28/12/2022
La Feria Insular del Libro de Fuerteventura se ha consolidado como uno de los eventos culturales más importantes de la isla, un verdadero faro para los amantes de la literatura y el arte. Cada edición es una celebración de la palabra escrita y de las diversas expresiones artísticas que con ella se entrelazan, creando un espacio de encuentro, aprendizaje y disfrute para toda la comunidad. La reciente trigésimo segunda edición, clausurada con gran éxito, es una prueba fehaciente de la vitalidad cultural que late en el corazón majorero.

¿Quién Organiza la Feria del Libro de Fuerteventura?
La organización de este relevante evento cultural recae en el Centro Bibliotecario Insular, una entidad dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo de Fuerteventura. Esta institución es la encargada de coordinar todos los aspectos de la feria, desde la selección de expositores y autores hasta la programación de actividades complementarias que enriquecen la experiencia de los asistentes. Además, la Feria Insular del Libro cuenta con la valiosa colaboración del Instituto Canario de Desarrollo Cultural del Gobierno de Canarias, lo que subraya la importancia de este evento en el panorama cultural regional.
Un Balance Exitoso de la Trigésimo Segunda Edición
Durante cinco intensos días, la plaza del Palacio de Formación y Congresos se convirtió en el epicentro literario de Fuerteventura. La trigésimo segunda edición de la Feria Insular del Libro fue un rotundo éxito de público, congregando a miles de personas que se acercaron para disfrutar de la vasta oferta cultural. El tema central de esta edición, el vínculo entre la literatura y el arte, resonó profundamente entre los asistentes. Se destacó cómo las letras son el alma de muchas manifestaciones artísticas, desde las composiciones musicales y el teatro hasta la danza, abriendo un diálogo fascinante entre diferentes disciplinas creativas.
Un total de doce expositores participaron en esta edición, incluyendo librerías, editoriales y asociaciones, que ofrecieron una amplia variedad de títulos y propuestas. El presidente del Cabildo de Fuerteventura, Sergio Lloret López, enfatizó el papel crucial de la feria a lo largo de sus treinta y dos ediciones, sirviendo como un motor para la literatura y fortaleciendo la implicación de la sociedad con el arte y las letras. Por su parte, el consejero de Cultura, Rayco León, valoró positivamente la gran afluencia de público, destacando que el evento “reivindica la literatura y el arte como elementos vitales para el progreso de la sociedad, además de para la salud y el desarrollo personal”. León añadió que la feria ha logrado crear una verdadera “comunidad de lectores de Fuerteventura”, propiciando la socialización en torno al libro.
Autores Destacados y Actividades Diversas
La Carpa de las Letras fue testigo del paso de más de una veintena de autores y autoras de renombre, que compartieron sus obras y experiencias con el público. Nombres de primera línea como Jesús Cintora, Aroa Moreno, Ayanta Barilli o Luis Landero atrajeron a numerosos lectores. Asimismo, se dedicó un espacio especial a los talentos canarios, con la presencia de figuras como Juan Cruz, Alexis Ravelo, Elsa López, Santiago Gil y la prometedora escritora grancanaria Meryem El Mechdati, quien presentó su obra “Supersario”.
Un momento significativo fue la mesa redonda titulada 'Escribir en Fuerteventura', protagonizada por autores majoreros como A.N. Yurkhela, Fuensanta de la Cruz, Domingo Fuentes, Rosario Sanz y Lorenza Machín. En este encuentro, los escritores locales resaltaron la isla de Fuerteventura, sus paisajes y su gente como una fuente inagotable de inspiración para sus creaciones literarias.
Las presentaciones literarias se complementaron con una rica programación de espectáculos, que abarcaron desde el circo y la danza hasta la música. Actuaciones de Abraham Boba (líder de León Benavente), Carmen Boza y TéCanela, así como la obra de teatro Mooly Bloom con Magüi Mira, deleitaron a los asistentes. Además, las actividades de la feria se extendieron a otros municipios de la isla, llevando la cultura a todos los rincones.
