¿Qué son las resistencias locales al cierre de ingenios en Tucumán?

Tucumán: La Dulce Historia de Ingenios y Lucha

03/12/2025

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La provincia de Tucumán, conocida como el “Jardín de la República”, ha estado intrínsecamente ligada a la agroindustria azucarera a lo largo de su historia. Más que una simple actividad económica, el azúcar ha moldeado su paisaje, su cultura y, de manera crucial, la vida de sus habitantes. Desde los primeros cultivos coloniales hasta la modernización industrial y las profundas crisis del siglo XX, la caña de azúcar ha sido el pulso vital de esta región, generando riqueza y progreso, pero también conflictos y momentos de inmensa adversidad que marcaron a generaciones enteras.

¿Quién inauguró el ferrocarril en Tucumán?
El 28 de septiembre de 1876 llega el primer convoy ferroviario de la linea del Central Córdoba a la ciudad de Tucumán El Presidente Nicolás Avellaneda. nativo de Tucumán, inauguró el ferrocarril el 31 de octubre en una imponente ceremonia a la que asistió el Presidente anterior, Domingo F. Sarmiento.

La saga de los ingenios azucareros tucumanos es un relato de innovación tecnológica, de crecimiento económico deslumbrante y, lamentablemente, de profundas cicatrices sociales. Es la historia de cómo un cultivo se convirtió en el motor de una provincia, atrayendo inversiones, transformando el transporte y definiendo un modo de vida. Pero también es la crónica de las luchas obreras, de la represión y de la resiliencia de un pueblo que se negó a ser doblegado por las políticas que amenazaban su sustento. Acompáñenos en este recorrido por la dulce y amarga historia de los ingenios de Tucumán.

Índice de Contenido

El Origen de una Industria y la Llegada de la Caña

Los orígenes del cultivo de la caña de azúcar en lo que hoy es Tucumán se remontan a tiempos coloniales. Aunque se atribuye a Francisco de Aguirre haber traído las primeras cepas desde Chile en 1553, otras fuentes sugieren que fueron los jesuitas quienes realmente impulsaron su cultivo en esta zona. Durante el siglo XVII, ya existen registros más precisos de la actividad azucarera. Por ejemplo, en 1625, en Palpalá (Jujuy), los Tapia producían miel de caña. En Tucumán, en 1646, el licenciado Juan Serrano poseía un cañaveral, y en 1670, los jesuitas cultivaban caña en su reducción de Lules, a pocos kilómetros de la capital.

Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, la actividad azucarera en Tucumán sufrió una interrupción. Sin embargo, el Obispo José Colombres jugó un papel crucial en la reactivación y difusión del cultivo de la caña a principios del siglo XIX. Repartió el excedente de su producción de la finca El Bajo (hoy Parque 9 de Julio) y, en 1821, reanudó el desarrollo industrial, aunque con una tecnología muy rudimentaria: trapiches de madera movidos por bueyes. Uno de estos trapiches se conserva aún en su Casa del Parque, como testimonio de esos inicios modestos pero trascendentales.

La expansión de la industria fue notable en la segunda mitad del siglo XIX. En 1850, Tucumán ya contaba con 13 fábricas, número que ascendió a 24 en 1859. En Jujuy, para 1860, se fabricaba azúcar en seis localidades. Se realizaron intentos tempranos de modernización tecnológica, como el de Baltasar Aguirre en 1858, quien, asociado al presidente Urquiza, intentó instalar una fábrica con máquinas de vapor inglesas traídas en carretas, aunque el proyecto fracasó en ese momento.

Ingenios Emblemáticos: San Juan y Santa Bárbara

Entre los ingenios que marcaron la historia tucumana, algunos nombres resuenan con especial fuerza. El Ingenio San Juan, ubicado en La Banda del Río Salí, Tucumán, cuenta con una historia que data del año 1870. Por su parte, el Ingenio Santa Bárbara, situado en la ciudad de Aguilares, departamento Río Chico de la provincia de Tucumán, presenta una peculiaridad en sus registros fundacionales. Fue fundado en 1884 por don José Vergnes, y también se menciona que fue fundado en 1885 por León Rougues. Esta dualidad de fechas y fundadores refleja la dinámica y, a veces, la complejidad de los procesos de establecimiento y transformación de estas grandes unidades productivas.

