15/07/2026
Leila Guerriero, una de las voces más influyentes y respetadas del periodismo narrativo contemporáneo en español, ha vuelto a situarse en el centro de la atención literaria y cultural con su obra más reciente, La llamada. Este libro, que ya cuenta con múltiples ediciones y ha sido objeto de prestigiosos galardones, no solo ha cautivado a la crítica por su profundidad y rigor investigativo, sino que también ha encendido un intenso debate público sobre la memoria, la verdad y las formas de narrar uno de los períodos más oscuros de la historia argentina: la última dictadura cívico-militar. A través del retrato íntimo y complejo de Silvia Labayru, una sobreviviente de la ESMA, Guerriero nos invita a una reflexión incómoda pero necesaria sobre los límites y las responsabilidades del relato testimonial.

Un Retrato Incómodo: La Esencia de La Llamada
En el corazón de La llamada reside la historia de Silvia Labayru, una exmilitante de Montoneros que fue detenida ilegalmente en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) entre diciembre de 1976 y junio de 1978. La obra de Guerriero se sumerge en los detalles más crudos y dolorosos de su cautiverio: la experiencia de dar a luz a su hija en el centro clandestino, las torturas sistemáticas, el trabajo esclavo al que fue sometida y las violaciones perpetradas por un oficial y su esposa, crímenes que Labayru denunció valientemente en la primera causa judicial por delitos sexuales cometidos en la ESMA. Además, el libro aborda su forzada colaboración con Alfredo Astiz en la infiltración a las Madres de Plaza de Mayo y el círculo solidario que incluía a las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.
Leila Guerriero abordó esta biografía con su ya conocida maestría como cronista. Para construir el relato, mantuvo conversaciones con Labayru durante un año y siete meses, y recabó más de un centenar de testimonios de personas relacionadas con la protagonista en diversas circunstancias. Su objetivo, como explicó, fue “encontrar tantas facetas como sea posible para contar esta historia y escribir un texto sin reduccionismos”. Esta aproximación, caracterizada por la cercanía y la intimidad con el sujeto retratado, es una marca registrada en sus trabajos y, paradójicamente, uno de los puntos que también ha generado mayor controversia en esta ocasión.
Premios y Reconocimientos: La Consagración de una Obra
A pesar de la polémica, o quizás precisamente por ella y la profundidad de su propuesta, La llamada ha sido ampliamente reconocida por la crítica y diversas instituciones. Los galardones obtenidos por Leila Guerriero no solo subrayan la calidad literaria y periodística de la obra, sino también su relevancia en el panorama cultural actual.
El Prestigioso Premio Zenda de Narrativa
En Madrid, España, Leila Guerriero fue distinguida con el Premio Zenda de Narrativa. El jurado de este importante galardón celebró la capacidad de la autora para fusionar la narración y la producción periodística, dando como resultado “un tremendo, conmovedor y a la vez humorístico relato sobre experiencias límite de la vida y sobre el poderoso instinto humano de supervivencia”. Este premio internacional es un testimonio de la resonancia global de la obra de Guerriero y de su habilidad para trascender fronteras con historias de profundo calado humano.
El Premio de la Crítica en la Feria del Libro de Buenos Aires
En su propio país, Argentina, La llamada recibió uno de los reconocimientos más significativos: el Premio de la Crítica, organizado anualmente por la Fundación El Libro en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires. Un jurado compuesto por veinticuatro destacados escritores y periodistas culturales eligió unánimemente a la obra de Guerriero como el mejor libro de autores argentinos publicado en 2024. Este galardón, que incluye un incentivo económico y un diploma, es especialmente valioso por ser un reconocimiento de sus pares, tal como la propia Guerriero destacó, citando a Ricardo Piglia: “no hay nada más bello que el reconocimiento de los pares”.
Curiosamente, el momento de la notificación de este premio se convirtió en una anécdota que ilustra la dedicación de Guerriero a su oficio. Cuando el director de la Feria del Libro, Ezequiel Martínez, intentó comunicarle la buena noticia por teléfono, la autora no pudo atender. Estaba, en ese preciso instante, realizando una entrevista para otro de sus trabajos periodísticos. “Es significativo porque siento que el premio es el producto, el reconocimiento, a un trabajo, a una entrega a un trabajo”, reflexionó Guerriero sobre el incidente, subrayando la intrínseca relación entre su labor y los frutos que cosecha.

La Pluma de Honor de la Academia Nacional de Periodismo
Además de los premios por La llamada, Leila Guerriero fue honrada con la Pluma de Honor de la Academia Nacional de Periodismo, entregada en el Día del Periodista en la Biblioteca Nacional, un reconocimiento a su trayectoria y al impacto de su trabajo en el campo del periodismo.