El Protagonismo de Niños y Jóvenes
Una de las notas más destacadas de esta edición fue la gran afluencia de niños y jóvenes, quienes tuvieron un papel central en la programación. Alumnos de diversos centros del municipio disfrutaron de una oferta cultural especialmente diseñada para ellos, que incluyó narración oral y teatro, fomentando desde temprana edad el amor por la lectura y las artes.

Entre los expositores que enriquecieron la feria se encontraban instituciones y entidades de gran relevancia cultural, como la Biblioteca Lorenza Machín, Radio ECCA, el Servicio de Publicaciones del Cabildo de Fuerteventura, la Asociación Aderis, Ediciones Garoé, Ediciones La Palma El Drago, la Asociación AFFA, Pictogramas, Espacio CreArte, Librería Tagoror y Librería Lápiz y Papel.
Fuerteventura: Más Allá de las Letras
La Feria del Libro no solo celebra la literatura, sino que también nos invita a explorar la riqueza histórica, natural y lingüística de Fuerteventura, una isla con un pasado fascinante que ha moldeado su identidad única.
Historia y Conquista de la Isla
Fuerteventura, conocida antiguamente como Erbania, es la isla más antigua del archipiélago canario y la segunda en tamaño, pero la de mayor longitud. Su historia está marcada por la llegada de los conquistadores a principios del siglo XV. La colonización por parte de la corona castellana propició una mezcla cultural y étnica, donde la población aborigen, los guanches, se fusionó con españoles, portugueses, franceses, flamencos e italianos. Este proceso de mestizaje es el origen de muchas de sus leyendas, incluida una que habla de una maldición que la condenó a una eventual desaparición.
La conquista de Fuerteventura fue llevada a cabo por los normandos Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle. Tras establecerse en Lanzarote en 1402, su expedición realizó incursiones en la isla vecina. En 1404, fundaron el primer asentamiento de Fuerteventura, Betancuria, que se convertiría en la capital. Gadifer tomó el control de la isla en 1405, después de un periodo de convivencia con los aborígenes. Finalmente, en 1476, Fuerteventura se convirtió en un señorío territorial bajo el dominio de los Reyes Católicos.
Fue en esta época cuando la Corona de Castilla nombró a Pedro Fernández de Saavedra gobernador de las islas. Don Pedro, conocido tanto por sus conquistas militares como por sus proezas amorosas, gozó de gran fama entre las jóvenes aborígenes debido a su desmedido afán seductor. Sin embargo, se casó con Constanza Sarmiento, con quien tuvo catorce hijos, aunque también dejó un legado de numerosos vástagos ilegítimos.
La Leyenda de Laurinaga: Un Relato de Dolor y Desgracia
Fuerteventura es también hogar de la dramática leyenda de Laurinaga, una historia que se ha transmitido de generación en generación y que, según la tradición, explica la aridez de la isla. Uno de los hijos de Pedro y Constanza, Luis Fernández de Herrera, heredó los vicios de su padre: era presuntuoso, soberbio y carecía de talento para la lucha, pero poseía un don innato para seducir a las jóvenes isleñas.
Un día, Luis se encaprichó de Fernanda, una hermosa doncella guanche que inicialmente se resistió a sus coqueteos. Finalmente, ella aceptó la invitación de Luis a una cacería organizada por su padre. Tras un copioso banquete, Luis invitó a Fernanda a pasear e intentó abrazarla. Asustada, Fernanda gritó, atrayendo la atención de los cazadores. Antes de que pudieran llegar, un labrador indígena intentó defenderla. La ira de Luis se desató, y desenfundó su puñal para atacar al campesino. Tras una breve lucha, el labrador logró arrebatarle el arma, pero justo cuando iba a clavársela, el gobernador Don Pedro intervino a caballo, embistiendo al campesino y causándole la muerte instantánea.

Fue entonces cuando, de entre los árboles, apareció una anciana indígena, Laurinaga, la madre del labrador. Con el corazón roto y la mirada empañada, Laurinaga reconoció en Don Pedro al hombre que la había seducido en su juventud y que, sin saberlo, acababa de matar a su propio hijo. Cegada por el dolor, Laurinaga alzó los ojos al cielo e invocó a sus dioses guanches para maldecir con voz quebrada la tierra de Fuerteventura y a su señor, culpable de todas sus desgracias. Desde ese momento, según la leyenda, comenzaron a soplar ardientes vientos procedentes del desierto del Sáhara, y la tierra y las flores de la isla empezaron a marchitarse, convirtiendo Fuerteventura en un esqueleto agonizante, condenado a desaparecer según la maldición de Laurinaga.
