿Todas las librerías famosas de Buenos Aires están en Corrientes?
No, aunque Corrientes es el epicentro librero, Buenos Aires alberga otras librerías icónicas fuera de esta avenida. Ejemplos notables son El Ateneo Grand Splendid en Avenida Santa Fe, Librería del Colegio (de Ávila) en Monserrat, o librerías más modernas en barrios como Palermo. La ciudad es rica en opciones literarias distribuidas en diferentes zonas.
- ¿Por qué Buenos Aires es considerada una 'ciudad de lectores'?
Buenos Aires ostenta el título de la ciudad con más librerías por habitante en el mundo. Esto se atribuye a una rica tradición cultural que se remonta a leyes educativas tempranas (como la Ley 1420 de 1884), políticas de fomento del libro (Ley del Fomento del Libro de 2001 que exime del IVA), y una clase media con gran curiosidad cultural. A pesar de los cambios, el hábito de la lectura y la compra de libros sigue siendo una parte fundamental de la identidad porteña.
- ¿Las librerías de viejo siguen siendo un lugar para encontrar 'joyas'?
Absolutamente. Aunque muchas se han adaptado o trasladado, las librerías de viejo, especialmente algunas en y alrededor de Corrientes, siguen siendo el paraíso para bibliófilos y coleccionistas. A menudo son el resultado de remates de bibliotecas privadas, lo que permite encontrar ediciones descatalogadas, primeras ediciones o libros con historias únicas, aunque algunas se han convertido en tiendas de saldos.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Avenida Corrientes: El Corazón Literario de Buenos Aires puedes visitar la categoría Librerías.
