¿Qué es el espejo del libro de la vida?

La Oración como Espejo del Libro de la Vida

01/10/2024

Valoración: 4.52 (6035 votos)

En un mundo cada vez más ruidoso y materialista, la búsqueda de un propósito profundo y una conexión auténtica con lo divino se ha vuelto una necesidad imperante para muchas almas. Hoy nos adentraremos en la dimensión de la oración, desvelando su auténtico sentido, su objetivo trascendente y cómo este trabajo espiritual puede conducirnos a la verdadera iluminación del Espíritu. Lejos de ser una mera recitación de palabras, la oración es un diálogo sagrado, una labor del corazón que nutre el alma y nos acerca a las esferas celestiales. A través de las vivencias y reflexiones de grandes acumuladores del Espíritu Clarosanto, como la venerable Madre Eufrosinia, madre espiritual de Juan de San Grial, descubriremos las claves para desvelar el poder oculto de la oración y su papel fundamental en nuestra existencia.

¿Qué pasó con la vida en el espejo?
En 1999, José María Yazpik dejó Televisa y entró a la telenovela La vida en el espejo, donde interpretó al hijo homosexual de Rebecca Jones y Gonzalo Vega. La directora de reparto de Argos, Ana Urquidi, fue quien le propuso este papel.
Índice de Contenido

La Oración: Una Necesidad Tan Esencial Como Respirar

La Madre Eufrosinia, con su sabiduría profunda, nos invita a reflexionar sobre la verdadera naturaleza de la oración, elevándola a la categoría de necesidad vital. Ella afirmaba: “Hay que alcanzar el grado en el que la necesidad de rezar se hace tan natural como comer, o como una inspiración de aire. Alcanzar el estado en el cual estar sin oración se percibe como estar en la tentación, o perder en vano el tiempo. Por encima de todo lo terrenal, poner la paz de la oración; no cambiarla por nada mundano, con ella se halla la paz. Si un paladín de cada cien tiene la paz en el corazón, la cola de gente tras él no cesa nunca.” Esta profunda enseñanza subraya que la oración no es un acto opcional, sino un sustento para el alma, una fuente inagotable de paz en medio del caos mundano.

La historia misma está plagada de ejemplos que atestiguan el poder transformador de la oración. Cristo mismo proclamó: “Rezando podéis mover montañas”. Y la Diosa Virgen Madre, en sus apariciones en Medjugorje durante la década de los ochenta, reveló a seis niños: “Con la oración podéis suspender las leyes de la naturaleza”. Incluso Mahatma Gandhi, un líder hindú, demostró el tremendo poder de la oración, meditación y ayuno, logrando la expulsión de los británicos de la India, a pesar de su abrumador poder militar. Estos ejemplos, provenientes de diversas tradiciones espirituales, convergen en la misma verdad: la Oración es una fuerza cósmica capaz de alterar la realidad.

Juan de Kronstadt, un asceta del siglo XXI conocido por su ardiente amor a la oración, la describió como “el agua viva que apaga la sed del alma”. Él nos insta a imaginar a Dios solo delante de nosotros, permeando el mundo como el alma permea el cuerpo. Para quienes buscan servir a Dios Padre, la oración es la escuela donde se aprende a ser manso, humilde y fiel de corazón. Advierte contra la frialdad o la doblez en el alma, enfatizando la necesidad de obtener el Espíritu de Cristo, pues sin él, no se pertenece a Él.

El Verdadero Propósito de la Vida: La Acumulación del Espíritu

En la búsqueda constante de sentido, muchos se preguntan cuál es el objetivo de la vida en la Tierra. ¿Es acaso acumular bienes materiales, riquezas, dinero, o buscar el respeto y el éxito mundano? Los maestros espirituales, como los que hemos citado, nos ofrecen una respuesta clara y contundente: ¡No! El auténtico sentido de la vida en la Tierra es la acumulación del Espíritu. Hasta que no se logra este propósito, el alma permanece insatisfecha, vacía, sola y triste. La oración es la llave que abre las puertas a esta acumulación, pero debe ser una oración de corazón, pues sin ella, el esfuerzo es en vano.

