¿Qué pasó con los libros de Cierra Pérgamo?

Pérgamo: El Alma de una Librería en el Corazón de Madrid

20/02/2023

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En el corazón del madrileño barrio de Salamanca, donde la historia y la modernidad se entrelazan en sus calles señoriales, una pequeña escalera ha sido testigo silencioso de innumerables historias, sueños y aprendizajes. Esta escalera, para Lourdes Serrano, no era solo un acceso, sino el primer peldaño hacia el vasto universo de las letras, el lugar donde, siendo una niña, descubrió la magia de la lectura. Se encontraba en la que fue su segunda casa, la mítica librería Pérgamo, un espacio que, tras más de siete décadas de vida, ha cerrado sus puertas, dejando un vacío palpable en el alma cultural de Madrid.

¿Dónde se encuentra la librería Pérgamo?
La librería Pérgamo, en el barrio de Salamanca de Madrid. — Público Donde usted ve una pequeña escalera, Lourdes ve una silla de lectura. Así aprendió ella a leer, en la caverna de la librería Pérgamo, fundada por su padre a mediados de los años cuarenta tras ser represaliado por el franquismo.

El cierre de Pérgamo no es solo el fin de un negocio, sino el adiós a un bastión de la cultura, la resistencia y el encuentro humano. Clientes, vecinos y curiosos acudieron en masa en sus últimos días, transformando el local en una especie de velatorio literario, donde, en lugar de flores, se intercambiaban libros y se compartían recuerdos. La sensación era de pérdida irreversible, como la extinción del último ejemplar de una especie rara. Pérgamo fue mucho más que un simple punto de venta de libros; fue un refugio, un centro de debate y un testimonio vivo de la historia de España.

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Un Legado Forjado en la Adversidad: La Fundación de Pérgamo

La historia de Pérgamo es intrínsecamente la historia de la familia Serrano, comenzando con su patriarca, Raúl Serrano Guillén. Catedrático de Lengua y Literatura en la prestigiosa Universidad de Alcalá, Raúl vio cómo su prometedora carrera académica era cercenada por la crudeza de la posguerra española. Represaliado por el franquismo y depurado por su ideología republicana, no pudo tomar posesión de su plaza en la Universidad de Madrid. Tampoco le fue posible ejercer como abogado, a pesar de haber terminado la carrera con apenas 17 años y haber defendido incluso a monjas encarceladas durante la Guerra Civil.

Ante la imposibilidad de desarrollar su vocación profesional, y con la necesidad de sustentar a su familia, Raúl Serrano se vio obligado a reinventarse. Con un préstamo de un amigo, decidió adentrarse en el mundo de los libros, un sector que, si bien estaba alineado con su pasión por el saber, también presentaba sus propios desafíos. Al principio, la vida fue dura. Sus hijas, Lourdes y Ana, rememoran cómo sus padres “conocieron el hambre”, subsistiendo de trabajos tan precarios como pasar a máquina tesis doctorales a diez céntimos de peseta el folio. Fue en este contexto de dificultad y resiliencia que, entre 1944 y 1947 (la fecha exacta de su apertura sigue siendo un debate cariñoso entre las hermanas, aunque el local se alquiló en 1944 y abrió sus puertas en 1945 o 1946 según distintas versiones), nació la librería Pérgamo.

Ubicada en la madrileña calle del General Oráa, en la frontera norte del distrito de Salamanca, Pérgamo se convirtió rápidamente en un punto de referencia para los amantes de los libros. Aunque hoy el barrio es conocido por su exclusividad, en los años de la fundación de Pérgamo, la zona era considerada casi un extrarradio, con precios más asequibles y una dinámica comunitaria diferente. La librería, con su papelería anexa, no solo despachaba libros, sino que también proveía de material escolar a estudiantes de centros cercanos como el Ramiro de Maeztu, consolidándose como un pilar fundamental para la vida intelectual y cotidiana del vecindario.

