12/07/2022
En el vasto universo de la ciencia, pocos nombres resuenan con la fuerza y la permanencia de Eduardo D. P. De Robertis. Médico y biólogo argentino, su figura trasciende el tiempo, no solo por sus revolucionarios descubrimientos en el campo de la citología y la biología molecular, sino también por ser el autor de uno de los textos fundamentales que ha educado a generaciones enteras de estudiantes y profesionales: la famosa obra conocida hoy como “Biología Celular y Molecular de De Robertis”. Su vida, marcada por la dedicación incansable a la investigación y la docencia, es un testimonio del poder transformador del conocimiento y la pasión por desentrañar los secretos más íntimos de la vida.

Los Primeros Pasos de un Gigante Científico
Eduardo D. P. De Robertis nació en la vibrante Buenos Aires el 11 de diciembre de 1913. Aunque su familia no gozaba de grandes riquezas, el esfuerzo y el sacrificio de sus padres y hermanas le permitieron completar sus estudios secundarios, un logro significativo que le abrió las puertas de la prestigiosa Escuela de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires en febrero de 1932. Fue en esta institución donde su genio comenzó a brillar, destacándose notablemente en la cátedra de Histología, bajo la tutela del eminente Pedro Rojas, a quien De Robertis consideraba un gran maestro y cuya obra influenció sus primeros trabajos.
Su brillantez académica lo llevó a graduarse en 1939, obteniendo la codiciada medalla de oro de su promoción. Este reconocimiento fue acompañado de una beca de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias para estudiar en Lyon con Albert Policard, una oportunidad que, lamentablemente, no pudo concretarse debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el destino tenía otros planes para él. La Academia Nacional de Medicina le otorgó la Beca Bartolomé Devoto, que lo llevó al Departamento de Anatomía de la Universidad de Chicago, y posteriormente, sus investigaciones sobre los ciclos secretores de las paratiroides le valieron otra beca de la Fundación Rockefeller, permitiéndole trasladarse en 1940 al Departamento de Anatomía de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore. Fue allí donde realizó una de sus primeras contribuciones significativas, demostrando la existencia de un mecanismo enzimático crucial en la producción y reabsorción de la hormona tiroidea, un avance que sentaría las bases para futuras investigaciones endocrinológicas.
Descubrimientos que Transformaron la Biología
El retorno de De Robertis a Buenos Aires en marzo de 1949 no fue exento de desafíos. A pesar de ser un candidato natural para reemplazar a su ya fallecido profesor Pedro Rojas en la cátedra, esta fue finalmente ocupada por Manuel Varela. No obstante, esto no detuvo su inquebrantable espíritu investigador. Continuó sus trabajos sobre la tiroides mientras se desempeñaba como Jefe de Trabajos Prácticos y Jefe de la Sección de Citología e Histofisiología del Instituto de Anatomía General y Embriología, consolidando su reputación como un científico de vanguardia.
Uno de sus descubrimientos más tempranos y aplicados se remonta a 1942, cuando De Robertis determinó que las hormonas gonadotrofinas actuaban sobre las células de Sertoli, desencadenando la maduración y expulsión de espermatozoides en los sapos machos. Este hallazgo, aparentemente específico, tuvo una trascendencia inesperada: su condiscípulo, Carlos Galli Mainini, supo aplicar este principio para desarrollar la famosa Reacción Galli Mainini, un método precoz y confiable para detectar embarazos, marcando un hito en la medicina diagnóstica de la época.
La visión de De Robertis no se limitaba a la investigación; también abarcaba la difusión del conocimiento. Junto con el genetista Francisco Alberto Sáez y el bioquímico Wiktor Nowinski, redactó el libro de texto "Citología General". Esta obra se distinguió de los textos contemporáneos por su enfoque innovador. Mientras que otros privilegiaban lo puramente morfológico, De Robertis y sus coautores infundieron un fuerte componente genético y bioquímico, sentando las bases de una citología más funcional y dinámica, que comprendía la célula no solo en su forma, sino en sus procesos vitales.
