Ernesto Castro: Filosofía, Trap y la Cultura Actual

22/05/2022

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Ernesto Castro se ha consolidado como una de las voces filosóficas más originales y necesarias de la España contemporánea. Lejos de los academicismos herméticos, su obra se sumerge en los fenómenos culturales y sociales más candentes, desentrañando sus complejidades con una agudeza intelectual notable y un estilo que a menudo desafía las convenciones. Sus libros no solo invitan a la reflexión profunda, sino que también estimulan un diálogo crítico sobre la realidad que nos rodea, siendo "El trap. Filosofía millennial para la crisis en España" un ejemplo paradigmático de su capacidad para analizar lo aparentemente trivial y revelar sus profundas implicaciones sociológicas y filosóficas.

¿Cuál es la segunda novela de Ernesto Castro?
¿Es la locura el modo más extremo de libertad? ¿Es posible leer y escribir sin cadenas? La segunda novela de Ernesto Castro cuenta la historia de la joven Perictione tras su llegada a Paris en 1968. Hija de una familia estadounidense de origen griego, nuestra narradora deja atras su Tarpon Springs natal para abrirse al mundo y al futuro.
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El Trap: Un Fenómeno Cultural Bajo la Lupa Filosófica

El libro de Ernesto Castro, "El trap. Filosofía millennial para la crisis en España", publicado por Errata Naturae, emerge como el primer análisis exhaustivo en castellano de este género musical que, surgido en la década de los 90 en el sur de Estados Unidos, ha conquistado la industria musical española con una rapidez asombrosa, especialmente a partir del año 2000. Castro no se limita a describir el trap; se zambulle en sus raíces para comprender las claves de su éxito y lo evalúa desde una perspectiva filosófica y sociológica, viéndolo como un síntoma cultural de la crisis económica y social que ha atravesado España en la última década. Cantantes como Yung Beef, La Zowi o C. Tangana son figuras centrales en su análisis, representando no solo un estilo musical, sino una actitud ante la vida.

El autor aborda una miríada de temas cruciales que subyacen al fenómeno del trap: desde el feminismo y la lucha de clases, hasta el apropiacionismo cultural, la ironía y el impacto de los nuevos medios de comunicación, sin olvidar la compleja noción del amor bajo el capitalismo tardío. Es, en esencia, un recorrido fascinante por uno de los fenómenos que más intensamente han moldeado la conciencia cultural de la denominada generación millennial.

Uno de los puntos más debatidos en el periodismo español reciente, y que Castro examina con lupa, es el propio término "trap". La prensa generalista lo ha empleado, a menudo como mero clickbait, para referirse a cualquier artista urbano joven que utilizara Auto-Tune (un afinador de voz que, usado de forma particular, da un efecto robótico), ad libs (interjecciones vocales improvisadas que se repiten como una firma del artista) o una caja de ritmos Roland TR-808, cuyos hi-hats acelerados evocan el sonido de "cigarras metálicas". Este uso indiscriminado llegó a su punto álgido en 2016, cuando medios de comunicación etiquetaron como "trap queens" a artistas de géneros tan dispares como el dancehall (Bad Gyal), el reguetón (Ms. Nina) o incluso el flamenco (Rosalía). La frustración de artistas como Erik Urano, quien en Twitter lamentó que "Trap es la palabra más pocha y descontextualizada de 2016", es un claro reflejo de esta situación.

El cómico Antonio Castelo, responsable de gran parte del hype mediático en torno al término, intentó justificar este uso estableciendo un paralelismo con el stand-up comedy y el "monólogo" en España. Sin embargo, su autoridad en la koiné de la música urbana se desvaneció tras acusaciones de hostigamiento sexual, lo que llevó a una "poscensura" de la absurda creencia de que "todo lo que no es música clásica es trap".

Abusos léxicos se sucedieron, como en Operación Triunfo 2017, donde se calificó de "trap" a "Lo malo", una canción que carecía de los elementos musicales definitorios del género. La directora del programa intentó aplacar a las concursantes Aitana y Ana Guerra, quienes consideraban el reguetón machista, con la "fórmula mágica": "Esto no es un reguetón; esto es un trap". Paradójicamente, la canción de Brisa Fenoy era una respuesta feminista a temas como "Mala mujer" de C. Tangana, cargada de metáforas poéticas y paradojas.

