08/01/2025
La expresión del sufrimiento y la introspección humana ha sido, a lo largo de la historia, una fuente inagotable de inspiración para artistas de todas las disciplinas. Desde la palabra escrita hasta el lienzo, el alma se desnuda para revelar sus verdades más profundas. En este contexto, la enigmática frase "Siete gritos en el mar" no solo evoca una potente imagen de desesperación y revelación, sino que nos conduce a una de las piezas dramáticas más significativas de Alejandro Casona y, por extensión, nos conecta con obras pictóricas icónicas que abordan la misma temática de la angustia existencial: "El Grito" de Edvard Munch y "Grito nº 7" de Antonio Saura.

Este artículo se sumergirá en la profundidad de la obra teatral de Casona, explorando su sinopsis y los temas que la atraviesan, para luego expandir nuestra mirada hacia las representaciones visuales del grito, entendiendo cómo diferentes maestros han plasmado la angustia y la confrontación con la propia existencia.
"Siete Gritos en el Mar": La Obra Teatral de Alejandro Casona
"Siete gritos en el mar" es una de las piezas más simbólicas y profundas del dramaturgo español Alejandro Casona (1903-1965). Estrenada en Buenos Aires en 1952 y, posteriormente, en España en 1968, esta obra se presenta en un volumen que a menudo la acompaña de "La barca sin pescador", otra de sus creaciones emblemáticas. Ambas comparten una vocación por la confrontación de mundos y la búsqueda de la verdad esencial del ser humano.
En el corazón de "Siete gritos en el mar" reside la angustia humana como su leitmotiv central. La trama se desarrolla en un escenario de extrema tensión: un barco en alta mar, a bordo del cual viaja una distinguida tripulación compuesta por importantes personalidades. La aparente calma se quiebra drásticamente cuando el capitán comunica una noticia devastadora: están a punto de ser torpedeados por un submarino alemán. Esta inminente confrontación con la muerte se convierte en el catalizador de una profunda revelación.
Frente a la certeza de un final cercano, los pasajeros se ven obligados a despojarse de sus máscaras sociales, de sus artificios y pretensiones. La obra los "desnuda por dentro", mostrándolos tal como son en realidad, sin tapujos. Siete seres, cada uno con sus secretos, miedos y verdades ocultas, experimentan una catarsis colectiva. Esta situación límite los empuja a reflexionar y a explicar la auténtica verdad de sus vidas, aquello que en circunstancias normales habrían mantenido oculto. Es un estudio psicológico y existencial sobre cómo la proximidad de la muerte fuerza la honestidad brutal.
El clímax de la obra llega con un giro inesperado. Después de toda la tensión, las confesiones y el drama desatado por la supuesta amenaza, se revela que toda la situación, la inminente tragedia y las revelaciones de los pasajeros, procedía de un sueño. Específicamente, era un sueño de Santillana, uno de los personajes. Al despertar de esta pesadilla, Santillana se encuentra con la oportunidad de aplicar las lecciones aprendidas de su sueño premonitorio y, en un acto de amor y redención, consigue salvar a su amada Julia, quien, irónicamente, estaba a punto de suicidarse. Este final subraya la idea de que la verdad y la introspección, aunque lleguen a través de una experiencia simulada, pueden tener un impacto real y transformador en la vida.
El Eco del Grito en el Arte: De Munch a Saura
Más allá de la dramaturgia de Casona, el "grito" como expresión de la angustia existencial ha sido un tema recurrente y poderosamente representado en las artes visuales. Dos obras destacan de manera particular por su impacto y su capacidad para encapsular esta emoción universal: "El Grito" de Edvard Munch y "Grito nº 7" de Antonio Saura.
"El Grito" de Edvard Munch: Un Icono de la Angustia Existencial
Para muchos, el nombre de Edvard Munch es sinónimo de una sola obra: "El Grito". Este cuadro, un verdadero icono del expresionismo, ha trascendido las fronteras de Noruega, donde Munch es una figura nacional, para convertirse en una representación universal de la ansiedad y la alienación moderna. Aunque existen varias versiones de la obra, incluyendo grabados, dibujos y lienzos, todas ellas capturan la misma esencia perturbadora.
El Museo de Orsay de París, en su exposición "Un poema de vida, amor y muerte", se propuso recuperar y acercar al público una representación más amplia de la obra de Munch, destacando su fuerte carga simbolista y su papel como nexo elemental entre los principios del siglo XIX y las vanguardias. La muestra, organizada temáticamente en lugar de cronológicamente, reveló cómo Munch revisitaba símbolos e imágenes a lo largo de décadas, explorando obsesivamente temas como la melancolía, la angustia, los celos, el sufrimiento en las relaciones amorosas y, por supuesto, la muerte.
