17/07/2023
En el corazón de Tres Cantos, Madrid, un recoveco de calles guarda un tesoro literario: la librería Serendipias. Abierta hace cuatro años por Elena Martínez Blanco, se ha consolidado como el único santuario de libros en el municipio, especialmente para los más jóvenes. Con un espacio vibrante para actividades, Elena había cultivado una fiel clientela y su sueño de fomentar el hábito lector se hacía realidad. Sin embargo, el 14 de marzo, la declaración del estado de alarma en España golpeó con la fuerza de un rayo, planteando una pregunta angustiosa: "¿Tengo que cerrar? Si no vendo libros ni puedo hacer actividades, no voy a poder volver a abrir". Esta reflexión, cargada de incertidumbre y miedo, fue el punto de inflexión para una decisión que marcaría la diferencia entre la supervivencia y el cierre definitivo de su amado negocio.

La situación de Elena era particularmente desafiante. Tres Cantos, con casi 47.000 habitantes, se destaca por ser uno de los municipios con mayor consumo online en España, superando en un asombroso 419% la compra de libros por Amazon en comparación con el resto del país. Esta predilección por el comercio electrónico ya presentaba un obstáculo, pero se sumó la imposibilidad de acceder a las ayudas para autónomos ofrecidas por el Gobierno central, la comunidad y el ayuntamiento. Dichas ayudas exigían haber clausurado la actividad o demostrar pérdidas superiores al 75%, requisitos que Elena no cumplía, ya que acababa de cobrar facturas por un festival organizado en enero. Con una hija adolescente a su cargo y viviendo al día, la librera se enfrentó a una cruda realidad y, con determinación, le dijo a su hija: "O trabajo o no tenemos para comer".
- El Desafío Inesperado: La Resiliencia en Acción
- Innovación en Tiempos de Crisis: Libros a Domicilio
- El Costo de un Sueño: ¿Cuánto Gasta una Librería?
- La Batalla contra los Gigantes: Denuncias y Competencia Desleal
- El Futuro Incierto: Adaptación y Nuevas Estrategias
- Preguntas Frecuentes sobre la Gestión de Librerías
- ¿Cuál es el gasto mensual promedio de una librería independiente como Serendipias?
- ¿Cómo se adaptó la Librería Serendipias durante el confinamiento por la pandemia?
- ¿Fue legal la venta de libros en supermercados durante el estado de alarma en España?
- ¿Qué impacto tienen fechas como el Día del Libro en la economía de una librería?
- ¿Qué tipo de actividades online implementó Serendipias para mantener el contacto con sus lectores?
El Desafío Inesperado: La Resiliencia en Acción
La amenaza de no volver a abrir Serendipias impulsó a Elena a actuar de inmediato. Su estrategia inicial fue no cortar de raíz las actividades que ya eran la esencia de su librería. Este local siempre ha sido un hervidero de creatividad y encuentros, y Elena estaba decidida a mantener esa ebullición, aunque fuera de forma virtual. Comenzó a trasladar sus actividades a las redes sociales, no solo para generar contenido, sino para enviar un mensaje claro: aunque las puertas físicas estuvieran cerradas, el espíritu de Serendipias seguía vivo y activo.
Durante el confinamiento, la página de Facebook de la librería se convirtió en un escenario virtual. Cada noche, Elena contaba un cuento para los niños, acumulando más de 50 historias. Organizó 30 encuentros con autores a través de Zoom y mantuvo activos los clubes de lectura online, que contaron con la participación de escritores de renombre como Espido Freire. Además, realizaba vídeos en directo mostrando libros, compartiendo recomendaciones y creando una conexión genuina con su comunidad. La constancia en la creación de contenidos generó un boca a boca inesperado y un nivel de engagement que superó todas sus expectativas. Esta interacción constante fue fundamental para mantener viva la llama de la lectura y el vínculo con sus clientes.
Innovación en Tiempos de Crisis: Libros a Domicilio
Aunque la librería ya ofrecía un servicio de reparto a domicilio antes de la pandemia, era poco utilizado. Sin embargo, Elena vio en él la clave para su supervivencia. Equipada con una pantalla protectora, mascarillas y guantes, y con su bicicleta como aliada, se lanzó a la calle. Su objetivo inicial era modesto: vender dos o tres libros al día para que la gente supiera que podían contar con ella. La única condición era que los libros estuvieran disponibles en la librería, ya que no podían pedirlos a los distribuidores.
