23/11/2025
La lectura es, en esencia, un acto de cocreación. Cada vez que abrimos un libro, no solo absorbemos las palabras del autor, sino que también escribimos nuestra propia versión de la historia, permitiendo que esta se entrelace con nuestras experiencias y madure a nuestro lado. Es por ello que la verdadera magia de leer reside en la capacidad de sumergirnos en una obra sin prejuicios, dejando a un lado las opiniones externas para forjar nuestra propia interpretación. Cuando la oportunidad de explorar una historia que abordaba la delicada problemática de la obesidad infantil se presentó, no dudé un instante. Me lancé de lleno a las páginas de la última creación de Mercedes Abad, «La niña gorda», un título publicado por la prestigiosa editorial Páginas de Espuma. Lo que leerán a continuación es el eco de lo que este libro despertó en mí. Sin embargo, recuerden: la lectura es siempre un viaje personal. Así que, los invito a descubrir a Mercedes Abad y a reescribir, junto a «La niña gorda», su propia y única aventura literaria.

- La Maestría Narrativa de Mercedes Abad: Un Viaje por la Voz de Susana Mur
- La Amistad como Pilar: El Vínculo Inquebrantable entre Susana y Nush
- Reflexiones sobre la Obesidad Infantil y la Mirada Social
- Mercedes Abad: Una Voz Indispensable en la Literatura Contemporánea
- Preguntas Frecuentes sobre "La Niña Gorda" y Temas Relacionados
- ¿Dónde puedo comprar «La niña gorda» de Mercedes Abad?
- ¿Qué implicaciones tiene la frase "Estoy gorda" para una niña, y cómo aborda la obra este tema?
- ¿Quién es el autor de la obra de teatro «Gordas»?
- ¿Qué significado tiene la palabra "gorda" en diferentes contextos literarios y coloquiales?
- ¿Qué es "el cuento de la gorda"? ¿Se refiere a "La niña gorda" de Mercedes Abad?
La Maestría Narrativa de Mercedes Abad: Un Viaje por la Voz de Susana Mur
En el universo literario de Mercedes Abad, la forma en que se narra adquiere una relevancia tan grande, si no mayor, que el propio contenido. Con un estilo que a menudo roza la impertinencia, pero siempre con una precisión asombrosa, la autora nos introduce en la vida de Susana Mur, o Susan Amur, un personaje cuya existencia es una curiosa amalgama de drama y comedia. Estos dos géneros se funden y se entrelazan, dando lugar a una serie de sucesos que transitan por ambos sin adherirse por completo a ninguno. Esta cualidad es precisamente lo que hace que «La niña gorda» sea una obra tan difícil de encasillar.
La novela se despliega como un mosaico de anécdotas, hábilmente enlazadas, que pueden ser leídas tanto como partes de una historia continua como relatos individuales y autosuficientes. El hilo conductor, el nexo inquebrantable que une cada fragmento, es Susana Mur, la protagonista central. La conocemos como una niña con sobrepeso, cuya vida da un giro radical el día en que su madre decide llevarla al médico endocrino para iniciar una dieta. A partir de ese momento, los regímenes alimenticios se convierten en el telón de fondo de una serie de acontecimientos que marcan el fin de su infancia y la transforman en una persona adulta.
Un aspecto que me resultó particularmente cautivador fue la elección del narrador en cada sección de la obra. Los primeros cuatro relatos, que cubren la infancia de Susana, están contados en tercera persona. Sin embargo, a medida que la protagonista avanza hacia la adolescencia, la narrativa cambia drásticamente a la primera persona. Si bien esta podría ser una decisión puramente estética, desvinculada de cualquier propósito ideológico de la autora, a mí me impactó profundamente y me invitó a una reflexión considerable.
