¿Qué pasó con la bienvenida de Almagro?

El Enigma de Almagro y las Ciudades del Aconcagua

23/12/2025

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La llegada de Diego de Almagro al Valle del Aconcagua en 1536, esperanzado por el “reino de Chili” y sus riquezas, marcó el inicio de una compleja interacción entre conquistadores y culturas ancestrales. Lo que se presentó como una bienvenida amable por parte del gobernador inca Quilicanta, pronto se tornó en un ambiente subversivo impulsado por el lonko picunche Michimalonko, forzando a Almagro a regresar a Perú. Sin embargo, este evento no fue un mero capítulo aislado en la historia de la conquista; es el punto de partida para desentrañar enigmas urbanísticos y cosmológicos que aún persisten en las principales ciudades de este fértil valle chileno. Este artículo explorará no solo los detalles de la conquista y el urbanismo colonial, sino también la profunda influencia de la cosmovisión andina y las sorprendentes alineaciones geográficas que desafían las explicaciones convencionales.

Índice de Contenido

La Conquista y el Valle del Aconcagua: Un Centro de Poder Ancestral

El valle del río Aconcagua, hogar de los “Quillotas”, fue un territorio de gran importancia estratégica y riqueza desde tiempos precolombinos. Hacia 1485, el Inca Huayna Capac ya había extendido su dominio sobre estas tierras, convirtiendo el valle de Quillota en el centro administrativo de la provincia incaica de Chile, conocida como “wamani de Chile”, que se extendía entre los ríos Choapa y Maipo. Esta relevancia preexistente es clave para entender por qué fue el destino inicial de los conquistadores españoles.

La Llegada de Almagro y la Resistencia Local

En 1536, Diego de Almagro, informado por los Incas sobre la existencia de un reino exuberante y rico en esta zona, llegó al valle de Quillota. Fue recibido de manera cordial por el gobernador y orejón Inca, Quilicanta, quien incluso le rindió honores. No obstante, esta aparente calma fue efímera. La presencia de Almagro generó un fuerte rechazo por parte del lonko picunche, Michimalonko, cuya oposición creó un clima de sublevación que obligó tanto a Quilicanta como a Almagro a abandonar el valle. Almagro, frustrado en su búsqueda de riquezas, se vio forzado a regresar al Perú.

Valdivia y el Establecimiento Español

Apenas cuatro años después, en 1540, el capitán Pedro de Valdivia continuó la empresa conquistadora. A diferencia de Almagro, Valdivia enfrentó directamente a Michimalonko y, posteriormente, a su hermano Tangalonko. Tras años de batallas, logró establecer su control sobre el territorio. Curiosamente, Valdivia también se dirigió directamente al Valle de Quillota, donde estableció su casa-fuerte, probablemente cerca del cerro Mayaca, donde existía un Pucara Inca. Estas ricas tierras, densamente pobladas a orillas del río Aconcagua, fueron rápidamente transformadas en encomiendas y pueblos de indios, consolidando la presencia española.

El Nacimiento de las Ciudades Coloniales en el Valle

Las principales ciudades del valle del Aconcagua —Quillota, San Felipe y Los Andes— tienen orígenes y desarrollos complejos que desafían las narrativas oficiales de fundación:

  • Quillota: En 1585, la iglesia católica estableció la doctrina de indios de Quillota, precursora de la parroquia San Martín de Tours, una de las más antiguas de la colonia. Documentos de “Delineación y Mensura de la Villa de Quillota” y su acta de fundación de 1717 sugieren una "refundación" de una villa ya existente, a la que se le añadió un cabildo, pasando a formar parte del nuevo corregimiento de Quillota. Informes de 1637 ya mencionaban a Quillota como uno de los más de cincuenta pueblos de indios en la región.
  • San Felipe: La “Villa San Felipe el Real” se supone fundada en 1740 cerca de Curimón. Sin embargo, existe un plano del siglo XVII (circa 1650) que muestra un trazado de damero y plaza central en San Felipe, perfectamente orientada al norte. Esto contradice la fecha de fundación oficial y la orientación actual de la ciudad, que está girada unos 16.5 grados al Este.
  • Los Andes: Hacia fines del siglo XVIII, en 1791, el gobernador Ambrosio O’Higgins firmó el decreto de fundación de la Villa Santa Rosa de los Andes, a los pies del cerro Quicalcura y a orillas del río Aconcagua, en honor a Santa Rosa de Viterbo.

