Distinción Literaria: Troyat vs. Troya

01/10/2022

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En el vasto universo de la literatura, es común encontrarse con nombres y temas que, por su sonoridad o popularidad, pueden generar cierta confusión. Una de estas situaciones se presenta al intentar discernir entre la obra de un prolífico biógrafo como Henri Troyat y el milenario relato de la ciudad de Troya. Aunque ambos temas ofrecen ricas narrativas históricas y culturales, sus ámbitos y enfoques son radicalmente distintos. Este artículo busca desentrañar estas diferencias, sumergiéndonos en la fascinante visión de Troyat sobre las poderosas zarinas rusas y, por otro lado, explorando las diversas perspectivas literarias y arqueológicas que rodean la épica Guerra de Troya, un conflicto que ha cautivado a la humanidad durante milenios.

¿Cuál es la diferencia entre el libro de Tolstói y el de Troyat?
Y en el caso de Tolstói, el libro de Troyat es una biografía novelada; me parece que es más difícil de encontrar. En mi opinión, ambos libros son excelentes, y el estilo es de lo más fluído y natural, nada de espeso. Hace unos meses que compré, de segunda mano, el de Catalina.
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Henri Troyat: El Biógrafo de la Realeza Rusa

Henri Troyat, cuyo nombre de nacimiento era Lev Tarassov, fue una figura literaria excepcional. Nacido en Moscú en 1911 y llegado a Francia en su niñez con la ola de inmigrantes que huían de la revolución bolchevique, adquirió la nacionalidad francesa y se forjó una distinguida carrera como autor. Su obra abarcó desde novelas de corte realista hasta detalladas biografías de personajes cruciales en la historia rusa y francesa, convirtiéndose en un referente por su rigor y su capacidad narrativa. Falleció en París en 2007, dejando un legado literario considerable.

Entre sus biografías más destacadas se encuentran “Las zarinas, poderosas y depravadas” y “Catalina la Grande”. Estos volúmenes se centran en el turbulento siglo XVIII ruso, un periodo en el que el imperio estuvo bajo el gobierno de cinco mujeres: las zarinas Catalina I, Ana Ivánovna, Isabel I y Catalina II, además de la regente Ana Leopóldovna. Troyat se propuso ofrecer una semblanza profunda de estas gobernantes, mujeres cuyas vidas estuvieron marcadas por eventos accidentados y una justificada fama de disolutas y crueles. Sin embargo, el autor, conocido por su sobriedad, no se limita a confirmar estos tópicos, sino que los desmiente parcialmente, revelando una realidad mucho más compleja.

El retrato que Troyat dibuja de la corte rusa del siglo XVIII va más allá de la imagen superficial de personajes de dudosa catadura moral y escasa envergadura política. Si bien es cierto que la templanza no era una virtud que pudiera atribuírseles a ellas ni a sus círculos cercanos —la corrupción, de hecho, les sienta mejor como calificativo—, el autor demuestra que no siempre detentaron el poder absoluto que se asocia al cesarismo ruso. Además, no todas fueron gobernantes ineptas. Al igual que sucede con los monarcas masculinos, entre estas zarinas y la regente, hubo una diversidad de aptitudes. Dos de ellas, en particular, sobresalieron por su capacidad de liderazgo y por sus aciertos en la conducción del imperio: Isabel I, quien gobernó entre 1741 y 1762, y, por supuesto, Catalina la Grande, cuyo extenso y fructífero gobierno se extendió de 1762 a 1796.

Un aspecto distintivo de la obra de Troyat es su enfoque novelístico. El autor se muestra más interesado en la intimidad de estas gobernantes que en su faceta pública, aunque lo anecdótico nunca anula la perspectiva global. Los detalles escabrosos abundan y son frecuentemente estremecedores, no solo en lo que respecta a la vida sentimental de las retratadas, sino también en lo concerniente al intrincado tejemaneje de sus respectivos gobiernos. La Rusia de la época era un país agreste, con élites enconadamente divididas en facciones —eslavófilos versus occidentalistas, germanófilos versus francófilos, y partidarios de uno u otro aspirante al trono—, sumido además en recurrentes crisis sucesorias que con frecuencia se resolvían mediante una violencia brutal. La falta de hombres capaces de dar la talla en el trono, como el obtuso Pedro III, proporcionó un terreno fértil para el ascenso de estas mujeres. De hecho, el pasaje relativo al derrocamiento de Pedro III en 1762 por su esposa, Catalina, es uno de los momentos más álgidos de la biografía de “Catalina la Grande”, que es el volumen más extenso y relevante de los dos. La obra de Troyat se distingue por ser una biografía que profundiza en la complejidad de sus personajes.