La Revolución Tecnológica y la Llegada del Ferrocarril

El verdadero punto de inflexión para la industria azucarera de Tucumán llegó con el ferrocarril. Su arribo no fue solo un avance en el transporte, sino una auténtica revolución que transformó por completo la economía y la sociedad de la provincia. El 28 de septiembre de 1876, el primer convoy ferroviario de la línea del Central Córdoba llegó a la ciudad de Tucumán. Este acontecimiento fue celebrado con gran pompa y significado.

El 31 de octubre de 1876, el entonces Presidente de la Nación, Nicolás Avellaneda, nativo de Tucumán, inauguró oficialmente el ferrocarril en una imponente ceremonia a la que asistió su predecesor, Domingo F. Sarmiento. En su discurso, Avellaneda destacó la importancia nacional de la nueva vía, afirmando que llegaba “en hora oportuna, cuando las industrias creadas lo esperaban para dar otros mercados a sus productos”. El ferrocarril no solo facilitó el transporte de azúcar hacia los grandes centros de consumo, sino que también permitió trasladar con mayor facilidad las maquinarias importadas, lo que a su vez impulsó la modernización y la revolución tecnológica en los ingenios.

En poco tiempo, ramales de distintas líneas ferroviarias llegaron hasta cada ingenio, conectando directamente los centros de producción con la red nacional. Sin embargo, este progreso trajo consigo un dramático proceso de concentración fabril. La competencia y la necesidad de invertir en tecnología avanzada llevaron a que muchos ingenios pequeños no pudieran subsistir. En 1877, existían 82 ingenios en Tucumán, pero para 1881, solo quedaban 34. Los propietarios de los ingenios cerrados a menudo se transformaron en cañeros, es decir, productores de caña que vendían su materia prima a los ingenios más grandes y tecnificados. A principios del siglo XX, la ciudad de Tucumán ya contaba con cuatro estaciones de ferrocarril, conectando la provincia con Buenos Aires a través de diversas empresas como el Central Córdoba, el Central Norte y el Buenos Aires-Rosario.

Modernización en el Norte y Auge de la Producción

La modernización de los ingenios del norte (Salta y Jujuy) se produjo con cierto retraso respecto a Tucumán. Comenzó con la llegada de técnicos extranjeros. Aunque el inglés Roger Leach llegó a Ledesma en 1876, la verdadera revolución industrial en esa área se inició en 1884 con la primera zafra del modernizado Ingenio La Esperanza de San Pedro, en Jujuy. El antiguo ingenio Ledesma, propiedad de la familia Ramírez de Ovejero, fue vendido en 1911, y bajo la dirección del alemán Enrique Wollmann, se transformó en una Sociedad Anónima en 1914.

Las políticas proteccionistas del gobierno nacional fueron clave para impulsar el gran desarrollo de la industria azucarera argentina. Entre 1876 y 1914, la producción aumentó 112 veces, lo que representa un impresionante 11.200%. Esta expansión permitió que, entre 1881 y 1895, la importación de azúcar se redujera drásticamente del 75% al 4% del total consumido en el país, consolidando la autosuficiencia nacional en este producto. No obstante, a partir de 1894, la industria comenzó a enfrentar crisis periódicas motivadas por el exceso de producción, lo que generó variaciones económicas constantes.

El Lado Oscuro de la Dulzura: El Régimen Laboral

A pesar del progreso industrial y la riqueza generada, el régimen laboral en muchos ingenios azucareros era extremadamente duro, rayando en condiciones de semiesclavitud. Los trabajadores eran a menudo explotados, y una de las prácticas más controvertidas era el pago con vales. Estos vales no eran dinero de curso legal, sino fichas o bonos que solo podían ser canjeados en los comercios internos de la propia empresa (las llamadas “proveedurías”). Esto creaba un sistema de endeudamiento y dependencia, donde los obreros estaban atrapados en un círculo vicioso, obligados a comprar productos a precios muchas veces inflados por el ingenio, lo que absorbía casi todo el producto de su trabajo.

