¿Qué pasó en la Feria del libro de Buenos Aires 2016?

Un Beso que Cambió Todo: La Feria del Libro BA 2016

30/11/2022

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La atmósfera de una feria del libro es, en sí misma, una promesa. Un crisol de historias esperando ser descubiertas, de voces que aguardan resonar en el alma de un lector, y de experiencias que trascienden las páginas para anclarse en la memoria. La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en su edición de 2016, no fue la excepción. Fue un torbellino de emociones, no solo por la inmensa cantidad de títulos y autores que se dieron cita, sino por las conexiones personales que se tejieron entre sus pasillos. Para muchos, fue el escenario de encuentros inesperados, de descubrimientos que marcarían un antes y un después en su viaje lector y, en ocasiones, hasta en su propia vida. Es en este contexto vibrante donde se gestan las historias más memorables, esas que nos recuerdan por qué amamos tanto el acto de leer y, sobre todo, el poder transformador de las palabras.

¿Qué pasó en la Feria del libro de Buenos Aires 2016?
Además de experiencias inolvidables, un dolor de espalda tremendo y muchas personas especiales para el camino, la Feria del Libro de Buenos Aires 2016 dejó nuevos habitantes en mis estanterías y algunos cuantos pesos menos en la cuenta bancaria. Uno de ellos es del que vengo a hablarles en esta oportunidad.

Mi propia experiencia en aquella edición de 2016 estuvo marcada por una serendipia tan particular como profunda. En una etapa de mi vida donde las emociones parecían un terreno minado y las interacciones humanas, especialmente las más íntimas, generaban una curiosa aversión, la feria se erigió como un espacio de revelación. Es fascinante cómo, en plena efervescencia de la juventud, uno puede construir barreras casi infranqueables, solo para verlas derrumbarse ante la fuerza de una conexión genuina. Aquella feria fue el telón de fondo para un quiebre personal, un momento en que el romanticismo, largamente oculto, irrumpió con fuerza, recordándome que la vida está llena de sorpresas y que el amor, en sus múltiples manifestaciones, tiene el poder de disolver cualquier fobia o temor. Fue precisamente en ese estado de apertura y vulnerabilidad, tras una experiencia personal que me hizo sentir el pulso de la vida con una intensidad renovada, que mis ojos se posaron en un libro que, sin saberlo, se convertiría en uno de los pilares de mis lecturas de aquel año: “Dos chicos besándose” de David Levithan.

La adquisición de este libro en la Feria del Libro de Buenos Aires 2016 no fue una compra más; fue el resultado de una confluencia de momentos, de una curiosidad que había ido creciendo en mi búsqueda de narrativas diversas, especialmente aquellas que abordaban la temática LGBT. La portada azul brillante, con una tipografía que sugería la unión de dos almas, y un toque fucsia que rompía con lo convencional, fue magnética. Hizo un clic inmediato en mi mente, un impulso irrefrenable que me llevó a tomarlo y, sin dudarlo, a llevármelo conmigo. Esa cubierta, tan llamativa como prometedora, fue el primer gran acierto de la edición en español, publicada en Colombia gracias a Ediciones Urano. Pero, como bien sabemos, la verdadera magia de un libro reside en sus páginas, en la historia que encierra, y “Dos chicos besándose” demostró ser mucho más que una portada atractiva; fue un universo de emociones, un tejido de vidas que me invitó a reflexionar profundamente sobre la aceptación, la diversidad y, sobre todo, el amor.

David Levithan nos sumerge en la historia de Harry y Craig, dos adolescentes con una misión tan audaz como simbólica: romper el récord mundial del beso más largo, que en ese momento superaba las 32 horas. Sin embargo, su motivación va mucho más allá de la fama o el reconocimiento mediático. Su beso es un acto de desafío, un grito silencioso de existencia y visibilidad en un mundo que a menudo intenta invisibilizarlos. Pero la genialidad de Levithan no se limita a esta premisa central; la novela es un coro de voces, un entramado de historias que se entrelazan de manera magistral. Nos encontramos con jóvenes que viven, sienten y aman con la misma intensidad que cualquier otro, pero cuya forma de amar es, para algunos, considerada “no normal”. Esta multiplicidad de perspectivas es lo que dota al libro de una riqueza inmensa, permitiéndonos explorar diferentes facetas de la experiencia juvenil y LGBT.

La narrativa de Levithan es amena y sencilla, pero no por ello menos profunda. Las voces de los distintos personajes se complementan, creando una sinfonía que se disfruta y que resuena en el lector mucho después de cerrar el libro. No importa si el lector aún está lidiando con su identidad, si ya la ha abrazado, si siente miedo a amar o si simplemente busca comprender mejor el mundo que le rodea; cada una de las voces en esta obra tiene algo que contarnos, conflictos que mostrarnos, lecciones que enseñarnos y muchas otras por aprender. Desde la determinación de Harry y Craig por superar sus miedos y sentar un precedente, hasta el amor disparejo y enternecedor de Neil y Peter (cuya escena en una librería es un momento de pura magia que invita a suspirar), pasando por el viaje de autodescubrimiento de Ryan y Avery, o la magnífica travesía de Tariq por un camino de perdición y conflictos cotidianos que lo convierten en un personaje inolvidable; cada historia es un hilo vital en este complejo tapiz.

