¿Cuáles son las librerías favoritas en A Coruña?

De Códices Sagrados a Cafés Literarios: La Evolución de las Librerías

11/04/2025

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Desde tiempos inmemoriales, los libros han sido los custodios de nuestro conocimiento, nuestra historia y nuestra imaginación. Más allá de su contenido, los espacios que los albergan —ya sean imponentes bibliotecas eclesiásticas o acogedoras librerías de barrio— han evolucionado de manera fascinante, adaptándose a las necesidades de cada época. Este artículo nos invita a un viaje a través del tiempo y el espacio, explorando dos facetas muy distintas pero igualmente ricas del universo librero: la venerable historia de la librería del coro de la Catedral de Granada y el vibrante panorama de las librerías contemporáneas en A Coruña.

¿Qué pasó con la librería del coro?
Durante el XVI la librería quedaría instalada en alguna dependencia de la antigua mezquita mayor. En marzo de 1677 se derriba la sala destinada a librería del coro y se comisiona al chantre para que haga mudar la librería a la antesala de este cabildo quitando el cancel y que se derribe dicha sala.

La historia de los libros es una de constante transformación, desde los manuscritos meticulosamente iluminados hasta las obras impresas en masa y, más recientemente, los formatos digitales. Sin embargo, el valor intrínseco de un libro físico y la experiencia de explorar un espacio dedicado a ellos perduran, trascendiendo las modas y las tecnologías. Sumérgete con nosotros en este recorrido por la esencia de la cultura escrita y los lugares que la preservan y promueven.

Índice de Contenido

Los Libros Corales: Tesoros del Patrimonio Litúrgico

Los libros corales, conocidos también como cantorales o simplemente libros de coro, son mucho más que simples volúmenes; son verdaderas obras de arte y pilares fundamentales de la liturgia. Estos impresionantes tomos, de gran formato y peso considerable, contienen las diversas partes de la misa y del oficio divino que se cantaban en las celebraciones litúrgicas. Su tamaño monumental no era casual: estaban diseñados para ser colocados en facistoles, atriles centrales en el coro de las iglesias, permitiendo que varios cantores pudieran leer la misma partitura o texto simultáneamente.

El Renacimiento marcó un punto de inflexión crucial en la historia de estos libros. A comienzos del siglo XVI, un vasto movimiento de enriquecimiento y renovación litúrgica impulsó la sustitución de los antiguos manuales por estos volúmenes de mayor tamaño. Catedrales, colegiatas, abadías y monasterios de toda Europa comenzaron a dotarse de estas joyas litúrgicas. Lo que hacía a muchos de ellos aún más especiales eran sus miniaturas bellísimas, inspiradas en la nueva decoración y ornamentación renacentista, que a menudo ilustraban escenas o relatos bíblicos, elevando el libro a la categoría de obra pictórica.

Un ejemplo sobresaliente de esta transición y esplendor lo encontramos en la colección de libros corales de la Catedral de Granada. A diferencia de otras catedrales hispánicas que contaban con una tradición medieval previa, la colección granadina tiene la peculiaridad de arrancar directamente con el Renacimiento. Del pontificado del primer arzobispo, fray Hernando de Talavera (1493-1507), solo ha llegado un manuscrito. Sin embargo, el periodo de su sucesor, Antonio de Rojas Manrique (1507-1524), fue especialmente prolífico y significativo, con la destacada labor de miniaturistas como Juan Ramírez.

A mediados del siglo XVI, coincidiendo con la abdicación de Carlos V, la Catedral de Granada ya poseía prácticamente la totalidad de su fondo cantoral. En la actualidad, esta colección suma 114 volúmenes, una cifra impresionante que atestigua la riqueza cultural y religiosa de la época. Cronológicamente, la gran mayoría de estos libros, un 73% (84 volúmenes), pertenecen al siglo XVI, con 45 de ellos anteriores a 1517, lo que subraya la temprana y robusta adopción del nuevo estilo. Solo dos volúmenes son del siglo XVII, 25 del XVIII y tres del XIX, reflejando cómo la producción de nuevos libros disminuyó una vez que la catedral estuvo suficientemente dotada.