Mientras tanto, los propios artistas urbanos comenzaron a desmarcarse de la etiqueta. C. Tangana, desde 2017, ha insistido en que su música es pop, argumentando que el trap está ligado al tráfico de drogas y la violencia callejera, y que él, pese a la temática de sus letras, se distancia de esa imagen. Su referente, ha declarado "campanudamente", es Michael Jackson. Tras ser etiquetado como "rap de los ninis" por La Vanguardia, C. Tangana defendió su trayectoria laboral y académica, instando a los artistas urbanos españoles a profesionalizarse y a dejar de ser vistos como "los ninis de YouTube".

La confusión sobre la definición del trap se hizo evidente en un artículo de Alicia Álvarez Vaquero (Tita Desustance), quien pidió a C. Tangana y Yung Beef que delimitaran el género. Los resultados fueron "deliciosamente desconcertantes". Ambos coincidían en que un trapero debía tener un pasado vinculado al narcotráfico, pero disentían en elementos musicales clave como el uso de la Roland TR-808. Yung Beef, por ejemplo, incluyó en su lista de trap a "El Alemán y el Peluca" de Haze, una canción de rap con elementos flamencos, justificando que "es la esencia", a pesar de no ser trap en sentido estricto. La trayectoria de D. Gómez/Kaydy Cain, que transitó del trap en pxxr gvng a la salsa y el reguetón, se presenta como paradigmática de la plasticidad y mutabilidad de la escena, un verdadero "trapero de Schrödinger" que a la vez hace y no hace trap.

Este abandono de la etiqueta "trap" por parte de la prensa especializada, mientras la prensa generalista la mantiene, ha generado situaciones cómicas. En una mesa redonda del Primavera Sound con Yung Beef, Bad Gyal y C. Tangana, un periodista de edad avanzada se quejó de la falta de una etiqueta clara, a lo que Yung Beef respondió mostrando una piedra de hachís y un chaleco antibalas: "Eso, y un kilo de cocaína, en una frontera, cruzando: eso es trap, hermano. Y gelato. Y toda la mierda que han decío en los periódicos, nada." Así, el trap se convirtió en algo que no se dice, sino que se muestra, llevando a la prensa musical española del "pantrapismo" a la "trapofobia", un miedo a hablar del trap por temor a los "repartidores de carnés de la autenticidad y realidad callejera", quienes han optado por la ambigua etiqueta de "música urbana".

La 'Música Urbana': Una Etiqueta con Raíces Problemáticas

Ernesto Castro utiliza el eufemismo "artistas urbanos" para referirse a los músicos de este ámbito, consciente de que la expresión "música urbana" se ha convertido en una "fórmula de cortesía" para englobar a vocalistas y beatmakers españoles que no se identifican con el estigma del trap. Sin embargo, el autor subraya que los orígenes de "lo urbano" son tan o más problemáticos que los del "trap".

¿Cuál es el título del libro de Ernesto Castro?
Errata Naturae publica El trap. Filosofía millennial para la crisis en España, donde el filósofo Ernesto Castro analiza este fenómeno musical y social.

La fórmula "urban contemporary" fue acuñada a mediados de los setenta por Frankie Crocker, un carismático locutor afroamericano de la WBLS-FM, para describir la ecléctica mezcla musical que ponía en su radio: desde jazz hasta disco y R&B. Crocker, conocido como "Hollywood" por su capacidad de atraer audiencia y como "Roquero en Jefe", era un personaje comprometido con la emancipación afroamericana, que incluso adaptó el lema de los Beatles a "All you need is education" para su audiencia negra. No obstante, él mismo reconoció que agrupar estos géneros bajo la etiqueta "lo urbano" implicaba un blanqueamiento, y fue condenado por recibir pagos de discográficas para promocionar artistas, principalmente blancos, bajo esta misma etiqueta.