La lectura de estos libros es, sin duda, amena e informativa, ofreciendo una visión rica y detallada de un periodo fascinante de la historia rusa. Las ediciones mencionadas son “Las zarinas, poderosas y depravadas” (Ediciones B/Javier Vergara Editor, Barcelona, 2003, 200 pp., con traducción de Teresa Clavel, y una edición de bolsillo por Zeta, Barcelona, 2008) y “Catalina la Grande” (Ediciones B/Javier Vergara Editor, Barcelona, 2005, 474 pp., con traducción de Elizabeth Mulder).

¿Cuál es la diferencia entre el libro de Tolstói y el de Troyat?
Y en el caso de Tolstói, el libro de Troyat es una biografía novelada; me parece que es más difícil de encontrar. En mi opinión, ambos libros son excelentes, y el estilo es de lo más fluído y natural, nada de espeso. Hace unos meses que compré, de segunda mano, el de Catalina.

Troya: Un Legado Épico y Arqueológico en la Literatura

Dejando a un lado las intrigas palaciegas de la Rusia imperial, nos adentramos ahora en un tema completamente distinto: la legendaria ciudad de Troya y la guerra que, según la tradición, se libró en sus muros. La cuestión troyana ha capturado la imaginación de historiadores, arqueólogos y el público en general durante siglos, y la oferta literaria al respecto es amplia y diversa.

Uno de los libros que destaca por su capacidad para sintetizar y actualizar la información para un público no especializado es “La guerra de Troya” de Eric H. Cline. Publicado por Alianza Editorial, este breve volumen de apenas ciento cincuenta páginas se lee en un par de horas y es ideal para el lector profano pero interesado en la materia. Cline, profesor en la George Washington University y colaborador en numerosos documentales, logra condensar la cuestión troyana y plantear preguntas que demuestran la candente actualidad del tema. La edición original del libro data de 2013, lo que asegura una puesta al día de los datos.

El libro de Cline se estructura en tres partes claras: la primera explora el relato de la guerra de Troya en el imaginario griego y su recepción en ámbitos vecinos como los hititas y los pueblos de la Anatolia antigua; la segunda se adentra en las fuentes literarias, tanto griegas como hititas; y la tercera presenta los resultados de las excavaciones en el yacimiento de Hisarlik. Esta última sección abarca desde los pioneros trabajos de Heinrich Schliemann y Wilhelm Dörpfeld en el último tercio del siglo XIX, pasando por Carl Blegen en los años treinta del siglo XX, hasta los más recientes trabajos del equipo Tubingen-Cincinatti dirigido por Manfred Korfmann entre 1988 y 2005. El resultado es un volumen amenísimo y de placentera lectura, que, aunque quizá no aporte demasiado al lector avezado, se erige como una lectura muy recomendada para interesados y lectores dispuestos a bucear en la cuestión troyana sin caer en arenas movedizas. El estudio arqueológico de Troya es fundamental para entender su historia.

Además del trabajo de Cline, existen otras obras significativas que abordan la temática troyana. Michael Wood, con su libro “En busca de la guerra de Troya” (Crítica), ofrece una puesta al día sobre el tema para un público general. Otros títulos de formato reducido incluyen “La guerra de Troya” de Michael Siebler (Booket) o “Troya” de Dieter Hartel (Acento Editorial), aunque estos últimos tienen el ligero inconveniente de haber sido publicados hace más de una década. Para el aficionado ajeno a los debates historiográficos y a la discusión sobre materiales arqueológicos, la antigüedad de estas obras puede ser prescindible.