La manufactura de estos libros era un arte en sí mismo. Para su elaboración material se empleaba siempre el pergamino, un material de alta calidad obtenido de piel de oveja. En ocasiones, para los folios de mayor tamaño, se recurría incluso a piel de venado. Es importante destacar que, en el siglo XVI, la industria artesanal del pergamino alcanzó un gran desarrollo en Granada. Los pergamineros eran artesanos expertos que facilitaban los folios ya preparados: pulidos, cortados en pliegos del tamaño requerido y listos para ser escritos e iluminados, lo que demuestra una cadena de producción especializada y de alta calidad.

El Peregrinaje de la Librería del Coro: Un Espacio en Constante Cambio

La pregunta de qué pasó con la librería del coro no se refiere a su desaparición, sino a su evolución y a los diversos lugares que ha ocupado a lo largo de los siglos dentro del templo catedralicio de Granada. El depósito para la conservación de estos preciosos cantorales ha sido un reflejo de las necesidades espaciales y arquitectónicas de la catedral, así como de la importancia que se les otorgaba.

Durante el siglo XVI, la librería del coro se encontraba instalada en alguna dependencia de la antigua mezquita mayor sobre la que se erigió la catedral. Esta ubicación inicial sugiere una integración de los nuevos elementos litúrgicos con las estructuras preexistentes.

Sin embargo, los edificios antiguos son dinámicos y están sujetos a reformas y reestructuraciones. En marzo de 1677, se tomó la decisión de derribar la sala destinada a la librería del coro. Esta demolición no implicó la pérdida de los libros, sino un traslado planificado. Se comisionó al chantre para que la librería fuera mudada a la antesala del cabildo, un espacio más adecuado o de nueva construcción. Este cambio refleja la continua adaptación del espacio catedralicio a sus funciones y la necesidad de optimizar sus dependencias.

Posteriormente, los corales fueron depositados en la Capilla de Santiago, que hoy en día es conocida como la Capilla de San Cecilio, ubicada en el centro de la girola. Esta ubicación en una capilla central resalta la reverencia y el cuidado con el que se trataban estos volúmenes, considerándolos parte integral del tesoro de la catedral.

A finales del siglo XVII, los libros fueron trasladados de nuevo, esta vez a una de las nuevas salas adyacentes al coro. La otra sala se reservó para almacenar las arpas y otros instrumentos de los músicos de la santa iglesia, lo que indica una reorganización más funcional de los espacios dedicados a la música y el culto.

En la actualidad, la librería del coro sigue existiendo y sus libros continúan siendo una parte viva del patrimonio de la Catedral de Granada. Lejos de estar olvidados, dos cantorales se exponen permanentemente en el facistol, el atril central del coro, permitiendo que los visitantes y fieles aprecien su tamaño y belleza. Además, otros volúmenes se exhiben en diferentes vitrinas distribuidas a ambos lados de la girola, garantizando su conservación y permitiendo que el público admire la iluminación y la caligrafía de estas obras históricas. Así, la librería del coro no ha desaparecido, sino que ha mutado de ubicación, adaptándose a los tiempos para seguir siendo un testimonio de la fe, el arte y la historia.

¿Qué pasó con la librería del coro?
Durante el XVI la librería quedaría instalada en alguna dependencia de la antigua mezquita mayor. En marzo de 1677 se derriba la sala destinada a librería del coro y se comisiona al chantre para que haga mudar la librería a la antesala de este cabildo quitando el cancel y que se derribe dicha sala.

Artesanos de la Palabra y la Imagen: Escribas y Miniaturistas

La creación de un libro coral era un esfuerzo colaborativo que requería la pericia de diversos artesanos. Principalmente, intervenían los escritores o calígrafos, encargados de la letra, y los miniaturistas o iluminadores, quienes daban vida a las páginas con sus intrincadas decoraciones y escenas. Gracias a las minuciosas cuentas de fábrica del archivo catedralicio de Granada, se han podido conocer los nombres y trabajos de muchos de estos maestros desde 1520, un testimonio invaluable de su labor.