Lo irónico, señala Castro, es que quienes han usado la expresión "música urbana" posteriormente, rara vez han sido conscientes de la apropiación étnica y cultural que conlleva. Ejemplos como la radio británica que en 2014 calificó a Ed Sheeran, un cantante pop-folk blanco, como la figura más importante de la "música urbana y negra", han generado voces discordantes. Sam Taylor, vicepresidente creativo de Kobalt Music y productor de Kendrick Lamar, ha declarado abiertamente su odio y desprecio por la palabra "urbano", argumentando que sugiere que la música de origen negro es un "barrio con poca seguridad y bajos ingresos" que "necesita construirse" o "reconstruirse", ignorando además las raíces rurales de muchos de estos sonidos, como el reggae o el blues.

Resulta paradójico que algunos músicos españoles rechacen la categoría de "trap" por considerarla una apropiación indebida de la cultura del narcotraficante, pero no muestren reparos en apropiarse de la cultura de "toda una raza" a través del eufemismo de la "música urbana". Castro interpreta esto como un intento de blanquear a músicos ya de por sí "bastante blancos" como C. Tangana, quien ha admitido la existencia de "payolas" en la radio española, al estilo de las que cobraba Crocker. La posición más coherente, para Castro, es la de Cecilio G., quien, al ser preguntado por sus referentes en el programa "El Bloque", respondió: "¿Referentes? No. Yo lo que he querido ser toda mi vida es negro. Como tú."

La definición puramente semántica de "música urbana" como "música que tiene lugar en las urbes" es, para Castro, insuficiente y no necesaria. No es necesaria porque muchos sonidos de la ciudad (ruidismo, música experimental, rock) no se consideran "música urbana". Y no es suficiente porque hay artistas urbanos que no solo no residen en grandes ciudades, sino que construyen su imaginario sonoro desde lo rural. Un caso destacado es Boyanka Kostova, un grupo de trap gallego que incorpora referencias agrarias, como su canción "Leiraz" (tierras de secano), o la lírica de "Xeira" que menciona "vacas lecheras" y "pulpo a la gallega". Su tema "Colacao" aborda las drogas desde una perspectiva cuasi-sagrada de la comida azucarada, mientras "Sito" ofrece una visión cruda de la realidad del narcotráfico.

Otro ejemplo es Damed Squad, grupo que ironiza sobre la categoría de "música urbana" desde su origen rural en L'Ametlla del Vallès. En un vídeo para El Periódico de Catalunya, bromearon sobre su procedencia, simulando escuchar ruiseñores, conducir carros con forma de cerdo y proclamando que el aire del campo es más puro, y por ende, la música que de él emana. Sus miembros, como Enry-K y Mishii, subrayan su autenticidad "sin calle" de armas y drogas, sino la calle de un pequeño municipio. Al final, esta "mal llamada música urbana" se conecta con la crisis económica, evidenciado por las megaurbanizaciones abandonadas en su pueblo.

La Singularidad de la Obra de Ernesto Castro

Los libros de Ernesto Castro son, en sí mismos, una rareza. El lector promedio de ensayo suele esperar que el autor tome una posición clara y se confunda con ella. Sin embargo, Castro rompe con esta convención. Obras como "Un palo al agua: ensayos de estética" o "Realismo poscontinental: ontología y epistemología para el siglo XXI" no son textos equidistantes, sino que se muestran más interesados en analizar y desgranar argumentos ajenos que en construir los propios, una característica que los hace únicos.

Este enfoque se logra con un equilibrio "complicadísimo" entre rigor y humor, una combinación que se manifiesta de forma ejemplar en "El trap: filosofía millennial para la crisis en España". Este libro, que fue un gran éxito, estuvo a punto de convertirse en un "gran disgusto" si Yung Beef hubiera logrado su intento de secuestrar la publicación, al estilo del caso "Fariña".