¿Cuándo se fundó el Ingenio San Juan?
Con una historia que data del año 1870, el ingenio San Juan, ubicado en La Banda del Río Salí, Tucumán. El ingenio Santa Barbara está ubicado en la ciudad de Aguilares, departamento Río Chico de la provincia de Tucumán. Lo fundó en 1884 don José Vergnes. Fue fundado en 1885 por León Rougues.

El diputado Juan Bialet Massé, en su informe sobre el estado de la clase obrera a principios del siglo XX, describió con crudeza la situación: “He vuelto a esta hermosa y rica región en plena actividad de la cosecha, después de una huelga que ha podido comprometer… seriamente los intereses de la industria azucarera… La explotación era atroz y absorbía todo el producto del trabajo obrero, pagado en vales. El jornal que se pagaba era 30 pesos y la ración nada buena ni abundante. Los ranchos de ese ingenio son verdaderas pocilgas, estrechas, bajas, permeables, y los obreros son tratados duramente.” Este testimonio revela la precariedad de las condiciones de vida y trabajo, así como la profunda desigualdad social que caracterizaba a muchos de estos enclaves productivos.

La Gran Crisis de 1966: Cierre de Ingenios y Resistencia Popular

Una de las crisis más graves y traumáticas en la historia de la industria azucarera tucumana fue el cierre definitivo de 11 ingenios en 1966. Las malas noticias comenzaron a sucederse a mediados de ese año, en un contexto político complejo con la instalación de la autoproclamada Revolución Argentina, liderada por Juan Carlos Onganía. El 22 de agosto de 1966, se emitió un decreto ley que ordenó el cierre de 11 de los 27 ingenios azucareros que operaban en la provincia. Este proceso de cierre se extendió por dos años, dejando una estela de desolación y miseria.

Las consecuencias fueron devastadoras: 50 mil obreros fueron despedidos, y la desocupación en Tucumán se disparó a quince puntos, tres veces la media nacional. Como resultado directo, más de 200 mil tucumanos y tucumanas, aproximadamente un tercio de la población provincial, se vieron forzados a emigrar, la mayoría hacia Buenos Aires, en busca de nuevas oportunidades. Esta migración masiva alteró profundamente el tejido social y económico de la provincia.

Durante esos dos años, trabajadores y trabajadoras no se quedaron de brazos cruzados. Resistieron enérgicamente las medidas del gobierno, llevando adelante un sinfín de acciones para defender sus puestos de trabajo y sus comunidades: marchas multitudinarias, ollas populares para alimentar a las familias afectadas, paros generales y cortes de ruta que visibilizaron su desesperación. La Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA) jugó un papel central en la organización de estas jornadas de lucha.

En enero de 1967, durante una de estas jornadas de protesta en la localidad de Bella Vista, un trágico suceso conmovió a la provincia y al país: Hilda Guerrero de Molina, esposa de uno de los obreros despedidos, cayó asesinada por la represión policial. Su muerte se convirtió en un símbolo de la brutalidad de la dictadura y de la resistencia obrera.

Estos sucesos, de profunda trascendencia histórica, llevaron a que en 2021, a nivel nacional, se instituyera por la Ley 27.620 el 22 de agosto como el Día del Desagravio al pueblo tucumano por el cierre masivo de ingenios azucareros pergeñado por la dictadura de 1966. Este acontecimiento es considerado uno de los antecedentes directos de la posterior militarización de la provincia con el Operativo Independencia en 1975, y un preludio a la última dictadura cívico-militar de 1976.

El Legado y la Memoria: Aportes desde la Investigación

La memoria de esta dramática etapa ha sido rescatada y analizada a través de la investigación académica y la divulgación. Dos libros recientes han contribuido significativamente a la comprensión de estos hechos:

  • Los pueblos azucareros frente al colapso. Resistencias locales al cierre de ingenios en Tucumán, coordinado por María Celia Bravo y escrito por especialistas del CONICET, analiza la complejidad de los efectos sociales, económicos y políticos de la crisis azucarera. El libro reconstruye la resistencia de múltiples actores (obreros, productores agrarios, comisiones pro-defensa, cooperativas, curas párrocos, dirigencias políticas y sindicales, vecinos, comerciantes y mujeres) que confrontaron con éxito dispar a empresarios y gobiernos. La obra, de acceso libre y gratuito, presenta las experiencias de localidades como Santa Ana, San Pablo y Bella Vista, aportando a la comprensión de uno de los episodios más dramáticos de la historia social y económica argentina.

