¿Qué es lo posible y lo imposible?

El Infinito Universo de los Libros: ¿Qué es Posible Leer?

05/09/2025

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Desde los albores de la civilización, los libros han sido faros de conocimiento, entretenimiento y reflexión, depositarios de la memoria colectiva y de las más íntimas experiencias humanas. La aspiración de muchos lectores es sumergirse por completo en este océano de sabiduría, leer cada palabra, cada historia, cada tratado que la humanidad ha producido. Sin embargo, ¿es esta una meta alcanzable? La respuesta, en la fría luz de la realidad, es un rotundo no. El universo literario es vasto, se expande a un ritmo vertiginoso, haciendo que la posibilidad de leerlo todo sea una quimera. Esto nos obliga a confrontar una pregunta fundamental: si no podemos leerlo todo, ¿qué es entonces lo posible y, más importante aún, lo deseable en nuestra travesía lectora?

La lectura es una actividad esencial en la vida de incontables personas alrededor del mundo, un puente que conecta mentes a través del tiempo y el espacio. Sin embargo, la cantidad de libros que se publican anualmente es asombrosa, una cifra que crece exponencialmente con el paso de las décadas. Cada una de estas obras, con sus diversos temas e historias, cumple la función primordial de transmitir información, ideas y emociones. Desde tratados científicos hasta novelas épicas, el caudal de contenido es inabarcable. La era digital ha democratizado la publicación, añadiendo millones de títulos a un acervo ya monumental, desde manuscritos antiguos hasta las más recientes novedades editoriales. Este fenómeno, donde “el creciente número de publicaciones” es una constante, nos enfrenta a una realidad irrefutable: la explosión del conocimiento escrito supera con creces cualquier capacidad de absorción individual.

¿Qué es lo posible y lo deseable?
En el marco de «un cambio y riesgo consecuente», los científicos han hecho una valoración de que es lo posible y deseable y han determinado por consenso que dos grados es lo que se puede asumir «sin que las consecuencias sean insoportables», subraya Moreno.
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Lo Posible vs. Lo Deseable en el Ámbito Literario

Cuando nos planteamos la pregunta de qué es lo posible y lo deseable, podemos trazar un paralelismo con otros campos donde los límites son claros. Por ejemplo, en el ámbito medioambiental, los científicos han determinado que un aumento de la temperatura global de más de dos grados Celsius respecto a la era preindustrial sería catastrófico. Esta cifra no es mágica, sino el resultado de una valoración de lo que es “posible y deseable” asumir “sin que las consecuencias sean insoportables”. Es un límite consensuado para que la existencia humana y la de los organismos que nos rodean no se vean comprometidas más allá de lo aceptable. De manera análoga, en la lectura, la capacidad humana es finita. Una persona promedio lee entre 200 y 300 palabras por minuto. Si consideramos que un libro promedio tiene unas 70.000 palabras, se necesitarían varias horas para leerlo. Multipliquemos esto por los millones de libros existentes y los miles que se publican cada día, y la imposibilidad se hace evidente.

La posibilidad de leerlo todo choca con la realidad de nuestra limitada vida útil y nuestra velocidad de procesamiento. Pero, ¿por qué desearíamos leerlo todo? El deseo puede surgir de una sed insaciable de conocimiento, de la ambición de dominar todas las narrativas, o de la creencia de que cada libro encierra una verdad esencial. El objetivo de los libros es “acompañar la formación de los estudiantes”, “fortalecer su desempeño académico” y “contribuir al desarrollo de competencias que les permitan trazar un proyecto de vida”. Estas aspiraciones se centran en la calidad de la interacción con el libro, no en la cantidad.

El prestigioso físico Geoffrey West, al explicar por qué un aumento de la temperatura del planeta es negativo, señala que “todo en el planeta funciona por reacciones químicas. Las reacciones químicas dependen de la temperatura, por lo que al alterar la temperatura cambias las reacciones químicas y con ello el equilibrio del planeta”. “Romper el equilibrio nos llevaría al desastre”. De la misma forma, intentar abarcar todo el conocimiento literario sin un enfoque selectivo y profundo podría alterar nuestro propio equilibrio intelectual, llevando a una superficialidad que rompa el verdadero propósito de la lectura.