Lourdes Serrano: El Alma y la Memoria de Pérgamo

Si Raúl Serrano fue el fundador y la mente detrás de Pérgamo, su hija Lourdes fue, sin duda, su corazón y su alma durante décadas. Lourdes no solo heredó el negocio familiar, sino también la profunda pasión por los libros y un inquebrantable compromiso con sus ideales. Desde muy pequeña, la librería fue su universo. Fue en esa pequeña escalera, que separaba el despacho de su padre del almacén, donde Lourdes aprendió a leer, un hito que ella recuerda como el momento en que se hizo consciente de su habilidad para descifrar el mundo a través de las palabras. “No ha habido ningún niño de confianza que no se haya subido a ella”, comenta Lourdes, una mujer que, a sus ochenta años, sigue irradiando una energía contagiosa y una memoria prodigiosa.

Aunque su vocación inicial fue el Derecho, al igual que su padre, Lourdes se sintió defraudada por la realidad del ejercicio legal. “Los dos años que pasé en un despacho fueron los más amargos de mi vida, porque descubrí hasta dónde puede llegar la basura”, confiesa. Esta desilusión la llevó de vuelta a su verdadero hogar: los libros. Asumir las riendas de Pérgamo no fue una imposición, sino una elección casi natural. Para ella, el oficio de librera es una extensión de la pasión por la lectura, permitiendo una “relación de proximidad con el libro” que pocos trabajos ofrecen.

Lourdes se caracterizó por una cualidad fundamental en su oficio: la honestidad. Pero más allá de eso, su hermana Ana destaca su cercanía, su sociabilidad y su amor por la conversación. Lourdes no era una simple vendedora; era una consejera, una amiga, una confidente. Su vasto conocimiento literario y su capacidad para conectar con la gente la convirtieron en una figura querida y respetada. Muchos clientes afirmaban que “volvían por Lourdes”, por su personalidad única y por la certeza de que en Pérgamo “saben lo que hacen”.

Pérgamo: Un Oasis de Resistencia en el Barrio de Salamanca

Una de las características más singulares de Pérgamo fue su identidad política, abierta y sin tapujos, en un barrio tradicionalmente conservador. Raúl Serrano fue uno de los fundadores de las Juventudes Republicanas de Aragón y, a pesar de las represalias, nunca renunció a sus principios. Su hija Lourdes siguió esa misma senda. “Soy una votante socialista”, declara con orgullo, describiendo Pérgamo como “la reserva roja del barrio de Salamanca”, una definición acuñada por un editor que visitó la librería.

Esta postura ideológica, sin embargo, nunca fue excluyente. Lourdes siempre practicó la tolerancia y el respeto. “Puedes ser de izquierdas, de derechas o mediopensionista, pero lo importante es respetar al otro”, solía decir. Pérgamo acogió a clientes de todas las ideologías, incluso carlistas que asumían que ella compartía sus puntos de vista. Esta convivencia pacífica, a pesar de las diferencias, es un testimonio del ambiente de diálogo y apertura que fomentaba la librería.

La historia de Pérgamo está salpicada de anécdotas que ilustran esta tensión entre su espíritu liberal y el conservadurismo del entorno. Jóvenes opusinos pidieron una vez que retirara del escaparate un libro crítico sobre el fundador del Opus Dei, y otros señores se quejaron por una postal de Rita Hayworth en Gilda, considerándola “indecente”. Incluso recibieron una denuncia por exhibir el Diccionario Filosófico de Voltaire, una obra prohibida en la época. Lourdes y su madre, con su ingenio y valentía, siempre supieron sortear estas situaciones, defendiendo la libertad de pensamiento y la diversidad cultural que representaba su librería.

La Oferta de Pérgamo: Un Universo de Saberes

Aunque Pérgamo era una librería generalista, Lourdes se esmeraba en ofrecer una selección que reflejara tanto los intereses del barrio como su propia pasión por el conocimiento. Los estantes de madera añejos albergaban una rica variedad de títulos: desde libros de historia, filosofía y poesía hasta facsímiles de obras singulares como el “Anecdotario forense” o “Amantes célebres puestos en solfa”.