Su jornada se transformó en un no parar. De diez de la mañana a una de la tarde, preparaba meticulosamente los pedidos, desinfectando cada libro. De una y media a cuatro, y luego nuevamente hasta las 21:30, Elena, sola con su bici y sus paquetes, recorría las calles de Tres Cantos. La sorpresa fue mayúscula: lo que comenzó con cinco pedidos iniciales, pronto escaló a 30 o más. “La semana pasada he vendido más que cuando estaba abierta”, confesó a sus padres. En cifras concretas, Serendipias pasó de vender aproximadamente 25 libros al día a despachar entre 35 y 40. La eficiencia del servicio, a menudo entregando libros en tan solo dos horas, se corrió como la pólvora en las redes sociales del municipio. Incluso su padre tuvo que unirse al reparto en bicicleta para ayudar a satisfacer la creciente demanda.
| Periodo | Libros Vendidos al Día (Estimado) |
|---|---|
| Antes de la Pandemia | ~25 |
| Durante el Confinamiento (Reparto en Bici) | 35-40 |
Esta inesperada avidez lectora, según Elena, se debe en parte al hábito de los niños, que son la franja de edad que más lee en el país. Pero también notó que muchos adultos, “aburridos de ver series”, estaban redescubriendo el placer de la lectura. El aburrimiento, paradójicamente, funcionó como un catalizador para que la gente se enganchara a los libros y descubriera que “leer mola”.
El Costo de un Sueño: ¿Cuánto Gasta una Librería?
A pesar del éxito del reparto a domicilio, el panorama financiero de Serendipias no fue un camino de rosas. Abril es un mes crucial para la industria editorial, marcado por el Día del Libro, y mayo trae consigo el Día de la Madre. Estas dos fechas son pilares fundamentales para la venta de libros. Elena, que habitualmente ingresa unos 5.500 euros en estos días clave, notó una caída significativa: las pérdidas alcanzaron un 52% con respecto al año anterior. Si bien el reparto le permitió cubrir los gastos de proveedores, el impacto fue considerable.
Los gastos de una librería independiente son sustanciales. Para Serendipias, estos ascienden a entre 15.000 y 20.000 euros mensuales. Esta cifra abarca principalmente la compra de libros a distribuidores, el alquiler del local (afortunadamente, su casero le perdonó dos meses de renta durante la crisis), y la organización de actividades culturales. Elena subraya la precariedad de la situación: “Imagínate si no vendo. ¡Es que no tengo ahorros! Un librero vive al día.” Los ingresos generados por el reparto fueron vitales para mantener a flote el negocio y pagar a los proveedores, evitando así un colapso financiero.
La Batalla contra los Gigantes: Denuncias y Competencia Desleal
Además de la ardua tarea de mantener su negocio a flote, Elena Martínez Blanco encontró tiempo y energía para enfrentarse a un adversario formidable: las grandes superficies de alimentación. Durante el confinamiento, estos supermercados, que permanecieron abiertos, también vendieron libros, algo que, según la ley, estaba prohibido. Elena, conocedora a fondo del decreto de alarma, sabía que los códigos CENAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas) de las librerías (4761) y papelerías (4762) les permitían permanecer abiertos por el derecho a la información y el material escolar, pero no autorizaban la venta física de libros en otros establecimientos.
“Los libros no se podían despachar en ninguna parte de forma física, pero Carrefour y otros grandes centros comerciales vendieron libros durante este tiempo en sus locales, y ha sido todo ilegal”, afirma Elena. En sus viajes en bicicleta, cada vez que se encontraba con la Guardia Civil, les pedía que verificaran la situación en los supermercados. Contó con el apoyo de la Asociación de Empresarios de Tres Cantos y del ayuntamiento, que apercibieron a estos centros. Sin embargo, como la librera señala, a las grandes cadenas “eso les da igual”. Convencida de que sus ingresos se vieron perjudicados por esta competencia desleal, Elena llevó el asunto más allá. El Gremio de Libreros de Madrid, en su nombre y en el del resto de las librerías madrileñas, interpuso una denuncia contra los supermercados que vendieron libros durante el confinamiento. “Al menos el ciudadano debe ejercer su derecho”, concluye Elena, en un acto de defensa de su gremio y de los pequeños comercios.