En el siglo XVI, varios escritores de corales dejaron su huella. Entre ellos destacan Lorenzo Pérez (c. 1480-1554), quien llegó a Granada poco después de su toma por los Reyes Católicos y gozó de cierto renombre, no solo copiando libros litúrgicos sino también ejecutorias de la Real Chancillería. Su continuador fue Diego Fernández «El Bun», que además de calígrafo también era iluminador. Alonso de Gudiel, activo entre 1547 y 1565, es recordado por su caligrafía, aunque con la curiosa anotación de que no era buen conocedor del latín, lo que a veces derivaba en errores ortográficos. Otros escritores de este siglo incluyen a Pedro Ruiz (1566-1578), fray Pedro Durán (1585-1598) y Bernabé Ruiz de Aguilera (1588-1596).

El siglo XVII vio una disminución en la producción de nuevos libros litúrgicos, un hecho atribuible a dos causas fundamentales: primero, la Catedral ya disponía de los corales necesarios para el culto; y segundo, el creciente auge y utilización de los libros impresos del oficio divino, que ofrecían una alternativa más económica y accesible. A pesar de esto, algunos nombres como fray Pedro de Granada (1687-1725) y Alonso Monzón (1676-1701) continuaron la tradición.

En el siglo XVIII, el número de escritores de libros corales volvió a aumentar. Esta reactivación fue una consecuencia lógica del uso secular y el deterioro de los libros existentes. Era necesario recomponer volúmenes dañados e incluso renovar por completo algunos de ellos. Durante la primera mitad del siglo, figuras como el ya mencionado fray Pedro de Granada, Gabriel Díaz (1722-1728), José Risueño (1665-1732) y fray Pedro de Zurita (1748-1754) se dedicaron al aderezo y composición de cantorales. Para la segunda mitad del siglo, las cuentas de fábrica registran a Francisco de Rojas (1761-1766), Francisco Pérez de Orozco (1770-1788) y Fernando de Vargas Machuca (1784-1788).

En cuanto a los miniaturistas, el arte de la iluminación en Granada alcanzó un esplendor particular. Durante la primera mitad del siglo XVI, la ciudad se convirtió en uno de los centros con mayor número de cantorales iluminados, un logro notable a pesar del descubrimiento y la progresiva difusión de la imprenta. La lista de miniaturistas que trabajaron como iluminadores de letras e historias a partir de 1520 es extensa e incluye nombres como Juan de Cáceres (fl. 1504-1524), el enigmático Maestro del Nacimiento y el Maestro del 1519, Juan Ramírez, Juan Soriano, el Maestro de San Miguel en Monte Gargano, Lázaro de Velasco (†1585) y Manuel del Pino.

Los estilos de iluminación de la primera mitad del siglo XVI muestran una clara influencia del nuevo estilo Renacimiento, especialmente el cuatrocentista. Adoptaban las nuevas formas decorativas en las orlas, en los elementos exteriores de las letras iniciales y en los fondos arquitectónicos, a la vez que conservaban una cierta tradición flamenca en el plegado de los ropajes y en la forma de mover las figuras. Con Juan Ramírez, la miniatura granadina se vinculó a la escuela cordobesa. Lázaro de Velasco, el principal miniaturista de la segunda mitad del siglo XVI en Granada, marcó el abandono total de la huella cuatrocentista para alcanzar un estilo plenamente renacentista.

Lamentablemente, el último cuarto del siglo XVI experimentó un franco retroceso en el arte de la iluminación de libros de coro. Durante los siglos XVII y XVIII, la nómina de iluminadores catedralicios se completó con figuras como fray Pedro de Granada, fray Pedro de Zurita, José de Toxar y Francisco Pérez de Orozco. Sin embargo, en este periodo, el arte de la iluminación en los cantorales de la catedral granadina fue decayendo, y las miniaturas conservadas de estos siglos muestran un valor artístico considerablemente menor en comparación con el esplendor anterior.

La Librería Contemporánea: De Templos del Saber a Espacios de Experiencia

El panorama de la venta de libros ha experimentado una transformación radical en las últimas dos décadas, un cambio que va mucho más allá de la mera adquisición de un volumen. La llegada de los grandes almacenes, la proliferación de librerías generalistas de gran tamaño y, más recientemente, la era del libro electrónico y las descargas han redefinido la forma en que interactuamos con la lectura. Empresas gigantes como FNAC o Amazon dominan el volumen de ventas, ofreciendo inmediatez y una vasta selección que a menudo resulta abrumadora.