El Cruce de Voces: La Controversia Alrededor de La Llamada
A pesar de los elogios y premios, La llamada ha provocado una profunda y a menudo acalorada controversia, que ha trascendido los círculos académicos y literarios para instalarse en el debate público sobre la memoria histórica. Las críticas, lejos de ser superficiales, apuntan a aspectos éticos, políticos y narrativos de la obra.
Los Puntos de Fricción: Críticas a la Narrativa
- La figura de Astiz y la infiltración: Una de las objeciones más recurrentes, planteada por la socióloga María Pía López, es la supuesta "simpatía" con la que aparece Alfredo Astiz en el libro, y la relativización de la complejidad de la infiltración a las Madres de Plaza de Mayo, sin la suficiente interrogación crítica.
- Falta de perspectiva crítica: El investigador del CONICET, Emilio Crenzel, señaló un “efecto de fascinación por Labayru que anula en la autora toda perspectiva crítica respecto de los núcleos medulares de su experiencia”, sugiriendo que la cercanía de Guerriero con la protagonista podría haber nublado su juicio.
- Despolitización del relato: Ana Longoni, autora de Traiciones, cuestiona el “descuidado tratamiento que recibe el testimonio de Silvia Labayru así como la rotunda despolitización del relato de su militancia, su desaparición, su exilio y lo que siguió después”. Longoni también objeta la implicación del título del libro, que sugiere que la liberación de Labayru fue influenciada por la respuesta de su padre a una llamada telefónica de los represores, lo que “obtura considerar la arbitrariedad de la voluntad de los captores y cualquier dimensión colectiva en el hecho de haber sobrevivido”.
- Ausencia de contexto político: María Pía López lamenta que el libro no profundice en los procesos sociales y políticos que enmarcaron la vida de Labayru, a pesar de que su existencia estuvo marcada por la militancia y la represión. López compara esta omisión con la película Argentina, 1985, sugiriendo que ambas obras producen un “fuera de campo” que excluye la comprensión política de la represión.
- La “víctima incómoda” y la “articulación paria”: La caracterización de Labayru como una “víctima incómoda” o en una “articulación paria” por su rechazo a la teoría de los dos demonios y sus críticas a la conducción montonera ha sido también un foco de debate. Críticos como María Pía López argumentan que esta visión ignora un campo preexistente de querellas y críticas dentro del propio campo de la militancia de los 70, como las de Rodolfo Walsh o Pilar Calveiro.
Las Defensas y el Valor de la Apertura
Frente a las críticas, otros intelectuales y críticos han defendido el valor de La llamada, destacando su audacia y su capacidad para abrir nuevos horizontes en la discusión sobre el pasado reciente.
- Profusión de voces y puntos de vista: Desde España, el escritor Jorge Carrión valoró la exhaustividad de las entrevistas y el relato de Guerriero como “un perfil con profusión de diálogos”, un “coro de voces, contrapunteado por el punto de vista discreto de la narradora” del cual “el lector extrae su propia visión del personaje”.
- Despojarse de mandatos: Rubén Chababo, exdirector del Museo de la Memoria de Rosario, aplaudió “el intento de ingresar a una zona infernal despojándose de los clásicos mandatos acerca de qué decir, qué no decir, o de cómo decirlo”. Chababo descarta los cuestionamientos, afirmando que La llamada es “la versión de un pasado, singular, incómoda, desajustada respecto al modelo consagrado, tan valiosa y merecedora de atención y escucha como cualquier otra”. Considera que el libro no es una “versión lavada de la historia” ni justifica los crímenes del Estado, sino que la resistencia a su propuesta es una objeción a “quebrar el friso de las versiones consagradas y épicas”.
- Un objeto de estudio significativo: Emilio Crenzel, a pesar de sus reservas iniciales, reconoce a La llamada como un “objeto de estudio significativo” cuya repercusión evidencia el continuo interés en las historias de desaparición forzada, proponiendo “pensar con lentes desnaturalizados el universo concentracionario, los testimonios de sus víctimas y sus experiencias evitando la condena moral pero, al mismo tiempo, la complacencia acrítica”.
- Habilitar la deliberación ciudadana: Un ciclo de debates, convocado por antropólogas como Virginia Vecchioli y Sabina Frederic, se inspiró en La llamada para “reabrir la discusión sobre los años '70 con voces diversas y una apuesta por la deliberación colectiva”. Este ciclo, que reunió a setenta personas de distintas generaciones y posturas políticas, demostró que existe un “deseo colectivo de hablar sobre el pasado reciente sin fórmulas rígidas ni relatos cerrados”. El mayor mérito del libro, según sus organizadores, es precisamente ese: “habilitar la deliberación ciudadana sobre un pasado que, aunque conocido, permanece en muchos casos encapsulado en zonas de confort discursivo generando, paradójicamente, olvido”.
Temas Subyacentes: Más Allá de la Narrativa de la Dictadura
La discusión en torno a La llamada ha abierto puertas a la reflexión sobre otros temas cruciales que subyacen a la experiencia de la dictadura y su memoria. Uno de los más relevantes es la visibilización de los delitos sexuales como una forma específica de represión ilegal.