Lourdes entendía que su labor era servir al lector, al que venía buscando algo específico y al que simplemente pasaba por delante. “Tengo que pensar en lo que quiere la gente, no solo en lo que quiero yo, que soy una adicta a Camus, a Dostoyevski y a otros novelistas rusos”, explicaba. No obstante, sus principios también guiaban sus elecciones. Siendo una persona de izquierdas, procuraba no tener “determinados fascismos”, manteniendo una línea editorial coherente con los valores de la librería.

Entre los tesoros que adornaban Pérgamo, destacaba un retrato de Miguel Hernández realizado por Ricardo Fuente Alcocer en la cárcel de Alicante. Este regalo del hijo del artista republicano, amigo del fundador de la librería, era un símbolo más de la profunda conexión de Pérgamo con la cultura y la memoria histórica de España.

El Adiós de una Época: El Cierre de Pérgamo

La noticia del cierre de Pérgamo, anunciada por las hermanas Serrano a través de Facebook, golpeó con fuerza a su fiel clientela y a la comunidad cultural de Madrid. Tras 76 años de servicio ininterrumpido, la librería que había resistido guerras, dictaduras y cambios sociales, se veía obligada a bajar la persiana definitivamente el 5 de enero. La liquidación de los libros, con las estanterías vaciándose poco a poco, se convirtió en un acto emotivo de despedida. Los libros, antes apiñados, ahora “descansaban los unos sobre los otros, como abatidos y desamparados, cada vez más solos”.

El cierre de Pérgamo no solo era el fin de un negocio, sino el símbolo de un cambio más profundo en las ciudades y en el modelo de consumo cultural. La gentrificación, que ha transformado barrios enteros, ha encarecido los alquileres y ha dificultado la subsistencia de pequeños comercios tradicionales. Aunque Pérgamo se mantuvo gracias al esfuerzo familiar y al apego de sus dueñas, los tiempos cambiaron. “En aquellos tiempos, esto era el extrarradio. Ahora ha cambiado muchísimo, con los precios que han puesto todo son oficinas. La gente normal no se puede permitir vivir aquí”, lamentaba Ana Serrano.

El adiós de Pérgamo fue un recordatorio de que las librerías de barrio, esos espacios donde se fomenta el diálogo, la cercanía y el descubrimiento, son cada vez más difíciles de mantener. Lourdes, hasta el último día, mantuvo su esencia, recomendando libros con pasión, charlando con los clientes y demostrando que su vocación iba mucho más allá de una simple transacción comercial. Su frase “Llévatelo, y si no le gusta me lo devuelves otro día” o su insistencia en “Hay que leer Macbeth” resonaron hasta el final, encapsulando el espíritu de generosidad y amor por la lectura que definió a Pérgamo.

Tabla de Hitos y Legado de Pérgamo

La historia de Pérgamo es rica en momentos y figuras que la definen. A continuación, se presenta una tabla que resume algunos de sus hitos más relevantes y su impacto:

Año/PeríodoAcontecimiento ClaveImpacto en Pérgamo y su Legado
Mediados de los 40 (1944-1947)Fundación por Raúl Serrano Guillén, tras ser represaliado por el franquismo.Establecimiento de un negocio familiar con un fuerte componente ideológico y de resistencia, ofreciendo un refugio cultural en la posguerra.
Décadas posterioresLourdes Serrano asume la dirección y consolida la identidad de la librería.Pérgamo se convierte en un referente cultural y social, conocido por su espíritu abierto, su compromiso con la libertad de pensamiento y la personalidad de Lourdes.
Años de Dictadura FranquistaIncidentes por exhibición de libros “prohibidos” (Voltaire, Carandell) y postales “indecentes” (Rita Hayworth).Demostración de la valentía y el compromiso de la librería con la libertad de expresión, incluso bajo amenaza, consolidando su imagen de “reserva roja”.
Últimos días (hasta el 5 de enero)Anuncio de cierre y liquidación, con gran afluencia de clientes.Despedida emotiva de una institución, evidenciando el profundo apego de la comunidad y la pérdida de un espacio cultural único en Madrid.
Más de 70 años de servicioLegado de una librería independiente en un barrio en constante transformación.Pérgamo deja una huella imborrable como símbolo de la resistencia cultural, la pasión por los libros y la importancia de los espacios de encuentro humano en las ciudades.