El Futuro Incierto: Adaptación y Nuevas Estrategias
El horizonte post-confinamiento plantea nuevas incógnitas para Serendipias. Aunque el 11 de mayo se permitió la apertura de librerías de menos de 400 metros cuadrados en las provincias que pasaran a la fase 1 (no fue el caso de Madrid), Elena ha optado por un enfoque cauteloso. Desde el 4 de mayo, redujo la intensidad del reparto y optó por un modelo de venta con cita previa, colocando una mesa en la puerta de la librería. “Yo ahora no dejo entrar a nadie. Les enseñamos nosotros los libros”, explica. Esta medida de seguridad es crucial, especialmente porque “no se puede controlar a los niños. Los niños tocan cosas. De momento voy a seguir así”. Su madre le echa una mano en esta nueva modalidad.
El futuro de las actividades online que tan bien funcionaron durante el confinamiento también es incierto. Elena Martínez Blanco cree que, mientras el coronavirus siga siendo una amenaza, estas actividades continuarán “por seguridad y porque hay gente con miedo que no quiere entrar en los locales”. Sin embargo, espera que no se mantengan para siempre, ya que valora enormemente la presencia física de autores en la librería y la interacción directa con los lectores. Su mente, un torbellino de ideas, ya está ideando nuevas estrategias para cuando sea posible la movilidad entre provincias. Una de ellas es que los escritores visiten la librería para dar charlas virtuales, seguidas de sesiones de firma con cita previa para que los niños y adultos puedan acercarse de uno en uno. Esta capacidad de idear y adaptarse ha sido la clave para que Serendipias haya logrado salir adelante, mientras otros negocios, lamentablemente, se vieron obligados a bajar la persiana definitivamente.
Preguntas Frecuentes sobre la Gestión de Librerías
¿Cuál es el gasto mensual promedio de una librería independiente como Serendipias?
Según la experiencia de Elena Martínez Blanco, propietaria de Serendipias, una librería independiente puede tener gastos mensuales que oscilan entre los 15.000 y 20.000 euros. Estos costos cubren principalmente la compra de libros a distribuidores, el alquiler del local y la organización de diversas actividades culturales.
¿Cómo se adaptó la Librería Serendipias durante el confinamiento por la pandemia?
Serendipias implementó varias estrategias innovadoras. La más destacada fue el servicio de reparto de libros a domicilio en bicicleta, que se convirtió en su principal fuente de ingresos. Además, trasladó todas sus actividades culturales (cuentacuentos, encuentros con autores, clubes de lectura) al formato online a través de redes sociales y plataformas como Zoom, manteniendo así el contacto con su clientela y generando contenido constante.
¿Fue legal la venta de libros en supermercados durante el estado de alarma en España?
No, según el decreto de alarma en España, la venta física de libros estaba prohibida para las grandes superficies de alimentación. Solo las librerías (código CENAE 4761) y papelerías (4762) podían permanecer abiertas por el derecho a la información y el material escolar, aunque las papelerías solo podían vender libros online. Elena Martínez Blanco, de Serendipias, denunció esta práctica ilegal que afectaba los ingresos de las librerías independientes.
¿Qué impacto tienen fechas como el Día del Libro en la economía de una librería?
El Día del Libro (23 de abril) y el Día de la Madre son fechas de ventas fundamentales para las librerías, representando una parte significativa de sus ingresos anuales. En el caso de Serendipias, se esperaban ingresos de unos 5.500 euros en esas fechas, pero debido a la pandemia, experimentaron pérdidas de hasta el 52% con respecto al año anterior, lo que demuestra la importancia crítica de estos días para la viabilidad financiera del negocio.
¿Qué tipo de actividades online implementó Serendipias para mantener el contacto con sus lectores?
Durante el confinamiento, Serendipias ofreció un amplio abanico de actividades virtuales. Elena contó un cuento diferente cada noche para niños (más de 50 en total), realizó alrededor de 30 encuentros con autores a través de Zoom, mantuvo activos los clubes de lectura online con la participación de escritores y llevó a cabo vídeos en directo para mostrar y recomendar libros. Estas iniciativas fueron clave para mantener la comunidad lectora activa y conectada con la librería.
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