22/02/2024
En un mundo donde los perros son aclamados como el “mejor amigo del hombre”, y su origen se remonta a milenios de domesticación junto a los primeros humanos, surge una voz discordante, una que, con un aire de superioridad innata y una historia milenaria de veneración divina, se atreve a cuestionar esta visión tan... canina. Hablamos, por supuesto, de la perspectiva felina, y más específicamente, de la que nos ofrece un sarcástico minino negro en la obra ilustrada “El gran libro de los perros según mi gato” de Alberto Montt. Esta propuesta editorial no solo nos invita a reconsiderar la dinámica entre humanos y sus mascotas, sino que también nos sumerge en una reflexión humorística sobre cómo los gatos, especialmente aquellos venerados en el Antiguo Egipto, podrían percibir a sus ruidosos y entusiastas contrapartes caninas.

- La Veneración Felina: Una Mirada desde el Antiguo Egipto
- “El Gran Libro de los Perros según mi Gato”: Un Viaje Irónico al Mundo Canino
- Curiosidades Caninas Vistas por un Observador Felino
- Los Humanos y sus "Lomitos": Una Perspectiva Felina Única
- Alberto Montt: El Humorista Gráfico Detrás del Bigote Felino
- Preguntas Frecuentes sobre “El Gran Libro de los Perros según mi Gato”
La Veneración Felina: Una Mirada desde el Antiguo Egipto
Para comprender la supuesta “opinión” de los gatos sobre los perros, es fundamental remontarse a una de las civilizaciones más fascinantes de la historia: el Antiguo Egipto. Aquí, los gatos no eran meros animales de compañía, ni siquiera simples cazadores de plagas. Eran dioses, criaturas sagradas, protectores del hogar y encarnaciones de deidades como Bastet. Su estatus era tan elevado que dañar a un gato podía ser castigado con la muerte, y la muerte de un felino familiar provocaba un luto profundo, a menudo acompañado de la momificación del animal. Esta reverencia contrasta drásticamente con la relación de “compañero” o “sirviente” que los perros, si bien valorados por su utilidad en la caza y la guardia, tenían en la mayoría de las culturas antiguas, incluyendo la egipcia en menor medida. Desde esta cúspide de divinidad y misterio, ¿cómo no iban los gatos a mirar con cierto desdén la devoción humana hacia los canes? La obra de Montt explora precisamente esta brecha, imaginando una perspectiva felina cargada de ironía y una sabiduría ancestral que pone en tela de juicio la autoimpuesta superioridad canina.
El libro nos sumerge en la psique de un gato que, imbuido de esta herencia de culto y adoración, observa el mundo perruno con una mezcla de curiosidad, desdén y un humor sumamente afilado. No se trata de una simple envidia felina, sino de una mirada crítica, casi filosófica, sobre la hiperactividad, la lealtad incondicional (y a veces ciega) y las peculiaridades que hacen a los perros tan queridos por los humanos. Es una invitación a ver lo cotidiano desde un ángulo inesperado, donde la altivez felina se convierte en una herramienta para el análisis social y animal, revelando verdades incómodas con una elegancia que solo un felino puede poseer.
“El Gran Libro de los Perros según mi Gato”: Un Viaje Irónico al Mundo Canino
“El gran libro de los perros según mi gato” no es un manual de razas ni un compendio de adiestramiento. Es una obra de humor e ilustración que, a través de la voz de un minino negro protagonista, disecciona con agudeza y sarcasmo las costumbres, características y hábitos de los perros. Alberto Montt, conocido por su habilidad para capturar la esencia del humor en sus viñetas, nos entrega 152 páginas donde el narrador felino, con su perspectiva única, desvela datos curiosos y anécdotas insólitas sobre los canes, sin compartir ni una pizca del entusiasmo que estos suelen generar en los humanos.
El autor ya nos había deleitado con obras previas como “La conquista de los gatos” y “Solo necesito un gato”, lo que demuestra su fascinación y entendimiento del universo felino. En esta ocasión, sin embargo, eleva el concepto al contraponerlo directamente con el mundo canino, creando una dinámica de observación y crítica que resulta hilarante. Desde la visión agudísima del perro hasta su sentido del olfato superlativo, todo es analizado bajo la lupa escéptica de nuestro felino protagonista. La obra es una muestra de cómo el humor puede ser una herramienta poderosa para la reflexión, invitándonos a reírnos de las idiosincrasias de nuestras mascotas y, por extensión, de nosotros mismos, con una mirada que solo un ser que se considera superior podría ofrecer.
Curiosidades Caninas Vistas por un Observador Felino
A pesar de su aparente desdén, el gato narrador demuestra un conocimiento sorprendentemente detallado sobre los perros. El libro aborda una plétora de datos interesantes, presentados con la ironía que lo caracteriza. Por ejemplo, aunque la Federación Cinológica Internacional (FCI) reconoce entre 340 y 350 razas de perros, el minino no se detiene en la nobleza o la actitud cariñosa que los humanos les atribuyen, sino que profundiza en detalles que, para él, resultan más... peculiares. Es como si el gato hubiera realizado una extensa investigación de campo, recopilando hechos que reafirman su convicción de que los perros son, en el mejor de los casos, criaturas entretenidamente predecibles.
