¿Cómo leen los jóvenes los libros de texto?

Jóvenes Lectores: Desmontando Mitos y Abrazando lo Digital

08/10/2024

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La afirmación de que "los chicos no leen" se ha convertido en un lamento recurrente en el mundo adulto, a menudo acompañado de la idea de que la tecnología, y en particular el omnipresente teléfono celular, es el culpable de esta supuesta apatía lectora. Sin embargo, esta visión, a menudo teñida de un sesgo adultocéntrico, ignora una realidad mucho más rica y compleja: las nuevas generaciones no solo leen, sino que lo hacen de formas diversas, apasionadas y, en muchos casos, altamente interconectadas, utilizando precisamente esas herramientas tecnológicas que se les acusan de monopolizar su atención. Lejos de ser una actividad solitaria y en declive, la lectura juvenil es hoy un fenómeno vibrante que consolida lazos, fomenta comunidades y redefine el concepto mismo de interacción literaria.

¿Cómo leen los jóvenes los libros de texto?
Los autores son conscientes del uso que hacen los jóvenes de las redes sociales. Lo incorporan a sus tramas y lo emplean como un recurso narrativo. Los nuevos libros para jóvenes se tejen en estos cruces. Pero los jóvenes no solo leen libros de texto.
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El Mito de la "No Lectura" Juvenil

Desde hace tiempo, se ha arraigado en el discurso público la idea de que los jóvenes han abandonado los libros, sumergiéndose por completo en el universo digital de pantallas y videojuegos. Diagnósticos apocalípticos, que asocian la falta de lectura con una "pérdida de valores" y un "embrutecimiento cultural", son esgrimidos constantemente por el mundo adulto para cuestionar las prácticas lectoras de niños, niñas y adolescentes. No obstante, al igual que siempre ha habido adultos que no leen, siempre existieron jóvenes menos atraídos por los libros. Lo verdaderamente novedoso no es la supuesta falta de lectura, sino la aparente dicotomía entre libros y tecnologías, como si el libro mismo no fuera una tecnología ancestral. Esta ecuación simplista de "a más pantallas, menos libros" dista mucho de la realidad.

Un claro ejemplo que desmiente esta narrativa se vivió en el "Encuentro Internacional de Booktubers" de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, edición prepandémica. El booktuber y escritor español Javier Ruescas preguntó a un auditorio repleto de jóvenes cuántos de ellos soñaban con ser escritores, y cientos de manos se alzaron con entusiasmo. Poco después, la editora Cristina Alemany condujo un evento con decenas de booktubers locales e internacionales, algunos con cientos de miles de seguidores, ante una sala con capacidad para mil personas completamente colmada. Jóvenes vestidos con atuendos alusivos a sus fandoms literarios no solo leían, sino que, como señaló Ruescas, viven los libros. Su pasión por la lectura es tal que los impulsa a elegir carreras y soñar con profesiones en el mundo literario.

Estas escenas no solo contradicen el mito de la "no lectura", sino que demuestran que la lectura no es una actividad meramente individual o pasiva. Alrededor de las experiencias de lectura, se forjan amistades profundas y comunidades genuinas donde la juventud es protagonista. De hecho, datos de la última encuesta nacional de consumos culturales revelan que la franja de 12 a 17 años es la que más lee, seguida por la de 18 a 30. En un contexto de crisis editorial, los únicos números que se mantienen estables o crecen son los del sector infantil y juvenil, confirmando una vez más que la lectura juvenil no solo persiste, sino que prospera.

La resistencia adulta a reconocer esta realidad puede deberse al carácter masivo, eufórico y colorido de estas nuevas experiencias lectoras. La mirada adultocéntrica a menudo argumenta que si se lee mucho y rápido, es porque el contenido debe ser "liviano, fácil y, por consiguiente, mala literatura". Augusto Funes, un booktuber, resume esta frustración: "Se dice que los booktubers solo leemos literatura juvenil, o comercial y basura... Es una contradicción inmensa, porque también escucho a la vez que dicen que los jóvenes no leemos en absoluto, pero cuando surgen medios que demuestran que no es así, se los acusa de leer mal. Entonces uno nunca se puede sentir validado como lector."

La Convergencia de Libros y Pantallas

Enfocarse en la supuesta dicotomía entre libros y pantallas nos impide apreciar la complementariedad entre las prácticas de lectura y las tecnologías actuales. El avance de lo digital ha propiciado la aparición de nuevos soportes como tablets, e-books y audiolibros, que amplían las formas de acceso a la lectura. Además, ha dado lugar a nuevos actores que utilizan las redes sociales para hablar y reseñar libros, los conocidos BBB: Bloggers, Booktubers y Bookstagrammers. Sus recomendaciones literarias han ganado un peso significativo, superando en influencia a las de cualquier suplemento cultural de un diario tradicional.

