20/12/2025
La pregunta sobre cuál es el libro de Arturo Escobar es muy pertinente en el ámbito de las ciencias sociales críticas, especialmente en América Latina. La obra más reconocida de Arturo Escobar, y la que es objeto de análisis en el texto proporcionado por Edgardo Lander, es “Encountering Development. The Making and Unmaking of the Third World”, publicada originalmente en 1995 por Princeton University Press y traducida al español como “La invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción del desarrollo”. Este libro fundamental se ha convertido en una referencia clave para entender la crítica al concepto de desarrollo y sus implicaciones coloniales y eurocéntricas.
El extracto que nos ocupa proviene de la obra de Edgardo Lander, titulada “Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntrico”, un texto que, a su vez, se nutre de un simposio internacional y de dos años de trabajo colectivo. En esta presentación, Lander no solo enmarca la contribución de Escobar sino que la inserta dentro de un debate más amplio sobre la necesidad de deconstruir los saberes modernos para formular alternativas a la hegemonía neoliberal y al modelo civilizatorio que representa. Lander destaca la obra de Escobar como uno de los aportes más significativos en la búsqueda de perspectivas del conocer no eurocéntrico, junto a pensadores como Enrique Dussel, Aníbal Quijano y Walter Mignolo.
- El Eurocentrismo y la Colonialidad en las Ciencias Sociales
- Arturo Escobar y la “Invención del Tercer Mundo”
- La Naturalización de la Sociedad Liberal y el Discurso del Desarrollo
- El Papel de la Ciencia y la Exclusión del Conocimiento “Otro”
- Hacia una Antropología de la Modernidad y la Búsqueda de Alternativas
- Preguntas Frecuentes sobre la Crítica al Desarrollo y el Eurocentrismo
Edgardo Lander, en su profunda reflexión, argumenta que las dificultades para formular alternativas al neoliberalismo radican en comprenderlo no solo como una teoría económica, sino como el discurso hegemónico de un modelo civilizatorio. Este modelo, arraigado en la sociedad liberal moderna, naturaliza sus supuestos y valores sobre el ser humano, la riqueza, la naturaleza y el progreso. Las ciencias sociales, lejos de ser neutrales, han sido instrumentos clave en esta naturalización de las relaciones sociales y en la legitimación de un orden social excluyente y desigual.
Según Lander, la sociedad liberal industrial se presenta no solo como el orden social deseable, sino como el único posible, un punto de llegada universal que supuestamente hace innecesaria la política al no haber alternativas. Esta narrativa hegemónica se sustenta en transformaciones tectónicas del poder global, como la derrota de las oposiciones políticas históricas y el poderío sin rival de las sociedades industriales del Norte. Sin embargo, esta naturalización no es reciente; tiene una larga historia en el pensamiento social occidental, que se remonta a siglos atrás.
La búsqueda de alternativas exige deconstruir el carácter universal y natural de la sociedad capitalista-liberal, lo que implica cuestionar la objetividad y neutralidad de las ciencias sociales. Lander menciona múltiples vertientes de esta crítica, desde el feminismo hasta los estudios postcoloniales y subalternos, pasando por el afrocentrismo y el post-occidentalismo. En este contexto, la tradición latinoamericana ha ofrecido valiosas contribuciones, y es aquí donde la obra de Arturo Escobar cobra una relevancia particular.
Arturo Escobar y la “Invención del Tercer Mundo”
El libro de Arturo Escobar, “Encountering Development. The Making and Unmaking of the Third World”, es un pilar fundamental en la crítica cultural de la economía como estructura fundacional de la modernidad. Escobar se sumerge en el análisis del discurso y las institucionalidades nacionales e internacionales del desarrollo en la posguerra, mostrando cómo este discurso, producido bajo condiciones de desigualdad de poder, construye al 'Tercer Mundo' como una forma de ejercer control sobre él.
La idea central de Escobar es que el desarrollo no fue un proceso neutral o natural, sino una “invención” que se dio a partir del establecimiento del patrón de desarrollo occidental como la norma global al final de la Segunda Guerra Mundial. Esto generó cambios sustanciales en la forma de concebir las relaciones entre países ricos y pobres. Toda la vida de estas sociedades –cultural, política, agrícola, comercial– quedó subordinada a una nueva estrategia. El tipo de desarrollo promovido se correspondía con las ideas y expectativas del Occidente próspero, lo que ellos consideraban el curso normal de la evolución y el progreso. De este modo, el desarrollo se convirtió en un poderoso instrumento para la normalización del mundo, un proceso que, según Escobar, ha sido más abarcante y eficaz que muchas formas de colonialismo explícito.