No hay nada peor que un corazón endurecido. Para que la gracia se multiplique, es imperativo ablandar el corazón. La oración es la auténtica unión con la divinidad, la comprensión del estado más sublime del alma en relación con la creación, la vida, nuestros prójimos y el amor del Padre Celestial. Es un camino hacia la compasión y la empatía universal.

La Oración Genuina vs. la Oración Superficial

Un asceta anónimo nos advierte sobre los peligros de la oración exterior, meramente vocal: “Cuando un hombre ora exteriormente en voz alta no puede seguir siempre todos los movimientos del corazón, porque estos cambian rápidamente, mientras que se ve necesariamente obligado a prestar atención a la pronunciación de las palabras y a su forma exterior. Así las oraciones de buena parte del clero, leídas rápidamente, resultan falsas; parece que oran con los labios, en apariencia son piadosos, pero su corazón está adormecido, y no saben lo que los labios dicen. Esto procede de que tienen prisa y no meditan en su corazón las cosas que están diciendo.” Esta crítica resuena con la advertencia de Cristo a los fariseos, cuyas oraciones, dirigidas al trono del diablo, no traían más frutos que la seducción.

¡Dios nos guarde de rezar como un pollito debajo de un cascarón, sin alma ni intención! Tales oraciones rebotan y son una tentación para quien las hace. La oración valiosa es un diálogo bien establecido con la Divinidad, donde el cuerpo está en la Tierra, pero el espíritu se eleva a los cielos. Orar a ciegas, sin escuchar ni dirigirnos a nadie, es como conversar con uno mismo, un mero encantamiento. En este siglo de palabrería y vanidad, el sosiego contemplativo de la oración es un tesoro inestimable. Sin embargo, si los lazos pecaminosos y farisaicos no se rompen, el alma permanece esclava de las esferas caídas y no puede alcanzar la paz espiritual. La meditación auténtica, a pesar de su simplicidad, es difícil y solo unos pocos homo sapiens modernos pueden realizarla verdaderamente.

Tabla Comparativa: Oración Superficial vs. Oración Profunda

CaracterísticaOración SuperficialOración Profunda
Enfoque principalRecitación de palabras, ritos externos.Conexión del corazón, diálogo interior.
Estado del corazónAdormecido, frío, distraído.Ardiente, humilde, consciente.
ResultadoVacío, falta de frutos espirituales.Paz, gracia, transformación interior.
Percepción DivinaNo escuchada, rechazada.Escuchada, aceptada.
Beneficio para el almaNinguno o negativo (hipocresía).Purificación, iluminación, unión.

El Silencio y el Sosiego: Puertas a la Divinidad

La falta de amor por la oración a menudo se debe a que nadie nos ha enseñado lo beneficiosa y saludable que es. Los espíritus malignos, conscientes de su poder redentor, crean intrigas para obstaculizarla. Sin embargo, la oración es lo básico, un principio confirmado por maestros de diversas religiones, desde el taoísmo hasta el budismo zen. Nada puede sustituir a la oración: ni trabajos espirituales, ni revelaciones, ni curaciones, ni lectura de libros, ni obligaciones cotidianas, ni enfermedades. La oración es la revelación de la paz interior, el verdadero sosiego.

Pero es necesario el trabajo para entrar y vivir en la oración. A veces, durante la oración, podemos sentir un alejamiento o desesperación; no debemos dejarnos captar por estos sentimientos, que pueden venir de espíritus malignos o de nuestros propios estados a superar. El hombre reconoce su humildad u orgullo por sus sentimientos durante la oración: cuanto más viva y más ardiente es la oración, más humilde es quien ora; cuanto más insensible y más fría, más orgulloso se es. Debemos permitir que el Espíritu Clarosanto ore y cante por nosotros, dándole cabida en nuestro corazón y alimentándonos de Su presencia.