Los Antiguos Canarios y su Legado
Los aborígenes de las Islas Canarias, conocidos genéricamente como “guanches” (aunque este término se aplicaba originalmente solo a los de Tenerife), eran diversos pueblos de origen bereber. En el momento de la conquista, Fuerteventura estaba dividida en dos cantones: Maxorata, al norte, gobernada por Guize, y Jandía, al sur, regida por Ayoze. Ambos territorios estaban separados por una muralla, de la que aún se conservan vestigios en el istmo de la Pared.
Los guanches tenían sus propios dioses, distintos en cada isla, pero con conceptos comunes. La principal fiesta religiosa era el Beñesmer o fiesta de la cosecha. En Fuerteventura, adoraban la montaña de Tindaya, donde se ofrecían presentes en un culto solar. En esta montaña se han hallado grabados rupestres, los llamados podomorfos. El folclore guanche sigue vivo en leyendas como la de Laurinaga.
El Español de Fuerteventura: Un Tesoro Lingüístico
El español hablado en Fuerteventura posee particularidades que lo distinguen, fruto de su historia y de las diversas influencias que ha recibido. Según Marcial Morera, catedrático de Lengua Española de la Universidad de La Laguna, Fuerteventura y Lanzarote jugaron un papel crucial en la conformación del español de Canarias en el siglo XV. El español llegó a Lanzarote en 1402 y a Fuerteventura en 1404, y fue en Teguise y Betancuria donde se conformó el núcleo inicial del español canario, adaptándolo al contexto atlántico.
El español que se recibió en las islas occidentales (Gran Canaria, Tenerife y La Palma) fue, en buena medida, el español de Lanzarote y Fuerteventura, incluyendo las palabras heredadas de la población aborigen. La influencia portuguesa también fue significativa, ya que muchos portugueses trabajaron en los barcos, la agricultura, la pesca y la artesanía, dejando su impronta en el léxico. Además, se adoptaron y adaptaron muchas palabras de la lengua bereber que se hablaba en Fuerteventura y Lanzarote a principios del siglo XV, así como términos de los moriscos, población que llegó tras la conquista, con palabras relacionadas con el camello como *majalulo* o *fuche*.
Particularidades del Español Majorero
El español de Fuerteventura coincide en lo esencial con el resto de Canarias, pero comparte características específicas con las islas orientales. En localidades como Puerto del Rosario, Gran Tarajal y Morro Jable, se percibe la pronunciación tensa de consonantes como 'b', 'd', 'g' y 'y', similar a la de los grancanarios. También se observan rasgos gramaticales como el uso del diminutivo de respeto cariñoso para personas mayores (ej. Pedrito, Mariquita). El español majorero ha evolucionado bajo la influencia de Gran Canaria, cuyo habla urbana y abierta al exterior es muy innovadora.
Los Prehispanismos Majoreros
Es importante diferenciar entre “guanchismos” y “prehispanismos majoreros”. El término “guanche” se usaba solo para los naturales de Tenerife. Por tanto, en Fuerteventura se habla de prehispanismos majoreros, que son términos de origen bereber propios de la isla. Muchos de ellos son topónimos, es decir, nombres de lugares que aún hoy se utilizan, como: Tindaya, Fayagua, Triquivijate, Ugán, Tefía o Tetir.

Más allá de los topónimos, se conservan algunos nombres comunes. Un ejemplo es la palabra *esquén*, que en la documentación del siglo XVI aparece con el significado de 'corral para las cabras'. Esta palabra bereber está muy presente en la toponimia de la isla, como en “los lomos de Lesque” o la abundancia de “esquensillos” y “esquenes”. Otro término aborigen exclusivo de Fuerteventura es *mije*, que se emplea para designar la puerta del corral de cabras cuando tiene dintel.