Las tres ciudades, aunque "oficialmente" fundadas en el siglo XVIII, comparten una planificación urbana similar: a orillas de un río, con manzanas cuadradas de aproximadamente 120 metros de lado y una plaza central con su iglesia. Sin embargo, ninguna está orientada hacia el norte exacto, con Quillota girada 2.75 grados al Este y Los Andes 19.4 grados al Este, mientras que San Felipe presenta una desviación de 16.5 grados al Este. Esta falta de alineación perfecta con los puntos cardinales, a pesar de seguir el modelo de damero, plantea interrogantes sobre la verdadera influencia en su diseño.

El Urbanismo Colonial: Un Modelo en Cuestión

El modelo urbanístico implementado por la Corona Española en América fue el de "cuadrícula" o damero, influenciado por el campamento militar de Santa Fe en Granada. La legislación, como la Real Cédula de 1513 y las Leyes de las Indias de 1573, buscaba una planificación urbana obligatoria para las nuevas ciudades, estableciendo un módulo básico de 3x3 manzanas, con una plaza mayor central (Plaza de Armas) como centro geométrico y simbólico. Esta plaza debía ser el epicentro de la vida cívica y religiosa, con la catedral o parroquia idealmente ubicada en su costado oriental.

Desafíos a la Normativa y el "Damero"

A pesar de estas estrictas normativas, la realidad de la fundación de ciudades en América fue más compleja. Alan Durston, en su análisis sobre el urbanismo hispánico colonial, señala la existencia de una "nutrida y conflictiva literatura" sobre los orígenes del damero, sugiriendo influencias indígenas, desarrollo independiente en el Nuevo Mundo, o modelos europeos. Lo más sorprendente es que las famosas "Ordenanzas de población" de Felipe II de 1573, a menudo consideradas la piedra angular del damero, en realidad contradicen la práctica colonial en puntos importantes, como la ubicación de la iglesia fuera de la plaza mayor o la preferencia por trazados rectangulares sobre cuadrados. La mayoría de las fundaciones importantes, incluyendo las del Valle del Aconcagua, son anteriores a estas ordenanzas, y el damero ya se había establecido como modelo.

Esto sugiere que la adopción del damero no fue una imposición centralizada, sino más bien un "consenso de base" entre los fundadores. La idea de una "memoria cultural" implícita, un conocimiento casi instintivo de lo que era "correcto y apropiado" en urbanismo, pudo haber guiado a los colonos españoles. Este "modelo clásico" habría sido el resultado de un perfeccionamiento progresivo de conceptos dispersos, aplicados de manera integral en América.

Urbanismo Precolombino: Un Precedente Ignorado

Es fundamental reconocer que el urbanismo en América no comenzó con la llegada de los españoles. Civilizaciones precolombinas como los Aztecas, Incas y Mayas ya habían desarrollado ciudades extensas y planificaciones urbanas sofisticadas. Hernán Cortés, en 1519, admiró la organización de Tenochtitlan, describiéndola como un gran recinto cuadrado con un eje de simetría. Ciudades como Cuzco, Caral, Machu Picchu, Tikal y Tiwanaku son testimonios de un desarrollo urbanístico comparable al de otras partes del mundo.

El cronista amerindio Felipe Guamán Poma de Ayala, a principios del siglo XVII, ilustró numerosas ciudades y villas con una plaza cuadrada central, incluso en casos donde no existía, reflejando su visión andina de la ciudad. Para Guamán Poma, la continuidad entre las redes urbanas prehispánicas y coloniales era clara, una necesidad simbólica para el cronista indígena, a pesar de que la realidad histórica presentaba fundaciones españolas fuera del dominio inca o "refundaciones" en nuevos emplazamientos.

La comparación de los planos urbanos de las villas del Aconcagua con asentamientos prehispánicos en Mesoamérica, "fundados" por misiones jesuitas pero con claros orígenes precolombinos (como Bacum, Cocorit, Jaumave y Potam), revela patrones interesantes. Una secuencia de los primeros 60 años de fundaciones españolas (1495-1552) muestra una diferencia en la orientación de las calles entre las ciudades puramente fundadas por españoles y aquellas que fueron conquistadas y "refundadas" sobre asentamientos preexistentes. Esto sugiere una influencia subyacente de la planificación indígena en la morfología de las ciudades coloniales.

Cosmovisión Andina: Los Espíritus de las Montañas y su Influencia

Dentro de la cosmología andina, las montañas, cerros altos y volcanes poseen una importancia ideológica fundamental. Numerosos estudios etnográficos y etnohistóricos, junto con evidencias arqueológicas de santuarios y ofrendas a gran altura, demuestran la veneración milenaria hacia estas formaciones geológicas.