Plataformas como Goodreads, una especie de red social para lectores donde se comparten reseñas y se sortean libros, o Wattpad, la red de lectura y escritura más popular entre niños y jóvenes, son ejemplos claros de cómo la tecnología fomenta la lectura. Wattpad, con más de un millón de usuarios en Argentina, se ha convertido en un auténtico semillero de escritores para la industria editorial. Casos como "After" de Anna Todd, que pasó de ser un fenómeno en línea con más de 600 millones de lectores a convertirse en libro físico y luego en película, demuestran el poder de estas plataformas. En Argentina, Jazmín Riera y Luis Ávila también cosecharon millones de lecturas antes de ser publicados por el Grupo Planeta. Muchas de estas historias, como "Cincuenta sombras de Grey", nacen de la fanfiction, donde los lectores se convierten en escritores, entrelazando personajes y tramas conocidas con sus propias creaciones.

Comunidades Lectoras: Más Allá del Acto Individual

Las experiencias de lectura de los jóvenes trascienden los límites de la red y el acto individual. Con la excepción de la presentación del libro "Sinceramente" de Cristina Fernández de Kirchner en 2019, las actividades más convocantes de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires son consistentemente las presentaciones o firmas de libros de autores de literatura infantil y juvenil. Pero más allá de los autores, emergen propuestas sumamente atractivas centradas en la comunidad lectora misma: el Encuentro de Booktubers y Bookstagrammers, charlas-debates sobre sagas como Harry Potter o Percy Jackson, mesas sobre literatura juvenil y lenguaje inclusivo, o incluso mesas de poesía coordinadas por los propios jóvenes.

Si consideramos la existencia de Wattpad, la proliferación de fanfics y los relatos breves que circulan en redes sociales (como los hilos de Twitter, que para muchos jóvenes son más instructivos que una lección universitaria), es innegable que muchos jóvenes son ya escritores activos. Escriben en celulares, tablets, computadoras y, ocasionalmente, en papel. Comparten sus creaciones para futuras lecturas, no solo en formato físico sino, cada vez más, en digital, lo que permite un intercambio sin precedentes entre escritores y lectores, difuminando las barreras entre creadores y consumidores de contenido. Esta retroalimentación se nutre también de la industria audiovisual, con películas, sagas y booktrailers que mantienen viva la conversación literaria.

¿Por qué los jóvenes no pueden leer?
La falta de interés en los jóvenes por la lectura en ocasiones tiene que ver en el entorno en que se desenvuelven, porque no conocen el valor que tienen las letras en un libro y que este conjunto de letras, frases y conceptos le pueden ayudar a mejorar las actividades que diariamente realizan.

¿Qué Leen los Jóvenes Hoy?

La literatura infantil-juvenil (LIJ) ha evolucionado significativamente. Si bien los "cuentos clásicos infantiles" tuvieron sus adaptaciones al papel, fue a finales del milenio con la publicación de Harry Potter que el mercado de LIJ explotó, rompiendo récords de venta. Esta saga, denostada por algunos como "paraliteraria" y alabada por otros como un "milagro", se mezcló con la creación de un reino de fans que organizaban encuentros y convenciones para recrear mundos mágicos, convocando a miles de personas.

Lo innovador de Harry Potter fue cómo su éxito se potenció gracias a las pantallas: la industria audiovisual (Warner Bros) le dio rostro a los personajes, y la expansión de Internet permitió a los "potterheads" participar en foros para intercambiar opiniones, especular teorías sobre los libros aún no publicados y contener la emoción ante la espera del siguiente tomo. Este dinamismo llevó a la industria editorial a demarcar un nicho específico para las juventudes, distinguiendo cada vez más la literatura infantil de la juvenil.

La diversidad de lo que leen los jóvenes hoy es asombrosa. Con la complementariedad entre libros y películas llegaron sagas como Crepúsculo, Los juegos del hambre, Divergente, Percy Jackson o Maze Runner. Pero también han ganado terreno los libros que sus lectores llaman "autoconclusivos", con historias más "realistas" de autores como John Green. Estas novelas abordan temáticas muy diversas y actuales: diversidad sexual y de género ("Que nos hace humanos"), luchas feministas ("Moxie"), discriminación racial, aborto ("Unpregnant"), trastornos alimenticios, enfermedades psiquiátricas, la muerte y el suicidio ("Cartas de amor a los muertos", "Por 13 razones"), y dificultades familiares y sociales relacionadas con el consumo problemático de sustancias, entre muchos otros.