¿Qué es lo deseable?
Por supuesto, lo deseable incluye todas las necesidades y los intereses no satis- fechos aún de los grupos sociales. Es lo que, sin duda, impulsa las innovaciones y los cambios técnicos, y lo que ha llevado al ser humano a alcanzar mejores ni- veles de vida.

La "Doble Verdad" de la Lectura: Universalidad y Particularidad

Miguel de Cervantes, en su profunda reflexión sobre el arte y la vida, exploró la idea de la "doble verdad": la verdad universal y verosímil del arte idealizado frente a la verdad sensible y particular de la historia. Esta dicotomía es central para entender cómo abordamos la lectura en un mundo de infinitos libros. Cervantes afirmaba que su pluma siempre se había mostrado esquiva a “las cosas que tienen de imposibles” y se inclinaba por “las que tienen vislumbre de posibles, de dulces, de suaves y de ciertas”. Su genio, sin embargo, era "prismático", capaz de transformar esa verdad inteligible en verdad sensible. En el contexto de la lectura, la doble verdad se manifiesta en el contraste entre el ideal de abarcar todo el conocimiento universalmente disponible y la realidad de nuestra interacción particular y finita con los libros.

La ambición de leerlo todo representa esa verdad universal, ese ideal de conocimiento ilimitado. Sin embargo, la realidad nos impone la verdad particular: nuestra vida, nuestros intereses, nuestra capacidad de concentración nos obligan a una “labor de selección y de preferencia”. No es que seamos incapaces de entender todo lo que está escrito, sino que la cantidad de información excede nuestra capacidad de procesarla a un nivel significativo. Cervantes, al criticar las obras que no se ajustaban a la “verisimilitud”, no se refería a la verdad histórica, sino a la coherencia interna de la ficción, a que “la mentira satisface cuando verdad parece”. De igual modo, nuestra lectura se enriquece cuando lo que elegimos “parece verdadero” y resuena con nuestro entendimiento, creando una “verdadera armonía” entre el texto y el lector. La clave está en buscar la armonía y consonancia en nuestras elecciones lectoras, aquellas que nos permitan un diálogo profundo con la obra, en lugar de una mera acumulación.

El Arte de la Selección: Navegando el Mar de Libros

Dado que leer todos los libros es una tarea imposible, el verdadero desafío y la verdadera habilidad residen en el arte de la selección. ¿Cómo elegimos qué leer en este vasto océano? La respuesta es tan diversa como los propios lectores. Algunos se guían por sus intereses personales, sumergiéndose en géneros específicos o en temáticas que los apasionan. Otros buscan recomendaciones de amigos, críticos o algoritmos, confiando en la curaduría de terceros. La utilidad, la relevancia para un proyecto personal o profesional, o simplemente el placer estético, son también poderosos motores de elección. Es en esta selección consciente donde lo deseable se alinea con lo posible.

¿Por qué es imposible terminar de leer todos los libros?
La lectura es parte del día a día en la vida de muchísimas personas de todo el mundo. De hecho, tanto es así que existe tal cantidad de libros en la actualidad que es casi imposible terminar de leerlos todos. Cada una de esas obras posee diversos temas e historias; sin embargo, todo cumplen su función: transmitir información.

La crítica de Cervantes a las comedias de su tiempo, que “parecían de Lope, como lo son todas las cosas que son o parecen buenas”, o su burla de los “más de siete mil sietemesinos Poetas”, sugiere que el volumen de producción no siempre garantiza la calidad o la relevancia. En la lectura, no se trata solo de consumir, sino de digerir, de reflexionar, de permitir que el contenido moldee nuestro pensamiento. Una obra como el Quijote no solo busca entretener, sino también “generar la reflexión sobre cuestiones vitales”.

En el ámbito de la heráldica, se menciona que “los libros que tratan sobre ella se utilizan y son demandados por lectores interesados”. Esto subraya que incluso en campos muy específicos, la demanda por conocimiento existe y se satisface con obras especializadas. No es necesario leer todos los libros de heráldica, sino aquellos que satisfacen una necesidad o un interés particular. Este es un microcosmos del gran desafío de la lectura: enfocarse en lo que es relevante y significativo para uno mismo.

Más Allá de la Cantidad: El Valor de la Profundidad

Si la cantidad es inabarcable, la profundidad se convierte en el verdadero tesoro de la lectura. Es más deseable interactuar profundamente con un número limitado de obras que sobrevolar superficialmente miles de ellas. La lectura profunda implica no solo decodificar palabras, sino comprender contextos, analizar argumentos, cuestionar ideas y permitir que el texto resuene en nuestro interior. Es en esta interacción donde el libro cumple su función más elevada: la de “promover una visión amplia del campo de estudio… y su relación con la sociedad y la Naturaleza”.

