17/08/2024
El nombre "Pigmalión" evoca inmediatamente una historia de transformación, ya sea por el poder del amor y la intervención divina, o por la meticulosa labor de la educación y el lenguaje. Este concepto, arraigado en la mitología griega, ha trascendido el tiempo y ha sido reinterpretado de formas profundas, destacando la capacidad del ser humano para moldear su destino y el de otros. Adentrémonos en las dos versiones más prominentes de esta narrativa, explorando sus similitudes y, más importante aún, sus significativas diferencias.

El Mito Griego de Pigmalión: El Amor que Dio Vida
En la rica tapicería de la mitología griega, el relato de Pigmalión se alza como una de las historias más conmovedoras sobre la creación y el amor idealizado. Pigmalión era un talentoso escultor que, desilusionado con las mujeres de su época, decidió tallar la figura femenina perfecta en marfil. Con cada golpe de cincel, con cada detalle que esculpía, se enamoraba más y más de su propia creación. La estatua, a la que llamó Galatea (aunque este nombre no aparece en todas las versiones antiguas, se popularizó posteriormente), era tan hermosa y realista que Pigmalión le ofrecía regalos, la vestía y la trataba como si fuera una mujer de carne y hueso.
Su devoción era tal que, durante la festividad de Afrodita, la diosa del amor, Pigmalión le rogó que le concediera una esposa tan perfecta como su obra. Conmovida por la pureza de su amor y su arte, Afrodita intervino. Al regresar a casa, Pigmalión besó la estatua y sintió que sus labios se calentaban, su piel se suavizaba y su cuerpo cobraba vida. Galatea se transformó en una mujer real, y Pigmalión y ella vivieron felices para siempre, un testimonio del poder del amor y de la capacidad de los dioses para hacer realidad los sueños más profundos.
Más de dos milenios después, el dramaturgo irlandés George Bernard Shaw retomó el espíritu de esta leyenda para crear una de sus obras más aclamadas: "Pygmalion", publicada en 1913. Sin embargo, la transformación que propone Shaw no es mágica ni divina, sino social y lingüística. En una época en la que la fonética estaba en auge y Shaw lamentaba la "deformación" del inglés, especialmente la dificultad de su comprensión por parte de extranjeros, su obra se concibió con un propósito didáctico: demostrar que una buena educación lingüística podía ser la clave para superar las barreras sociales y la incomprensión.
La Apuesta del Profesor Higgins
La obra nos introduce en el bullicioso Londres de principios del siglo XX, bajo la lluvia torrencial de Covent Garden. Allí, el excéntrico y brillante profesor de fonética Henry Higgins se dedica a transcribir la dicción de las personas que buscan refugio. Es en este escenario donde se cruza con Eliza Doolittle, una humilde florista cuya "lengua es muy vulgar", plagada de jergas callejeras y un acento incomprensible. Eliza, al ver a Higgins tomando notas, se muestra extrañada, y él, con su peculiar estilo, le explica su fascinación por los acentos y dialectos.
La trama se complica con la aparición del Coronel Pickering, un lingüista reconocido que llega a Londres para conocer a Higgins. Impresionado por las habilidades de Higgins, Pickering acepta una audaz apuesta: Higgins afirma que podría convertir a Eliza Doolittle en una "dama" en tan solo seis meses, capaz de pasar por la mujer de un embajador en cualquier evento social. Casualmente, Eliza aparece al día siguiente en casa de Higgins, buscando lecciones para mejorar su dicción y aspirar a un trabajo en una floristería, ajena a la apuesta que se ha fraguado en torno a ella.