Quien ama la oración no necesita nada más, pues se alimenta del “pan de lo alto” y permanece en la beatitud de una Eucaristía incesante. Santos como Padre Pío o la Madre Eufrosinia, guiados por el Espíritu Santo, podían ayunar durante semanas, alimentándose únicamente de la gracia divina. La Madre Eufrosinia recordaba a menudo: “La gracia divina alimenta. Pero ni siquiera la pedís. Y no sabéis cómo gustarla.” Y también: “Cuando surge el hambre física, el alma se orienta a la comida terrenal, corporal. Pero hay que tener la orientación consciente hacia el alimento de lo alto: el maná de la Palabra de la Revelación, el maná del salterio, el maná de la inspiración divina, el maná profético, el maná del servicio de la cruz, el maná eucarístico…”

Hoy en día, nada hace tanta falta al ser humano como el sosiego y el Silencio oracional. La Madre Eufrosinia explicaba que, desde el punto de vista celestial, la privación del sosiego silencioso es una obsesión demoníaca, una locura que excluye el conocimiento de la divinidad. El cielo nos llama a la oración y al sosiego, de donde procede la paz interior y la alegría. La oración ama la abstinencia de la boca, el silencio, el ayuno y la pureza del corazón. Exige la iniciación en su paz, y no hay nada más hermoso que entrar en ella. El rezador es aquel que ama la paz de la oración y se une, tras su rezo, con los habitantes celestiales.

Sobre el silencio, la Madre Eufrosinia profundizaba: “Silencio… ¡Qué poca es vuestra comprensión y vuestra valoración del sosiego eterno del Reino, presente en las reliquias! Respetad la atmósfera de silencio como la novia respeta la virginidad. No ensuciéis vuestros oídos con nada que sea mundano o ajeno; evitad las conversaciones largas; no os conectéis profundamente con lo mundano, si no os atascaréis.” Añadiendo que “El silencio es cercano al idioma divino” y “abre el aliento del universo”. La locuacidad, en cambio, se convierte en vanilocuencia, quita la oración y retira el Espíritu Santo. La oración del sosiego supremo silencioso es el grado perfecto, superior a la oración verbal o interior, es el sosiego de la unión.

La Oración Nocturna: Un Combate y una Bendición

El calor de la oración nocturna es incomparable y recibe un amparo especial. La vigilia no es una lucha contra el sueño, no es algo negativo, sino que son los estados del buda, del bodhisattva. Las fuerzas no se agotan por la oración nocturna (al revés, aumentan), sino por las locuras del día. Decía Madre Eufrosinia que el don de la velada nocturna y la beatitud de la oración nocturna se concede a los que son humildes de verdad, mientras que los orgullosos normalmente se deleitan con el sueño profundo. Así mismo recomendaba ir a dormir con gran sobriedad sin perder la cuenta de que a elohim le está permitido el poder —el hombre está indefenso mientras duerme. Por ello hay que pedir ayuda Celestial y el amparo de lo santos.

¿De qué álbum forma parte Vida En El Espejo?
Este tema está incluido dentro del disco Imperfecto Extraño. 'Vida En El Espejo' se estrenó en 2017. Al final de la letra de Vida En El Espejo podrás comentar sobre ella o acceder a más canciones de Enjambre y a música relacionada.

Los ancianos espirituales enseñaban como a través de la oración nocturna con gran anhelo y con sentimiento sincero se puede llegar a profundos momentos de introspección y de aflicción. Unos momentos de fervoroso arrepentimiento y el Espíritu Omnibueno podrá dar gran sosiego y claridad al alma. La oración nos abre el corazón, y si está acompañada con las lágrimas, alcanza el oído del Padre y trae bienes inapreciables e inenarrables para aquel por quien pedimos. A la hora del sueño nocturno las almas son especialmente sensibles para recibir la gracia. Aquellos por los que se reza durante la noche se levantan ligeramente por la mañana y su día transcurre de manera pacífica y bendita.

