21/02/2022
La historia, en su esencia más pura, a menudo se ha contado desde la perspectiva de los vencedores. Sin embargo, existe un inmenso y vital campo de estudio que busca rescatar las voces, las experiencias y los legados de aquellos que fueron subyugados. Comprender a "los vencidos" no es solo un ejercicio de empatía, sino una necesidad imperante para construir una visión completa y matizada de cualquier evento histórico. Es en estas narrativas donde se encuentran las cicatrices de la opresión, la tenacidad de la resistencia y la riqueza de culturas que, a pesar de la derrota militar, persistieron y dejaron una huella indeleble. Este artículo se adentrará en el significado de "los vencidos" a través de diversas lentes, explorando aportes académicos y relatos de resistencia que desafían la versión oficial y nos invitan a reflexionar sobre la complejidad humana frente a la adversidad.

Nathan Wachtel y la Profundidad de la Memoria Andina
Uno de los estudiosos más influyentes en el campo de la historia de "los vencidos" es el etnohistoriador francés Nathan Wachtel. Su obra seminal, "Los vencidos: los indios del Perú frente a la conquista española" (originalmente publicada en 1971), marcó un antes y un después en la comprensión de la conquista del Tawantinsuyu. Wachtel no se limitó a describir los eventos militares, sino que profundizó en las repercusiones culturales, sociales y psicológicas que la invasión española tuvo sobre los pueblos andinos. Su gran aporte radicó en la capacidad de reconstruir la historia desde la perspectiva indígena, utilizando no solo fuentes españolas, sino, crucialmente, documentos y testimonios que reflejaban la cosmovisión y la experiencia de los propios indígenas.
Entre los ejes centrales de su investigación se encuentra el concepto de la memoria andina. Wachtel demostró cómo, a pesar de la imposición de una nueva religión y un nuevo orden social, las comunidades andinas mantuvieron vivas sus tradiciones, sus mitos y su historia a través de la memoria colectiva. Esta memoria no era estática; se adaptaba y se transformaba, pero siempre conservando elementos fundamentales de su identidad precolombina. La figura de Atahualpa, el último inca, y su trágico destino, se convierte en un símbolo de la desestructuración del mundo andino. Wachtel explora cómo la ejecución de Atahualpa no fue solo un acto político-militar, sino un golpe devastador al centro mismo de la cosmología incaica, dejando un vacío que sería llenado por la esperanza del retorno y la resistencia.
Otro aporte fundamental de Wachtel es la conexión que establece entre la conquista original y los movimientos de resistencia posteriores, en particular la figura de Túpac Amaru. La inclusión de José Gabriel Condorcanqui, conocido como Túpac Amaru II, cuya ejecución en 1781 fue brutalmente simbólica —su desmembramiento público— resuena directamente con el mito de Inkarrí. Este mito, que habla de la cabeza del Inca que un día volverá a unirse a su cuerpo para restaurar el orden perdido, se convierte en una poderosa metáfora de la resistencia cultural y la esperanza de liberación. Wachtel ilumina cómo la historia de la conquista no terminó con la victoria española, sino que continuó en una larga y compleja lucha por la supervivencia cultural y la autonomía, donde la memoria de los ancestros y la promesa de un futuro mejor impulsaban a los "vencidos" a seguir adelante.
La Resistencia Mexica: Confusión, Engaño y el Grito de los Capitanes
La conquista de México-Tenochtitlán, un evento que a menudo se presenta como la victoria inevitable de un pequeño grupo de españoles sobre un vasto imperio, es en realidad un relato mucho más complejo y trágico, especialmente cuando se analiza desde la perspectiva de los mexicas. La llegada de Hernán Cortés y sus hombres en 1519 fue recibida con una mezcla de confusión, asombro y, crucialmente, resentimiento interno. Los presagios funestos que habían estado ocurriendo en Tenochtitlán durante años, sumados a la antigua creencia en el retorno del dios Quetzalcóatl, crearon un ambiente de incertidumbre que los españoles supieron explotar.
El factor decisivo para la derrota mexica, más allá de la superioridad tecnológica española, fue el fundamental apoyo de los tlaxcaltecas. Estos, aliados con Cortés, vieron en los recién llegados una oportunidad para vengar siglos de sometimiento a los mexicas, lo que demuestra que la "conquista" fue en muchos sentidos una guerra inter-indígena. Los españoles llegaron a Tenochtitlán con intenciones veladas, manteniendo una fachada de diplomacia hasta el fatídico suceso de la matanza del Templo Mayor. Este evento, narrado en códices como el Ramírez o el Aubin, describe cómo durante la fiesta de Tóxcatl, Pedro de Alvarado, en ausencia de Cortés, ordenó una masacre de la nobleza y guerreros mexicas que participaban en la celebración. La traición fue brutal y repentina.

La ciudad, que hasta ese momento había albergado a los españoles sin intenciones directas de guerra, se sumió en el caos y la incredulidad. La noticia de la masacre se extendió como un incendio, provocando un grito desesperado: "¡Capitanes, mexicanos… venid acá. ¡Que todos armados vengan: sus escudos, insignias, dardos!… ¡Venid acá deprisa, corred: muertos son los capitanes, han muerto nuestros guerreros!… Han sido aniquilados, oh capitanes mexicanos." Este llamado a la acción marcó el inicio de la verdadera guerra por Tenochtitlán.
