04/05/2025
Cuando nos preguntamos por el cuento de un viejo con un árbol, la mente de muchos aficionados a la literatura y al fútbol se dirige inmediatamente a una joya del humor y la reflexión: "Viejo con árbol" de Roberto Fontanarrosa. Sin embargo, en el vasto universo literario, existen otras obras con títulos similares que pueden generar confusión, como "El Árbol" de María Luisa Bombal. Este artículo no solo desentrañará la narrativa de Fontanarrosa, sino que también explorará el fascinante debate sobre si el fútbol puede considerarse una forma de arte, analizando la icónica jugada de Maradona y otros momentos que han trascendido lo puramente deportivo para rozar la categoría de lo sublime, todo mientras aclaramos las diferencias entre estas notables piezas literarias.

- "Viejo con Árbol": La Ingeniosa Mirada de Fontanarrosa al Fútbol y el Arte
- ¿Es el Fútbol un Arte? El Debate Estético y la Genialidad de Maradona
- Despejando Confusiones: "El Árbol" de María Luisa Bombal y Otros Cuentos
- Preguntas Frecuentes sobre el Arte, el Fútbol y la Literatura
- ¿Cómo se llama el cuento de un viejo con un árbol de Fontanarrosa?
- ¿De qué trata "Viejo con árbol" de Fontanarrosa?
- ¿Es el fútbol un arte?
- ¿Cuál es la diferencia entre "Viejo con árbol" y "El Árbol"?
- ¿Quiénes son los actores del cortometraje de "Viejo con árbol"?
- ¿Qué otros premios recibió la autora de "Los cuentos de la casa del árbol"?
"Viejo con Árbol": La Ingeniosa Mirada de Fontanarrosa al Fútbol y el Arte
Roberto Fontanarrosa, el célebre escritor y caricaturista argentino, oriundo de Rosario y un hincha acérrimo de Rosario Central, nos regaló con "Viejo con árbol" una de sus más profundas y divertidas reflexiones sobre la esencia del fútbol. Este cuento forma parte de su vasta obra, caracterizada por su agudeza, su humor costumbrista y su inconfundible amor por el deporte más popular del mundo.
La historia nos presenta a un personaje entrañable: un viejo, de unos setenta años, pulcro y silencioso, que se convierte en el único "hincha legítimo" de un equipo de potrero. Se ubica invariablemente bajo un árbol "bastante miserable" al costado de la cancha, escuchando música clásica en su radio portátil. Su presencia constante y enigmática capta la atención de los jugadores, especialmente de "el Soda", quien, agotado por el calor del partido, se recuesta cerca del viejo.
Lo que sigue es un diálogo memorable que constituye el corazón del cuento. El viejo, con una seriedad casi académica, comienza a desglosar cómo el fútbol, en sus movimientos y plasticidad, está "muy emparentado con el arte". Sus descripciones son una proeza literaria: la figura del arquero De León se convierte en una escultura viviente, con "la continuidad de la nariz con la frente, la expansión pectoral, la curvatura de los muslos". Las camisetas de los equipos, con sus colores y las manchas de sudor y barro, son una "pintura" digna de un Bacon. La carrera entre un delantero y un defensor, con sus saltos y giros, es pura "danza". Los sonidos de la cancha –el golpe del balón, el chasquido de los botines, el fuelle de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí– se transforman en una compleja "música". Incluso la exagerada caída de un delantero buscando un penal es vista como una pieza de "teatro".
Durante estas descripciones, el lector y el Soda son arrastrados por la erudición y la pasión del viejo, casi convencidos de la tesis. Sin embargo, el giro final es lo que eleva el cuento a su estatus de clásico. Cuando el árbitro cobra un penal polémico, la compostura del viejo se desmorona. De repente, su radio de música clásica es olvidada, y de su boca brota un torrente de insultos y reclamos típicos de cualquier aficionado exasperado: "¿Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió?". Ante la atónita mirada del Soda, quien le pregunta "¿Y eso?", el viejo, recomponiéndose con dificultad, responde: "Y eso... Eso es el fútbol".
Este desenlace magistral resume la complejidad del fútbol: una actividad que puede alcanzar momentos de belleza sublime y plasticidad artística, pero que en su esencia más pura y visceral, sigue siendo un juego cargado de emociones irracionales, pasión desmedida y, a veces, una buena dosis de furia. Fontanarrosa no solo nos hace reír, sino que nos invita a reflexionar sobre la dualidad de un deporte que es al mismo tiempo un espectáculo estético y una explosión de sentimientos primarios.