La Madre Eufrosinia decía también que el mundo del silencio, el mundo eterno, se revela en la oración nocturna con velas y cuya beatitud es inefable. “¡Qué gracia hay durante las horas de oración nocturna! Prepárate para ella a lo largo del día. El paladín sin la oración nocturna es sólo apariencia.” Los ancianos, al retirarse en las cuevas, rezaban una noche de veinticuatro horas. Y, aún librando batalla contra los malos espíritus, permanecían en una beatitud dulcísima, imposible de hallar en el mundo de ninguna manera. Es la gracia que nada puede sustituir y está asociada directamente con lo extramundano.

Un punto crucial que la Madre Eufrosinia señalaba era el impacto de la electricidad en la vida espiritual: “La electricidad ha privado al ser humano del sosiego interior y lo ha llevado a un endemoniamiento que antes no existía.” Antes, con velas caseras, la luz se encendía en el interior, instaurando una paz y sosiego desconocidos hoy. Ella misma solo encendía la electricidad para visitas, prefiriendo velas y lamparillas para la concentración oracional. “Con la electricidad me sentía mal: perdía la paz, se me iba la gracia. Es difícil guardar el sosiego profundo en el corazón cuando están las lámparas de neón encendidas día y noche.” Su consejo era claro: “La electricidad saquea la gracia de la oración. Rezad más con velas.” Y aún más contundente: “Mantened las velas encendidas en los corazones veinticuatro horas. Rezad sin electricidad, con velas.”

“La noche es la hora del combate para el paladín. La hora de la oración y la del combate. La vida de un paladín comienza por la noche y no por el día. Si por la noche te preparas para el sueño deleitoso ¡ay de ti! Eres un paladín falso, cualquier bruja te sacará el alma con su oración maldita.” Un paladín debe trabajar por la noche para que el día no se pase como en un sueño. Las lágrimas, tan valiosas, se consiguen en la oración nocturna. La gracia incomparable de la oración nocturna está unida a los rezadores del Reino, y los amieles (ángeles) se alegran y susurran al escuchar estas oraciones, acompañando invisiblemente al que vigila.

El Arrepentimiento y la Expiación: El Camino Hacia la Pureza

La Madre Eufrosinia siempre recordaba que, sin arrepentimiento, por mucho que se sepan de memoria las oraciones, no habrá ningún provecho. Un corazón puro reza con sus propias palabras, y el Altísimo acepta su oración. El arrepentimiento y la compunción afectan las esferas más profundas del corazón, desellándolo, mientras que el éxtasis o la admiración solo rozan las capas superficiales. Por eso, el arrepentimiento es más profundo que los estados extáticos, ya que los corazones pueden permanecer sellados incluso en la alegría superficial.

El ungido está llamado a arrepentirse por los pecados de todo el mundo, como si fueran los suyos propios. Cuando Madre Eufrosinia se arrepentía, se daba cuenta que lo hacía por todo el mundo y nombraba los pecados como si fueran los suyos. Solo entonces la oración se acepta. Es una cruz pesada, pero sin ella la unción no tiene efecto, ni es útil. El ungido se arrepiente por todo el mundo, el sacerdote melquisedequiano por toda la ciudad, y los rezadores nocturnos santos están llamados a arrepentirse por todos. En nombre de toda la buena gente, pedimos perdón y misericordia para que los desastres manifiesten la misericordia desbordante de la Madre Divina. Su lenguaje es solo amor, misericordia y bondad. Y si las desgracias y los sufrimientos vienen es solo para que podamos purificarnos de la impureza, inmundicia, pesadez y mal interiores.

La oración de arrepentimiento, como la que reza: “Omnimisericordiosa, Soberana mía / Santísima Señora, Virgen Omnipurísima / Teoengendradora María, Madre Divina, / Mi esperanza única e indudable / No me desdeñes, no me rechaces, / No me abandones, no te apartes de mí / Defiéndeme, intercede por mí, / Escúchame, mírame, Señora / ¡Ayúdame, perdóname, perdóname, purísima!” es un clamor del alma que busca la purificación y el perdón divino.