Castro mismo explica en el prólogo (o "proemio", como él lo llama) de su libro "Ética, estética y política: ensayos (y errores) de un metaindignado" que el objetivo de su escritura ensayística "nunca ha sido exponer lo que yo pienso o dejo de pensar, sino lo que resulta contraintuitivo pero fascinante de argumentar dado un cierto sistema de pensamiento". Esta aproximación sitúa al lector ante razonamientos inesperados y estimulantes, como la posibilidad de pensar el aborto desde un enfoque antiespecista o el golpe de Estado del 23F como una ciencia ficción política.

La colección de artículos y micro-ensayos en "Ética, estética y política" abarca más de una década, lo que obligó a Castro a confrontar sus propios textos antiguos. Sin embargo, ha procurado mantenerse fiel a lo que pensaba y argumentaba en aquel momento, precisamente porque sus ensayos no son "declaraciones autobiográficas de creencias, convicciones o fe", sino el "desarrollo de una serie de argumentos en ocasiones incómodos para el propio autor". Lo describe como "ponerse en las ideas de otro, como ponerse las zapatillas de otro", requiriendo solo la adición de bibliografía o notas a pie de página en la reedición.

Su libro "Contra la postmodernidad" (Alpha Decay, 2011), que se reeditará con motivo de los diez años del 15M, nació al calor de este movimiento. Castro reconoce la importancia del 15M para él, que le llevó a involucrarse con Juventud sin Futuro, a releer a Marx, a matricularse en economía y a realizar un máster en filosofía analítica influido por el marxismo. El marco de debate de autores como Laclau o Polanyi, hoy de primer orden en la política nacional, ha influido profundamente en este y otros de sus libros.

¿Qué le pasó a Ernesto Castro?
Ernesto Castro era inteligente, valiente y aventurero, pero su vida estuvo marcada por una intensa dolencia de asma. A pesar de estudiar medicina, su pasión por la política y las aventuras lo llevó a luchar por la revolución de Cuba junto a Fidel Castro.

Castro también reflexiona sobre la categoría "generacional", que, si bien puede ser un tema filosófico profundo, a nivel sociológico o periodístico se convierte en una "herramienta de marketing". Observa cómo las etiquetas como "Generación Kronen" o "Generación Nocilla" surgen para "envasar al vacío y comercializar" a autores de cierta edad, para luego caer en el olvido. Reconoce que cada generación tiene temas ineludibles sobre los que pronunciarse, incluso cuando se guarda silencio, como el Covid-19.

Filosofía para el Presente: De la Urgencia a la Autoayuda

Ernesto Castro critica la "filosofía de la urgencia" o la "urgencia por interpretar filosóficamente todo lo que nos está ocurriendo", viéndola como la "última trinchera de la sociedad del espectáculo". Si bien hubo una exigencia mediática y social para que los filósofos se pronunciaran durante el confinamiento, con muchos ofreciendo "grandes máximas sobre cómo vivir en felicidad, la vida ante la muerte", Castro señala que la filosofía mainstream se ha volcado en la política de inspiración foucaultiana, particularmente a través de Roberto Expósito y su reflexión etimológica sobre "comunidad" y "munus" (el deber del individuo respecto a la comunidad), contraponiéndolo a la "inmunidad" (estar fuera de la comunidad). Si bien autores como Zizek aportan un trasfondo filosófico más interesante, otros carecen de la capacidad de desarrollar argumentos más allá de este juego de palabras.

La cuestión de si la filosofía de la urgencia linda con la autoayuda es abordada por Castro con su característico humor y perspicacia. Afirma que la filosofía no sirve para ligar ni como arma arrojadiza, pero sí para "comprender la realidad". Sin embargo, la filosofía más útil para entender el presente no siempre se produce "al calor de lo que sucede" o con las "opiniones sesgadas del común de los mortales". A veces, una "cierta distancia" permite una lectura más interesante.