El cuento fue tan popular que inspiró un cortometraje. Los actores Luis Brandoni, en el papel del viejo, y Claudio Gallardou, interpretando al futbolista, lograron capturar la esencia de esta interacción inolvidable, llevando la genialidad de Fontanarrosa a la pantalla.
¿Es el Fútbol un Arte? El Debate Estético y la Genialidad de Maradona
La pregunta sobre si el fútbol es arte ha sido un tema recurrente en tertulias y debates, y el cuento de Fontanarrosa lo aborda con maestría. La discusión no es trivial, especialmente cuando se recuerdan momentos como el segundo gol de Diego Maradona a Inglaterra en el Mundial de 1986. Esa jugada, que inició en su propio campo y dejó a un reguero de rivales desahuciados por el talento de un superdotado, es citada a menudo como una obra de arte en sí misma. Hubo plasticidad, una estética en los movimientos, creatividad a más no poder y un sello estilístico personal. Fue belleza en la maniobra, un momento de inspiración divina que muchos equiparan a la estampa de lo que, al menos en Occidente, se ha conocido como arte.
Pero, ¿qué es el arte? La estética, una disciplina filosófica, se encarga de dilucidar la belleza. Sin embargo, el concepto de belleza ha evolucionado, llegando incluso a incluir la fealdad. Carl André, en el Diccionario Arte Actual de Leonel Estrada, propone una definición aparentemente sencilla pero profunda: "arte es lo que hacen los artistas". Esta respuesta, aunque parezca obvia, esconde una gran complejidad, como señala el crítico J. Romero Brest, quien advierte que la palabra "arte" a menudo designa cosas no hechas por artistas (como ciertas jugadas de fútbol) y que no existen reglas claras para juzgar si alguien es "verdaderamente" un artista.
La creación artística no está necesariamente conectada con la armonía y las proporciones. La concepción leonardiana del Hombre de Vitruvio, con sus medidas ideales, puede alterarse intencionadamente. Cuadros de Goya, por ejemplo, como Los fusilamientos del 3 de mayo o sus aguafuertes de brujas repulsivas, no son "bonitos" en el sentido convencional, sino una exaltación de lo siniestro y oscuro, y sin embargo, nadie duda que son obras de arte. Marcel Duchamp, con su polémico urinario titulado La fuente (1917), llevó esta idea al extremo, sugiriendo que cualquier objeto puede ser una obra de arte si el artista lo sitúa en el contexto adecuado y lo declara como tal. El poeta Charles Baudelaire también transformó la visión del arte, otorgando categoría de belleza a elementos antes considerados feos o repugnantes, demostrando que la belleza puede hallarse en lo inesperado.
El fútbol, en este contexto, presenta momentos de creatividad, estética y una belleza efímera. Las gambetas de Ronaldinho, los pases de César Cueto, la elegancia de Sócrates, los quites de Beckenbauer o las maniobras de Cruyff son pinceladas de genialidad que evocan una dimensión artística. El Brasil del 70, con Pelé a la cabeza, es un ejemplo de cómo un equipo puede alcanzar una conjunción de elementos que solo en el arte logran dimensiones imaginativas, bellas y sensoriales, de un goce inaudito. La famosa "tapada del siglo" de Gordon Banks a Pelé en ese mismo mundial, o el amague sin tocar la pelota de Pelé a Mazurkiewicz, son ejemplos de "arte efímero", creaciones de prodigio que solo duran instantes pero que quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva.
A pesar de todo esto, y como el viejo de Fontanarrosa finalmente concluye, el fútbol es, en última instancia, un juego. Un juego hermoso, sí, cargado de emoción y momentos de brillantez, pero un juego al fin y al cabo. Como dijo Dante Panzeri, "el fútbol es la dinámica de lo impensado". Contiene ingredientes artísticos, pero no es arte en su totalidad. Es una actividad que, si bien se ha tornado "científica" en su planteamiento moderno, aún reserva espacio para la fantasía y la genialidad individual, elementos que lo acercan al arte sin cruzar del todo la línea.

Despejando Confusiones: "El Árbol" de María Luisa Bombal y Otros Cuentos
Es fundamental aclarar que, aunque el título de la consulta pueda sugerir una única obra, "Viejo con árbol" de Fontanarrosa no debe confundirse con "El Árbol" de María Luisa Bombal. Ambas son obras significativas en la literatura, pero de autores, estilos y temáticas completamente diferentes.
"El Árbol" de María Luisa Bombal es un cuento de la destacada escritora chilena, conocida por su prosa poética y su exploración del mundo interior femenino. Esta obra, a diferencia del enfoque humorístico y deportivo de Fontanarrosa, es una profunda inmersión psicológica. La historia sigue a Brígida, una joven que, durante un concierto de música clásica, se sumerge en una serie de recuerdos de su vida: su infancia, su matrimonio con Luis y la crisis que los llevó a la separación. La música actúa como un detonante, desvelando capas de su subconsciente.
