¿Qué es un buen lector?

El Lector Eficaz: Un Viaje Activo por el Universo Literario

14/11/2023

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En el vasto y complejo universo de los libros y los textos, la figura del lector es tan crucial como la del escritor. Pero, ¿qué es exactamente un buen lector? Lejos de ser un mero decodificador de palabras, un lector eficaz es aquel individuo que, ante cualquier texto, despliega todas sus potencialidades, especialmente frente a discursos que se presentan opacos o ambiguos por excelencia. Es un navegante experto en las aguas profundas de la significación, capaz de sumergirse en lo no dicho y construir sentido donde otros solo ven silencio o confusión.

¿Por qué se sugiere no detener la lectura?
Eso sí, se sugiere no detener la lectura por consi derar que los oyentes tienen una duda con res pecto al texto, ni ante la incertidumbre personal acerca de la capacidad de los oyentes de percibir algún guiño del autor del texto hacia el lector. mente hasta el final cuando un coro de escu chas'piden altos por uno u otro motivo.

La lectura literaria, en particular, es una invitación a la construcción de mundos alternativos, una puerta que se abre a nuevas miradas sobre nuestra propia realidad. Esta capacidad de ampliar los criterios de percepción y valoración es, sin duda, una de las mayores riquezas que la literatura ofrece. Ser un buen lector, por tanto, implica no solo comprender lo explícito, sino también lo implícito, lo sugerido, lo que resuena más allá de las palabras impresas.

Índice de Contenido

La Esencia del Lector Eficaz: Más Allá de la Superficie

Un lector eficaz no se limita a consumir información; interactúa con ella. Este tipo de lector se caracteriza por su capacidad para ejercer un papel activo en el proceso creativo que se da en cada lectura. Esto significa que está dispuesto a enfrentar un discurso que, por naturaleza, es denso y multifacético. La literatura no es un espejo que refleja la realidad tal cual es, sino un crisol donde se forjan nuevas realidades, y el lector eficaz es quien participa en esa forja.

Para alcanzar esta maestría lectora, es imprescindible poseer un conocimiento de un marco teórico. Esta idea se refiere a los fundamentos que un mediador (o el propio lector) necesita para llevar a cabo su actividad. Cuando elegimos un texto o un contenido, lo hacemos, consciente o inconscientemente, desde un lugar teórico. Ninguna práctica se puede llevar a cabo sin una teoría que la sustente. La teoría no solo valida nuestra aproximación al texto, sino que nos permite crear nuevos horizontes, ampliar nuestra mirada y, en última instancia, compartir la literatura de una manera más profunda y significativa.

El Papel Fundamental de la Literatura en la Formación del Lector

La literatura, en su esencia más pura, tiene dos ideas fundamentales que la definen y la hacen invaluable para la formación de lectores:

  1. La literatura crea lectores autónomos e independientes. No busca adoctrinar, sino liberar el pensamiento, ofrecer herramientas para que cada individuo construya su propia interpretación y significado.
  2. La literatura sirve para promover la ampliación del capital simbólico de los sujetos. Como forma de comunicación artística en una sociedad, enriquece el acervo cultural, emocional e intelectual de quienes se acercan a ella. Permite comprender y expresar el mundo de maneras más complejas y matizadas.

Es un espacio donde ocurren hechos maravillosos y sorprendentes, centrados en formas igualmente maravillosas y sorprendentes. Su valor reside en el 'cómo' se dicen las cosas, en la calidad estética del lenguaje, más allá del 'qué' se dice. Esta función estética es lo que distingue a la literatura de otros tipos de discurso.

Desmitificando la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ)

A pesar de su intrínseco valor, la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) ha sido históricamente relegada. A menudo, se la excluye del canon literario principal, desestimando a autores y obras importantes bajo la premisa de que está más relacionada con lo didáctico que con lo artístico. Se la ubica en el campo de lo utilitario, cuando en realidad es, ante todo, literatura.

Es crucial entender que no todo lo que circula como LIJ corresponde verdaderamente a esta categoría. La LIJ debe ser comprendida como una convención, un modo específico de comportamiento de la literatura dentro de la cultura. Debemos apostar por una literatura donde el receptor participe activamente del proceso creativo, se apropie de sus significaciones y disfrute estéticamente la obra literaria, sin importar la edad del lector.