Pero quizás su contribución más célebre y duradera fue el descubrimiento de los microtúbulos en el interior de la célula. Este hallazgo, realizado gracias al uso pionero del microscopio electrónico en Argentina, fue un avance monumental. Los microtúbulos, componentes esenciales del citoesqueleto, juegan un papel crucial en la división celular, el transporte intracelular y la morfología de la célula. Su identificación permitió un perfeccionamiento significativo en el desarrollo de muchas drogas, acelerando su metabolización y abriendo nuevas vías para la terapia farmacológica. La trascendencia de este y otros descubrimientos lo llevó a ser propuesto para recibir el Premio Nobel de Medicina, un reconocimiento que, aunque no se concretó, subraya la magnitud de su impacto global.
La Era del Microscopio Electrónico: Una Nueva Frontera
La curiosidad insaciable de De Robertis lo llevó a explorar nuevas herramientas que le permitieran observar el mundo microscópico con una claridad sin precedentes. A partir de 1947, se adentró en el mundo de la microscopía electrónica en el departamento de Biología del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Esta tecnología, aún en sus albores, le permitió trascender los límites del microscopio óptico y empezar a observar tejidos nerviosos con un detalle asombroso, llegando a distinguir lo que él mismo llamaría "neurotúbulos" en los axones, una observación que más tarde se consolidaría como parte de su descubrimiento de los microtúbulos.
Su visión de la ciencia no se limitaba a las fronteras geográficas. En Montevideo, Uruguay, creó el departamento de ultraestructura celular, un centro de vanguardia donde, gracias a donaciones, consiguió un microscopio electrónico. Allí, se dedicó a estudiar ciertas partes de la retina, confirmando y ampliando las posturas de su profesor Pedro Rojas. Fue durante este periodo de intensa labor científica que De Robertis enfrentó cambios importantes en su vida personal, rompiendo su primer matrimonio y casándose en 1956 con Nelly Ana Mirta Armand Ugon Indart.
El Nacimiento de un Ícono: “Citología General y Molecular”
En 1957, De Robertis alcanzó un hito en su carrera académica al ganar el concurso para Profesor de Histología y Embriología y Director del Instituto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. En agosto del mismo año, su incansable gestión logró recaudar los fondos necesarios para adquirir un microscopio electrónico de última generación para la universidad, consolidando a Argentina como un referente en la investigación microscópica avanzada.

Con la ayuda de talentosos colaboradores, De Robertis continuó su labor pionera. Demostró la importancia del papel fisiológico de las vesículas sinápticas en la neurotransmisión, confirmando la individualidad de las neuronas hasta en sus más microscópicos componentes y desentrañando cómo se comunican las células nerviosas, un pilar fundamental de la neurociencia moderna.
En febrero de 1958, su prestigio era tal que fue designado para integrar el primer directorio del flamante CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), una institución clave para el desarrollo científico de Argentina. Pero su legado más perdurable, la obra que llevaría su nombre a cada rincón del mundo, aún estaba por llegar. En 1980, junto con su hijo como coautor, publicó "Citología general y molecular". Este libro se convirtió rápidamente en un referente global, siendo traducido a más de 9 idiomas y consolidándose como la biblia de la biología celular. En la actualidad, el libro se sigue publicando, en una edición revisada y corregida, con el título de "Biología celular y molecular de De Robertis", bajo la autoría de su hijo, José Hib y Roberto Ponzio, lo que garantiza la continuidad de su espíritu y su conocimiento a través de las generaciones.
Legado, Reconocimientos y un Adiós Inspirador
La trayectoria de Eduardo D. P. De Robertis fue reconocida con numerosos honores a lo largo de su vida. En 1981, fue miembro fundador del Consejo Cultural Mundial, una plataforma para promover la cultura y la ciencia a nivel global. En 1985, la Organización de Estados Americanos (OEA) le entregó el prestigioso Premio Bernardo A. Houssay, un tributo a su contribución excepcional a la ciencia en América Latina. Además, en 1979, asumió la presidencia de la Unión Internacional de Ciencias Biológicas (IUBS), lo que demuestra su liderazgo y reconocimiento en la comunidad científica mundial.