El Salterio: El Espejo del Libro de la Vida

El Salterio tiene una historia sorprendente: su autor es el mismo Cristo. Cuando visitaba a la Madre Divina en la Montaña del Ruiseñor durante su periodo de retiro, Minnelic Bonami se sobreiluminaba y Le cantaba en un arrebatamiento extático un himno dulcísimo e interminable de amor y consuelo. Era un placer verdadero para Minnelic Bonami cantar a la Diosa Virgen Madre, a la que deificaba y adoraba hasta la locura sagrada. El arca del tesoro de la lira del Salterio de Cristo Minnelic aumentaba aun más con cada visita suya a la Montaña del Ruiseñor. El canto de los salmos a menudo era acompañado por la música de misteriosos instrumentos musicales que fueron traídos literalmente de los cielos por los ammieles. Los discípulos apuntaban las melodías del salterio y las difundían —en pergaminos y de boca en boca— entre sus numerosos seguidores. Segundo, existía una multitud de variantes del Salterio. Había un número tan enorme de textos poéticos convertidos en salmos, que casi todos los discípulos-candiles componían su propia selección. A pesar de las diferencias superficiales de las versiones sálmicas, el principio unificador fue el amor extralimitado hacia la Madre Divina: ¡lo que las palabras no podían expresar!

El Salterio fue el fundamento de la práctica oracional de los bogomilos y un libro de cabecera obligatorio para cada paladín caminante. Ha acumulado el conjunto de la gracia de los rezadores de la rama bogomila desde la creación del mundo, conteniendo entonaciones de cantores de salmos de la antigua Babilonia, Egipto, Partia, Palestina e Iberia. Con el oído sensible, podemos percibir las vibraciones de las esferas de los hesicastas de Éfeso, Athos, Cuevas de Kiev y Pskov… Detrás del salterio terrenal existe uno inmaterial, silencioso, el salterio del Reino, un tesoro en cada verso que mil años no bastarían para abarcar. Es, en verdad, un libro de la eternidad.

No hay estado anímico que no encuentre su reflejo en el salterio, ni pregunta que no resuelva. En él reside la plenitud omniperfecta de la presencia de la divinidad. Emana fragancias en todos los mundos, siendo el libro preferido no solo de los hombres, sino de toda la creación. Está compuesto según las leyes arquitectónicas del Libro de la Creación, cimentando los pilares de la sabiduría que conforman la base de la organización mundial. Lo milagroso del salterio cátaro Bogomilo es que quien lo recita, halla lazos peculiares con la Madre Divina, haciéndose un todo inseparable con Ella.

La Madre Eufrosinia recordaba: “Yo siempre supe que el salterio es el espejo del Libro de la Vida. Leí el salterio celestial. Lo leí en la eternidad. Compuse, a través de mi lectura del salterio, aquello que los habitantes del cielo están contemplando ante el trono de la Divinidad. Yo amaba el salterio y me quedaba perpleja ¿Por qué a los hombres no les está revelado el milagro del salterio? Sienten atracción por los libros laicos, espirituales, la patrística, pero nadie conoce la dulzura del salterio.” Ella recomendaba ahondar en los salmos, oírlos en las latitudes del Reino, leerlos con el corazón y buscar la repercusión interior, sin razonar sobre su sentido, pues la Madre Divina o el amiel pondrán el sentido necesario en el verso leído. El corazón del rezador del salterio se convierte en un instrumento musical perfecto, una lira en manos de Cristo.

“Este salterio te dirá más que todos los libros escritos después de la creación del mundo, y si vas a desdeñar el salterio no podrás conocer ni una centésima parte de lo que el Altísimo te quiere revelar.” La meditación divina sobre el salterio es tan ancha y profunda que introduce a los misterios eviternos de la Divinidad, que se revelan ya después del tránsito al mundo eterno.

La Escuela de Adoración y el Ritmo de la Oración

La historia de Mijfeld, un peregrino sin techo del siglo XIII, ilustra la importancia del ritmo y la meditación en la oración. La anciana Mirrofora le enseñó que el ritmo lento es de capital importancia, lo que se denomina sinritmia (60 latidos por minuto), e incluso más lento (hasta 50 latidos por minuto) para aquellos con neurosis. La oración debe ir acompañada de una constante meditación, siendo cada vez nueva, con una nube de meditación divina que la acompañe. Escribir la oración en columna ayuda a Mijfeld a materializar cada palabra, llena de sentido y gracia.