En el último lustro, los libros de lo que comercialmente se conoce como literatura Young Adult (YA) se multiplicaron, con catálogos de alta rotación y tiradas más pequeñas. Gran parte de estos autores son extranjeros, principalmente estadounidenses, lo cual no sorprende en un mercado editorial tan concentrado y transnacionalizado. Estos libros desbordan las categorías tradicionales de la literatura. Más allá de fantasía, terror o ciencia ficción, ahora se habla de "romance paranormal", "crossover" o "urban fantasy", que cruzan géneros y abordan problemáticas actuales con elementos medievales o fantásticos.

Otra categoría popular son los "Libros de Youtubers". El chileno Germán Garmendia, con millones de seguidores, revolucionó la Feria del Libro en 2016 con "#ChupaElPerro". En Argentina, Pamela Stupia pasó de blog a YouTube e Instagram, y ya lleva 8 libros publicados. Un condimento atractivo de estos libros es que incorporan un registro de escritura cotidiano, con pasajes de chats (simulando WhatsApp) o capturas de redes sociales (Twitter, Instagram), utilizando estos recursos narrativos de forma consciente. Los nuevos libros para jóvenes se tejen en estos cruces.

Pero los jóvenes no solo leen este tipo de libros. También disfrutan de novelas gráficas, cómics y manga, un interés que se retroalimenta con el multiverso de Marvel y con fenómenos culturales como el animé y el K-pop. Y por supuesto, "los clásicos nunca fallan", conviviendo armoniosamente con las novedades: "El mago de Oz", "Romeo y Julieta" o "Vamos a calentar el sol" siguen siendo lecturas vigentes.

La Lectura como Vocación y Profesión

El entusiasmo por la lectura entre los jóvenes es tan contagioso que muchos abren sus propias cuentas en blogs, YouTube e Instagram para reseñar los libros que leen. Este fenómeno, que algunos llaman "lectura por contagio", es evidente. Los jóvenes eligen sus próximas lecturas siguiendo a aquellos BBBs con gustos similares, inspirados por la forma apasionada en que reseñan libros y plantean desafíos literarios a otros lectores, ya sea a través de videos, fotos o escritos extensos.

¿Cuáles son las dificultades de la lectura en los adolescentes?
Los adolescentes muestran una grave falta en el sector de lectura, dificultad en la comprensión lectora. Muchos de ellos practican la escritura y lectura por mandato de sus padres, maestros, tutores, etc. en lugar de hacerlo por satisfacción y cariño a la distintas obras literarias.

Booktubers como Javier Ruescas, Andreo Rowling o Clau Read Books en España, con cientos de miles de seguidores, demuestran el alcance de este movimiento. En Argentina, aunque los números son más modestos, el fenómeno sigue creciendo. Estos jóvenes a menudo compran sus libros o los reciben de editoriales con las que colaboran, siendo el libro mismo una forma de "pago" por la reseña. El padre de Anto Romano, una de las primeras booktubers del país ("Hija de Poseidón"), bromeaba: "¿Sabes la cantidad de plata que nos estás haciendo ahorrar?". Anto, hoy estudiante de Ciencias de la Comunicación, es un ejemplo de cómo la lectura puede abrir puertas profesionales en el mundo editorial. Ya no solo colabora, sino que da charlas, entrevista autores y da forma a las propuestas de la Movida Juvenil en la Feria del Libro. Como ella, muchos jóvenes trabajan en articulación con la Fundación El Libro, como evaluadores de manuscritos, community managers, editores, directores de sellos editoriales y, sí, también como escritores, ya no solo "a cambio de un libro".

La carrera de Edición en la UBA (Universidad de Buenos Aires) ve un creciente número de ingresantes atraídos por la posibilidad de trabajar en algo que comenzó como un pasatiempo. Melisa Corbetto, hoy directora del sello YA de V&R Editoras, recuerda cómo hace una década, ella y Leonel Teti (ahora responsable de Puck, sello juvenil de Ediciones Urano) se sentían "sapos de otro pozo" por leer "Los juegos del hambre" mientras sus compañeros leían a Borges. La evolución es clara: lo que era un hobby marginal se ha convertido en una vocación profesional para muchos.

Y no solo editan libros; muchos jóvenes como Melisa, Leonel o Ruescas han logrado publicar sus propios cuentos, poemas y novelas "en papel". Consagrados como BBBs, la industria editorial los alienta a desarrollarse también como escritores, cerrando el círculo de esta nueva dinámica literaria.