Eduardo De Robertis falleció de cáncer a las 8 de la mañana del 31 de mayo de 1988. Incluso en sus últimos momentos, postrado en la cama por la enfermedad y consciente de su inminente partida, su mente permanecía lúcida y dedicada a la ciencia. Reclamaba a sus colaboradores sus trabajos para corregirlos, una muestra conmovedora de su inquebrantable compromiso con la excelencia y la búsqueda del conocimiento hasta el último aliento. Su vida fue un faro de inspiración, un recordatorio de que la pasión por la ciencia puede trascender cualquier adversidad y dejar una huella imborrable en la historia.
Tabla Comparativa: La Evolución de un Texto Fundamental
| Título Original | Año de Publicación | Autores Principales | Enfoque Principal | Impacto |
|---|---|---|---|---|
| Citología General | 1945 | Eduardo D. P. De Robertis, Francisco Alberto Sáez, Wiktor Nowinski | Citología con énfasis genético y bioquímico | Innovador para su época, rompió con el enfoque puramente morfológico. |
| Citología General y Molecular | 1980 | Eduardo D. P. De Robertis, Eduardo M. F. De Robertis (hijo) | Biología celular y molecular, con un enfoque más amplio | Traducido a más de 9 idiomas, se convirtió en un texto de referencia mundial. |
| Biología Celular y Molecular de De Robertis | Actual | José Hib, Roberto Ponzio (basado en la obra original) | Biología celular y molecular, actualizado y revisado | Continúa siendo un pilar fundamental en la enseñanza de la biología celular y molecular. |
Preguntas Frecuentes sobre Eduardo D. P. De Robertis
La vida y obra de Eduardo D. P. De Robertis generan muchas preguntas debido a su vasta influencia. Aquí respondemos algunas de las más comunes:
¿Quién fue Eduardo D. P. De Robertis?
Eduardo D. P. De Robertis fue un destacado médico y biólogo argentino (1913-1988), reconocido mundialmente por sus innovadoras investigaciones en citología y biología molecular, el descubrimiento de los microtúbulos y su seminal libro de texto sobre biología celular.
¿Cuál es la obra más famosa de De Robertis?
Su obra más famosa es el libro de texto "Citología general y molecular", publicado inicialmente en 1980 junto con su hijo. Actualmente, se conoce como "Biología celular y molecular de De Robertis" y sigue siendo un referente global en la enseñanza de la disciplina.
¿Qué descubrimientos clave realizó De Robertis?
Entre sus descubrimientos más importantes se encuentran la identificación de los microtúbulos en el interior de las células, la demostración de mecanismos enzimáticos en la producción de hormonas tiroideas, y el papel fisiológico de las vesículas sinápticas en la neurotransmisión. También contribuyó al entendimiento de la acción de las gonadotrofinas.
¿Fue Eduardo D. P. De Robertis nominado al Premio Nobel?
Sí, debido a la trascendencia de sus descubrimientos, Eduardo D. P. De Robertis fue propuesto para recibir el Premio Nobel de Medicina, lo que subraya la magnitud de su impacto en la ciencia mundial.
¿Por qué el libro de De Robertis sigue siendo relevante hoy?
El libro "Biología Celular y Molecular de De Robertis" sigue siendo relevante porque, a lo largo de sus múltiples ediciones y revisiones, ha logrado mantener un equilibrio entre los fundamentos clásicos de la biología celular y las últimas actualizaciones científicas, presentando la información de manera clara y comprensible, lo que lo convierte en una herramienta educativa indispensable.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Eduardo De Robertis: El Legado de la Biología Celular puedes visitar la categoría Librerías.
