¿Quién aprobó generosamente fervor de Buenos Aires?

Fervor de Buenos Aires: El Origen de un Genio Literario

17/08/2022

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Jorge Luis Borges, uno de los escritores más influyentes del siglo XX, inició su vasta y compleja obra literaria con la publicación de “Fervor de Buenos Aires” en 1923. Este poemario, una joya fundacional en su bibliografía, no solo marcó su debut, sino que también prefiguró gran parte de los temas, obsesiones y estilos que lo acompañarían a lo largo de su brillante carrera. Años después, en 1969, Borges revisitó esta obra para un prólogo que nos ofrece una ventana única a su proceso creativo y a la evolución de su pensamiento, revelando una madurez que, paradójicamente, lo confirmaba como el mismo joven de entonces.

¿Quién aprobó generosamente fervor de Buenos Aires?
Para mí, Fervor de Buenos Aires prefigura todo lo que haría después. Por lo que dejaba entrever, por lo que prometía de algún modo, lo aprobaron generosamente Enrique Díez-Canedo y Alfonso Reyes. Como los de 1969, los jóvenes de 1923 eran tímidos.
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La Aprobación y el Legado Inicial

El propio Borges, en el prólogo de 1969, nos revela un dato crucial sobre la recepción inicial de "Fervor de Buenos Aires": fue generosamente aprobado por dos figuras destacadas del panorama literario hispanoamericano, Enrique Díez-Canedo y Alfonso Reyes. Esta validación temprana por parte de críticos y escritores de renombre no solo impulsó al joven Borges, sino que también confirmó el potencial de una voz poética que, aunque incipiente, ya prometía una singularidad inconfundible. La obra, tal como la concibió en 1923, no fue reescrita en su esencia para la edición posterior; Borges se limitó a "mitigar sus excesos barrocos, limar asperezas, tachar sensiblerías y vaguedades", un proceso que, según él, le permitió reconocerse en el muchacho que la había escrito. Esta continuidad en su ser, a pesar del paso del tiempo, es un testimonio de la autenticidad y la coherencia de su visión artística desde sus primeros pasos.

Un Viaje por el Buenos Aires de Borges

"Fervor de Buenos Aires" es, ante todo, una declaración de amor y una inmersión profunda en la topografía y el alma de la ciudad natal de Borges. A través de sus versos, el autor nos invita a recorrer calles, patios y plazas que se transforman en escenarios de introspección y memoria. Las calles de Buenos Aires, especialmente "las desganadas del barrio", se convierten en su "entraña", elementos vitales que lo definen. No son las bulliciosas avenidas, sino los rincones tranquilos, casi invisibles, los que capturan su atención y su afecto, poblándose de "millares de almas singulares".

Espacios de Reflexión y Nostalgia

  • La Recoleta: Este poema es una meditación sobre la mortalidad y la vida. Entre las "lentas filas de panteones", cuya "retórica de sombra y de mármol" promete la "dignidad de haber muerto", Borges encuentra una paradoja: "sólo la vida existe". El espacio y el tiempo son instrumentos del alma, y su fin los anula, disolviendo el "simulacro de los espejos". Es un lugar donde la idea de la propia ceniza se vuelve real y tangible.
  • El Sur y Un Patio: Ambos poemas evocan la intimidad de los espacios domésticos. En "El Sur", la mirada a las "antiguas estrellas" desde un patio, el olor del jazmín y la madreselva, el silencio del pájaro dormido, son "cosas, acaso, son el poema". El patio, en el poema homónimo, es un "cielo encauzado", un "declive por el cual se derrama el cielo en la casa", un lugar donde la eternidad espera en la encrucijada de las estrellas. Son espacios de serenidad y conexión con lo trascendente.
  • La Plaza San Martín: Dedicado a Macedonio Fernández, este poema captura la quietud de la tarde en la plaza. La "absolución de los árboles" y la "gloria de las luces equidistantes" crean un ambiente de sosiego. La plaza se abre "como la muerte, como el sueño", sugiriendo una profunda igualdad de almas ante la inmensidad.
  • El Arrabal y La Vuelta: El arrabal es un reflejo del "tedio" y la esencia de su identidad. Borges declara que Buenos Aires es su "porvenir, mi presente", y que los años vividos en Europa fueron "ilusorios". En "La Vuelta", el regreso a la casa de la infancia revela que, a pesar de tocar los árboles y repetir caminos, el ámbito aún le es ajeno, una búsqueda de reconocimiento de un hábito perdido.