Para aquellos que buscan una inmersión más profunda, se pueden mencionar obras como la de Joachim Latacz, “Troya y Homero: hacia la resolución de un enigma” (Destino), “La guerra de Troya: más allá de la leyenda” de Carlos Moreu (Oberón), o “La guerra de Troya” de Barry Strauss (Edhasa). Estas obras también están enfocadas hacia un lector no especializado, y muchas de ellas se vinculan con el Project Troia dirigido por Korfmann o los resultados anuales publicados en la revista Studia Troica. La sensación general es que la mayoría de las obras publicadas en castellano dan vueltas sobre lo mismo, aportando matices en función de las excavaciones de Korfmann y cuestiones más específicas sobre evidencias arqueológicas determinadas.

La cuestión troyana ha superado el debate sobre la existencia o no de la guerra y la fiabilidad de Homero al respecto (la respuesta es sí, pero con matices). Quizá el futuro de esta investigación no sea buscar respuestas contundentes y definitivas, sino trazar un mapa lo más amplio posible de un periodo crucial: el final de la Edad del Bronce en el Mediterráneo oriental. En este panorama, Troya no es un epicentro, sino un espacio más en un mundo que, desde mediados del siglo XIII a.C., ya mostraba signos de agotamiento. La puntilla a este periodo fueron las invasiones de los llamados “Pueblos del Mar”, el desplome de sociedades del Bronce en el Egeo y el Levante asiático, el colapso de estados como el hitita en Anatolia y el final del Reino Nuevo egipcio. La pregunta clave es: ¿en qué lugar queda Troya/Wilusa en este panorama? La investigación actual busca un entendimiento más histórico.

¿Cuáles fueron los libros más famosos de la historia del caballo de Troya?
De allí que, cuando decide hacerlo, aparecen, repentinamente, uno tras otro: "El caballo de Troya" (abril de 1946), "Historias" (junio de 1946) y, sobre todo, "Palabras" (mayo de 1946), uno de los libros que lo haría popular más allá de las fronteras de Francia.

Cline plantea la plausibilidad de una serie de guerras de Troya, varios episodios de conflicto a lo largo de algunos decenios. Troya VIi, excavada por Blegen y reevaluada, y Troya VIIa, con los trabajos de Korfmann, pertenecerían a episodios diferentes: una ciudad destruida por un terremoto y la otra por una destrucción humana o incendio provocado por una guerra. El Ciclo Troyano literario, más allá de la Ilíada, plantearía al menos tres invasiones aqueas: la de Heracles contra Laomedonte, la de un grupo de aqueos en el territorio circundante (desarrollada en algunos cantos homéricos, quizá nueve años antes del ataque final), y los episodios de la Ilíada y sus continuaciones, que apenas supondrían unos meses, no los diez años de la tradición. Conjugar los diversos elementos no es la tarea principal de Cline, pero los expone, planteando la duda razonable de una sucesión de conflictos previos a la destrucción final. Latacz ya había planteado la posibilidad de mirar la cuestión troyana no desde la óptica griega, sino desde el interior hitita, algo que también desarrolla Wood en su libro. La cuestión troyana sigue viva, y el lector encontrará en el volumen de Cline pistas e interpretaciones en función de las diversas aristas de este poliedro histórico.

La Confusión de Nombres: Troyat vs. Troya

Es evidente que la similitud fonética entre el apellido del aclamado biógrafo "Troyat" y el nombre de la mítica ciudad de "Troya" puede llevar a equívocos. Sin embargo, como hemos detallado, sus respectivas esferas de estudio y creación literaria son fundamentalmente distintas.

Por un lado, tenemos a Henri Troyat, un autor que dedicó gran parte de su carrera a la biografía histórica, especialmente enfocada en la realeza rusa y otras figuras literarias. Sus obras son un testimonio de su profundo conocimiento de la psique humana y de los entresijos del poder en la Rusia del siglo XVIII, ofreciendo retratos complejos y matizados de figuras como Catalina la Grande y otras zarinas. Su objetivo es iluminar la vida y el legado de estas mujeres a través de una narrativa que combina el rigor histórico con la amenidad de una novela.

Por otro lado, "Troya" se refiere a la antigua ciudad de Anatolia, protagonista de una de las epopeyas más famosas de la literatura universal: la Guerra de Troya, inmortalizada por Homero en la Ilíada. Los libros que abordan este tema se sumergen en la arqueología, la mitología, la historia antigua y los estudios clásicos, buscando desentrañar la verdad detrás de la leyenda. Autores como Eric H. Cline, Michael Wood o Barry Strauss exploran las evidencias arqueológicas de Hisarlik, las fuentes literarias griegas e hititas, y los debates sobre la historicidad del conflicto y sus posibles múltiples episodios.