Algunos prehispanismos canarios generales, como gofio, *taro*, *guanil* o *beletén*, adoptados de la lengua de los mahos (antiguos majoreros), se adaptaron paulatinamente en Fuerteventura y desde allí se exportaron con los colonos majoreros a Gran Canaria, Tenerife y La Palma. Se estima que en Fuerteventura podría haber entre 1.500 y 2.000 topónimos de procedencia prehispánica. La mayoría de los topónimos son exclusivos de cada isla, lo que sugiere dialectos muy distintos entre islas en la época preeuropea, aunque los nombres comunes son a menudo los mismos en todo el archipiélago, probablemente por su adaptación en Fuerteventura y Lanzarote y posterior difusión.
La lengua aborigen de Fuerteventura y Lanzarote se castellanizó muy pronto, probablemente desapareciendo a finales del siglo XVI o incluso antes, al no poder satisfacer las necesidades culturales y económicas de una sociedad más avanzada. Aunque se conservan pocos elementos de la lengua aborigen canaria, principalmente raíces léxicas y elementos gramaticales relacionados con el sintagma nominal, la reconstrucción de la lengua es muy difícil. Las palabras que quedan se adaptaron a la fonología del español, y no se conoce el sistema fonológico original.
A pesar de la desaparición de la lengua viva, muchos términos se conservan en la toponimia. Los nombres comunes son pocos, relacionados con la flora (*tabaiba*, *tajinaste*), la fauna (*perenquén*, *guirre*), la vida doméstica (*gofio*, *tafeña*, *beletén*) y la ganadería (*guanil*, *goro*, *gambuesa*, *baifo*, *tajorase*). La tendencia es que las palabras aborígenes comunes sigan desapareciendo, pero se mantendrán en la toponimia.
La Riqueza Natural de Fuerteventura
Más allá de su patrimonio cultural e histórico, Fuerteventura es un lugar de excepcional riqueza natural. Su flora y fauna autóctonas son tan singulares que la isla ha sido catalogada como 'Reserva de la Biosfera' por la UNESCO. Esta designación subraya la importancia de sus ecosistemas y la necesidad de preservar su biodiversidad única, convirtiéndola en un destino de gran valor ecológico.
Preguntas Frecuentes sobre la Feria del Libro y Fuerteventura
Aquí respondemos a algunas de las preguntas más comunes relacionadas con la Feria del Libro de Fuerteventura y la isla en general:
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Quién organiza la Feria Insular del Libro de Fuerteventura? | Es organizada por el Centro Bibliotecario Insular, dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo de Fuerteventura, con la colaboración del Instituto Canario de Desarrollo Cultural del Gobierno de Canarias. |
| ¿Cuál fue el tema central de la última edición de la feria? | La trigésimo segunda edición tuvo como temática central el vínculo entre la literatura y el arte, explorando cómo las letras protagonizan diversas expresiones artísticas. |
| ¿Qué antigüedad tiene la Feria del Libro de Fuerteventura? | La Feria Insular del Libro lleva treinta y dos ediciones, lo que la convierte en un evento con una larga trayectoria y consolidación en la isla. |
| ¿Qué es un prehispanismo majorero? | Son palabras de origen bereber que se conservan en el español de Fuerteventura, especialmente en la toponimia (nombres de lugares), como Tindaya o Triquivijate. |
| ¿Por qué se dice que Fuerteventura está 'maldita' según una leyenda? | La leyenda de Laurinaga narra cómo la isla fue maldecida por una anciana indígena cuyo hijo fue asesinado por el gobernador de la isla, lo que se asocia con los vientos ardientes y la aridez del paisaje. |
| ¿Qué significa que Fuerteventura sea 'Reserva de la Biosfera'? | Significa que la UNESCO ha reconocido su riqueza natural, flora y fauna autóctona, promoviendo la conservación de sus ecosistemas únicos. |
La Feria Insular del Libro de Fuerteventura es mucho más que un evento literario; es un reflejo de la profunda identidad cultural de la isla. Al celebrar las letras y el arte, también se honra la rica historia de Fuerteventura, sus leyendas arraigadas en la tierra y el mar, y la singularidad de su idioma, que guarda vestigios de un pasado aborigen. Es un espacio donde el pasado y el presente se encuentran, y donde la comunidad majorera reafirma su compromiso con el conocimiento, la creatividad y la preservación de su invaluable patrimonio.
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