05/11/2024
Emilio Tenti Fanfani se erige como una figura indispensable en el panorama educativo de América Latina, y particularmente en Argentina. Su trayectoria como Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales, sumada a su profundo conocimiento como profesor titular de Sociología de la Educación en la Universidad de Buenos Aires, lo posicionan como una voz autorizada para desentrañar las complejidades y desafíos que enfrenta la escuela contemporánea. A través de sus diversas publicaciones y reflexiones, Tenti Fanfani nos invita a una mirada crítica, desafiando paradigmas y proponiendo nuevas formas de concebir el rol de la educación en la sociedad. Este artículo explora sus obras más destacadas y las ideas centrales que han marcado su influyente carrera.

La obra de Tenti Fanfani no se limita a un análisis superficial; por el contrario, se adentra en las raíces de los problemas educativos, cuestionando desde la función histórica de la escuela hasta la formación de quienes la habitan día a día: los docentes. Su perspectiva, fundamentada en la sociología, permite comprender cómo los fenómenos sociales, políticos y económicos se entrelazan con la dinámica escolar, generando tensiones, contradicciones y, en última instancia, la necesidad imperante de una profunda reflexión y transformación.
La Trayectoria y Obras Fundamentales de Emilio Tenti Fanfani
Emilio Tenti Fanfani, egresado de la Universidad Nacional de Cuyo y con estudios superiores en Francia, ha trascendido las fronteras de su Argentina natal para compartir su experticia en países como Colombia, México y Francia. Su influencia se ha gestado a través de una prolífica producción académica y la participación en debates clave sobre políticas educativas. Entre sus libros más influyentes y citados se encuentran:
- La escuela y la cuestión social: Una obra que explora la intrínseca relación entre la institución escolar y las problemáticas sociales, analizando cómo la escuela se ve interpelada por los cambios y desigualdades de la sociedad.
- El oficio de docente: En este libro, Tenti Fanfani se sumerge en la compleja identidad y las condiciones de trabajo de los maestros, abordando los desafíos y las transformaciones que ha experimentado la profesión a lo largo del tiempo.
- La escuela bajo sospecha: Quizás una de sus obras más resonantes y la que ha provocado un debate más amplio, donde analiza la crisis de confianza y las expectativas desmedidas que recaen sobre el sistema educativo.
Además de estos títulos, Tenti Fanfani ha compilado ensayos y ha contribuido con innumerables artículos que, desde mediados de los años 90 hasta la actualidad, reflexionan sobre los problemas, las contradicciones y los desafíos de la educación. Su enfoque no busca la “novedad” por sí misma, sino una comprensión profunda que permita identificar caminos de superación para la educación actual.
¿Por qué la 'Escuela bajo Sospecha'? El Origen de la Crisis Educativa
Una de las tesis centrales de Tenti Fanfani, particularmente desarrollada en su libro homónimo, es que la crisis educativa actual surge de un cambio fundamental en la concepción de la educación. Históricamente, en la etapa fundacional de los sistemas escolares capitalistas, la educación era vista como una obligación. Esta obligatoriedad respondía a los intereses de las élites dominantes que buscaban construir estados nacionales y conformar identidades colectivas. La escuela, en ese entonces, tenía un sentido claro: forjar ciudadanos, unificar el idioma, enseñar la historia común y dotar de herramientas básicas para la vida en sociedad. Las expectativas de las familias, que enviaban a sus hijos para “hacerlos argentinos” o “integrarlos”, coincidían plenamente con los objetivos de la institución.
Sin embargo, con el tiempo, el conocimiento complejo que la escuela imparte se convirtió en un capital, un bien con valor en el mercado de trabajo y en el acceso a posiciones sociales. Es en este punto donde la educación transita de ser una obligación a ser un derecho. Pero este derecho, advierte Tenti Fanfani, se torna confuso: ¿es el derecho a escolarizarse o el derecho a adquirir conocimientos poderosos como la matemática, la lengua o la física? Este cambio generó una paradoja: mientras la masificación escolar avanzaba, el valor del conocimiento y del diploma se convertía en objeto de disputa, evidenciando una distribución desigual.

La idea de que el conocimiento se “distribuye” es un error. Tenti Fanfani enfatiza que los conocimientos y las competencias no se pueden entregar o repartir como objetos materiales (dinero, libros, zapatillas). El conocimiento se coproduce. Requiere de condiciones sociales y pedagógicas específicas. Si no existen ciertas condiciones previas en el entorno familiar y social, el aprendizaje se dificulta. El maestro no “entrega” el conocimiento; el aprendiz debe activamente interesarse y esforzarse. Y ese interés, lejos de ser natural, debe ser generado, a menudo desde antes de que el niño ingrese a la escuela, en la experiencia familiar.
Además, la escuela ha sido sobrecargada de expectativas. Se espera que resuelva problemas económicos, sociales, de salud, de convivencia, e incluso que fomente la democracia y la justicia. Esta sobredemanda conduce a una acumulación excesiva de contenidos en los currículos, dificultando a los docentes distinguir lo prioritario de lo secundario. La brecha entre estas expectativas desmedidas y la realidad de lo que la escuela puede ofrecer genera frustración y, en consecuencia, la “sospecha” sobre su eficacia.