Nuestro primer encuentro con Susana nos presenta a una niña llena de contradicciones: una que detesta su propio cuerpo, pero que, al mismo tiempo, posee un deseo ferviente de tomar las riendas de su vida. A lo largo de los capítulos iniciales, descubrimos su necesidad imperiosa de realizar todo aquello que le está prohibido, buscando desesperadamente sentirse libre. La palabra poder resuena constantemente en los pensamientos de Susana, reflejando su anhelo por escapar de una existencia supeditada a la voluntad de su madre, quien decide sus excursiones e incluso impone sus amistades. Esta ausencia de libertad y control sobre su propia vida le impide narrarla por sí misma, y es aquí, creo, donde la autora recurre al narrador omnisciente. A través de esta voz externa, somos invitados a adentrarnos en el universo íntimo de Susanita, a experimentar en carne propia su opresión y su encierro.

No obstante, a partir de ese verano compartido con las hermanas Bruch, Susana empieza a percibir que su vida adquiere importancia para alguien más. Su incipiente relación con Charlotte le otorga la fuerza necesaria para comenzar a tomar sus propias decisiones, las cuales, aunque a veces guiadas por sus obsesiones, son decisiones al fin y al cabo. Es en este punto crucial donde emerge el narrador en primera persona, alterando de manera rotunda el tono y el color de los relatos. Este cambio en la voz narrativa, que para muchos podría pasar desapercibido, me pareció un detalle brillante, un auténtico «puntazo» por parte de la autora. Lo considero una forma exquisita de ilustrar el complejo tránsito de la infancia a la madurez, y quizás, una manera perspicaz de acercarnos a ese torbellino de emociones y ambiciones que nos gobierna cuando cumplimos trece años y sentimos el impulso de comernos el mundo.
La Amistad como Pilar: El Vínculo Inquebrantable entre Susana y Nush
Dentro de la rica trama de «La niña gorda», hay un personaje que captura el corazón del lector desde la primera mención: Nush. Esta niña, con un padre ausente y una madre que lucha contra la depresión, a quien Nush debe salvar la vida ocasionalmente llamando a urgencias tras intentos de suicidio, me pareció el personaje más inteligentemente construido, el más completo y el más hermoso de toda la historia. Nush no es solo una amiga; es una figura fundamental en la vida de Susana. Sin duda, el encuentro con Nush significó para Susana una nueva forma de percibirse a sí misma, de sentirse necesaria y querida, de encontrar su propio reflejo en la mirada de una igual y, en última instancia, de sentirse menos sola en un mundo que a menudo le resultaba hostil.
Debo confesar que los tres capítulos que más disfruté de toda la obra son aquellos que exploran la compleja y profunda relación entre Susana y Nush. En estas páginas, Mercedes Abad teje un inteligente y conmovedor homenaje a la amistad, especialmente a esa que se forja en los años cruciales de la adolescencia. Al leerlos, me resultó inevitable trazar un paralelismo con la inolvidable pareja de «Tomates verdes fritos», Idgie y Ruth. El ambiente, la química y la intensidad emocional de estos capítulos guardan una sorprendente similitud con la atmósfera de aquel otro libro, evocando la fuerza y la resiliencia que nacen de los lazos más profundos entre mujeres. Es un recordatorio de cómo la amistad puede ser un refugio y una fuente de fortaleza en los momentos más difíciles.
Como historia, «La niña gorda» me resultó sumamente entretenida, salpicada de comentarios ingeniosos y guiños sutiles a la propia creación literaria desde la primera página. Además, creo que es una lectura que nos invita a una reflexión crucial sobre la importancia de ser auténticos, de abrazar nuestra verdadera esencia sin importar el costo, y de sobreponernos a las limitaciones impuestas por los prejuicios sociales.

Sin embargo, la obra también me dejó un sabor agridulce. La obesidad en la infancia y la adolescencia es, tristemente, una de las enfermedades más prevalentes en nuestras sociedades contemporáneas, pero, paradójicamente, es una patología que a menudo se aborda con una ligereza alarmante. La mayoría de los textos que tratan el tema —con la excepción de los artículos de corte estrictamente científico— lo hacen desde una perspectiva superficial y, a menudo, humorística. Esta aproximación no resulta satisfactoria para quienes no solo leen sobre el problema, sino que además lo enfrentan en carne propia. Y en este sentido, debo admitir que, a mi parecer, este libro no es una excepción.
