22/06/2026
El fútbol, más que un simple deporte, es un fenómeno global que despierta pasiones inigualables, mueve masas y genera emociones que van desde la euforia desbordante hasta la desilusión más profunda. En Colombia, la reciente gesta de la Selección Femenina Sub-17, que alcanzó una final mundial de la FIFA por primera vez en la historia, encarnó la cima de esa emoción. Un logro que nació, como muchas historias de éxito deportivo, desde la soledad y el desprecio inicial, para luego convertirse en un faro de inspiración y unión nacional. Pero, ¿quiénes son realmente los dueños de este espectáculo que tanto nos conmueve y, a la vez, genera tantas preguntas sobre su gestión y futuro?
La respuesta no es simple, pues el fútbol tiene múltiples dueños: desde las poderosas instituciones que rigen sus reglas a nivel global y continental, hasta los astutos empresarios que lo transforman en un lucrativo negocio. Este artículo explorará ambas facetas, revelando las complejidades y contradicciones que definen la propiedad del deporte rey.

La Gloria Femenina y la Deuda Institucional
La hazaña de la Selección Colombia Femenina Sub-17 no es un hecho aislado. Se suma a las clasificaciones a otros mundiales (Sub-20 en Costa Rica 2022, mayores en Australia 2023), unos Juegos Olímpicos y una Copa América. Estas atletas no solo han puesto en alto el nombre de Colombia y el continente, sino que han llevado el fútbol nacional a cimas nunca antes alcanzadas. Sin embargo, su camino ha estado plagado de desafíos, demostrando que el talento y la disciplina, por sí solos, no bastan.
La historia de estas deportistas, y de muchos otros atletas colombianos, a menudo es un relato de crecimiento en solitario, apoyado por el sacrificio familiar o un mentor, casi como un cuento de héroes. El triunfo es, para ellos, la única garantía de existencia y reconocimiento. Y el retiro, incluso siendo jóvenes, a menudo trae consigo el olvido y la dificultad de adaptarse a un mundo que no ofrece las mismas herramientas de éxito que el campo de juego.
En este contexto, surge la pregunta sobre la responsabilidad de las entidades que se autodenominan 'dueñas' del fútbol. La FIFA, la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol) y la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) son autónomas, pero su papel va más allá de la mera regulación. Son los garantes del desarrollo y la protección del deporte. Sin embargo, comentarios desafortunados, como los del presidente de la FCF, Ramón Jesurun, refiriéndose a las jugadoras como 'muchachas amateur', revelan una falta de visión y compromiso con la profesionalización del fútbol femenino.
Es imperativo que estas instituciones evolucionen. No basta con posar en la foto del triunfo; se necesita una convicción genuina en la importancia del fútbol femenino, no solo porque es lo correcto, sino porque también es un buen negocio. Las jugadoras colombianas están entregando resultados concretos a la sociedad. Ahora, la sociedad y, sobre todo, las entidades encargadas, deben responder con el respeto y la integridad que merecen estas mujeres profesionales, asegurando su protección, patrocinio y visibilización. Ellas no solo unen a un país en una camiseta, sino que inspiran los sueños de los más jóvenes, convirtiéndose en los referentes y héroes que Colombia tanto necesita.
El Fútbol Como Negocio: El Modelo Pachuca
En contraste con la gestión institucional, existe otra faceta de la propiedad del fútbol: la empresarial. Un claro ejemplo de esto es el Club Pachuca en México, parte de Promotora Pachuca, un conglomerado comercial y deportivo liderado por Jesús Martínez. Este empresario ha transformado un equipo que en su momento perdía millones de dólares en la punta de lanza de un emporio que factura más de 130 millones de dólares anuales.
El modelo Pachuca es un testimonio de cómo la planeación estratégica y la diversificación de negocios pueden convertir un club de fútbol en una franquicia altamente rentable. Los ingresos de Promotora Pachuca provienen de múltiples fuentes, demostrando una visión que va mucho más allá de los resultados en el campo de juego. A continuación, se detalla la composición de sus ingresos:
| Fuente de Ingreso | Porcentaje del Total de Ingresos (Operación Deportiva) |
|---|---|
| Venta de jugadores | 25.2% |
| Derechos de promoción (TV Azteca) | 22.7% |
| Patrocinios | 18.6% |
| Partidos internacionales y taquilla | 13.1% |
| Taquillas (ligas locales) | 9% |
| Venta de cerveza en el estadio | 6.3% |
| Publicidad en estadio | 4.4% |
| Comercialización de ropa deportiva (Puma) | 0.7% |
Esta estructura de ingresos demuestra que el éxito deportivo, aunque crucial para la marca, se complementa con una robusta estrategia comercial. Jesús Martínez ha expandido su imperio más allá del campo de juego, invirtiendo en la Universidad del Futbol, la operación de restaurantes (como Domino's Pizza), cadenas de ropa deportiva, y el único hotel de cinco estrellas en Pachuca. Esta rentabilidad se ha logrado a través de una reinversión constante, con más de 40 millones de dólares en los últimos tres años sin reparto de dividendos.