Desafíos en la Lectura Juvenil: Una Perspectiva Equilibrada

Si bien es fundamental desmentir el mito de la "no lectura" juvenil, es igualmente importante abordar algunas de las preocupaciones legítimas sobre la calidad y el impacto de las prácticas lectoras. Es cierto que, como señalan algunos estudios y docentes, persisten desafíos en la comprensión lectora, el vocabulario y la agilidad para analizar textos complejos entre ciertos adolescentes. La falta de interés, en ocasiones, puede estar ligada a un entorno que no valora suficientemente la lectura o a una percepción de que es una actividad "aburrida" o "poco provechosa", especialmente cuando se compara con el dinamismo de los videojuegos y las redes sociales.

La lectura, sin embargo, es un hábito de comunicación que estimula el desarrollo cognitivo e interactivo. Como indican expertos, "saber leer" implica más que descifrar; es construir significado, una elaboración cognitiva profunda. Un buen hábito lector puede mejorar el vocabulario, la imaginación, la función cerebral y la capacidad de comprender argumentos complejos, elementos esenciales para el rendimiento escolar y la vida en general. La falta de estas capacidades puede influir en el bajo rendimiento académico, la dificultad para la investigación y, en última instancia, en la autoestima del estudiante.

El reto para educadores y padres no es tanto obligar a leer, sino motivar y fomentar un amor por la lectura que sea significativo para los jóvenes. Esto implica reconocer y validar sus intereses, incluso si difieren de los cánones tradicionales, y utilizar la lectura como una estrategia de enseñanza-aprendizaje que estimule el pensamiento crítico y la autonomía en la construcción del conocimiento. Al final, la lectura, en todas sus formas y soportes, sigue siendo un instrumento fundamental para el aprendizaje y un camino hacia un pensamiento reflexivo y una mente activa.

Tabla Comparativa: Evolución de la Lectura Juvenil

AspectoVisión TradicionalNueva Realidad Juvenil
Medios y SoportesPrincipalmente libros impresosLibros impresos, e-books, audiolibros, Wattpad, blogs, hilos de Twitter
Naturaleza de la ActividadMayoritariamente individual y silenciosaIndividual, pero también altamente social y comunitaria
Fuentes de RecomendaciónCríticos literarios, suplementos culturales, docentesBooktubers, Bookstagrammers, Bloggers, amigos en redes sociales, Goodreads
Géneros PredominantesClásicos, canon escolar, literatura "adulta"Literatura Young Adult (YA), fanfiction, novelas gráficas, manga, pero también clásicos
Propósito de la LecturaAdquisición de conocimiento, cultura, estudioEntretenimiento, identificación, construcción de comunidad, inspiración vocacional, expresión creativa
Interacción con el ContenidoPasiva (lectura)Activa (lectura, reseña, escritura de fanfics, debates, creación de contenido)

Preguntas Frecuentes sobre la Lectura Juvenil

¿Realmente leen menos los jóvenes hoy en día?
No, los datos sugieren que los jóvenes leen mucho, e incluso son la franja etaria que más lee en algunos países. Lo que ha cambiado es la forma en que leen y los soportes que utilizan. La tecnología no ha reemplazado la lectura, sino que la ha transformado y ampliado.
¿La tecnología perjudica la capacidad de lectura de los jóvenes?
La tecnología, como los e-books, audiolibros y plataformas de lectura/escritura (Wattpad, Goodreads), complementa y enriquece las prácticas lectoras. Si bien puede haber distracciones, también ofrece nuevas vías para el acceso a la lectura y la creación de comunidades literarias. El desafío es enseñar a usar la tecnología de forma provechosa.
¿Qué son los booktubers y por qué son importantes?
Los booktubers (y bookstagrammers/bloggers) son jóvenes que utilizan plataformas digitales (YouTube, Instagram, blogs) para reseñar, recomendar y debatir sobre libros. Son importantes porque sus recomendaciones tienen un gran impacto en las decisiones de lectura de otros jóvenes, creando comunidades y fomentando un entusiasmo contagioso por los libros.
¿Qué tipo de libros prefieren leer los adolescentes?
Los jóvenes leen una gran variedad de géneros. La literatura Young Adult (YA) es muy popular, abordando temas relevantes para ellos como diversidad, relaciones, salud mental y justicia social. También disfrutan de fanfiction, novelas gráficas, cómics, manga y, sorprendentemente para algunos adultos, también clásicos literarios.
¿Cómo puedo fomentar la lectura en un joven que muestra poco interés?
Es crucial validar sus intereses y permitirles elegir sus propias lecturas, incluso si no son los "clásicos". Exponerlos a booktubers o comunidades literarias online puede ser muy motivador. También, ofrecerles variedad de formatos (e-books, audiolibros, cómics) y crear un ambiente donde la lectura sea vista como un placer y no una obligación. La lectura compartida y el diálogo sobre lo leído también son muy efectivos.

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