Sin embargo, para muchos lectores, la compra de un libro trasciende la simple transacción. Se ha convertido en una experiencia en sí misma, un plan que se disfruta con calma y premeditación. La búsqueda de un título específico, el placer de hojear las páginas, el aroma a papel y tinta, y la posibilidad de conversar con un librero conocedor son elementos que las plataformas online no pueden replicar. Es por ello que, a pesar del auge digital, las librerías físicas, especialmente aquellas con un enfoque particular, siguen siendo santuarios para los amantes de los libros.

El criterio para elegir una librería hoy en día a menudo va más allá del simple stock. La temática o el género del libro deseado, la calidad de la atención (la posibilidad de charlar y recibir recomendaciones personalizadas), y el diseño del espacio (que sea acogedor y propicio para la exploración) son factores determinantes. Se busca evitar los "supermercados de libros" donde la interacción es mínima y el cliente se limita a auto-servirse, en favor de lugares que ofrezcan un valor añadido más allá del producto.

Un Paseo Literario por A Coruña: Las Librerías Favoritas

A Coruña, como muchas ciudades con una rica vida cultural, alberga una diversidad de librerías que encarnan esta filosofía de la experiencia y la especialización. Aquí, presentamos algunas de las favoritas, destacando lo que las hace únicas y queridas por sus visitantes:

  • Librería Xiada (Avenida de Finisterre, 76): Humanidades y Autenticidad. Considerada una librería «delicatessen», Xiada se distingue por la atención y los profundos conocimientos de Francisco, su librero. Es un baluarte de la calidad literaria, con un encanto especial y una autenticidad inquebrantable que ha mantenido su esencia década tras década. Sus escaleras que descienden a un bajo lleno de libros especializados en Humanidades evocan recuerdos y un sentido de tradición.
  • Librería Sisargas (Calle San Roque, 7): El Corazón Gallego. Un clásico de las librerías coruñesas, Sisargas, ahora en un local reformado y luminoso cerca de la Plaza de España, es el lugar ideal para encontrar libros relacionados con Galicia: fotografía, ensayos, literatura en gallego. Su amplio fondo y la disposición de Roberto para ayudar al cliente la convierten en un referente. También cuenta con una notable sección infantil y juvenil.
  • Librería Áncora (Calle Juan Flórez, 87): Clásicos y Arte en Pequeño Formato. Esta pequeña librería, aunque modesta en dimensiones, irradia un encanto especial. Manuel, su dueño, aporta una vasta experiencia como librero. Es el destino predilecto para quienes buscan obras de escritores clásicos o libros fundamentales de Historia del Arte, ofreciendo una selección curada en un ambiente íntimo.
  • Librería Formatos (Calle Fernández Latorre, 5): Arte, Diseño y Arquitectura. El cuidado diseño de Formatos es un reflejo de su especialización en el mundo de las artes y el diseño, con un énfasis particular en la arquitectura. Distribuida en dos alturas, invita a la exploración, permitiendo tanto encontrar una obra específica sobre la Bauhaus como dejarse sorprender por títulos desconocidos en su amplio fondo artístico.
  • Librería Cascanueces (Calle Orzán, 14): El Reino de los Jóvenes Lectores. A pesar de la aparición de nuevos negocios en el género, Cascanueces sigue siendo una favorita por la implicación y atención de sus dueños. Es un referente en literatura infantil y juvenil, y destaca por su propia editorial (Editorial Bululú), que apuesta por nuevas obras. Su continuidad y arraigo en la ciudad la hacen un patrimonio librero coruñés.
  • Librería Salesiana (Avenida Pedro Barrié de la Maza, 11): Más Allá de la Religión. Especializada en temática religiosa, esta librería sorprende por la gran variedad de su fondo, que la convierte casi en una librería generalista. Ubicada en un local de grandes dimensiones, moderno y agradable, forma parte del conjunto salesiano de la ciudad, pero con un acceso independiente y un amplio escaparate que invita a entrar.
  • Librería Berbiriana (Calle Santiago, 7): Posmodernidad y Café Literario. Para aquellos momentos de espíritu crítico y búsqueda de obras diferentes, Berbiriana es el lugar. Ofrece libros que van más allá de lo convencional, sean clásicos o novedades. Además, su licencia de hostelería permite disfrutar de un café o una infusión, siguiendo la tendencia de las librerías-café, fusionando la lectura con el placer de una buena bebida.