No basta con orar solo cuando se tiene inclinación. Si oramos tan solo cuando nos sentimos inclinados a orar, abandonaremos del todo la oración, que es lo que la carne desea. La oración actúa como un escudo y también como salvoconducto respecto a la eternidad, pero es algo que se tiene que elaborar en la tierra y crear en uno mismo el cuerpo de oración, como gran amparo ante los ataques que sufrimos en nuestros días terrenales. Debe haber unión entre la mente, las palabras y el corazón. Así todo se une en una perfecta armonía creadora, que hace descender la esfera en la que el resto de oradores participantes deben entrar, sentir e incluso multiplicar. Aquí se crea la unión de un cuerpo oracional, donde se pueden conseguir muchos frutos espirituales dependiendo del sentido y objetivo de la oración.

El Caballero y la Oración: Lucha Contra el Mal Interior

Las oraciones de los buenos templarios, como “¡Bon Amor Pur- Purísima / Bravo Bravísimo / Virgen Eterna / Nuestra Generalísima!”, reflejan la esencia del caballero: un guerrero que está únicamente al servicio del bien y, por tanto, emprende la lucha contra el mal. Su espada no derrama sangre, es la espada de la piedad justa y la pureza, de la ausencia de rencor. Sus victorias las alcanza dirigiéndose siempre hacia el bien, sin hacer uso de la agresividad o violencia: es decir, vive según la máxima de no responder al mal con el mal. La lucha principal del caballero es contra el mal interior, buscando la última verdad sobre sí mismo, permitiendo que la luz de la Sabiduría y de la Bondad, irradiando y dejando a la vista toda su oscuridad interior, para después, con esa luz, expulsar y quemar todo aquello que le molesta y le impide mejorar. Este difícil y a veces doloroso proceso lo realiza con el fin de prepararse para una lucha superior, ya no por una verdad personal, vital o una causa social, sino por la libertad verdadera para todas las almas, fuera de las leyes y condicionamientos terrenales, según los estatutos del Univérsum del bien.

¿Qué es el espejo del libro de la vida?
“El salterio es el espejo del Libro de la Vida. Leí el salterio celestial. Lo leí en la eternidad. Compuse, a través de mi lectura del salterio, aquello que los habitantes del cielo están contemplando ante el trono de la Divinidad.

Armarse de la oración es luchar contra la Bestia, que solo es peligrosa para quien no está purificado. No tiene poder sobre los de espíritu verdadero. “¡Bon Bon Bon Amor Pur, abate al mal espada Excalibur!” es una exclamación de un guerrero que, con virginidad, caballería, espada y lanza como arma de confianza, arde con ira justa contra el príncipe de este mundo. Se debe elegir una oración exórtica entre decenas y rezarla de memoria, aquella que aliviará la lucha, indicada por la Sabiduría Divina y el ser interior.

La Intercesión de la Madre Divina y el Estado Actual del Mundo

La Madre Divina hablaba negativamente sobre el culto religioso formal, considerando que la mayoría de las personas lo ven como un interés pragmático para hallar la vida eterna. Sin embargo, solo se puede entrar en la vida eterna por la puerta del amor. El Reino celestial está cerca pero solo unos pocos lo alcanzan. Los oficios del culto regulares, repitiendo los mismos textos mil veces, son vergonzosos y no tienen sentido, decía la Madre Divina. Ella escucha de una manera totalmente diferente. No necesita oficios que duren horas. El mundo oracional está por encima de cualquier teología e incluso revelación. Elohim tienta para que la gente se llene con información primitiva escolar de Dios, pero la voz de la conciencia y la fe siguen siendo profanadas. Las verdades de la fe no se conciben con la mente, sin embargo, a un corazón puro se le revelan los misterios divinos, inalcanzables para la teología racional.