Sinergias y Controversias en la Gestión Deportiva
Uno de los pilares del modelo Pachuca es la Universidad del Futbol, una institución educativa que prepara a jóvenes para ser futbolistas o profesionistas. Con una matrícula que supera los 1,000 estudiantes y la capacidad de albergar a niños desde los 12 años, la universidad no solo es un centro de formación, sino una cantera estratégica para el club. Cerca del 70% de los jugadores del primer equipo provienen de sus fuerzas básicas, y tres cuartas partes de sus egresados se quedan en la organización, ocupando roles como maestros, administradores o psicólogos deportivos.

Este enfoque integrado, donde la academia se une al alto rendimiento, es una innovación en el fútbol mexicano. Sin embargo, el rápido ascenso del Pachuca y el éxito comercial de Martínez no han estado exentos de controversia. Se han señalado supuestas "connivencias político-empresariales" con autoridades municipales y estatales, incluyendo la donación de terrenos por parte del gobierno de Hidalgo para el desarrollo de su proyecto empresarial. Martínez se defiende argumentando que sus inversiones en infraestructura, como la ampliación del estadio, benefician directamente al municipio.
El empresario busca transformar la Promotora en una empresa pública, un paso que blindaría aún más su negocio de los vaivenes de los resultados deportivos. Para ello, cuenta con consultores de alto nivel, lo que subraya la seriedad de su visión de convertir los clubes de fútbol en modelos de empresa con una "visión ajustada" a la economía global.
El Dilema del Éxito Deportivo y Comercial
El caso Pachuca ilustra un dilema central en el fútbol moderno: la necesidad de equilibrar el éxito deportivo con la viabilidad comercial. A pesar de una campaña millonaria para ser "El equipo de México", el Pachuca no es el equipo más popular. Su éxito comercial se apoya en gran medida en los patrocinios, que son clave en un país donde el fútbol es el contenido con más audiencia en televisión abierta. La visibilidad de las marcas en la camiseta y el estadio es un negocio lucrativo, pero la recordación de los patrocinadores del Pachuca no siempre se equipara con la de equipos más populares.
Expertos en marketing deportivo sugieren que el enfoque del Pachuca, aunque exitoso financieramente, podría ser "erróneo" en términos de construcción de marca a largo plazo si no logra ampliar su base de fanáticos. Existe el riesgo de una "excesiva dependencia de los éxitos deportivos y una diversificación que puede derivar en la pérdida de enfoque", como advierten algunos estudios.
A pesar de estas advertencias, Jesús Martínez, impulsado por su pasión por el fútbol y su intuición para los negocios, continúa expandiendo su imperio. Desde la renta de locales comerciales hasta la sociedad en clubes deportivos, su modelo es un claro ejemplo de cómo la propiedad privada del fútbol puede generar vastos ecosistemas comerciales. Sin embargo, el desafío, como él mismo reconoce, es institucionalizar la empresa y delegar, para asegurar un legado que trascienda su liderazgo personal.
Preguntas Frecuentes sobre la Propiedad del Fútbol
- ¿Quiénes son los dueños institucionales del fútbol?
Las principales entidades son la FIFA (a nivel mundial), las Confederaciones Continentales (como la Conmebol en Sudamérica) y las Federaciones Nacionales (como la FCF en Colombia). Estas organizaciones establecen las reglas, organizan competiciones y, en teoría, velan por el desarrollo del deporte. - ¿Cómo influyen las federaciones en el fútbol femenino?
Su influencia es crucial. Deben garantizar la igualdad de oportunidades, la profesionalización de las ligas, la financiación adecuada y el respeto hacia las deportistas. El caso de la Selección Colombia Femenina Sub-17 resalta la necesidad de un mayor compromiso y una visión a largo plazo por parte de estas entidades. - ¿Qué es la Universidad del Futbol y quién es su dueño?
La Universidad del Futbol es una institución educativa y deportiva, propiedad de Promotora Pachuca, un conglomerado empresarial liderado por Jesús Martínez. Su objetivo es formar tanto futbolistas profesionales como ejecutivos del deporte, combinando la educación académica con el entrenamiento de alto rendimiento. - ¿Cómo genera ingresos un club de fútbol en el modelo empresarial?
Los clubes como Pachuca diversifican sus ingresos a través de la venta de jugadores, derechos de televisión, patrocinios en camisetas y estadios, venta de entradas (taquilla), comercialización de productos (ropa deportiva, alimentos y bebidas en el estadio), y otros negocios asociados como hoteles, restaurantes y escuelas deportivas. - ¿Es el fútbol un negocio rentable para los dueños privados?
Sí, si se gestiona con una estrategia empresarial sólida. El caso de Promotora Pachuca demuestra que, a través de la diversificación de ingresos y la inversión en infraestructura y formación, un club de fútbol puede convertirse en un emporio comercial que genera millones de dólares anuales.
En síntesis, la propiedad del fútbol es un entramado complejo donde coexisten la pasión deportiva y los intereses comerciales. Mientras las federaciones tienen la responsabilidad moral y reguladora de fomentar el deporte en todas sus expresiones, especialmente en el ámbito femenino, los empresarios como Jesús Martínez demuestran el vasto potencial de convertir la pasión en un negocio próspero. La interacción entre estos 'dueños' define el presente y el futuro del deporte más hermoso del mundo, un futuro que, idealmente, debería buscar el equilibrio entre la gloria en el campo y la sostenibilidad fuera de él, siempre con un compromiso inquebrantable con la profesionalización y el respeto por todos sus protagonistas.
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