Las Profundidades Filosóficas y la Identidad

Más allá de la descripción de Buenos Aires, el poemario se adentra en reflexiones metafísicas y existenciales, elementos que se convertirían en sellos distintivos de la obra borgiana. La concepción del tiempo, la identidad, la memoria y la muerte son exploradas con una lucidez asombrosa para un autor tan joven.

El Tiempo y la Realidad

Poemas como "El Truco" y "Amanecer" son ejemplos claros de esta inclinación filosófica. En "El Truco", el juego de cartas "desplaza a la vida", creando un "extraño país" donde "cuarenta naipes han desplazado a la vida". La nota de Borges sobre este poema es reveladora: aquí asoma por primera vez una idea que lo inquietaría siempre, la de que el tiempo está hecho de instantes individuales, un error que ya habían denunciado Parménides y Zenón de Elea. Esta reflexión sobre la fragmentación del tiempo y la naturaleza de la realidad se profundiza en "Amanecer", donde Borges revive la "tremenda conjetura" de Schopenhauer y Berkeley, que declara que el mundo "es una actividad de la mente, un sueño de las almas, sin base ni propósito ni volumen". La fragilidad de la realidad se hace patente en el instante del alba, cuando pocos "sueñan el mundo" y la obra de Dios podría desvanecerse.

La Memoria y el Olvido

La memoria y el olvido son temas recurrentes. En "Sala Vacía", los daguerrotipos "mienten su falsa cercanía de tiempo detenido en un espejo", y las voces de los antepasados se apagan ante la luz del presente. "Remordimiento por cualquier muerte" aborda la ausencia y la aniquilación del ser en la muerte, donde el fallecido es "la muerte" misma, despojado de todo. Sin embargo, la inmortalidad se plantea de otra forma en "Inscripción en cualquier sepulcro", donde se postula que la duración del alma está asegurada en "vidas ajenas", en la réplica de quienes no alcanzaron el propio tiempo, y en la continuidad de la especie.

La Polémica y la Historia: El Caso Rosas

Uno de los poemas más intrigantes y con una nota aclaratoria significativa es "Rosas". En él, Borges reflexiona sobre la figura del caudillo Juan Manuel de Rosas, cuya imagen "abarrotó el instante" y fue "desolación de las casas" e "idolátrico amor en el gauchaje". La nota al poema es fundamental para comprender la postura de Borges: revela que, al escribirlo, ignoraba que un abuelo de sus abuelos era antepasado de Rosas, un hecho que él considera "nada singular" dada la escasez de población de la época. Más importante aún, Borges critica el "revisionismo" histórico que busca justificar a déspotas, declarando su firme postura de "salvaje unitario", una clara adhesión a la facción política opuesta a Rosas en la historia argentina.

Este poema y su nota no solo muestran la honestidad intelectual de Borges, sino también su temprana preocupación por la verdad histórica y su rechazo a las manipulaciones ideológicas, incluso cuando estas podrían ligarlo a figuras controvertidas de su propio árbol genealógico. Es un ejemplo de cómo "Fervor de Buenos Aires" no es solo un poemario lírico, sino también un espacio para el ensayo y la reflexión crítica.

La Evolución de un Alma Literaria: 1923 vs. 1969

El prólogo de 1969, escrito 46 años después de la publicación original, ofrece una valiosa perspectiva sobre la evolución y la permanencia del autor. Borges afirma: "Somos el mismo; los dos descreemos del fracaso y del éxito, de las escuelas literarias y de sus dogmas; los dos somos de Schopenhauer, de Stevenson y de Whitman". Esta declaración subraya la constancia de sus convicciones filosóficas y literarias, a pesar de los cambios superficiales.