La Madre Divina acude a los que sufren: los ofendidos injustamente, los enfermos, los moribundos. Ella no se revela a los monjes que no sienten necesidad de Ella, atascados entre las labores y libros terrenales, habiendo perdido el don del discernimiento de los espíritus. La Reina Celestial decía: “Podéis leer día y noche las oraciones a la Virgen y nunca seréis merecedores de mi revelación. Y por el contrario, si observáis conmigo los estatutos que os doy, buscáis la multiplicación del amor, la bondad, la pureza perfecta, veréis los signos de mi presencia y acercamiento.” Es crucial preocuparse por el interior, pues en el Reino, lo interior sale al exterior y lo exterior se borra. En los cielos no hay fronteras confesionales, solo importa el fervor por la santidad, la fidelidad al Espíritu Verdadero, la guía de la Madre Divina y el amor hacia Cristo. El hombre es medido por la bondad, el arrepentimiento, el anhelo de las beatitudes celestiales y la pureza del corazón.

La historia de la Madre Divina tomando el golpe de los misiles en Dombas, sangrando para salvar a sus hijos, nos muestra su sacrificio y el porqué necesitamos darle fuerza con nuestras oraciones, con el impulso de alegría que sale de nuestros corazones. Ella necesita esa energía de alegría. Es importante tener ante nuestros ojos a esta Madre Divina, esta imagen de la que toma el golpe sobre sí y que muere de amor por sus hijos. Con cada palabra para la Reina Celeste, le damos fuerza a Ella.

El mundo se encuentra en un desastre, y solo la oración puede impedir catástrofes irremediables. La humanidad sufre sin entender la causa de sus dolores. La entrada al Reino de la luz se alcanza tras la aceptación de la cruz concedida desde lo alto. La Madre Divina, en decenas de sus revelaciones, habla sobre tres días de oscuridad purificadores antes de la Nueva Edad de Oro, durante los cuales hay que proveerse de cirios, no dejar de rezar, estar de rodillas con los brazos extendidos hacia la Madre Divina. No aceptar dudas ni pensamientos malos, no asomarse ni mirar a ningún sitio, no comunicarse por el móvil, etc. Y la Madre Divina promete salvar a todos los que la aman. Las calamidades están cerca, y la Tierra está a punto de perderse. La Madre Divina reza por nosotros en la oración nocturna, como una madre por sus hijos dormidos. El Altísimo llama a la oración.

La Madre Eufrosinia afirmaba: “¡La Tierra desde las alturas celestiales parece un gran desierto! Hay más espíritus malvados que vagabundean por ella que personas. Si no fuera por nuestra oración que ahuyenta a los demonios, el mundo ya hace mucho tiempo se hubiera vuelto loco y la gente habría desaparecido de la faz de la Tierra…” La oración es tan necesaria como el aire para salvar al mundo. Hoy en día, apenas hay oración en el mundo. Sí, es una labor muy grande rezar, es la labor más generosa, más importante, porque el precio de este trabajo es grande. Se nos invoca a velar incansablemente, derramar lagrimas enternecidas. ¡Realmente ésta es la oración mas escuchada y valorada por los cielos: cuando hay llanto! ¡Hay tanto por lo que orar…! ¡Ojalá sean escuchadas nuestras peticiones..!

Elohim ha encadenado al mundo con un sueño horrible. Y sólo la oración (en particular la nocturna, ya que los brujos realizan sus trabajos por las noches) puede despertarlo. Hay unos pocos rezadores. Cada vela encendida vale su peso en oro. Los santos lloran —el mundo perece y no hay nadie que puede defender la tierra. Por el éter se oyen millones de gemidos agónicos de los que están pereciendo en cataclismos y en las guerras desencadenadas artificialmente, de los martirizados en cárceles, manicomios…Los cielos bendicen rezar por todos ellos. Pedir por las almas perdidas, por los abortados, por las madres-infanticidas que hacen abortos, por las madres solitarias, por los niños abandonados. Debemos rezar también por los presos (¡cómo sufren! ¡cuántos ilusionados, qué pecados más graves hay en las cárceles!) y por los enfermos. A veces, en los hospitales los tratan peor que en las cárceles. También por los recién fallecidos: las víctimas de accidentes, de catástrofes. Estas almas tienen una necesidad especial de oración. Durante decenas de años están en shock, incapaces de entender qué les ha pasado. Día y noche millones gritan al cielo: ‘¿Quién rezará por nosotros…? ¿Quién nos necesita? ¿Dónde está la Iglesia intercesora, la rezadora celosa?’. Los cielos están dispuestos a ayudar a la Tierra pero se nos exige una pequeña participación, visto que ni siquiera la luz ni el amor pueden ser otorgados sin el libre consentimiento interior. La Diosa Virgen Madre necesita sus herramientas y recipientes terrestres, mediante los que se refleja Su actuación en el mundo.