La inspiración para "El Grito" provino de una experiencia personal del artista, que él mismo describió en sus diarios: "Sentí un grito que atravesaba la naturaleza". Esta frase encapsula la esencia de la obra: no es solo la figura central la que grita, sino el entorno mismo, el cielo rojizo que parece arder y la perspectiva de fuga que arrastra al espectador hacia la agonía. La figura andrógina, con su rostro descompuesto y sus manos cubriendo los oídos, se convierte en un símbolo universal de la desesperación ante una realidad abrumadora. La obra de Munch, con sus planos largos, un personaje en primer plano y siluetas que se desvanecen en el fondo, posee una cualidad casi cinematográfica, revelando la modernidad de su visión y sus vínculos con dramaturgos de la época.
Munch no solo pintaba; sus diarios eran un espacio para la introspección, donde plasmaba reflexiones que ayudan a comprender su obra introspectiva y los "fantasmas propios" que lo perseguían. "No morimos, es el mundo quien nos abandona", anotó, ofreciendo una visión cruda de la soledad existencial. Sus personajes, a menudo mirando al espectador o dándole la espalda, invitan a una inmersión en su mundo, que, aunque a veces fantasmagórico y cargado de traumas, es innegablemente humano.
"Grito nº 7" de Antonio Saura: La Explosión de la Rabia Contenida
Antonio Saura (1930-1998), pintor español de renombre, también abordó la representación del grito en su obra, aunque con una estética y un trasfondo diferentes. Saura, un artista autodidacta que se inició en la pintura tras una grave enfermedad en los años cincuenta, comenzó su carrera ligado al surrealismo. Sus primeras exposiciones tuvieron lugar en Madrid y Zaragoza, pero fue su estancia en París entre 1954 y 1956 la que marcó el desarrollo de su verdadero lenguaje pictórico.
Abandonando la corriente surrealista, Saura se centró en la expresión del cuerpo humano, utilizando una esquemática pero potente paleta de blancos y negros. Fue en torno a 1957 cuando Saura, junto a otros destacados artistas como Luis Feito, Manuel Millares, Antonio Suárez, Pablo Serrano y Martín Chirino, formó el grupo "El Paso". Este colectivo surgió con la ambiciosa misión de revolucionar la estancada pintura española de la posguerra, sirviendo como un "puente de paso" entre el anquilosamiento artístico y las nuevas tendencias internacionales. Aunque sus intenciones eran fuertes, el grupo se disolvió apenas tres años después de su creación.

A finales de los cincuenta y principios de los sesenta, Saura comenzó sus famosas series, en las que se hizo fundamental la influencia del expresionismo abstracto norteamericano, especialmente de figuras como Jackson Pollock y De Kooning. En el año 1959, Saura creó "Grito nº 7", una obra en óleo sobre lienzo de 195 x 130 cm. Al igual que Munch, Saura "olvida al personaje" en el sentido de que no busca una representación realista, sino que se concentra en la "simple y llana representación de un grito".
El "Grito nº 7" de Saura es un grito "expresivo, fuerte, de rabia contenida". La obra representa una figura donde los rasgos antropomórficos, aunque discernibles (manos, cabeza, extremidades), están distorsionados hasta parecer monstruosos, un hombre deformado por sus sentimientos interiores. El personaje parece estallar en un grito ensordecedor que se disemina por todo el lienzo; sus extremidades, estiradas al máximo, ocupan la totalidad del cuadro. La obra transmite un poderoso movimiento centrífugo, una expansión de la emoción desde el interior del personaje hacia toda la superficie del lienzo, creando una sensación de explosión incontrolable.