Sin embargo, también reconoce una transformación en sus intereses y sensibilidades. Mientras el joven Borges "buscaba atardeceres, los arrabales y la desdicha", el Borges maduro busca "las mañanas, el centro y la serenidad". Esta dualidad se puede visualizar en la siguiente tabla:

AspectoBorges Joven (1923)Borges Maduro (1969)
Enfoque TemáticoAtardeceres, arrabales, desdichaMañanas, el centro, serenidad
EstiloExcesos barrocos, asperezas, sensiblerías, vaguedades (según él mismo)Mitigación de excesos, limado de asperezas, tachado de sensiblerías y vaguedades
Identidad"Aquel muchacho que en 1923 lo escribió""El señor que ahora se resigna o corrige" (esencialmente el mismo)
Influencias (constantes)Schopenhauer, Stevenson, Whitman

Esta tabla no solo compara sus intereses, sino que también resalta la autocrítica y la evolución estilística de Borges, siempre manteniendo una coherencia esencial en su ser literario.

Preguntas Frecuentes sobre "Fervor de Buenos Aires"

¿Quiénes fueron Enrique Díez-Canedo y Alfonso Reyes y por qué su aprobación fue importante?

Enrique Díez-Canedo (1879-1952) fue un poeta, crítico y traductor español, figura clave del modernismo y la Generación del 98. Alfonso Reyes (1889-1959) fue un escritor, filósofo y diplomático mexicano, una de las mentes más brillantes de su época y un pilar de la literatura hispanoamericana. Su aprobación fue crucial porque ambos eran intelectuales de gran prestigio y autoridad en el mundo de las letras hispánicas. El reconocimiento de figuras de tal calibre otorgaba una legitimidad inmediata a la obra de un joven autor y lo situaba en un contexto literario más amplio y respetado.

¿Qué significa que "Fervor de Buenos Aires prefigura todo lo que haría después"?

Esta afirmación de Borges significa que los temas, estilos, obsesiones y preocupaciones filosóficas que se encuentran en este primer poemario son los cimientos de toda su obra posterior. Desde la exploración de la identidad, el tiempo y la infinitud, hasta la relación con la historia, la memoria y el sueño, pasando por la particular forma de ver la realidad y la ficción, todos estos elementos ya están presentes, aunque en estado embrionario, en "Fervor de Buenos Aires". Es la semilla de la que brotará el vasto y laberíntico universo borgiano.

¿Cuáles eran los "excesos barrocos" o "sensiblerías" que Borges mitigó en su obra?

Aunque Borges no reescribió el libro, sí menciona que "mitigó sus excesos barrocos, limó asperezas, tachó sensiblerías y vaguedades". Esto se refiere a una depuración estilística. En su juventud, es común que los escritores experimenten con un lenguaje más ornamentado, quizá con metáforas recargadas o expresiones sentimentales. La madurez de Borges le permitió identificar y eliminar aquello que consideraba superfluo o excesivamente emotivo, buscando una mayor precisión, contención y universalidad en sus versos, características que definieron su estilo posterior.

¿Por qué Borges se considera un "salvaje unitario" en la nota sobre el poema "Rosas"?

En la historia argentina, "unitarios" y "federales" fueron las dos grandes facciones políticas del siglo XIX. Los unitarios abogaban por un gobierno centralizado y liberal, mientras que los federales, liderados por figuras como Juan Manuel de Rosas, defendían la autonomía de las provincias y un modelo más conservador. Al declararse "salvaje unitario", Borges reafirma su postura ideológica y su rechazo al autoritarismo y la tiranía representados por Rosas, al mismo tiempo que critica el "revisionismo" histórico que busca justificar a déspotas. El término "salvaje" es una auto-ironía, ya que era un epíteto despectivo usado por los federales contra los unitarios.

¿Qué papel juega Buenos Aires en el poemario?

Buenos Aires no es solo un telón de fondo, sino un personaje central y una extensión del propio Borges. La ciudad es su "entraña", un espacio de memoria, identidad y constante descubrimiento. A través de sus calles, patios y arrabales, Borges explora su relación con el pasado, su presente y su futuro, convirtiendo la topografía urbana en un paisaje emocional y metafísico. Es la ciudad que lo define, que lo contiene y que, a través de sus poemas, se vuelve universal.

"Fervor de Buenos Aires" es mucho más que un debut; es una declaración de intenciones, un mapa inicial de las obsesiones de un genio. A través de sus versos, Borges no solo nos ofrece un retrato íntimo de su ciudad, sino también un atisbo de la profunda reflexión filosófica y la maestría estilística que lo convertirían en una leyenda de la literatura universal. Es una obra que invita a la relectura, a la contemplación de sus capas de significado y a la comprensión de los cimientos sobre los que se edificó una de las mentes más brillantes de la literatura moderna.

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