Otro pilar del análisis de Tenti Fanfani es la noción de la vocación docente, un concepto que él propone desmenuzar en sus componentes. La escuela moderna, al reproducir y secularizar el antiguo concepto de “sacerdocio laico” para el maestro, generó una expectativa de que la docencia es un llamado casi místico, no una elección racional. Tenti Fanfani identifica tres elementos en esta concepción:
- El Origen (el llamado): La idea de que la vocación no es una elección, sino una respuesta a un “llamado” superior, una noción que se laicizó con los tests de orientación vocacional, pero que aún subyace.
- La Gratuidad (el sacrificio): La expectativa de que quien actúa por vocación lo hace sin esperar recompensa material. Esto ha llevado a la idealización del “Madre Teresito Pedagógico”, el docente abnegado y sacrificado que nunca falta, incluso ante las adversidades. Sin embargo, en un país con un millón de maestros, no se puede esperar que todos encajen en este prototipo idealizado.
- El Compromiso con el Otro: Si bien toda profesión de servicio implica relaciones interpersonales, Tenti Fanfani argumenta que el componente fundamental de una profesión moderna es el conocimiento científico-técnico que se utiliza en la prestación del servicio. En la docencia, este componente es, paradójicamente, menos elevado que en otras profesiones como la medicina, en parte debido a cómo se aprende el oficio.
La docencia es el único oficio que se empieza a aprender desde los tres años de edad, como alumno. Los futuros maestros llegan a la formación con quince años de experiencia escolar, habiendo internalizado cómo se enseña, se disciplina, se evalúa. La formación docente formal, entonces, agrega un conocimiento discursivo, una “teoría del deber ser” pedagógico, que difiere de las teorías explicativas de otras ciencias. Esto plantea la necesidad urgente de repensar qué conocimientos básicos debe adquirir un docente en su formación inicial, especialmente considerando los vertiginosos cambios sociales, científicos y tecnológicos.
La Formación Docente: Un Eje Central para la Reforma
El tiempo que le toma a un docente recién recibido convertirse en un “buen maestro” es considerable y depende de las características personales, así como de la experiencia práctica. Tenti Fanfani, con más de 50 años de trayectoria, recuerda su propio terror en las primeras clases. La biblioteca es un auxilio, pero el aprendizaje real se da “haciendo”.

La clave, según Tenti Fanfani, reside en el capital básico de conocimiento que debe tener un docente al egresar. Dada la interconexión de la escuela con la sociedad, la ciencia, la tecnología y la política, los docentes necesitan un sólido background en ciencias humanas y sociales, y comprender los grandes dilemas éticos de la ciencia. Tenti Fanfani sospecha que los maestros latinoamericanos no transitan suficientemente por estos caminos en su formación, y que los cursos de perfeccionamiento no pueden compensar una formación inicial deficiente.
Por ello, propone que una nueva generación de políticas educativas debe poner a la formación docente en el centro de la agenda, y no solo la evaluación docente. Argentina, con su compleja infraestructura de 1.500 instituciones de formación docente, enfrenta el desafío de garantizar una calidad mínima homogénea. Además, el conocimiento de los excelentes docentes a menudo queda encapsulado, no transita ni se gestiona a nivel de sistema, a diferencia de otras profesiones donde el saber se difunde y los profesionales destacados son reconocidos.
Masificación Escolar y la Necesidad de un Nuevo Sentido
Si bien todos somos críticos de la escuela y deseamos reformas, el debate se profundiza al buscar las razones de su insatisfacción. Tenti Fanfani descarta explicaciones simplistas como la burocratización estatal o la falta exclusiva de presupuesto. Tampoco se satisface con la lógica neoliberal de la competencia y los vouchers, que mercantiliza el conocimiento. Para él, el problema es más profundo y se relaciona con cómo se masificó la escuela.
Cuantitativamente, la escuela es un éxito: cada vez más niños y adolescentes están escolarizados. Sin embargo, la masificación se dio manteniendo las mismas estructuras, ofertas, dispositivos y currículos del pasado. El secundario, por ejemplo, ya no se masifica con los “palacios” de los colegios nacionales, sino a menudo en galpones o turnos nocturnos de escuelas primarias. Esto ha llevado a una devaluación del título secundario; lo que antes era un capital valioso para pocos, ahora, al ser alcanzado por la mayoría, pierde su valor de mercado. La secundaria, sociológicamente, se ha convertido en la “nueva primaria”.

Aquí radica una de sus propuestas más disruptivas: dejar de hablar del “derecho de la educación” (que ya se ha logrado en términos de escolarización masiva) para insistir en el derecho al conocimiento. Sugiere incluso cambiar el nombre del Ministerio de Educación por “Ministerio del Conocimiento”, para enviar una señal clara a la sociedad sobre lo que realmente importa. La sociedad, a menudo, demanda el diploma, pero no siempre el conocimiento que este debería representar. La brecha entre el diploma y lo que el portador sabe hacer es cada vez mayor.