La Evolución de la Concepción de Infancia y su Impacto en la LIJ

La forma en que se concibe la infancia y la juventud ha influido profundamente en la producción y promoción de la LIJ a lo largo de la historia:

  • Siglo XVIII: La literatura para niños estaba impregnada de una carga moralizante, buscando formar el corazón y el espíritu. Se escribía para ellos desde la concepción del niño como un "adulto en miniatura" al que había que tutelar y dirigir.
  • Concepciones Actuales: Hoy coexisten diversas ideas. Por un lado, persiste la visión de la infancia como un mundo diferente, idealizado, lleno de emoción. Por otro, pervive la idea del niño como un ser débil al que hay que instruir en valores y normas sociales. Esta última visión, desafortunadamente, a menudo produce textos que no son verdaderamente literarios, pues conciben al lector como un ser incapaz en el que hay que depositar moralejas.
  • La Mirada Respetuosa: Felizmente, existe también una concepción del niño como un ser humano pleno y respetado, portador de cultura y poseedor de infinitas posibilidades, un sujeto en constante formación. Esta es la visión que fomenta una LIJ rica y estéticamente valiosa.

El Lenguaje en la LIJ: Un Universo Connotado

Una creencia errónea que influye en la selección de textos para niños es que el lenguaje debe ser simple, claro, con vocabulario adaptado a la edad, y oraciones y textos breves. En realidad, el lenguaje del niño es, por naturaleza, sugerente y metafórico, construyendo su propia realidad a través de estas cualidades. El texto literario, independientemente de la edad del lector, es por definición connotado y plurívoco, es decir, tiene múltiples sentidos, significados individuales y personales que enriquecen la experiencia de lectura.

La Mirada Ideológica en la Literatura Infantil y Juvenil

Muchos textos infantiles demuestran una preocupación excesiva por la enseñanza o la inculcación de normas, lo que los aleja de lo literario. Cuando hablamos de lo ideológico en un texto, nos referimos a la visión del mundo que subyace, una postura ante la sociedad y sus estructuras de poder. Ningún texto es inocente ni neutro; la ideología es un componente ineludible del discurso literario, ya que el discurso es lenguaje y el lenguaje es ideológico.

Sin embargo, cuando un texto presenta ideologías explícitas por parte del autor, es decir, cuando la literatura está al servicio de la ideología, desaparece toda posibilidad de creación estética. La literatura centrada en la inculcación es, en esencia, mala literatura, porque al descuidar lo estético, desaparece lo literario.

Al analizar un texto ideológicamente, debemos considerar:

  • El autor no debe someter sus obras a una ideología, y los lectores no deben dejarse llevar por una lectura meramente ideológica.
  • Es vital prestar atención a cómo se concibe al receptor de esa literatura: la idea de infancia/juventud y el lector construido en el texto. ¿Es una literatura para el control social o para la liberación del pensamiento?
  • Debemos ser cautelosos con la selección, la censura y el totalitarismo. Es necesario conocer mucha literatura para elegir bien, muchos mundos para crecer, y otras ideologías para construir la propia con libertad.

El Texto Literario: Un Universo de Sentidos

Es imposible dar una única definición del texto literario, pero podemos afirmar que la literatura se construye en la cooperación entre el lector y el texto. El significado nunca es único, sino uno de los múltiples sentidos que el texto permite. Nuestro concepto de literatura parte de reconocer la preponderancia de la función estética del discurso literario como elemento constitutivo y funcional. Es producto de una escritura de calidad que busca en el lector un efecto estético desde su propuesta discursiva-pragmática. Es un discurso que deja espacios para que el lector construya y cree significaciones. Esto es válido para todo tipo de literatura.

Características del Texto Literario

El texto literario es una construcción lingüística que produce sentido a través de su transcurrir sintáctico. Para generar esto, el emisor utiliza el sistema lingüístico imponiendo marcas subjetivas:

  • Selecciona unas palabras y desecha otras.
  • Opta por una forma sintáctica particular.
  • Pone una marca temporal y espacial.
  • Valora el mundo que está creando.
  • Genera una comunicación especial donde fluyen efectos pragmáticos.

El Discurso Ficcional

La ficcionalidad es la característica más propia del lenguaje literario. Crea realidades, mundos posibles, pero de fonemas o letras. Se crean mundos con historias, personajes y leyes que deben ser creíbles, y debemos creer en ellos, pero a su vez, no debemos someterlos a criterios de verdad del mundo real. Para que la ficción se entienda como tal, debe cumplir una función comunicativa y ser recibida como tal por sus lectores.

En esta comunicación, entra en juego el concepto de verosimilitud, que plantea que la obra no es tenida como verdadera, sino como posible de ser verdadera dentro del mundo creado en el que se mueve. Su relación comunicativa se manifiesta en el pacto ficcional, la relación entre emisor y receptor que hace posible leer la ficción literaria. Si no aceptamos esta propuesta y no creemos en la ficción, rompemos el pacto.