Entre los datos que comparte, encontramos:
- La increíble agudeza del olfato canino y su visión particular del mundo, que, según el gato, los hace excesivamente dependientes de sus narices, a diferencia de la elegancia visual felina.
- Récords históricos, como la asombrosa camada de 23 cachorros nacidos en 1944, un evento que nuestro narrador probablemente calificaría de “excesivo” y una muestra de la falta de control reproductivo canino.
- El origen del nombre de la raza dóberman, atribuido a Karl Friedrich Dobermann, un recaudador de impuestos y vigilante nocturno que recogía perros callejeros para la perrera. Una historia que, sin duda, el gato relata con un tono de superioridad moral, sugiriendo que solo un humano con tales ocupaciones podría idear una raza tan... “útil”.
- Anécdotas musicales, como el sonido agudo oculto en la canción “A Day in the Life” de los Beatles, perceptible solo por oídos caninos. Un detalle que resalta la diferencia de percepción entre especies y que el gato posiblemente considere una “trivialidad perruna” más, demostrando la inferioridad auditiva humana y felina frente a tales frecuencias.
Tabla: Datos Curiosos Caninos (según el gato narrador)
| Aspecto | Detalle | Comentario Felino (implícito/sugerido) |
|---|---|---|
| Razas Reconocidas | Entre 340 y 350 por la FCI. | "Demasiadas para recordar. Todos parecen igual de ruidosos y entusiastas sin motivo aparente." |
| Récord de Camada | 23 cachorros nacidos en 1944. | "Un derroche energético y logístico innecesario. Los gatos somos más eficientes y discretos." |
| Origen Dóberman | Karl Friedrich Dobermann, recaudador de impuestos y vigilante nocturno. | "Un perro creado por un humano con problemas de confianza. Típico. ¿Acaso no confían en su propio instinto?" |
| Sonido en The Beatles | Tono agudo oculto en "A Day in the Life", perceptible por perros. | "Música para sus oídos... que nosotros, afortunadamente, no tenemos que soportar. Qué barbaridad." |
Los Humanos y sus "Lomitos": Una Perspectiva Felina Única
Pero el alcance de la observación felina de Montt no se limita solo a los perros. El narrador también dirige su mirada inquisitiva hacia los propios humanos, en particular, hacia los distintos “tipos de humanos” que sacan a pasear a sus perros. Esta actividad, que para muchos refuerza el vínculo entre cuidador y mascota, es analizada por el gato con su acostumbrada ironía, destacando las particularidades de cada dupla. El felino no puede evitar notar las curiosas dinámicas que se establecen, desde el humano obsesionado con el ejercicio hasta el que parece ser arrastrado por su enérgico compañero, todo bajo la atenta y crítica mirada de quien se considera el verdadero amo de la casa.

La relación entre humanos y perros ha dado lugar a innumerables anécdotas y curiosidades que el protagonista de esta obra no deja pasar. Por ejemplo, se menciona que cerca de un millón de perros en Estados Unidos han sido incluidos como herederos universales en los testamentos de sus cuidadores. Un hecho que, desde la perspectiva felina, podría interpretarse como una muestra de la excesiva devoción humana, una preocupante falta de herederos más dignos (como, por ejemplo, ellos mismos, los gatos), o simplemente la confirmación de la naturaleza excéntrica de la especie humana. Esta revelación es presentada con un tono que roza el asombro y el desdén, como si el gato se preguntara cómo es posible que los humanos valoren tanto a estas criaturas ruidosas y demandantes.
Asimismo, el libro rescata figuras históricas y sus compañeros caninos, como Fido, el perro de Abraham Lincoln, cuya trágica muerte poco después del fallecimiento del mandatario añade un toque de melancolía a la narrativa, aunque siempre tamizada por el filtro irónico del gato. Y, por supuesto, no podía faltar la mención a la Reina Isabel II y su amor incondicional por los Corgis, una afición que se originó gracias a su padre. Estos detalles históricos, narrados desde la voz sarcástica del gato, adquieren una nueva dimensión, invitando al lector a reflexionar sobre la profundidad y a veces la excentricidad de la conexión humano-perro, siempre bajo la premisa de que los gatos, en su sabiduría milenaria, tienen una visión más clara de la realidad.
Alberto Montt: El Humorista Gráfico Detrás del Bigote Felino
Detrás de la ingeniosa perspectiva del gato narrador se encuentra la mente creativa de Alberto Carlos Montt Moscoso, un ilustrador, diseñador y humorista gráfico ecuatoriano-chileno, nacido en Quito en 1972 y residente en Santiago de Chile desde 1998. Su formación en Diseño Gráfico y Artes Plásticas sentó las bases para una carrera que lo ha consolidado como una figura prominente en el humor gráfico de habla hispana, con una capacidad única para observar y plasmar la vida cotidiana con una agudeza hilarante.