A decir verdad, esperaba que la autora profundizara en los complejos problemas emocionales que suelen contribuir al desarrollo de esta enfermedad; específicamente, en la intrincada relación de Susana con su madre y con su entorno familiar y social. No obstante, esta arista que percibí como menos desarrollada (y aclaro, sin que esto implique una obligación para el cuentista de ser comprometido, pues la libertad creativa es fundamental) se ve equilibrada por una narración absolutamente fluida y una riqueza lingüística excepcional. Estas son razones más que suficientes no solo para leer a Mercedes Abad, sino para volver a ella una y otra vez, descubriendo nuevas capas en cada relectura.
Cada libro es un cofre de sorpresas que no podemos anticipar. En cada obra, aprendemos algo nuevo sobre la literatura, sobre la vida y, de manera más profunda, sobre nosotros mismos. Porque el verdadero valor de un libro no radica tanto en cómo fue escrito, sino en cómo es leído y, por ende, cómo nos transforma. Así que, aunque esta reseña pueda ofrecerles una perspectiva, no se queden solo con ella. Los animo fervientemente a buscar «La niña gorda», a sumergirse en sus páginas y a extraer sus propias conclusiones. Hagan su propia lectura, que estoy seguro será mucho más enriquecedora para ustedes que la mía, y disfruten de todo lo que Mercedes Abad tiene para aportarles.
Mercedes Abad: Una Voz Indispensable en la Literatura Contemporánea
Mercedes Abad es una figura polifacética en el panorama cultural español, destacándose no solo como escritora, sino también como traductora y periodista. Su trayectoria literaria despegó con fuerza en 1986, cuando obtuvo el prestigioso Premio de narrativa erótica La Sonrisa Vertical con su libro de relatos «Ligeros libertinajes sabáticos». Desde entonces, su pluma ha dado vida a una notable colección de obras, consolidándola como una autora de referencia en el género del relato corto, pero también incursionando con éxito en la novela y el ensayo.

Entre sus publicaciones de relatos, además de la ya mencionada, se encuentran «Felicidades conyugales», «Soplando al viento», «Amigos y fantasmas» (galardonado con el premio Mario Vargas Llosa) y «Media docena de robos y un par de mentiras», culminando en la aclamada «La niña gorda». Su incursión en la novela incluye títulos como «Sangre» (2000) y «El vecino de abajo» (2007). Además, ha explorado el ensayo con un tono juguetón y humorístico en «Sólo dime dónde lo hacemos» (1991). Sus agudas colaboraciones con el diario El País han sido compiladas en el volumen «Titúlate tú».
La versatilidad de Abad se extiende al teatro, donde ha sido autora de diversas obras y adaptaciones. Destaca su versión de «La filosofía en el tocador» para la compañía La Fura dels Baus, titulada «XXX», y su adaptación de «Las amistades peligrosas» de Christopher Hampton. Su obra ha trascendido fronteras, apareciendo en múltiples antologías y siendo traducida a varios idiomas, lo que subraya su relevancia internacional. Actualmente, Mercedes Abad comparte su vasto conocimiento y experiencia impartiendo clases de novela y cuento en la Escola d’Escriptura del Ateneu Barcelonès, formando a las nuevas generaciones de escritores.
A continuación, una breve tabla con algunas de sus obras más destacadas:
| Año | Título | Género | Reconocimientos |
|---|---|---|---|
| 1986 | Ligeros libertinajes sabáticos | Relatos | Premio La Sonrisa Vertical |
| 1991 | Sólo dime dónde lo hacemos | Ensayo humorístico | |
| 2000 | Sangre | Novela | |
| 2004 | Amigos y fantasmas | Relatos | Premio Mario Vargas Llosa |
| 2007 | El vecino de abajo | Novela | |
| 2014 | La niña gorda | Relatos / Novela |
Preguntas Frecuentes sobre "La Niña Gorda" y Temas Relacionados
¿Dónde puedo comprar «La niña gorda» de Mercedes Abad?