¿Es posible que los libros sean a disposición de cualquiera que lo deseara?
Sería interesante que el contenido de estos libros pudiese estar a disposición de cualquiera que lo deseara, lo que actualmente es imposible porque, aparte de la dificultad que entraña su comprensión, su manejo por muchas personas llevaría a su deterioro y posible destrucción. Para ello habría que seguir los siguientes pasos: 1.

Consideremos el contraste entre el personaje de Don Quijote, inmerso en un mundo de ideales poéticos, y Sancho Panza, anclado en la realidad sensible. Don Quijote busca la verdad universal de la caballería andante, mientras Sancho se aferra a la verdad particular de los palos y las realidades cotidianas. La riqueza de la obra de Cervantes reside en la “dramática pugna” entre estas dos visiones. De la misma manera, el lector ideal no es aquel que solo busca la acumulación de títulos, sino aquel que permite que la lectura se convierta en un diálogo, una experiencia transformadora. La lectura no es una carrera para ver quién lee más, sino un viaje personal hacia la comprensión y el enriquecimiento.

AspectoImposibilidad de leer todoEl arte de la selección
ObjetivoAbarcar el conocimiento totalBuscar conocimiento relevante y profundo
EnfoqueCantidad de títulosCalidad de la lectura y comprensión
ResultadoSobrecarga de información, superficialidadEnriquecimiento intelectual, reflexión
ParadigmaIdealismo ilimitadoPragmatismo inteligente
Estado mentalAnsiedad por lo no leídoSatisfacción por lo aprendido

Preguntas Frecuentes sobre la Lectura y su Infinitud

¿Es malo no leer muchos libros?

Absolutamente no. La calidad de la lectura y la comprensión profunda son mucho más valiosas que la cantidad de libros leídos. Lo importante es que la lectura sea significativa y enriquezca tu vida, tus conocimientos o tus perspectivas. Como señalaba Cervantes, la “labor de selección y de preferencia es visible a cada paso”.

¿Cómo elijo qué leer si hay tantos libros?

La elección es personal y puede basarse en diversos factores: tus intereses y pasiones, recomendaciones de personas en las que confías, listas de lectura curadas, premios literarios, o la relevancia de un tema para tu vida o trabajo. No hay una fórmula única, pero priorizar la resonancia personal con el contenido es clave.

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¿Cambiará la tecnología la posibilidad de leer más?

La tecnología ha facilitado el acceso a un vasto número de libros (e-books, audiolibros, bases de datos), lo que permite una mayor *exposición* a la literatura. Sin embargo, no aumenta la velocidad de lectura o la capacidad de asimilación del cerebro humano. Si bien podemos *acceder* a más, la *lectura profunda* sigue siendo un proceso que requiere tiempo y concentración individual. La tecnología amplifica la oferta, pero no elimina la imposibilidad de abarcarlo todo.

¿Qué significa "leer bien"?

Leer bien va más allá de decodificar palabras. Implica comprender el contexto, analizar los argumentos, identificar las ideas principales, conectar el texto con tus propios conocimientos y experiencias, y permitir que la obra te transforme o te haga reflexionar. Es un proceso activo y crítico, no pasivo. Es la búsqueda de esa “verdadera armonía” que una buena fábula puede crear en el entendimiento.

La imposibilidad de leer todos los libros no es una limitación, sino una liberación. Nos libera de la presión de la cantidad para enfocarnos en la calidad, en la profundidad de la experiencia lectora. Nos empuja a desarrollar un agudo sentido del arte de la selección, a buscar aquellas obras que resuenen con nuestros intereses, que nos desafíen, nos inspiren o nos brinden una comprensión más profunda del mundo y de nosotros mismos. Al igual que los científicos buscan un equilibrio sostenible para el planeta, los lectores buscamos un equilibrio en nuestra dieta literaria, priorizando la armonía y consonancia entre lo que leemos y lo que deseamos aprender y experimentar. En este vasto universo de palabras, el verdadero viaje no es el de la acumulación, sino el de la exploración consciente y la conexión significativa con las historias que elegimos hacer nuestras.

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