Para diferenciar la filosofía urgente de la autoayuda, Castro propone un ejercicio mental: si un libro de Séneca se publicara con el nombre de Paulo Coelho, la gente se sorprendería, pero el contenido sería igualmente de autoayuda. Explica que los libros de ética clásicos, especialmente del período helenístico (como las obras de Plutarco sobre cómo aprovecharse de los enemigos o defenderse de la envidia), son esencialmente tratados de autoayuda, pero están "revestidos de cierta aura" por su antigüedad y presentación. La faceta práctica de la filosofía, que habla de cómo vivir, ha sido un tema de reflexión clásica. Incluso, los autores de libros de autoayuda no necesariamente hacen "mala filosofía". La alternativa a no reflexionar filosóficamente es entregarse a la "primera filosofía" que llega por los medios de comunicación, la familia o los mitos de la época. Para Castro, la filosofía ocupa un papel entre la literatura y la ciencia, y, por supuesto, "ofrece formas de vida".

Miradas Políticas y Éticas: De Laclau a la Tauromaquia

Ernesto Castro también aplica su mirada crítica a la esfera política. Cuando se aborda la analogía entre el 23F y situaciones actuales, Castro lo considera una "salida de tono" y una "farsa de la farsa", recordando que "la historia se repite primero como tragedia y después como farsa". Advierte sobre la impredecibilidad de la historia.

En cuanto a la influencia de Laclau para explicar el populismo, Castro argumenta que Laclau sirvió más como "programa político de construcción de una alternativa al bipartidismo por parte de Podemos". Recuerda cómo el "laclaunés" era el "idioma común" en las reuniones previas y posteriores al 15M y a la fundación de Podemos, con terminología como "la lógica y la equivalencia de las demandas insatisfechas". Para Castro, Laclau fue un modelo para crear un partido político desde cero, más que una herramienta para analizar el auge de la extrema derecha.

Sobre los filósofos que pueden remitir al auge de la ultraderecha, Castro señala diversas escuelas, desde la alt-right norteamericana hasta la nueva derecha de Alain de Benoist ("gramscianos de derechas"). En España, el "filósofo de cabecera" de la cúpula de Vox es Gustavo Bueno. Castro destaca la conexión entre el hijo de Gustavo Bueno y Abascal, y cómo muchos discípulos de Bueno son hoy diputados de Vox, reconociendo la innegable influencia de obras como "España frente a Europa" o "España no es un mito" en los planteamientos de la cúpula de este partido, aunque la herencia de un filósofo nunca se reduce a un solo grupo político.

Uno de los ejemplos más interesantes de su análisis ético-estético es la tauromaquia. Castro aborda seis postulados filosóficos sobre esta práctica, sin posicionarse directamente, sino clasificando los pros y contras desde motivos políticos, ético-morales y estético-religiosos. Sin embargo, se siente más cercano a Jesús Mosterín (quien se opone por motivos ético-morales), ya que considera que el argumento principal contra la tauromaquia es ético, relacionado con el sufrimiento animal, más que político.

Este debate es un claro ejemplo de la contradicción entre ética y estética que trata en su libro: "lo que es bello no tiene por qué ser bueno". La tauromaquia puede ser un "espectáculo sublime" y a la vez un "acto de tortura"; no son incompatibles. Para Castro, la cultura puede provenir de la tortura (como el cepo o el garrote vil). La verdadera cuestión surge al contrastar ética y estética: aunque la ética esté en contra de los toros, la estética puede estar "perfectamente a favor de ellos como un gran espectáculo plástico".

¿Por qué los libros de Ernesto Castro son una rareza?
Los libros de Ernesto Castro son una rareza en sí mismos. El lector medio, estuviese más o menos avezado al ensayo, suele asumir automáticamente que la voz del autor de un libro de no ficción toma posiciones en cada palabra que escribe sobre los temas que trata. Que abordar un punto de vista es, en la mayoría de ocasiones, confundirse con él.

La Trilogía Platónica y Otros Trabajos Narrativos

Más allá de sus ensayos filosóficos, Ernesto Castro también ha incursionado en la narrativa. Su segunda novela, "Perictione o De la libertad", forma parte de una ambiciosa "Trilogía Platónica", consolidando su debut narrativo. La novela cuenta la historia de la joven Perictione, de origen greco-estadounidense, tras su llegada a París en 1968, un año emblemático del siglo XX. A través de un formato epistolar, la protagonista comparte sus experiencias y reflexiones en cartas dirigidas a su madre, a uno de sus hermanos, a su directora de tesis y a su mejor amiga.