Escobar señala cómo la ciencia y la tecnología fueron concebidas no solo como base del progreso material, sino como la fuente de dirección y sentido del desarrollo. En las ciencias sociales de la época, predominaba una gran confianza en la posibilidad de un conocimiento cierto, objetivo y empírico. Por ello, solo ciertas formas de conocimiento —el de los expertos entrenados en la tradición occidental— fueron consideradas apropiadas para los programas de desarrollo. El conocimiento de los “otros”, el saber “tradicional” de los campesinos y de los pueblos originarios, no solo fue considerado irrelevante, sino incluso un obstáculo para la tarea transformadora del desarrollo.
El “descubrimiento” de la pobreza masiva en Asia, África y América Latina en la posguerra, a partir de una definición estrictamente económica y cuantitativa (países con un ingreso anual per cápita inferior a US$100 en 1948), transformó a dos terceras partes de la humanidad en “pobres” y, por ende, en seres carentes y necesitados de intervención. Si el problema era la insuficiencia de ingresos, la solución era, evidentemente, el desarrollo económico. Así, el desarrollo obró creando “anormalidades” (los ‘pobres’, los ‘desnutridos’, los ‘analfabetos’) que luego procedía a “reformar”, pero que en realidad multiplicó hasta el infinito. Este proceso ha tenido un impacto profundo en el Tercer Mundo, marcando indeleblemente sus relaciones sociales, formas de pensar y visiones de futuro. La capacidad de los pueblos para definir y hacerse cargo de sus propias vidas fue erosionada, convirtiéndose en blanco de prácticas y programas sofisticados.
La Naturalización de la Sociedad Liberal y el Discurso del Desarrollo
El argumento de Lander, que Escobar refuerza con su análisis del desarrollo, es que las ciencias sociales se constituyen sobre la base de la derrota de las resistencias al modelo liberal y la imposición de este como la única forma de vida posible. La “superioridad evidente” de este modelo y de sus países, cultura, historia y raza se “demostró” tanto por la conquista y sometimiento de otros pueblos como por la “superación” histórica de formas anteriores de organización social en Europa misma. Es en este contexto histórico-cultural que se forma el imaginario que impregna el ambiente intelectual de las disciplinas de las ciencias sociales.
Esta cosmovisión tiene como eje central la idea de modernidad, que complejamente captura varias dimensiones: una visión universal de la historia asociada al progreso (que clasifica y jerarquiza pueblos y experiencias), la naturalización de las relaciones sociales y de la “naturaleza humana” capitalista-liberal, la ontologización de las múltiples separaciones propias de esa sociedad, y la superioridad de los saberes que produce (la ‘ciencia’) sobre cualquier otro saber.
Las ciencias sociales, tal como se constituyeron en los países liberales industriales en la segunda mitad del siglo XIX, establecieron una separación entre pasado (estudiado por la historia) y presente (estudiado por la sociología, ciencia política y economía). La antropología y los estudios clásicos se definieron para el estudio de los “otros”. Este marco implica que la sociedad industrial liberal es la expresión más avanzada de un proceso histórico universal, un modelo que define el futuro de todas las culturas. Aquellos que no se incorporen a esta marcha inexorable de la historia están destinados a desaparecer.
Además, dado el carácter universal de la experiencia europea, las formas de conocimiento desarrolladas para comprender esa sociedad se convierten en las únicas válidas y objetivas. Las categorías occidentales se transforman en proposiciones normativas que definen el “deber ser” para todos los pueblos, sirviendo para detectar “carencias” o “atrasos” en otras sociedades. Esta construcción eurocéntrica, que organiza todo el tiempo y espacio a partir de su propia experiencia, es un dispositivo de conocimiento colonial e imperial, transformando una forma de organización social en la forma “normal” del ser humano y de la sociedad. Las otras formas de ser, de organización social y de saber, son vistas como carentes, arcaicas, primitivas o premodernas, y ubicadas en un momento anterior del desarrollo histórico, enfatizando su inferioridad.
El Papel de la Ciencia y la Exclusión del Conocimiento “Otro”
La crítica de Escobar, en línea con la de Lander, apunta a cómo el conjunto de separaciones que sustentan la noción de conocimiento científico objetivo y universal se articula con las separaciones que las ciencias sociales establecen entre la sociedad moderna y el resto de las culturas. Este proceso de “cientifización” de la sociedad liberal lleva a su objetivación, universalización y, por ende, a su naturalización. La ciencia occidental se presenta como la única poseedora de la verdad y el control de la naturaleza, diferenciando radicalmente a las sociedades modernas occidentales del resto del mundo.
Bruno Latour, citado por Lander, lo explica magistralmente: “Nosotros los occidentales no podemos ser una cultura más entre otras, ya que nosotros también movilizamos a la Naturaleza”. A diferencia de otras sociedades que movilizan imágenes o representaciones simbólicas de la naturaleza, Occidente moviliza la Naturaleza “tal como es”, a través de la ciencia. Esta “gran división interna” (entre humanos y no-humanos, Naturaleza y Cultura) define una “gran división externa” donde los modernos se sitúan en un plano diferente de los premodernos, asumiendo un acceso privilegiado a “las cosas mismas” a través del conocimiento científico, mientras los “otros” permanecen “ciegos dentro de esta confusión”.