Similitudes y Diferencias en la Expresión del Grito
Aunque "Siete gritos en el mar" es una obra teatral y "El Grito" y "Grito nº 7" son pinturas, estas tres creaciones artísticas convergen en su exploración de la angustia humana y la necesidad de expresar las verdades internas. A continuación, una tabla comparativa para visualizar sus particularidades:
| Aspecto | "Siete Gritos en el Mar" (Alejandro Casona) | "El Grito" (Edvard Munch) | "Grito nº 7" (Antonio Saura) |
|---|---|---|---|
| Medio Artístico | Teatro (Obra Dramática) | Pintura (Óleo, Temple, Pastel, Lápiz) y Grabado | Pintura (Óleo sobre Lienzo) |
| Autor | Alejandro Casona (1903-1965) | Edvard Munch (1863-1944) | Antonio Saura (1930-1998) |
| Año(s) de Creación/Estreno | Estreno: Buenos Aires 1952, España 1968 | Primera versión: 1893 (Múltiples versiones) | 1959 |
| Tema Central | Angustia existencial, revelación de la verdad ante la muerte inminente, redención. | Ansiedad, alienación, melancolía, desesperación existencial, la naturaleza como reflejo de la emoción. | Rabia contenida, deformación por sentimientos internos, explosión emocional, crítica a la sociedad. |
| Estilo/Movimiento | Simbolismo, Drama psicológico | Expresionismo, Simbolismo | Expresionismo Abstracto (influencia), Informalismo (grupo El Paso) |
| Representación del Grito | Narrativa: las confesiones y verdades "gritadas" por los personajes ante la muerte. | Visual: una figura central con el rostro descompuesto, el entorno que parece gritar. | Visual: una figura distorsionada que se expande, el grito como una fuerza centrífuga que ocupa todo el lienzo. |
| Resolución/Impacto | Redención y salvación a través de la verdad (aunque sea en un sueño). | Icono universal de la angustia moderna, reflexión sobre la condición humana. | Expresión de la violencia interna y la crítica social, un puente entre el arte español y las vanguardias. |
La principal similitud radica en la exploración de emociones humanas intensas y la confrontación con aspectos fundamentales de la existencia. Mientras Casona utiliza el diálogo y la trama para desvelar los "gritos" internos de sus personajes, Munch y Saura los plasman visualmente, cada uno con su estilo único, concentrándose en la fuerza y la desesperación de la expresión misma. La obra de Casona ofrece una resolución, una salvación a través del amor y la verdad, mientras que las pinturas de Munch y Saura a menudo dejan al espectador en un estado de contemplación de la pura y abrumadora emoción.
Preguntas Frecuentes sobre el Grito en el Arte y la Literatura
La fascinación por la expresión del grito y la angustia lleva a menudo a diversas preguntas. Aquí respondemos a algunas de las más comunes:
¿Qué son "Siete gritos en el mar"?
"Siete gritos en el mar" es una obra de teatro escrita por el dramaturgo español Alejandro Casona. Narra la historia de un grupo de personalidades en un barco que, ante la inminencia de un torpedeo, se ven forzadas a revelar las verdades más íntimas de sus vidas. Al final, se descubre que todo fue un sueño, permitiendo al protagonista, Santillana, salvar a su amada Julia.
¿Quién es el autor de "Siete gritos en el mar"?
El autor de la obra de teatro "Siete gritos en el mar" es Alejandro Casona, un destacado dramaturgo español nacido en 1903 y fallecido en 1965. Es conocido por sus obras de alto contenido simbólico y profundo análisis psicológico.
¿Cuál es el tema principal de la obra de teatro de Casona?
El tema principal de "Siete gritos en el mar" es la angustia humana frente a la muerte y la confrontación con la propia verdad. Explora cómo la proximidad de un final ineludible lleva a los individuos a despojarse de sus apariencias y a revelar sus más profundos secretos y arrepentimientos.
¿Quién pintó "El Grito"?
La icónica pintura "El Grito" fue creada por el artista noruego Edvard Munch. Es una de las obras más reconocibles del movimiento expresionista y simbolista, famosa por su representación de la ansiedad y la alienación.
¿Quién pintó "Grito nº 7"?
"Grito nº 7" es una obra pictórica de Antonio Saura, un pintor español del siglo XX. Esta pintura, caracterizada por su paleta de blancos y negros y su figura distorsionada, expresa una fuerte rabia contenida y una explosión emocional.
¿Existe una relación directa entre la obra de teatro de Casona y las pinturas de Munch o Saura?
No existe una relación directa de influencia narrativa o temática entre la obra de teatro "Siete gritos en el mar" y las pinturas "El Grito" de Munch o "Grito nº 7" de Saura. Sin embargo, todas estas obras comparten un leitmotiv universal: la representación del "grito" como una manifestación de la angustia, la desesperación o la revelación interna del ser humano. Cada artista, a través de su medio particular (teatro, pintura), explora la profundidad de la emoción humana y la confrontación con la existencia, haciendo que converjan en un poderoso diálogo artístico sobre la condición humana.
Conclusión: El Grito como Espejo del Alma
Desde las profundidades del mar hasta la inmensidad de un lienzo, el "grito" ha servido como un vehículo poderoso para explorar la esencia de la experiencia humana. Alejandro Casona, con "Siete gritos en el mar", nos invita a un viaje introspectivo donde la amenaza de la muerte desvela la verdad de las almas. Edvard Munch, con su icónico "El Grito", capturó la angustia existencial de toda una era, haciendo resonar la desesperación en el paisaje mismo. Y Antonio Saura, con su "Grito nº 7", nos ofrece una explosión de rabia contenida, una expresión visceral de la deformación interna.
Estas obras, aunque diversas en su forma y contexto, se unen en un coro de voces que gritan verdades universales. Nos recuerdan que, más allá de las apariencias, existe un universo interior de emociones complejas y poderosas que el arte tiene la capacidad única de desvelar. El grito, ya sea silencioso o ensordecedor, narrado o pintado, sigue siendo una de las expresiones más puras y profundas de nuestra humanidad.
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