«La niña gorda» de Mercedes Abad, al ser una obra publicada por Páginas de Espuma, una editorial reconocida, se puede adquirir fácilmente en diversas plataformas y puntos de venta. Habitualmente está disponible en librerías físicas, tanto grandes cadenas como librerías independientes que cuenten con un fondo amplio de literatura contemporánea española. Asimismo, es muy accesible a través de librerías online, como las principales distribuidoras de libros por internet, donde se puede encontrar tanto en formato físico (tapa blanda o dura, según la edición) como en formato digital (eBook) para leer en dispositivos electrónicos. También es posible que la encuentres en bibliotecas públicas, lo que te permitiría acceder a la obra sin costo y explorarla antes de decidirte a adquirirla.
¿Qué implicaciones tiene la frase "Estoy gorda" para una niña, y cómo aborda la obra este tema?
La frase "Estoy gorda" pronunciada por una niña, especialmente a los 10 años, como se menciona en el contexto original, es un indicativo de una profunda preocupación por la imagen corporal que, lamentablemente, es cada vez más común en edades tempranas. La obra «La niña gorda» aborda este tema desde la perspectiva de Susana Mur, quien, desde su infancia, es confrontada con la idea de su peso y la necesidad de una dieta. Si bien el libro no profundiza exhaustivamente en los problemas emocionales derivados de la obesidad infantil o en la relación específica entre una madre y una hija en este contexto, sí plantea el inicio de una vida marcada por la presión social y familiar en torno al cuerpo. La preocupación de la madre por la percepción que su hija tiene de sí misma, y el deseo de no validar la idea de que "estar gordo está mal", es un reflejo de la complejidad de este asunto en la sociedad actual.

Es fundamental que los niños crezcan con una relación saludable con la comida y con su cuerpo, enfocándose en la salud y el bienestar general, en lugar de en los cánones de belleza o el peso ideal. El hecho de que la niña se compare con una amiga "como un palillo" y se vea a sí misma como "gordita" a pesar de no estarlo, subraya la influencia de los pares y los estándares externos. La obra de Abad, a través de la experiencia de Susana, nos invita a reflexionar sobre cómo estas presiones tempranas pueden moldear la identidad y la autoestima, y cómo la falta de libertad y control sobre el propio cuerpo y las decisiones puede generar una profunda infelicidad. El mensaje subyacente es la importancia de la autoaceptación y la lucha contra los prejuicios que la sociedad impone.
¿Quién es el autor de la obra de teatro «Gordas»?
La exitosa obra de teatro «Gordas», que ha conquistado los Teatros Luchana de Madrid, fue escrita y dirigida por Carlos Mesa. Esta divertida comedia se ha destacado por abordar con inteligencia y humor temas tan diversos como la fama, la religión, el amor, la amistad y, de manera central, el físico de las personas. Protagonizada por las maravillosas actrices Mara Jiménez y Teresa López, la obra se presenta como una oda a la ruptura de moldes y estereotipos. El eslogan del espectáculo, "dos gordas que hacen de gordas, pero que podrían ser todo lo que quisieran", encapsula perfectamente su mensaje de empoderamiento y autoafirmación.
«Gordas» es una pieza teatral que desafía los cánones de belleza estrictos y absurdos impuestos por la sociedad, luchando por encontrar un espacio de visibilidad y aceptación para los cuerpos diversos. Con un humor sutil y muy bien logrado, la obra es apta para todos los públicos y ha sido elogiada por su dinamismo y por la capacidad de muchas personas de verse reflejadas en sus personajes y situaciones. Es una historia con mucho corazón, escrita e interpretada con el máximo respeto y las mejores intenciones, lo que explica su prolongado éxito en la cartelera madrileña.