Montt alcanzó gran reconocimiento gracias a su blog “En dosis diarias”, activo desde 2006, donde publica viñetas que combinan de manera magistral el humor, la crítica social y una ironía sutil pero contundente. Este proyecto le valió en 2012 el prestigioso premio The BOBs de Deutsche Welle al “Mejor weblog en español”, y sus trabajos han sido recopilados en los volúmenes “En dosis diarias 1, 2 y 3” por la editorial Sexto Piso. Su estilo, influenciado por clásicos como Mafalda, Condorito, Calvin & Hobbes y Charlie Brown, se caracteriza por su capacidad para generar reflexión a través de la risa, abordando temas universales con una mirada fresca y original que resuena con un público amplio.
La trayectoria de Montt es vasta y diversa. Ha colaborado con importantes medios de comunicación como el diario peruano El Comercio y el periódico chileno El Mercurio, llevando su humor y su visión a miles de lectores. Además, ha llevado su arte más allá de las páginas y pantallas, participando en proyectos escénicos innovadores. Destaca su colaboración con el músico Kevin Johansen y su banda The Nada, llevando la ilustración en vivo a los escenarios, fusionando así el arte visual con la música de una manera dinámica y entretenida. En 2015, co-creó “Los ilustres. Stand up ilustrado” junto al también renombrado ilustrador argentino Liniers, una propuesta escénica que fusiona el humor gráfico con el stand-up, demostrando su versatilidad, creatividad y su constante búsqueda de nuevas formas de expresión artística y humorística. Su trabajo no solo divierte, sino que invita a la reflexión sobre nuestra propia existencia y las curiosas interacciones que la componen.
Preguntas Frecuentes sobre “El Gran Libro de los Perros según mi Gato”
Para aquellos que consideran adentrarse en esta singular obra, aquí respondemos algunas preguntas comunes que podrían surgir antes de sumergirse en la perspectiva felina de Alberto Montt:
- ¿De qué trata “El gran libro de los perros según mi gato”?
- Es un libro ilustrado y humorístico narrado desde la perspectiva de un gato sarcástico que analiza, con gran ironía, las costumbres, características y hábitos de los perros, así como la peculiar relación de los humanos con ellos. Es una visión cómica y alternativa al tradicional enfoque canino, ofreciendo una mirada fresca y descarada sobre la dinámica de las mascotas en el hogar.
- ¿Es necesario ser amante de los gatos para disfrutarlo?
- No necesariamente. Si bien los amantes de los gatos encontrarán un humor especialmente resonante y se sentirán identificados con la superioridad felina, el libro está diseñado para cualquier persona que disfrute del humor inteligente, la ironía y las observaciones agudas sobre la vida y las mascotas en general. Incluso los amantes de los perros pueden encontrarlo inmensamente divertido al ver a sus compañeros desde una óptica completamente diferente y a menudo hilarante.
- ¿Qué lo hace diferente de otros libros sobre perros?
- Su principal diferencia radica en su narrador: un gato. Esto le confiere una voz única, llena de desdén, superioridad y un sarcasmo hilarante que contrasta con la visión habitualmente idealizada de los perros. No es un manual de razas, ni un libro de adiestramiento, sino una sátira social y animal que invita a la reflexión a través de la risa, subvirtiendo las expectativas de lo que un libro sobre perros debería ser.
- ¿Quién es Alberto Montt y cuál es su estilo?
- Alberto Montt es un reconocido ilustrador y humorista gráfico ecuatoriano-chileno, famoso por su blog “En dosis diarias”. Su estilo se caracteriza por viñetas que combinan humor, crítica social e ironía, con un trazo distintivo y un enfoque minimalista pero expresivo. Es conocido por su habilidad para abordar temas cotidianos y universales con una mirada fresca y divertida, a menudo utilizando animales para comentar sobre la condición humana.
- ¿Qué tipo de humor se utiliza en el libro?
- El humor es predominantemente irónico y sarcástico. El gato narrador utiliza el desdén, la altivez y la superioridad felina como herramientas para comentar sobre las peculiaridades caninas y las interacciones humano-perro, generando risas a través de la observación aguda y la subversión de las expectativas. Es un humor inteligente que no busca ofender, sino provocar una sonrisa y quizás una nueva perspectiva sobre nuestros compañeros de cuatro patas.
En definitiva, “El gran libro de los perros según mi gato” es una joya literaria para quienes buscan una lectura ligera pero perspicaz. Nos recuerda que la realidad, incluso la más doméstica, puede ser vista desde múltiples ángulos, y que a veces, la perspectiva más inesperada es la que nos ofrece la mayor cantidad de risas y, quizás, una pizca de sabiduría felina. Es una invitación a dejar de lado la rivalidad ancestral entre perros y gatos por un momento, y simplemente disfrutar de la brillantez de un gato con mucho que decir, un gato que, con su humor mordaz, nos hace ver el mundo canino con ojos completamente nuevos.
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