En medio de la confusión, la figura de Moctezuma es también objeto de controversia. Se dice que se negaba a que su pueblo peleara, lo que le valió el calificativo de cobarde y, según algunos relatos, su muerte por apedreamiento de su propia gente. Sin embargo, otras versiones, como la de Fernando de Alva Ixtlixóchitl, sugieren que fueron los propios españoles quienes lo asesinaron, clavándole una espada en las partes bajas. La verdad de su muerte sigue siendo un enigma, pero su figura representa la parálisis de un líder ante un enemigo desconocido y una situación sin precedentes.
Tzoyectzin, Temoctzin y Tzilacatzin: Héroes de la Resistencia Final
La conquista de Tenochtitlán no fue un evento de un solo día; se prolongó durante más de un año de cruentas batallas. Los españoles entraron a la ciudad el 8 de noviembre de 1519, pero la resistencia mexica fue feroz y prolongada. Los habitantes de Tlatelolco, en particular, se mostraron reacios a rendirse, y en medio de esta lucha desesperada, tres guerreros aztecas destacaron por su valentía y astucia, infundiendo un gran temor entre los invasores españoles. Miguel León Portilla, basándose en las versiones de los informantes de Bernardino de Sahagún, nos narra la existencia de estos héroes:
"Solo hubo tres capitanes que nunca retrocedieron. Nada les importaban los enemigos; ningún aprecio tenían de sus propios cuerpos."
Estos valientes fueron Tzoyectzin, Temoctzin y el célebre Tzilacatzin. Este último, en particular, es objeto de una sección completa en la "Visión de los Vencidos" de Miguel León Portilla, destacando su ingenio y bravura. Tzilacatzin se disfrazaba constantemente para no ser reconocido, causando pavor entre los españoles. Su táctica de camuflaje y su audacia lo convirtieron en una leyenda viva para los suyos y una pesadilla para los invasores. La memoria de este gran guerrero es vital para entender la resistencia mexica:
"El capitán mexica Tzilacatzin, gran capitán, muy macho, llega luego. Trae consigo bien sostenidas tres piedras: tres grandes piedras, redondas, piedras con que se hacen muros o sea piedras de blanca roca. Una en la mano la lleva, las otras dos en sus escudos. Luego con ellas ataca, las lanza a los españoles: ellos iban en el agua, estaban dentro del agua y luego se repliegan."
Tzilacatzin era de grado otomí, un rango militar que implicaba una valentía extrema y un desprecio por la muerte. Esta condición se reflejaba en su peinado rapado y su actitud indomable. No le importaba quién fuera el enemigo, ni siquiera los españoles, a quienes llenaba de pavor con su mera presencia. Los invasores, al verlo, se amedrentaban y buscaban desesperadamente la forma de matarlo, ya fuera con espada o arcabuz. Pero Tzilacatzin, astuto, se disfrazaba para evadir la captura. A veces usaba sus insignias: un bezote, orejeras de oro y un collar de cuentas de caracol, mostrando solo su cabeza rapada de otomí. Otras veces, simplemente vestía su armadura de algodón con un paño delgado en la cabeza.
Incluso, en ocasiones, adoptaba el disfraz de un "echador de víctimas al fuego", un atuendo ceremonial que usaban quienes arrojaban víctimas vivas al fuego. Se ponía un casco de plumas con un colgajo del Águila en la nuca, ajorcas de oro relucientes en los brazos y bandas de oro en las piernas. Estas transformaciones le permitían aparecer en diferentes puntos del combate, desorientando y aterrorizando a los españoles. La batalla era incesante. "De este modo todo el día, toda la noche duró la batalla," y en medio de este caos, "solo hubo tres capitanes que nunca retrocedieron. Nada les importaban los enemigos; ningún aprecio tenían de sus propios cuerpos." Estos fueron Tzoyectzin, Temoctzin y Tzilacatzin. Fue la tenacidad de estos guerreros lo que obligó a los españoles a retirarse a sus cuarteles en busca de reposo, incapaces de romper las filas mexicas. Su valentía es un testimonio de la inquebrantable voluntad de un pueblo que luchó hasta el último aliento.
"Los Vencidos" en Otras Perspectivas: Marcelo del Mazo
El concepto de "los vencidos" no es exclusivo del ámbito de la conquista y la etnohistoria. También ha sido explorado en la literatura, ofreciendo otras interpretaciones de la derrota y sus repercusiones. Un ejemplo es el libro "Los vencidos" publicado por Marcelo del Mazo en los años del Centenario. A diferencia de la rigurosa investigación histórica de Wachtel o los relatos recopilados por León Portilla, la obra de Del Mazo se enmarca en un género diferente: el de los "croquis".