  • ¿Por qué arde Tucumán? (1966-1973): cuaderno para el aula, destinado a escuelas secundarias, fue presentado en 2021 por las profesoras Ximena Rosich, Daniela Wieder y Silvia Gabriela Nassif. Este material didáctico, que cuenta con una historieta original sobre la lucha de la FOTIA y el asesinato de Hilda Guerrero de Molina, busca incorporar la historia local en la currícula educativa, articulando con diversas disciplinas y fomentando la reflexión sobre el pasado para transformar el presente.

Un hito importante en la preservación de esta memoria es el convenio de colaboración rubricado el 23 de agosto de 2021 entre el CONICET y la FOTIA. Este acuerdo tiene como objetivo ordenar y digitalizar el Archivo Histórico “Hilda Guerrero de Molina” de la federación, así como producir conocimiento científico sobre la historia de Tucumán y sus trabajadores. El archivo contiene documentos de inmenso valor histórico, cultural y patrimonial, intensamente buscados durante más de treinta años por organizaciones de derechos humanos e investigadores, ya que datan de la intervención militar a la institución durante la última dictadura. Su preservación no solo permite recuperar la memoria social en torno a la actividad agroindustrial y el accionar de sectores obreros, sino que también refuerza el compromiso con los derechos humanos y los procesos de memoria, verdad y justicia.

El Ciclo del Cultivo de la Caña de Azúcar

La caña de azúcar (Saccharum officinarum) es una gramínea que, en su madurez, puede alcanzar alrededor de 3 metros de altura. Su tallo está segmentado en canutos de 25 o 30 centímetros, de cuyos nudos nacen hojas duras, afiladas y cubiertas de pequeñas espinas. La pulpa del tallo, cubierta por una corteza dura, es muy fibrosa y contiene un jugo con alto contenido de sacarosa, el azúcar que se busca extraer.

El ciclo de cultivo de la caña define un modo de vida y un tipo de asentamiento territorial particular en las zonas productoras. La gran tarea del año es la cosecha, conocida como zafra, que comienza en el otoño y se extiende hasta la primavera. Durante el verano, la actividad se reduce, centrándose en el cuidado del crecimiento de la caña y el mantenimiento de las instalaciones fabriles. En la zafra, la caña se corta, tradicionalmente con machete o, cada vez más, por medios mecánicos, y luego se transporta hasta las balanzas para su pesaje y de allí a los canchones de los ingenios. Las balanzas, estructuras metálicas al costado de los caminos, que antes se usaban para pesar los atados de caña y determinar el pago, hoy están en desuso, ya que el control del peso se efectúa automáticamente en el ingenio.

¿Cuándo se fundó el Ingenio San Juan?
Con una historia que data del año 1870, el ingenio San Juan, ubicado en La Banda del Río Salí, Tucumán. El ingenio Santa Barbara está ubicado en la ciudad de Aguilares, departamento Río Chico de la provincia de Tucumán. Lo fundó en 1884 don José Vergnes. Fue fundado en 1885 por León Rougues.

El Proceso de Fabricación del Azúcar

Una vez en los canchones de las fábricas, la caña es llevada por cintas transportadoras hasta cuchillas que la reducen a trozos menores. Luego, estos trozos pasan por los trapiches, que la muelen, separando el jugo de la caña del bagazo, el residuo seco y fibroso. El bagazo es un subproducto valioso: puede utilizarse como combustible para generar energía en el propio proceso de elaboración del azúcar, o sus fibras largas pueden seleccionarse para fabricar papel y otros productos.

El jugo extraído es sometido a varias operaciones de purificación para eliminar impurezas. Posteriormente, se procede a cristalizar el azúcar mediante un proceso de evaporación del agua. Una vez cristalizado, el azúcar se lava con agua y vapor, y luego se centrifuga para separar los cristales de la miel madre. Los cristales se secan para obtener azúcar de primera calidad.