Preguntas Frecuentes sobre la Librería Pérgamo

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre la emblemática librería Pérgamo:

¿Dónde se encontraba la librería Pérgamo?

La librería Pérgamo estaba ubicada en la calle del General Oráa, en el distrito de Salamanca de Madrid. Se encontraba en la frontera norte de este barrio, una zona que ha experimentado una gran transformación a lo largo de las décadas.

¿Quién fundó la librería Pérgamo y por qué?

Pérgamo fue fundada por Raúl Serrano Guillén, catedrático de Lengua y Literatura, a mediados de los años cuarenta (entre 1944 y 1947, según diferentes relatos familiares). La fundó tras ser represaliado por el franquismo debido a sus ideales republicanos, lo que le impidió ejercer su profesión de catedrático y abogado. Ante la necesidad de sustentar a su familia, obtuvo un préstamo y decidió dedicarse a la venta de libros.

¿Cuánto tiempo estuvo abierta la librería Pérgamo?

La librería Pérgamo estuvo abierta durante 76 años, desde su fundación en la década de 1940 hasta su cierre definitivo el 5 de enero.

¿Quién fue Lourdes Serrano y cuál fue su papel en Pérgamo?

Lourdes Serrano fue la hija del fundador, Raúl Serrano, y la persona que continuó su legado, asumiendo las riendas de la librería durante décadas. Fue el alma de Pérgamo, conocida por su pasión por los libros, su honestidad, su sociabilidad y su compromiso con la libertad de pensamiento. Aprendió a leer en la propia librería y dedicó la mayor parte de su vida a aconsejar y conversar con sus clientes.

¿Por qué se considera a Pérgamo una librería “roja” en un barrio conservador?

Pérgamo fue considerada una “reserva roja” o “antro de perdición” (en tono de broma por Lourdes) debido a las convicciones republicanas y socialistas de su fundador, Raúl, y de su hija Lourdes. A pesar de estar ubicada en el conservador barrio de Salamanca, la librería siempre mantuvo una postura abierta y crítica, defendiendo la libertad de expresión y acogiendo a clientes de todas las ideologías, lo que la convirtió en un punto de encuentro diverso y tolerante.

¿Qué tipo de libros vendía Pérgamo?

Pérgamo era una librería generalista, ofreciendo una amplia variedad de títulos que incluían libros de historia, filosofía, poesía, y facsímiles de obras singulares. Lourdes Serrano se esforzaba por tener una selección que satisficiera los intereses de sus clientes, aunque también se guiaba por sus propios gustos literarios, como su pasión por Camus y los novelistas rusos.

¿Qué pasó con los libros de Pérgamo tras su cierre?

Tras el anuncio de su cierre, la librería Pérgamo inició un proceso de liquidación, vendiendo sus existencias a precios reducidos. Los clientes acudieron en masa para adquirir los últimos volúmenes, dejando las estanterías casi vacías en los días previos a su clausura definitiva.

El legado de Pérgamo, más allá de sus libros, reside en las innumerables historias compartidas, los debates encendidos y el espíritu de resistencia que encarnó durante más de siete décadas. Su cierre marca el fin de una era para Madrid, pero su memoria perdurará en el recuerdo de todos aquellos que alguna vez se perdieron entre sus estantes, descubrieron un nuevo autor o encontraron consuelo en sus páginas. Pérgamo fue, y seguirá siendo, un símbolo de la pasión por la lectura y la cultura en el corazón de la capital española.

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