El Legado y la Nostalgia: Librerías que ya no Están

La evolución del panorama librero, aunque trae consigo nuevas y emocionantes propuestas, también conlleva la desaparición de espacios que marcaron épocas y dejaron una profunda huella en la memoria colectiva. En A Coruña, varias librerías han cerrado sus puertas, pero su recuerdo perdura en el corazón de sus antiguos clientes:

  • Librería 7 Mares: Especializada en temática de viajes, fue un refugio para aquellos que buscaban inspiración para sus aventuras o simplemente querían explorar el mundo a través de las páginas.
  • Librería Ágora: Un clásico del centro de la ciudad, en plena calle Riego de Agua. Desaparecida hace muchos años, era un punto de referencia para los lectores coruñeses, con Manuel Llaues y su hermano Fin al frente, este último fundaría años después la Librería Kipling.
  • Librería Colón: Probablemente una de las librerías generalistas más famosas del centro, ubicada en la céntrica Calle Real. Para muchos, evoca imágenes de la niñez y horas dedicadas a la elección de libros, un lugar de nostalgia y recuerdos imborrables.

Estas librerías, aunque ya no existen físicamente, son un recordatorio de cómo los espacios dedicados a los libros son más que meros comercios; son centros de cultura, puntos de encuentro y, en muchos casos, parte fundamental de la memoria emocional de una ciudad y sus habitantes.

Preguntas Frecuentes sobre Libros y Librerías

¿Qué son los libros corales?
Los libros corales, también conocidos como cantorales, son volúmenes de gran formato que contienen las partes cantadas de la misa y el oficio divino para las celebraciones litúrgicas. Están diseñados para ser leídos por varios cantores a la vez desde un facistol central en el coro de una iglesia.
¿Por qué la librería del coro de Granada cambió de ubicación a lo largo del tiempo?
La librería del coro de la Catedral de Granada cambió de ubicación debido a sucesivas reformas y reestructuraciones del espacio catedralicio. Estas mudanzas respondían a necesidades de conservación, optimización de dependencias o incluso demoliciones de salas antiguas para dar paso a nuevas construcciones, buscando siempre un lugar adecuado para preservar estos valiosos volúmenes.
¿Todavía se usan los libros corales en la actualidad?
Sí, aunque la producción de nuevos libros corales manuscritos disminuyó con la llegada de la imprenta, muchos de los libros antiguos se conservan y algunos se siguen utilizando en ceremonias especiales o se exponen como parte del patrimonio cultural y religioso. En la Catedral de Granada, por ejemplo, dos cantorales se exhiben en el facistol y otros en vitrinas.
¿Cómo ha cambiado el modelo de negocio de las librerías en las últimas décadas?
El modelo de negocio ha evolucionado drásticamente. Se pasó de librerías más tradicionales a la irrupción de grandes almacenes y librerías generalistas. La digitalización trajo consigo el libro electrónico y las plataformas de venta online como Amazon, que priorizan la inmediatez y el volumen. Sin embargo, esto también ha dado pie al resurgimiento de librerías especializadas que ofrecen una experiencia de compra más personalizada y acogedora.
¿Qué tipo de librerías son las más valoradas hoy en día por los lectores?
Actualmente, los lectores valoran las librerías que ofrecen una experiencia más allá de la simple compra. Esto incluye librerías especializadas en géneros o temáticas específicas, aquellas con personal conocedor y dispuesto a interactuar (el “librero de verdad”), y espacios con un diseño acogedor y que inviten a la permanencia, como las librerías-café. Se busca una conexión más profunda y un plan cultural más que una transacción rápida.

Desde los imponentes códices sagrados, meticulosamente escritos e iluminados en pergamino, que habitaban las cambiantes “librerías del coro” de antaño, hasta las vibrantes y especializadas librerías de A Coruña que hoy en día ofrecen desde obras de Renacimiento hasta un café literario, la evolución del universo del libro es un testimonio de la perdurable necesidad humana de conocimiento, arte y conexión. Ya sea en la solemnidad de un coro catedralicio o en el bullicio de una calle moderna, los libros y los espacios que los albergan siguen siendo faros culturales, adaptándose, transformándose, pero siempre manteniendo su esencia como pilares de nuestra civilización.

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