Apus y Pillanes: Divinidades Tutelares

Para las culturas de Ecuador, Perú y Bolivia, los espíritus o divinidades tutelares, conocidos como Apus, residen en las montañas nevadas. Estos Apus no solo poseen poderes sobrenaturales y características de los ancestros, sino que también actúan como aliados de la comunidad, influyendo en los ciclos vitales, el clima y controlando las aguas que descienden de las cumbres. De manera similar, para las culturas Mapuches de Chile y Argentina, las altas montañas nevadas y las cumbres de los volcanes son la morada del Pillán (Pillañ), un espíritu tutelar con poderes sobrenaturales que representa a los antepasados del pueblo, tanto los espíritus originarios de la humanidad como individuos de la comunidad que lograron trascender y habitar las montañas.

La similitud entre Apus y Pillanes, como espíritus de las montañas y su profunda conexión con la cultura, el pueblo y su geografía, es notable. Las culturas andinas tienen una fuerte identidad arraigada en la tierra y su entorno geográfico, una unión que se eleva a lo sagrado a través de ritos permanentes a la Pachamama. Esta relación íntima con los espíritus de la naturaleza y los antepasados conecta el mundo espiritual con el mundo natural y físico, generando una constante y leal defensa del territorio habitado.

Diagonales Extendidas: Un Misterio Geográfico y Ancestral

Chile es un país de volcanes, pero existe una extensa área de aproximadamente 700 km donde los volcanes "desaparecen", entre el Nevado Ojos del Salado y el volcán Tupungatito en la Región Metropolitana. En esta zona, el complejo Caldera Diamante-Volcán Maipo se erige como el volcán más importante en términos geomorfológicos. Por lo tanto, se podría argumentar que el Pillán más significativo de la zona central de Chile reside en la cumbre del Volcán Maipo.

Una observación sorprendente y fascinante emerge al trazar líneas rectas desde la cumbre del Volcán Maipo hasta las Plazas de Armas de Quillota, San Felipe y Los Andes. Las diagonales de las tres plazas de estas ciudades, "fundadas" o "refundadas" en distintos momentos por los españoles, están alineadas con la cumbre de este imponente Pillán. Este fenómeno plantea profundas interrogantes:

  • ¿Cómo es posible que tres ciudades a orillas del río Aconcagua, con fundaciones separadas, presenten tal alineación con el Pillán más importante de la región central de Chile?
  • ¿Estamos frente a un sincretismo oculto, donde la mano de obra local, conocedora del saber ancestral, impuso su conocimiento científico para posicionar las ciudades en alineación con su divinidad tutelar?
  • ¿Cuál es la probabilidad de que esta alineación sea una mera casualidad?

Esta hipótesis sugiere la posibilidad de que estas tres ciudades a orillas del río Aconcagua tienen un origen prehispánico, o al menos que su planificación fue influenciada por conocimientos y creencias ancestrales. Esta teoría puede ser puesta a prueba mediante investigaciones arqueológicas en las plazas centrales y manzanas adyacentes de cada una de estas ciudades.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué los Incas escogieron el valle de Quillota como sede administrativa antes de la llegada de los españoles?
El valle de Quillota, conocido como el “valle de Chili” por los Incas, era una zona fértil y densamente poblada, lo que lo hacía ideal como centro administrativo para la provincia Incaica de Chile o “wamani de Chile”.
¿Por qué Pedro de Valdivia tomó posesión personal de las tierras de Quillota?
Valdivia, al igual que Almagro, reconoció la riqueza y la alta población del valle de Quillota, estableciendo allí su casa-fuerte y tomando estas tierras para su uso personal, transformándolas en encomiendas.
¿Los españoles no siguieron las Leyes de las Indias al construir y fundar las nuevas ciudades?
Aunque existían normativas como las Leyes de las Indias que dictaban la planificación urbana, en la práctica, muchas fundaciones importantes fueron anteriores a estas leyes o no se ajustaron estrictamente a ellas. Esto sugiere que la adopción del modelo de damero pudo deberse más a un "consenso de base" o "memoria cultural" de los fundadores que a una estricta aplicación de la legislación central.
¿Cómo se pudo determinar la posición del Volcán Maipo a casi 200 km de distancia sin vista directa?
La hipótesis planteada sugiere que las culturas andinas podrían haber poseído conocimientos geográficos avanzados y la capacidad de realizar cálculos geodésicos, posiblemente mediante triangulación estelar o gnomónica, lo que les permitiría alinear construcciones con puntos distantes y significativos como el Volcán Maipo.
¿Es posible que las ciudades de Quillota, San Felipe y Los Andes tengan un origen prehispánico?
La sorprendente alineación de las plazas de estas tres ciudades con el Volcán Maipo, junto con las discrepancias en sus actas de fundación y la existencia de asentamientos precolombinos en la zona, fortalece la hipótesis de un posible origen prehispánico o al menos una fuerte influencia ancestral en su planificación urbana.

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