Estos "croquis" no son cuentos en el sentido moderno, con una estructura de principio, medio y fin claramente definida. Más bien, se asemejan a bocetos o viñetas que capturan momentos, personajes o atmósferas relacionados con la idea de la derrota o el fracaso. Aunque la información proporcionada no detalla el contenido específico de los "vencidos" de Del Mazo, su existencia subraya la universalidad del tema. La "derrota" puede manifestarse de múltiples maneras: en la caída de un imperio, en la pérdida de una batalla personal, en el desvanecimiento de un ideal. La literatura, a través de estos "croquis", permite explorar las facetas humanas de la vulnerabilidad y la resiliencia, ofreciendo una perspectiva más íntima y subjetiva de quienes, por diversas razones, se encuentran en el lado de los "vencidos".

Comparando las Visiones de "Los Vencidos"
Para entender la riqueza del concepto de "los vencidos", es útil comparar las diferentes aproximaciones que hemos explorado:
| Aspecto | Nathan Wachtel (Los Vencidos) | Narrativas Mexicas (Visión de los Vencidos) | Marcelo del Mazo (Los Vencidos) |
|---|---|---|---|
| Enfoque Principal | Etnohistoria, impacto cultural y psicológico de la conquista en los Andes. | Relatos directos de la experiencia mexica durante la conquista. | Literatura, "croquis" o viñetas sobre el concepto de derrota. |
| Fuentes | Documentos coloniales, mitos, tradiciones orales, testimonios indígenas. | Códices, testimonios de informantes indígenas de Sahagún. | Creación literaria, probablemente observación social o ficción. |
| Propósito | Reconstruir la cosmovisión y la supervivencia cultural andina post-conquista. | Ofrecer la voz de los conquistados, su sufrimiento y su resistencia. | Explorar la derrota como un tema universal en la experiencia humana. |
| Legado/Impacto | Pionero en la historia desde abajo, influyente en estudios coloniales. | Fuente primaria invaluable para la historia de la conquista desde la perspectiva indígena. | Aporta una dimensión literaria y subjetiva a la idea de "vencedores" y "vencidos". |
| Figuras Clave | Atahualpa, Túpac Amaru II, Inkarrí. | Moctezuma, Cuauhtémoc, Tzoyectzin, Temoctzin, Tzilacatzin. | Personajes anónimos o arquetípicos, representaciones de la derrota. |
Preguntas Frecuentes sobre "Los Vencidos"
¿Cuáles fueron los principales aportes de Nathan Wachtel en su obra "Los vencidos"?
Los aportes fundamentales de Nathan Wachtel en "Los vencidos: los indios del Perú frente a la conquista española" incluyen la profundización en la memoria andina como forma de resistencia cultural, el análisis del impacto psicológico y social de la conquista, y la conexión entre la figura de Atahualpa, la resistencia de Túpac Amaru II y el mito de Inkarrí, mostrando la continuidad de la lucha indígena a lo largo del tiempo.
¿Quién fue el "capitán" o los líderes principales de la resistencia mexica contra los españoles?
Durante la defensa de Tenochtitlán, aunque Moctezuma fue el emperador inicial, la resistencia activa y militar fue liderada por figuras como Cuauhtémoc (sucesor de Moctezuma) y, de manera destacada en el campo de batalla, por valientes guerreros como Tzoyectzin, Temoctzin y, especialmente, Tzilacatzin. Estos últimos tres fueron reconocidos por su inquebrantable valor y su capacidad para infundir temor en los españoles, sin retroceder jamás.
¿Qué papel jugó Tzilacatzin en la defensa de Tenochtitlán?
Tzilacatzin fue un guerrero azteca crucial en la defensa de Tenochtitlán, temido por los españoles por su valentía y astucia. Se destacaba por su capacidad para disfrazarse (adoptando diferentes atuendos y apariencias, incluso la de un otomí o un "echador de víctimas al fuego") para no ser reconocido, lo que le permitía atacar y desorientar al enemigo de manera efectiva. Su bravura y su desprecio por el peligro lo convirtieron en un símbolo de la resistencia mexica.
¿Existe otro libro conocido como "Los Vencidos" además del de Nathan Wachtel?
Sí, existe un libro titulado "Los vencidos" publicado por Marcelo del Mazo alrededor de los años del Centenario. A diferencia de la obra etnohistórica de Wachtel, el libro de Del Mazo es una colección de "croquis", que son relatos breves o viñetas, no necesariamente con una estructura narrativa completa, explorando el tema de la derrota desde una perspectiva más literaria y subjetiva.
Conclusión
La historia de "los vencidos" es tan rica y compleja como la de los vencedores, y su estudio es indispensable para una comprensión holística del pasado. Desde la profunda investigación de Nathan Wachtel sobre la memoria andina y el impacto de la conquista en Perú, hasta los conmovedores relatos de la resistencia mexica liderada por héroes como Tzilacatzin, y las exploraciones literarias de la derrota, cada perspectiva añade una capa de significado. Reconocer las voces de quienes fueron subyugados es un acto de justicia histórica y una fuente inagotable de lecciones sobre la resiliencia humana, la identidad cultural y la persistencia del espíritu frente a la adversidad. Al escuchar a "los vencidos", no solo reconstruimos el pasado, sino que también iluminamos el presente y las continuas luchas por la dignidad y la autonomía en nuestro mundo.
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