A partir de la miel madre, el proceso de concentración por evaporación, centrifugado y lavado puede repetirse hasta dos veces, obteniéndose azúcar de calidad inferior en cada ciclo sucesivo. Finalmente, el último resto de la miel madre, conocido como melaza, se aprovecha para la producción de alcoholes (potables, medicinales o industriales). En esta etapa final del proceso, también se generan otros subproductos como levaduras y anhídrido carbónico. Esta descripción da una idea del aprovechamiento integral que puede lograrse de la caña de azúcar, una planta que ha sido el motor de la economía tucumana por siglos.

Preguntas Frecuentes sobre la Industria Azucarera de Tucumán

¿Cuándo se fundó el Ingenio San Juan?

El Ingenio San Juan, ubicado en La Banda del Río Salí, Tucumán, fue fundado en el año 1870.

¿Qué fueron las resistencias locales al cierre de ingenios en Tucumán?

Las resistencias locales fueron un conjunto de acciones y movilizaciones llevadas a cabo por trabajadores, sus familias, y diversos actores sociales en Tucumán entre 1966 y 1968, en respuesta al decreto de la dictadura de Juan Carlos Onganía que ordenó el cierre de 11 ingenios azucareros. Incluyeron marchas, ollas populares, paros y cortes de ruta, buscando defender los puestos de trabajo y evitar la emigración masiva. Un símbolo de esta lucha fue el asesinato de Hilda Guerrero de Molina durante una represión policial en 1967.

¿Quién inauguró el ferrocarril en Tucumán?

El ferrocarril en Tucumán fue inaugurado oficialmente por el entonces Presidente de la Nación, Nicolás Avellaneda, el 31 de octubre de 1876.

¿Qué es la FOTIA?

La FOTIA es la Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera, una organización sindical clave que agrupó a los trabajadores del azúcar en Tucumán y lideró muchas de las luchas obreras, especialmente durante la crisis y el cierre de ingenios en la década de 1960. Hoy, colabora con instituciones académicas para preservar la memoria histórica de la industria.

¿Qué fue el Operativo Independencia?

El Operativo Independencia fue un despliegue militar del Ejército Argentino en la provincia de Tucumán, iniciado en febrero de 1975, con el objetivo declarado de “aniquilar el accionar de la subversión”. Aunque posterior al cierre de ingenios, se considera que la crisis social y económica generada por estos cierres, junto con las resistencias populares, fueron antecedentes que avivaron la militarización de la provincia y, posteriormente, el inicio de la última dictadura cívico-militar en 1976.

¿Qué productos principales se obtienen de la caña de azúcar?

Los productos principales obtenidos de la caña de azúcar son el azúcar cristalizado (en diversas calidades) y, a partir de la melaza (el último residuo de la miel madre), se producen alcoholes (potables, medicinales o industriales). Además, el bagazo (residuo fibroso) puede usarse como combustible para generar energía o para fabricar papel, y en el proceso también se obtienen subproductos como levaduras y anhídrido carbónico.

¿Qué es el Día del Desagravio al pueblo tucumano?

El Día del Desagravio al pueblo tucumano es una fecha instituida a nivel nacional (por la Ley 27.620 en 2021) que se conmemora cada 22 de agosto. Su propósito es recordar y desagraviar al pueblo de Tucumán por el masivo y traumático cierre de 11 ingenios azucareros en 1966, una medida pergeñada por la dictadura militar de ese año que tuvo consecuencias devastadoras en la economía y la sociedad provincial.

IngenioUbicaciónFecha de FundaciónFundador(es) (si aplica)
San JuanLa Banda del Río Salí, Tucumán1870-
Santa BárbaraAguilares, Río Chico, Tucumán1884 y 1885Don José Vergnes (1884) y León Rougues (1885)
La EsperanzaSan Pedro, JujuyModernizado en 1884 (primera zafra)-
LedesmaLedesma, Jujuy1826 (primitiva) / Transformado en S.A. en 1914José Ramírez de Ovejero (original) / Enrique Wollmann (modernización)

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