Además, la literatura no refleja la realidad, sino que la inventa. Lo que enuncia y funda es otra realidad, ajena, diferente, nueva, original y siempre extraña a lo que la literatura denomina como extrañamiento.

Discurso Connotativo, Plurívoco y Polisémico

La connotación se entiende como un plus de significación que agrega sentidos y sugerencias en todos los niveles del lenguaje. Mediante ella, se potencian al máximo las posibilidades de significación. Aunque no es un rasgo exclusivo del texto literario, en este es imprescindible, ya que aspira a despertar sugerencias y a ampliar los significados. No existe una palabra o frase solo connotativa; es el texto completo el que se considera connotativo. Este 'plus' también se suma por parte del lector, que aporta su propia significación a lo que lee.

La literatura es inherentemente plurívoca y polisémica, lo que significa que un texto puede albergar y generar muchos sentidos, aún más que la narrativa tradicional, donde el plan de escritura del autor pretende ofrecer más datos e información sobre los hechos y personajes.

La Intertextualidad en el Discurso Literario

Todo discurso se construye sobre la base de otros discursos. Cada texto dialoga, interroga, responde, niega y recrea otros textos. Esta característica se conoce como intertextualidad. En la literatura, podemos encontrar elementos en sentido intertextual o en sentido estricto, que relacionan un texto literario con otros textos literarios y asumen formas específicas como la cita directa, la alusión, la parodia, entre otras. La intertextualidad añade un plus de significado al texto que se está leyendo y constituye una referencia directa para el lector, pidiéndole que recuerde y relacione la obra nombrada, lo que requiere un trabajo extra para completar el sentido.

Géneros Literarios y su Pacto con el Lector

La Narrativa: Historia y Discurso

Para acercarnos al texto narrativo, utilizamos dos categorías fundamentales:

  1. La historia: Es lo que ha ocurrido, lo que se cuenta, el conjunto de acontecimientos vinculados entre sí que nos son comunicados a lo largo de la obra. Sigue un orden natural, cronológico y causal de los acontecimientos, independientemente de cómo hayan sido dispuestos en el texto.
  2. El discurso: Es la forma en que se organizan los hechos y la manera de contarlos. Es la estructuración y organización lingüística del relato. Propone un orden de aparición en la obra, que es la forma en que el lector se entera de lo sucedido. No son los acontecimientos referidos lo que se cuenta, sino la manera en que el narrador nos los da a conocer. Es la forma en que se presenta la construcción artística del relato.

El pacto narrativo es la forma por la cual el lector acepta lo que el texto le propone y respeta las condiciones impuestas por la ficción. Debe cumplir con la condición de verosimilitud; si no aceptamos esta propuesta y no creemos en la ficción, rompemos el pacto.

El narrador es quien, al construir el relato, asume la fundación del mundo ficcional, por lo cual sus decisiones afectan a todo el entramado textual. Es la voz encargada de entablar un verdadero diálogo con el lector. Las marcas del narrador nos obligan a separar a quien cuenta la historia del autor que escribe el libro. Debemos aceptar el estatuto ficcional del narrador, producto del discurso construido por el texto y deducido por el lector en el transcurso de la lectura. Si no aceptamos esto, desficcionalizamos la literatura.

El lector modelo (o lector implícito) es aquel lector que el autor del texto pensó al escribir la obra. La narrativa actual, especialmente, se caracteriza por la polifonía, incluyendo distintas voces implícitas y abandonando el discurso impersonal para contemplar la inclusión de otras voces y posturas.

El Discurso Poético: Musicalidad y Sentido

La poesía posee características particulares como la rima, la musicalidad y la métrica. Se diferencia de otros géneros por una actitud de lectura socialmente sancionada, proponiendo la creación de un mundo ajeno, diferente y profundamente extrañado. Se define no solo por sí misma, sino por la actitud de lectura particular que genera en el lector, es decir, propone un pacto especial de lectura.

La connotación en la poesía adquiere una mayor envergadura, ya que cada palabra, cada construcción importa no solo por lo que se dice, sino, sobre todo, por cómo se dice, lo que se calla, la inmensa cantidad de sentidos asociados a cada palabra que sugiere y ofrece, donde se pone en juego lo dicho con lo no dicho.