El Proceso de Transformación de Eliza
Higgins, con su metodología rigurosa y a menudo despiadada, somete a Eliza a un intensivo entrenamiento fonético. Las primeras clases son infructuosas, llenas de frustración y desesperación para la joven florista. Mientras tanto, el padre de Eliza, el elocuente pero empobrecido Alfred Doolittle, hace su aparición en casa de Higgins, exigiendo una compensación económica por la "retención" de su hija. Aunque inicialmente es despedido con unas pocas libras, su personaje volverá a sorprender en el futuro.
Poco a poco, con persistencia y el ingenio de Higgins, Eliza comienza a dominar el arte de la dicción perfecta y los modales refinados. La culminación de este proceso se da en una visita a la casa de la madre de Higgins, Mistress Higgins, y posteriormente en un "tea party" y la ópera. Eliza, ahora una mujer sofisticada y elocuente, deja a todos boquiabiertos con su dominio del lenguaje y su impecable comportamiento. Los Eynsford Hill, la familia refinada que conoció en Covent Garden, se reencuentran con ella, y Freddy Eynsford Hill, el hijo, queda prendado de su encanto. Clara, la hermana, incluso llega a creer que el peculiar estilo de hablar de Eliza es la nueva moda, sin sospechar su origen humilde.
El Conflicto Post-Transformación y la Búsqueda de la Independencia
Sin embargo, la victoria de Higgins y Pickering en la apuesta no trae consigo la felicidad para Eliza. Al regresar a casa después de su "graduación", Eliza se enfrenta a Higgins. La rabia y la frustración la invaden. Ella le increpa: "Gracias a mí ganaste la apuesta, pero yo no te importo". Se da cuenta de que, a pesar de su transformación, Higgins no la ve como un ser humano con sentimientos y aspiraciones, sino como un mero experimento. Este es el punto de inflexión donde la obra de Shaw se desvía drásticamente del mito original.
Eliza, sintiéndose deshumanizada y sin un lugar claro en el mundo (demasiado refinada para volver a su antigua vida, pero sin un estatus definido en la nueva), abandona la casa de Higgins y busca refugio en casa de Mistress Higgins, la única que parece comprenderla. Higgins, al darse cuenta de su ausencia, entra en pánico y la busca desesperadamente. Aunque nunca se declara un amor romántico entre ellos, Higgins se da cuenta de que se ha vuelto indispensable para su vida, no puede vivir sin ella.
El epílogo de Shaw, que él mismo añadió para clarificar el destino de los personajes y evitar un final romántico predecible, revela que Eliza finalmente se casa con Freddy Eynsford Hill, quien le había estado escribiendo cartas de amor. Con una donación de Pickering, abren una florería que, tras algunas dificultades iniciales y la toma de clases de contabilidad, se convierte en un éxito. Shaw enfatiza que la obra no termina con un romance inverosímil entre Eliza y Higgins, sino con la independencia de Eliza, quien logra forjar su propio camino, incluso pensando en dar clases de fonética ella misma.

Mito vs. Obra de Shaw: Una Comparación Reveladora
Aunque comparten el mismo nombre y la idea central de la transformación, el mito de Pigmalión y la obra de George Bernard Shaw son fundamentalmente diferentes en su mensaje y resolución. La siguiente tabla destaca estas disparidades:
| Característica | Mito de Pigmalión | Obra "Pygmalion" de Shaw |
|---|---|---|
| Origen | Antigüedad griega | Siglo XX (1913) |
| Protagonista que transforma | Escultor Pigmalión | Profesor Henry Higgins |
| Objeto/Persona de transformación | Estatua inanimada (Galatea) | Florista Eliza Doolittle |
| Naturaleza de la transformación | Mágica/Divina (la estatua cobra vida) | Social/Educativa (cambio de lenguaje, modales y estatus) |
| Relación final | Amor romántico, unión y felicidad | Rechazo del romance con el transformador, búsqueda de la independencia y matrimonio con otro personaje |
| Tema central | Creación, amor idealizado, cumplimiento de deseos | Fonética, clases sociales, identidad, educación, feminismo incipiente, crítica a la hipocresía social |
Preguntas Frecuentes sobre Pigmalión
¿Cuál es la diferencia principal entre el mito y la obra de Shaw?
La diferencia fundamental radica en la naturaleza de la transformación y la resolución de la historia. En el mito, la transformación es mágica y culmina en un amor romántico. En la obra de Shaw, la transformación es educativa y social, centrada en el lenguaje, y Eliza busca su independencia en lugar de una relación romántica con su "creador".
¿Por qué George Bernard Shaw escribió "Pigmalión"?
Shaw escribió la obra con un propósito didáctico. Estaba preocupado por la "deformación" del inglés y creía que una buena educación fonética y lingüística podía resolver problemas de comunicación y ayudar a las personas a ascender en la escala social, demostrando que el acento y la forma de hablar son barreras artificiales de las clases sociales.
¿Qué le sucede a Eliza Doolittle al final de la obra?
Contrario a lo que muchos esperarían, Eliza no termina casándose con Henry Higgins. Según el epílogo de Shaw, Eliza se casa con Freddy Eynsford Hill y, con el apoyo económico del Coronel Pickering, abren una exitosa florería, logrando así su independencia económica y social.
¿Quién es Henry Higgins?
Henry Higgins es el protagonista masculino de la obra de Shaw, un excéntrico y brillante profesor de fonética. Es un lingüista de renombre que se obsesiona con los acentos y la dicción, y es él quien acepta la apuesta de transformar a Eliza Doolittle en una "dama".
¿Qué papel juega la fonética en la obra?
La fonética es el motor central de la trama. Es a través del estudio y la enseñanza de la fonética que Higgins logra transformar la dicción y, por ende, la percepción social de Eliza. Para Shaw, la fonética no es solo una disciplina académica, sino una herramienta poderosa para desafiar las barreras de clase y demostrar que el lenguaje es un pilar fundamental de la identidad y la posición social.
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