La Visibilización de los Delitos Sexuales y el Feminismo
Silvia Labayru y otras sobrevivientes de la ESMA han sido fundamentales en evidenciar los delitos sexuales como una zona específica y brutal de la represión. Ana Longoni subraya que estas valientes mujeres “han dejado claro que no se puede hablar nunca de consentimiento en las relaciones sexuales e incluso afectivas entre prisioneras y represores”. El tema ha ganado espacio gracias a libros como Ese infierno (conversaciones entre cinco sobrevivientes de la ESMA) y diversas exposiciones. Longoni destaca el rol transformador del feminismo en este proceso: “Sobrellevar la vergüenza y romper el silencio para denunciar la sistemática violencia sexual como procedimiento represivo es una manifestación más de cómo nos ha transformado el feminismo”. Este planteamiento abre una importante pregunta sobre la posibilidad de que los sobrevivientes varones puedan también narrar los delitos sexuales de los que fueron objeto en los centros clandestinos.
Memoria Viva vs. Memoria Fosilizada
Otro tema central que emerge del debate es la tensión entre una memoria “fosilizada” o “sagrada” y una memoria “viva” y abierta al conflicto. Los defensores de La llamada argumentan que el libro desafía las narrativas cerradas y los “lugares comunes” de la memoria, invitando a una discusión colectiva que, lejos de ser una amenaza, es una herramienta democrática. “No hay democracia sin memoria. Pero tampoco hay memoria sin conflicto”, afirman los organizadores del ciclo de debates, sugiriendo que abrir el espacio a la deliberación pública y tensar los consensos es una forma de “cuidar lo conquistado” y de “imaginar un futuro para la memoria”.
La Discusión sobre la Traición
El libro también ha reavivado la discusión sobre las representaciones de la traición, un tema con tradición en la literatura argentina pero que se ha vuelto a poner en el centro del debate público, como lo demuestran las notas de Mario Santucho sobre la muerte de su padre, Roberto Santucho. La persistencia del “estigma que pesa sobre quienes salieron con vida de los campos de concentración” sigue siendo un punto de punzante reflexión, al que La llamada contribuye con la compleja figura de Labayru.

Preguntas Frecuentes sobre Leila Guerriero y La Llamada
¿Quién es Leila Guerriero?
Leila Guerriero es una destacada periodista y escritora argentina, reconocida por su estilo de crónica periodística de inmersión profunda y su habilidad para construir retratos complejos de personas y situaciones. Sus obras han sido ampliamente premiadas y traducidas, consolidándola como una de las voces más importantes del periodismo narrativo en lengua española.
¿Qué premios recibió Leila Guerriero por La llamada?
Por su libro La llamada, Leila Guerriero recibió el prestigioso Premio Zenda de Narrativa en España y el Premio de la Crítica en la Feria del Libro de Buenos Aires, otorgado por la Fundación El Libro. Además, fue distinguida con la Pluma de Honor de la Academia Nacional de Periodismo por su trayectoria.
¿De qué trata el libro La llamada?
La llamada es un exhaustivo y conmovedor retrato de Silvia Labayru, exmilitante de Montoneros y sobreviviente de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura argentina. El libro narra su experiencia de cautiverio, tortura, violación y su forzada colaboración con los represores, explorando la complejidad de la memoria y la supervivencia en contextos extremos.
¿Por qué La llamada generó tanta controversia?
El libro generó controversia por varios motivos, incluyendo críticas a la forma en que se aborda la figura de Alfredo Astiz, la supuesta falta de una perspectiva crítica hacia Silvia Labayru, la despolitización del relato de su militancia, y la implicación del título sobre las razones de su supervivencia. Estos puntos han abierto un debate más amplio sobre cómo narrar los años de la dictadura y la memoria histórica.
¿Cuál es el valor principal del libro según sus defensores?
Los defensores de La llamada valoran su capacidad para abordar un pasado infernal despojándose de mandatos preestablecidos, su exhaustividad en las entrevistas y la profusión de voces que presenta. Consideran que su mayor mérito es habilitar una deliberación ciudadana sobre la memoria, rompiendo con relatos cerrados y permitiendo una comprensión más compleja y plural de las experiencias vividas durante la dictadura.
En definitiva, La llamada de Leila Guerriero trasciende la mera crónica para convertirse en un objeto de estudio y debate fundamental. Su impacto, tanto por los premios recibidos como por las discusiones que ha provocado, demuestra la vitalidad del periodismo narrativo para interpelar el pasado y mantener viva una memoria compleja y en constante construcción. La obra de Guerriero nos recuerda que el relato de la historia no es un camino lineal, sino un entramado de voces, tensiones y desafíos que exigen una lectura atenta y una reflexión crítica, elementos indispensables para comprender la resiliencia humana y la persistencia de la verdad en tiempos turbulentos.
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