Esta suma de vidas y visiones de la realidad es, sin duda alguna, el punto más interesante en la construcción del libro. La destacable labor de Levithan con sus personajes permite que el lector confluyan y conecten con ellos de manera exquisita, convirtiendo la lectura en una experiencia increíblemente amena y profundamente conmovedora. Si bien las relaciones entre parejas del mismo sexo son el denominador común, el verdadero centro de la acción es un sentimiento universal al que todos somos susceptibles, queramos o no: el amor. La obra aborda con maestría temas como el respeto, la aceptación, la inclusión, el cariño, la amistad, pero también el odio, la discriminación y la segregación. Todo esto desemboca en una oda casi quimérica, pero afortunadamente digerible, donde el amor ocupa el centro del escenario, con los reflectores apuntando directamente hacia él. El estilo poético empleado por Levithan para dar vida a esta obra es sumamente agradable y ofrece un aura totalmente reconfortante para esta sencilla pero ejemplar novela.

Cuando digo que aquí se habla de amor, no me refiero únicamente al amor de pareja que a menudo culmina en la intimidad, sino al amor en su sentido más amplio: el que profesamos hacia nuestros amigos, nuestros padres, nuestros hermanos, y al universo mismo. Es el amor que construye un mundo y una sociedad mejor, donde todos tengamos un lugar para ser felices. Un amor que encierra cientos de valores, sensaciones y emociones que son necesarias para hacernos la vida más sana y para forjar un lugar más apto no solo para las futuras generaciones, sino para nosotros mismos. Es la fuerza transformadora que nos impulsa a la empatía y la comprensión.

Para cerrar esta reflexión sobre “Dos chicos besándose”, es indispensable destacar dos elementos que hicieron la lectura terriblemente entretenida y memorables. La primera, la cantidad de citas inolvidables que quedan grabadas para la vida, verdaderas gemas de sabiduría y emoción que invitan a la reflexión. Y la segunda, y no menos importante, la singularidad de los narradores centrales de la historia. Aunque no los he mencionado explícitamente hasta ahora, su presencia y perspectiva son lo que eleva esta novela a un nivel superior, dando un aire distinto a una historia que es a la vez simple y compleja. Cuando se sumerjan en sus páginas, comprenderán de qué les hablo y el valor incalculable que estos narradores aportan a la totalidad de la obra, una decisión narrativa audaz que funciona a la perfección.

“Dos chicos besándose” es una pintura llena de tramas y de contrastes. Es un viaje por lo doloroso de ser diferente y por lo esperanzador de decidirse a hacer algo para cambiar las cosas. Una ruta llena de experiencias, de enseñanzas y de frases indelebles y necesarias. Es una muestra más de lo valioso de la sencillez en la narrativa y la profundidad que puede alcanzar. Es un libro universal que te ayudará en la dura, pero gratificante tarea de decidir ser feliz, de abrazar quién eres y de reconocer el amor en todas sus manifestaciones. Sin duda, una de mis mejores lecturas del 2016, y un testimonio del poder que tiene la Feria del Libro de Buenos Aires para conectar a los lectores con obras que, literalmente, pueden cambiar su perspectiva del mundo.

AspectoDescripción en "Dos Chicos Besándose"
Tema PrincipalEl amor en todas sus formas (romántico, platónico, familiar), la aceptación, la identidad LGBT+, la superación del miedo y la búsqueda de visibilidad.
Estilo NarrativoAmeno, sencillo, poético y con múltiples voces entrelazadas, creando un coro de perspectivas diversas y complementarias.
Mensaje CentralLa universalidad del amor y la necesidad de respeto, inclusión y comprensión hacia todas las formas de ser y amar. Un llamado a la empatía.
PersonajesHarry y Craig (el beso récord), Neil y Peter (amor tierno), Ryan y Avery (descubrimiento personal), Tariq (personaje complejo y real), entre otros.
Impacto EmocionalProfundamente conmovedor, invita a la reflexión, genera empatía y ofrece un mensaje de esperanza y valentía.
RelevanciaUn libro atemporal que aborda temas cruciales sobre la identidad y la diversidad, ofreciendo consuelo y fortaleza a sus lectores.

Preguntas Frecuentes sobre "Dos Chicos Besándose"

¿De qué trata "Dos chicos besándose"?
La novela narra la historia de Harry y Craig, dos adolescentes que intentan romper el récord mundial del beso más largo, mientras sus historias se entrelazan con las de otros jóvenes LGBT+ que exploran el amor, la identidad y la aceptación en sus propias vidas.

¿Es un libro solo para público LGBT+?
Aunque la temática central involucra relaciones del mismo sexo, el libro aborda sentimientos y conflictos universales como el amor, el miedo, la amistad, la familia y la búsqueda de identidad, haciéndolo relevante para cualquier lector, sin importar su orientación.

¿El libro tiene un final feliz?
La novela no se centra en un final único, sino en el viaje de cada personaje. Ofrece momentos de alegría y esperanza, pero también de desafío y tristeza, reflejando la complejidad de la vida real. Su mensaje general es de optimismo y resiliencia.

¿Cuál es el estilo de David Levithan en esta obra?
Levithan emplea un estilo poético y accesible, con una narrativa coral que permite al lector adentrarse en múltiples perspectivas. Su prosa es emotiva y reflexiva, invitando a la introspección y la empatía.

¿Por qué es importante leer este libro?
Es importante porque fomenta la comprensión y la aceptación de la diversidad, ofreciendo una ventana a experiencias vitales que a menudo son invisibilizadas. Transmite un poderoso mensaje sobre el amor en su forma más pura y la importancia de ser fiel a uno mismo.

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