Para Tenti Fanfani, el derecho al saber implica definir qué es el “conocimiento poderoso” dentro de la sobrecarga curricular. Su respuesta política es que la competencia fundamental y prioritaria debe ser la expresión y la comunicación. La oralidad, la capacidad de dar forma a pensamientos, necesidades, demandas, aspiraciones y temores. La escuela, enfatiza, debe enseñar a los chicos a hablar, a leer y a escribir, desarrollando el “poder de la palabra”, una herramienta esencial para la vida y para el ejercicio de la ciudadanía.
Tabla Comparativa: Paradigmas de la Escuela
Para comprender mejor la evolución del pensamiento de Tenti Fanfani sobre la escuela, podemos resumir los cambios de paradigma que él observa:
| Característica | Paradigma Antiguo (Siglo XIX/Principios XX) | Paradigma Actual (Siglo XXI y Masificación) |
|---|---|---|
| Concepción de la Educación | Obligación (para construir Estado/Nación) | Derecho (conocimiento como capital) |
| Objetivo Principal | Unificar, generar identidad, impartir saberes básicos | Acceso a capital cultural y mercado laboral (idealizado) |
| Naturaleza del Conocimiento | Se imparte, se transmite | Se coproduce (requiere condiciones y esfuerzo del aprendiz) |
| Valor del Diploma Secundario | Muy alto (acceso a empleos de cuello blanco) | Disminuido (masificado, valor similar a la primaria) |
| Expectativas sobre la Escuela | Claras y acotadas (formar ciudadanos) | Sobrecargadas (resolver todos los problemas sociales) |
| Enfoque de Reforma Necesario | Establecimiento de sistemas educativos | Repensar estructuras, currículos, y el 'derecho al conocimiento' |
Preguntas Frecuentes sobre el Pensamiento de Emilio Tenti Fanfani
- ¿Por qué Emilio Tenti Fanfani afirma que la escuela está “bajo sospecha”?
La escuela está bajo sospecha porque las expectativas que la sociedad deposita en ella (resolver problemas económicos, sociales, de desigualdad, etc.) son tan grandes que la institución no puede cumplirlas completamente, generando una brecha entre lo esperado y la realidad. Además, el paso de la educación de ser una obligación a un derecho ha introducido complejidades sobre qué se entiende por ese derecho y el valor real del conocimiento. - ¿Qué significa que el conocimiento se “coproduce” y no se “distribuye”?
Significa que el conocimiento no es algo que el maestro simplemente “entrega” al alumno como si fuera un objeto. Para que haya aprendizaje, se requiere un proceso activo por parte del aprendiz (interés, esfuerzo) y la existencia de condiciones sociales y pedagógicas adecuadas. Es un proceso colaborativo entre el que enseña, el que aprende y el entorno. - ¿Cómo debería abordarse la “vocación docente” según Tenti Fanfani?
Tenti Fanfani propone desmitificar la idea romántica de la vocación como un “llamado” puramente altruista. En cambio, sugiere que la docencia debe ser entendida como una profesión que requiere un sólido componente de conocimiento científico-técnico. La formación docente debe centrarse en dotar a los futuros maestros de este capital de saberes, más allá de la experiencia personal como alumnos. - ¿Por qué es importante el cambio del “derecho a la educación” al “derecho al conocimiento”?
Porque el “derecho a la educación” se ha logrado en gran medida en términos de masificación (más gente escolarizada), pero esto no garantiza que todos accedan a conocimientos poderosos y relevantes. El “derecho al conocimiento” pone el foco en la calidad y el tipo de saberes que se adquieren, buscando que la escuela enseñe aquello que realmente tiene valor y empodera a los individuos, como la capacidad de expresión y comunicación. - ¿Cuál es la competencia fundamental que la escuela debería priorizar hoy?
Según Tenti Fanfani, la competencia fundamental y prioritaria es la expresión y la comunicación. Esto implica enseñar a los chicos a hablar, a poner en forma sus pensamientos y necesidades, a leer y a escribir, desarrollando el “poder de la palabra” como una herramienta esencial para interactuar con el mundo.
Conclusión: Repensar la Escuela para el Futuro
Emilio Tenti Fanfani nos ofrece un marco analítico robusto para comprender la encrucijada actual de la educación. Sus aportes nos obligan a trascender las quejas superficiales y a indagar en las transformaciones profundas que el sistema escolar ha experimentado y las que aún necesita. Desde la redefinición del derecho a la educación hasta la necesidad de una formación docente anclada en el conocimiento científico-técnico y la priorización de la comunicación, sus ideas son una invitación a una reforma educativa que no se quede en lo cosmético, sino que apunte a cambiar nuestras estructuras mentales y a darle un nuevo sentido a la escuela. Su obra, en definitiva, es una brújula indispensable para quienes buscan navegar los complejos desafíos de la educación en el siglo XXI.
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