Bombal utiliza un narrador omnisciente que penetra en los pensamientos y emociones de Brígida, revelando su carácter "juguetón y perezoso" en la infancia y su relación compleja con su padre y su esposo, Luis, un hombre mayor y taciturno. Los motivos centrales del relato son la ignorancia de Brígida, la profunda soledad que siente en su matrimonio y la incomunicación que finalmente destruye la relación. El árbol al que se refiere el título (un gomero) es una metáfora crucial: al principio, le brinda protección y refugio, pero cuando su luz se ve interrumpida, Brígida se enfrenta a una revelación dolorosa sobre su vida y sus verdaderos deseos, como la aterradora luz blanca que representa su comprensión al darse cuenta de todo lo que Luis no le había dado. Otra metáfora presente es cuando su esposo le dice que es un "collar de pájaros" por su risa.
Además de estas dos obras, el texto proporcionado también hace una breve mención a "Los cuentos de la casa del árbol", de una autora no especificada pero reconocida con el Premio Castillo de la Lectura en el año 2000 y el Barco de Vapor por su relato "El gran mago de Sirasí". Esto subraya la necesidad de ser precisos al referirse a obras literarias, ya que el uso de palabras clave similares en los títulos puede llevar a equívocos.
Preguntas Frecuentes sobre el Arte, el Fútbol y la Literatura
Para despejar cualquier duda y consolidar la información, a continuación, respondemos a algunas de las preguntas más comunes relacionadas con estos temas:
¿Cómo se llama el cuento de un viejo con un árbol de Fontanarrosa?
El cuento al que se refiere es "Viejo con árbol", escrito por el célebre autor argentino Roberto Fontanarrosa. Es una obra maestra que combina humor, reflexión y una profunda pasión por el fútbol.
¿De qué trata "Viejo con árbol" de Fontanarrosa?
Trata sobre un viejo aficionado al fútbol que, mientras observa un partido de potrero, le explica a un joven futbolista cómo el deporte tiene elementos de escultura, pintura, danza, música y teatro. Sin embargo, en el clímax del cuento, el viejo revela la verdadera esencia del fútbol a través de una reacción visceral ante una jugada polémica, demostrando que, más allá de su belleza, es un juego cargado de pasión irracional.

¿Es el fútbol un arte?
El fútbol, si bien contiene momentos de inmensa creatividad, plasticidad y belleza estética (como el gol de Maradona a Inglaterra), no se considera un arte en el sentido estricto. Posee "ingredientes artísticos" y genera "arte efímero" que dura instantes y perdura en la memoria, pero en su esencia, es un deporte, un juego con sus propias reglas y dinámicas. El cuento de Fontanarrosa explora precisamente esta dualidad.
¿Cuál es la diferencia entre "Viejo con árbol" y "El Árbol"?
"Viejo con árbol" es un cuento de Roberto Fontanarrosa que aborda el fútbol y el arte desde una perspectiva humorística y reflexiva. "El Árbol", por otro lado, es un cuento de la escritora chilena María Luisa Bombal, una obra de corte psicológico que explora la memoria, la soledad y la incomunicación de una mujer a través de sus recuerdos durante un concierto.
¿Quiénes son los actores del cortometraje de "Viejo con árbol"?
El cortometraje basado en el cuento de Fontanarrosa fue protagonizado por Luis Brandoni en el papel del viejo y Claudio Gallardou como el futbolista "el Soda".
¿Qué otros premios recibió la autora de "Los cuentos de la casa del árbol"?
La autora de "Los cuentos de la casa del árbol" (cuyo nombre no se especifica en la información proporcionada) recibió el primer lugar, serie blanca, del Premio Castillo de la Lectura en el año 2000, y el Premio Barco de Vapor por su relato "El gran mago de Sirasí". Es importante destacar que esta es una tercera obra distinta a las de Fontanarrosa y Bombal.
En definitiva, tanto el fútbol como la literatura nos ofrecen universos ricos en emociones y reflexiones. El cuento de Fontanarrosa nos invita a mirar el deporte con ojos de artista, para luego recordarnos su verdadera, apasionada y a veces irracional naturaleza. Y al mismo tiempo, es crucial reconocer la diversidad de obras literarias que, aunque compartan palabras en sus títulos, ofrecen experiencias de lectura únicas y enriquecedoras, como "El Árbol" de María Luisa Bombal, cada una con su propio encanto y propósito narrativo.
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