La plurivocidad y polisemia son aún más acentuadas en el lenguaje poético que en la narrativa, albergando y generando muchos sentidos. Los componentes del discurso poético son:

  • Semántico: Atiende al significado, a un lenguaje simple y llano, refiriéndose a lo que dice la poesía, a su contenido.
  • Sonoro: Se perciben diversas formas como la rima, el ritmo, el aspecto fónico y las repeticiones, creando una musicalidad inherente.
  • Gráfico: Las formas métricas y la utilización del espacio tipográfico, la espacialización, se convierten en señales no lingüísticas efectivas que favorecen una determinada lectura.

Preguntas Frecuentes sobre el Lector y el Texto Literario

A continuación, abordamos algunas preguntas comunes para consolidar nuestra comprensión del buen lector y el texto literario.

¿Qué diferencia a un lector "eficaz" de uno "pasivo"?

Un lector eficaz se involucra activamente con el texto, buscando sentido en lo ambiguo y construyendo interpretaciones. Un lector pasivo solo espera recibir información de forma explícita, sin profundizar en las capas de significado o cuestionar lo que lee.

¿Por qué se dice que la literatura “crea nuevos mundos”?

La literatura, a través del lenguaje ficcional y connotativo, no se limita a describir la realidad existente. Inventa, enuncia y funda realidades alternativas, personajes, situaciones y leyes propias que invitan al lector a sumergirse en esos universos imaginarios, ampliando su perspectiva y comprensión del mundo real.

¿Es la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) “menos” literatura que la adulta?

No, en absoluto. Si bien históricamente ha sido subestimada y asociada más con lo didáctico, la verdadera LIJ posee la misma función estética, complejidad lingüística y capacidad de crear mundos que la literatura para adultos. Su valor no reside en la edad del lector, sino en su calidad artística y en su capacidad de activar al lector.

¿Qué significa que un texto es “connotativo” y “plurívoco”?

Un texto connotativo va más allá de su significado literal (denotativo), añadiendo un "plus" de sentido, sugerencias y asociaciones emocionales o culturales. Plurívoco y polisémico significan que el texto puede interpretarse de múltiples maneras, generando diversos sentidos en diferentes lectores o momentos, lo que enriquece enormemente la experiencia de lectura y permite la construcción personal de significado.

¿Cómo influye la ideología en un texto literario?

Todo texto es portador de una ideología, es decir, de una visión del mundo. Sin embargo, en la buena literatura, esta ideología no es explícita ni adoctrinante; se integra de forma sutil, permitiendo al lector un análisis crítico y la construcción de su propia postura. Cuando la literatura se pone al servicio de una ideología de manera abierta, pierde su función estética y deja de ser verdaderamente literaria.

¿Qué es el “pacto ficcional” y por qué es importante?

El pacto ficcional es un acuerdo implícito entre el autor y el lector por el cual este último acepta las reglas del mundo creado en la obra. Acepta que los hechos narrados, aunque no sean reales, son verosímiles dentro de ese universo ficcional. Es importante porque sin este pacto, el lector no podría suspender su incredulidad y sumergirse en la historia, desficcionalizando la experiencia literaria.

¿Cuál es la diferencia entre “historia” y “discurso” en la narrativa?

La historia se refiere a la secuencia cronológica y causal de los acontecimientos que ocurren en el relato (el 'qué' sucede). El discurso, en cambio, es la forma en que esos acontecimientos son presentados al lector, la manera en que el narrador los organiza y los cuenta (el 'cómo' se narra). El discurso puede alterar el orden cronológico de la historia, añadir descripciones, diálogos, etc., para construir el efecto artístico deseado.

Conclusión: Un Lector en Constante Crecimiento

En definitiva, ser un buen lector es un viaje continuo de descubrimiento y participación. Implica no solo la capacidad de comprender las palabras, sino de interactuar con ellas, de desentrañar sus múltiples capas de significado, de dejarse interpelar por la función estética del lenguaje y de construir activamente el sentido de cada obra. Es un lector que posee un marco teórico, que entiende la literatura como un espacio de creación de mundos alternativos y que se aproxima a los textos, incluso a la Literatura Infantil y Juvenil, con una mirada crítica y apreciativa de su valor artístico.

El lector eficaz sabe que la literatura no es un reflejo pasivo de la realidad, sino una invención, un acto de extrañamiento que nos permite ver el mundo de formas nuevas y enriquecedoras. Es un explorador de la connotación, un constructor de significados en la plurivocidad y un detective de la intertextualidad. En un mundo saturado de información, la capacidad de ser un lector eficaz se convierte en una herramienta invaluable para la comprensión profunda, el pensamiento crítico y el disfrute genuino del arte de las palabras.

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