Un ejemplo claro de cómo la denominación puede generar confusión se encuentra en el título de la colección de poesía del autor francés Jacques Prévert, "El caballo de Troya". A pesar de su nombre, esta obra no tiene relación alguna con la guerra mítica ni con los estudios históricos sobre la ciudad. Es una expresión poética que utiliza una imagen popular, pero en un contexto completamente ajeno a la arqueología o la biografía rusa. Esta distinción es fundamental para cualquier lector que desee explorar estos fascinantes mundos literarios sin caer en malentendidos.

¿Cuáles son los mejores libros sobre Troya?
Existen muchos libros sobre Troya que el lector interesado puede encontrar en las librerías. Uno de los más destacados es En busca de la guerra de Troya de Michael Wood, que ofrece una actualización sobre la cuestión troyana para un público general.

Preguntas Frecuentes

¿Existe un libro de Tolstói sobre las zarinas rusas o la Guerra de Troya?

No, la información proporcionada en las fuentes no menciona ninguna obra de León Tolstói relacionada directamente con las zarinas rusas del siglo XVIII o la Guerra de Troya. Las obras sobre las zarinas que se reseñan son de Henri Troyat. En cuanto a la Guerra de Troya, los autores mencionados son Eric H. Cline, Michael Wood, Joachim Latacz, Barry Strauss, entre otros. León Tolstói es célebre por sus grandes novelas como "Guerra y Paz" o "Anna Karenina", que, si bien abordan la historia y la sociedad rusa, no se centran en el mismo periodo o en las mismas figuras que las biografías de Troyat.

¿Henri Troyat escribió sobre el Caballo de Troya?

No. Henri Troyat es reconocido principalmente por sus extensas biografías de figuras históricas rusas y sus novelas. El libro titulado "El caballo de Troya" mencionado en una de las reseñas es una colección de poesía del poeta francés Jacques Prévert. Este título, aunque compartiendo la famosa expresión, no tiene relación alguna con el episodio mítico de la Guerra de Troya ni con la obra biográfica o histórica de Henri Troyat.

¿La Guerra de Troya fue un evento real o solo un mito?

Según los estudios y las excavaciones arqueológicas más recientes en el yacimiento de Hisarlik (identificado como Troya), la Guerra de Troya y la propia ciudad tienen un fuerte asidero histórico, aunque estén indudablemente envueltas en un rico manto mitológico. Los expertos, como Eric H. Cline, sugieren que es más plausible considerar que hubo una "serie de guerras de Troya", es decir, varios episodios de conflicto a lo largo de décadas, más que una única guerra de diez años como se narra en la tradición homérica. La arqueología ha revelado estratos de destrucción que respaldan la idea de eventos violentos en el sitio.

¿Qué hace que los libros de Henri Troyat sobre las zarinas sean recomendables?

Los libros de Henri Troyat, como "Las zarinas, poderosas y depravadas" y "Catalina la Grande", son altamente recomendables por varias razones. Su principal atractivo reside en el sello del novelista que el autor imprime a sus biografías, lo que las convierte en lecturas sumamente amenas e informativas. Troyat se adentra en la intimidad y las complejidades psicológicas de estas gobernantes, ofreciendo una visión matizada que va más allá de los tópicos de crueldad y disolución. Su habilidad para tejer el contexto histórico con los detalles personales hace que el lector se sumerja profundamente en la vida de estas poderosas mujeres del siglo XVIII ruso.

¿Cuál es la importancia de las excavaciones arqueológicas en el estudio de Troya?

Las excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Hisarlik, lideradas por figuras como Heinrich Schliemann, Carl Blegen y Manfred Korfmann, han sido fundamentales para el estudio de Troya. Estas exploraciones han permitido desenterrar múltiples estratos de ciudades superpuestas, algunos de los cuales muestran claras evidencias de destrucción por terremotos o incendios. Esta evidencia material es crucial para validar y contextualizar los relatos antiguos, permitiendo a los investigadores reconstruir una cronología y proponer teorías sobre la historicidad de la Guerra de Troya y sus posibles múltiples episodios. Sin estas excavaciones, Troya seguiría siendo un mero mito literario.

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