¿Qué significado tiene la palabra "gorda" en diferentes contextos literarios y coloquiales?
La palabra "gorda" es fascinante por su polisemia y las diversas connotaciones que adquiere según el contexto, tanto en el lenguaje coloquial como en la literatura. Más allá de su significado literal de gran tamaño o volumen, "gorda" se utiliza para expresar una variedad de ideas, algunas de ellas con carga positiva, otras negativas, y muchas con un carácter idiomático:
- Tamaño o volumen físico: Se utiliza para describir el tamaño de seres vivos u objetos, como en "la de Jean, y la encontró bastante gorda para ser comida" o "tripe gorda". También en descripciones como "Chica, pero gorda" refiriéndose a un novillo.
- Vulgaridad o indecencia: Como en "Soltó la indecencia gorda", donde adquiere un matiz peyorativo, refiriéndose a algo grosero o inoportuno.
- Desprecio o burla: En contextos de acoso o discriminación, la palabra puede ser usada como un insulto, como en "Se la han llevao por gorda a la Jefatura" o "Una gorda murmuraba a otra del mismo peso", reflejando la estigmatización social.
- Figurativo – Hacer la vista gorda: Una expresión idiomática muy común que significa ignorar intencionadamente algo indebido o ilegal, como en "jacer la vista gorda". Implica una complicidad pasiva o una tolerancia deliberada.
- Figurativo – Armarse la gorda: Esta expresión denota que se ha generado un gran problema, un altercado o un escándalo considerable, como en "Allí se arma la gorda".
- Descriptivo de cualidades negativas: Puede combinarse con otros adjetivos para enfatizar características negativas, como en "gorda y estúpida turista americana".
- Geográfico: En el contexto de Honduras, "Isla Gorda" se refiere a un topónimo específico.
En el ámbito literario, el uso de "gorda" a menudo busca evocar no solo una característica física, sino también una condición social, emocional o incluso un juicio moral. Dependiendo de la intención del autor, puede ser un descriptor neutro, un insulto, un símbolo de opresión o incluso un elemento clave en la construcción de personajes que desafían las normas. La riqueza de su significado radica en su capacidad para ir más allá de lo literal, impregnándose de los valores y prejuicios de la sociedad que la utiliza.

¿Qué es "el cuento de la gorda"? ¿Se refiere a "La niña gorda" de Mercedes Abad?
Es importante aclarar que "el cuento de la gorda" al que se hace referencia en la pregunta no es sinónimo de la novela «La niña gorda» de Mercedes Abad. La información proporcionada sobre "el cuento de la gorda" detalla un relato específico titulado "El hijo de la lavandera", que forma parte de una colección de cuentos de la célebre escritora Ana María Matute. Esta distinción es crucial para evitar confusiones entre obras y autores.
"El hijo de la lavandera" de Ana María Matute es un cuento conmovedor que aborda la crueldad infantil y la vulnerabilidad. Narra la historia de un niño raquítico que ayuda a su madre, apodada "la gorda", llevando el balde de la ropa al lavadero. En un trágico suceso, el niño es apedreado, posiblemente hasta la muerte, por otros niños crueles. Este relato es un ejemplo claro del tema del acoso y la marginalización que Matute exploró con maestría en su obra, a menudo centrándose en la infancia y sus oscuridades. La madre, "la gorda", en este contexto, es una figura de amor y cuidado, contrastando con la crueldad del entorno social y la pobreza. Mientras que «La niña gorda» de Mercedes Abad es una novela contemporánea que explora la experiencia personal de una niña con sobrepeso y su transición a la madurez, "El hijo de la lavandera" de Matute es un cuento más antiguo, con un enfoque diferente en la crítica social y la inocencia perdida.
La confusión entre ambos títulos es comprensible dada la similitud en la temática del peso, pero es esencial reconocer que pertenecen a dos autoras distintas y exploran la cuestión desde perspectivas y estilos literarios diferentes.
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