Preguntas Frecuentes sobre la Oración y el Espíritu

¿Cuál es el verdadero objetivo de la vida en la Tierra?

Según las enseñanzas espirituales, el verdadero objetivo de la vida en la Tierra no es la acumulación de bienes materiales, riqueza o éxito mundano, sino la acumulación del Espíritu. Es a través de este proceso que el alma encuentra satisfacción, plenitud y sentido a su existencia.

¿Por qué mi oración no es escuchada?

La oración no es escuchada cuando es superficial, mecánica, o carece de verdadera intención y sentimiento del corazón. Si hay frialdad, doblez o hipocresía en el alma, la oración no ascenderá. La oración auténtica debe ser un diálogo sincero con la Divinidad, nacida de un corazón humilde y arrepentido.

¿Qué es el Salterio y por qué es tan importante?

El Salterio es un compendio de salmos, cuya autoría se atribuye al propio Cristo. Es considerado un “espejo del Libro de la Vida” porque refleja todos los estados anímicos y resuelve cualquier pregunta. Es un tesoro de sabiduría divina y una herramienta poderosa para la conexión con la Madre Divina, capaz de purificar el alma y revelar misterios celestiales.

¿De qué manera la electricidad afecta la oración?

Según la Madre Eufrosinia, la electricidad puede saquear la gracia de la oración y privar al ser humano del sosiego interior. Las lámparas eléctricas, especialmente las de neón, dificultan la concentración profunda y la paz necesaria para la oración. Por ello, se recomienda orar con velas, cuya luz es más espiritual y propicia para la conexión divina.

¿Qué papel juega la Madre Divina en la oración y la salvación del mundo?

La Madre Divina es una intercesora fundamental y una fuerza de amor y misericordia. Ella se sacrifica por la humanidad, tomando sobre sí los golpes del mal. Nuestra oración, especialmente la que surge con alegría y gratitud, le da fuerza. Ella revela las claves para la salvación del mundo en estos tiempos difíciles, y su guía es esencial para quienes buscan la pureza y la santidad.

Conclusión: Un Llamado a la Oración Viva

Hemos explorado la profunda dimensión de la oración, no como un mero rito, sino como el aliento vital del alma, la clave para la acumulación del Espíritu y la puerta a la verdadera iluminación. Desde la necesidad imperante de orar con fervor y humildad, hasta la importancia del silencio, la oración nocturna con velas, y el poder transformador del Salterio como espejo de la vida, cada aspecto revela un camino hacia una conexión más profunda con lo Divino. La Madre Eufrosinia y otros maestros nos han recordado que el verdadero valor no reside en las palabras, sino en el Espíritu con el que se pronuncian, en el arrepentimiento sincero y en el deseo de unirse a la voluntad celestial. En estos tiempos de desastre y confusión, la oración es el escudo más poderoso, la luz que disipa las tinieblas y el bálsamo que cura las heridas del mundo. Es un llamado a cada uno de nosotros a ser paladines de la oración, a velar y a interceder por la humanidad, con el corazón abierto y, si es necesario, con lágrimas, para que la misericordia desbordante de la Reina Celestial salve al mundo de la perdición y la caída. Que nuestras oraciones sean un grito unificado, un escudo místico que proteja a todos, y un puente hacia la civilización de los hombres buenos y puros.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Oración como Espejo del Libro de la Vida puedes visitar la categoría Librerías.

Subir