Este conjunto de polaridades ha servido para que las ciencias sociales en el mundo ex-colonial establezcan contrastes con la experiencia histórico-cultural “universal” europea, identificando carencias que deben ser “superadas”. Los discursos históricos como la evangelización, la civilización, la “carga del hombre blanco”, la modernización o el desarrollo, todos tienen como sustento la concepción de un patrón civilizatorio superior y normal. Así, se ha ocultado, negado, subordinado o extirpado toda experiencia cultural que no corresponde con este “deber ser” que fundamenta a las ciencias sociales. Las sociedades occidentales modernas se convierten en la imagen del futuro para el resto del mundo, un destino natural si no fuera por “obstáculos” como la composición racial “inadecuada”, la cultura “arcaica” o los “prejuicios mágico-religiosos”.
Hacia una Antropología de la Modernidad y la Búsqueda de Alternativas
Arturo Escobar, en la búsqueda de alternativas a estas formas universalistas de sometimiento, propone dos direcciones complementarias: la resistencia local de grupos de base a las formas dominantes de intervención y la deconstrucción del desarrollo. Esta deconstrucción implica un esfuerzo de desnaturalización y desuniversalización de la modernidad. Para lograrlo, Escobar aboga por una antropología de la modernidad que permita comprender la modernidad occidental como un fenómeno cultural e histórico específico. Esto, a su vez, requiere la desuniversalización de los ámbitos en los que la sociedad moderna se ha separado (economía, política, religión, parentesco, etc.).
Escobar argumenta que la economía occidental debe ser vista no solo como un sistema de producción material, sino como una “producción cultural”, una forma de producir sujetos humanos y órdenes sociales de un tipo determinado. Las nociones de mercado, economía y producción, lejos de ser universales, son contingencias históricas cuyas genealogías y mecanismos de poder pueden ser revelados. Al antropologizar la economía occidental, se demuestra que está compuesta por un conjunto de discursos y prácticas muy peculiares en la historia de las culturas. Los antropólogos, lamentablemente, han sido cómplices al naturalizar estos constructos como bloques primarios y pre-sociales de toda sociedad, en lugar de interrogarse sobre los procesos simbólicos y sociales que los hacen parecer autoevidentes y naturales.
La obra de Escobar, por tanto, nos invita a cuestionar los cimientos mismos de nuestro entendimiento del mundo. Al igual que Fernando Coronil, quien reintroduce el espacio y la naturaleza en el análisis del capitalismo, Escobar nos muestra cómo la abstracción de estos elementos ha contribuido a la idea de un desarrollo interno y autogenerado en Europa, invisibilizando el colonialismo y las relaciones de subordinación de los territorios y poblaciones no europeas. La reintroducción de la naturaleza y el reconocimiento de las “modernidades subalternas” son pasos cruciales para construir una visión global y no eurocéntrica del desarrollo capitalista.
Preguntas Frecuentes sobre la Crítica al Desarrollo y el Eurocentrismo
- ¿Cuál es la tesis central del libro "Encountering Development" de Arturo Escobar?
La tesis central es que el "desarrollo" es un discurso y una práctica colonial que, bajo la apariencia de ayuda y progreso, ha servido para inventar y controlar el "Tercer Mundo", normalizando un modelo occidental de vida y subyugando saberes y formas de vida locales. - ¿Cómo se relaciona la obra de Arturo Escobar con el concepto de eurocentrismo?
Escobar muestra cómo el discurso del desarrollo es inherentemente eurocéntrico, al imponer la experiencia histórica y el modelo de progreso de Europa como el único universal y deseable, desvalorizando otras formas de conocimiento y existencia. - ¿Qué significa la "naturalización" de la sociedad liberal según Edgardo Lander y Arturo Escobar?
Significa que las características de la sociedad liberal (capitalismo, mercado, individualismo) se presentan como tendencias espontáneas y "naturales" del desarrollo histórico, ocultando su carácter contingente, construido y producto de relaciones de poder. - ¿Qué alternativas propone Escobar frente al modelo de desarrollo dominante?
Escobar propone la deconstrucción del discurso del desarrollo y el apoyo a las resistencias locales de los grupos de base. Aboga por una "antropología de la modernidad" que desuniversalice los conceptos occidentales y reconozca la pluralidad de saberes y formas de vida. - ¿Por qué es importante estudiar la crítica al desarrollo en la actualidad?
Es crucial porque el concepto de desarrollo sigue influyendo en las políticas globales y locales. Comprender su historia y sus implicaciones coloniales permite buscar y apoyar alternativas que promuevan la justicia social, la sostenibilidad ecológica y la autonomía de los pueblos, más allá de los modelos hegemónicos.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Arturo Escobar y la Crítica al Desarrollo Eurocéntrico puedes visitar la categoría Librerías.