La obra permite al lector ser testigo del choque de Perictione con la idea de libertad en sus múltiples usos y abusos, explorando temas como la crisis del comunismo en Europa del Este, el asesinato de Martin Luther King, el determinismo astrológico y los prejuicios sobre la bisexualidad. La compañía del profesor Marcel Nonclerc y la estudiante Françoise Dujoncquoy enriquecen esta novela de aprendizaje sobre la condición humana, que además recupera el género epistolar.

La "Trilogía Platónica" ha recibido elogios por su profundidad filosófica. Juan Manuel de Prada se impresionó con la primera novela, que presenta a cinco mujeres conversando en un barracón de Auschwitz, mientras que Alicia Valdés la califica como "una oda a la filosofía". Eloy Fernández Porta la ve como una "novela filosófica dialogada" o "sacra conversazione" que trae la "tierra baldía de Auschwitz" a través de una polifonía sobre el libre albedrío, el totalitarismo, el alma y la muerte. Luna Miguel destaca que es, "por encima de todo, una oda al pensamiento en común" y una de las grandes herencias de Platón: "la conversación, la escena de los amigos que se encuentran y hablan, que reflexionan sobre lo más doloroso, sobre lo más inhumano".

Además de estas obras, Castro es autor de "Contra la postmodernidad" (Alpha Decay, 2011), donde polemiza con las principales contribuciones políticas, sociológicas y filosóficas recientes, y "Un palo al agua: estética de ensayos" (Micromegas, 2016), donde teoriza sobre la muerte y la función del arte. También ha coordinado "Bizarro" (Delirio, 2010) y "El arte de la indignación" (Delirio, 2012). Su faceta como Doctor en Filosofía y su canal de YouTube, donde comparte reflexiones, entrevistas y clases teóricas, complementan su prolífica carrera.

Tabla Comparativa: Definiciones de "Trap"

Elemento/ArtistaDefinición General (Prensa)C. TanganaYung Beef
Auto-Tune / Ad Libs / Roland TR-808Elementos musicales clave.No necesariamente exclusivos del trap; conoce trap sin 808 y 808 sin trap.Sí, el trap se basa "necesariamente" en los ritmos de la Roland TR-808.
Contenido Lirico/TemáticaCualquier artista urbano joven.Vinculado al tráfico de estupefacientes y violencia callejera (se distancia de ello).Debe tener un pasado vinculado con el tráfico de drogas.
Ejemplos (Discrepancias)Bad Gyal, Ms. Nina, Rosalía ("trap queens").No incluye a D. Gómez/Kaydy Cain (lo ve como pop/salsa/reguetón).Incluye a D. Gómez/Kaydy Cain (como parte de pxxr gvng), y a Haze ("es la esencia").

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuál es el libro de Ernesto Castro sobre música?

Su libro más conocido y el primero en castellano en analizar el fenómeno musical es "El trap. Filosofía millennial para la crisis en España" (Errata Naturae).

¿Por qué se considera "rara" la obra de Ernesto Castro?

Sus libros son una rareza porque se enfocan más en analizar argumentos ajenos que en construir los propios, manteniendo un equilibrio entre rigor y humor, y no son declaraciones autobiográficas de sus creencias.

¿Qué opina Ernesto Castro sobre la etiqueta "música urbana"?

Aunque la usa como eufemismo, la considera una "fórmula de cortesía" con orígenes problemáticos y una apropiación étnica y cultural, señalando su uso para blanquear ciertos géneros y artistas. Prefiere el término "artistas urbanos".

¿Cuál es la segunda novela de Ernesto Castro?

La segunda novela de Ernesto Castro es "Perictione o De la libertad", que además forma parte de su "Trilogía Platónica".

¿Qué libros ha escrito Roberto de Castro?

La información proporcionada no menciona ningún libro escrito por Roberto de Castro. En su lugar, detalla libros de la ilustradora Amaia Arrazola, como "El Meteorito", "Pequeña & Grande. Audrey Hepburn", "Cosas que nunca olvidarás de tu Erasmus" y "Wabi sabi".

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