¿Cómo se le llama a los peronistas?

Peronismo: La Danza de las Facciones y su Supervivencia

28/07/2022

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El peronismo, ese fenómeno político tan arraigado en la historia argentina, se encuentra una vez más en un momento de profunda introspección y redefinición. Lo que a menudo se percibe como un bloque monolítico es, en realidad, un complejo entramado de facciones, intereses y lealtades que, ante la incertidumbre y el vacío de poder, comienzan a desvelar sus tensiones internas. La falta de una voz ordenadora, especialmente en tiempos de crisis, expone las fisuras y obliga a cada sector a buscar su propia estrategia de supervivencia en el vasto océano de la política.

¿Cómo se han comportado las facciones del peronismo?
Como sea, las distintas facciones del peronismo se han comportado en estos años como una manada, pero no precisamente de leones. Durante la década perdida, el liderazgo de la vicepresidenta les dio lo que querían, pero a un costo muy alto: la sumisión absoluta a su voluntad y capricho.

La Lucha Interna: Un Espectáculo de Supervivencia

El actual desconcierto que se observa en el Frente de Todos, lejos de ser una anomalía, parece ser una manifestación recurrente en la dinámica peronista cuando el liderazgo central se retira o se vuelve difuso. Sin una figura que "ordene", las facciones que la astucia electoral había logrado amalgamar en una "imposible alquimia" comienzan a "hincarse los dientes entre sí". La razón de esta fricción es la misma que los unió: la supervivencia en el poder. La sociedad, a menudo ignorada y desprotegida, asiste a un "espectáculo de lucha libre" protagonizado por quienes, a lo largo de décadas, han sabido "exprimir al Estado" y, según algunos análisis, han contribuido a hacer de Argentina un proyecto inviable.

El objetivo subyacente de esta pugna interna es, paradójicamente, que "todo siga así, de que nada cambie", garantizando que la "riqueza de esa verdadera oligarquía" política siga aumentando, inversamente proporcional a la creciente pobreza de aquellos a quienes dicen representar. Cuando el "agua empieza a llegar a los camarotes vip", la urgencia por "huir" se hace evidente, aunque el "hacia dónde ni detrás de quién" no esté del todo claro. El peronismo, con su reconocida capacidad de adaptación, tiende a "huir hacia el futuro", buscando siempre un nuevo líder y un "nuevo relato" que permita a los "conocidos de siempre" desvincularse del "presente en ruinas" que dejan a su paso.

La Metáfora de la Manada: Sumisión y Autoinmolación

Luis Alberto Romero ha comparado el momento en que el peronismo cambia de líder con la "carga dramática de los documentales de la National Geographic en los que una manada de leones consagra nuevo jefe". Sin embargo, la historia reciente del peronismo, especialmente durante la "década perdida" bajo el liderazgo de Cristina Kirchner, ha mostrado un comportamiento más cercano a la "mansedumbre vacuna" que a la ferocidad de los leones. Curtidos sindicalistas, "incombustibles barones del conurbano" y "recios caudillos de provincias feudales" bajaron la cabeza en "sumisión absoluta" a la voluntad de la vicepresidenta, "tragándose el orgullo por un bien superior: seguir atados al poder".

Esta dinámica no solo implicó un "menoscabo en su imagen de partido viril", sino también un "daño simbólico" y una "lenta autoinmolación". Durante casi veinte años, el peronismo se encolumnó detrás de los Kirchner, avalando con "aplausos serviles la deriva autocrática" y el ataque a instituciones como la Justicia y los medios. Este "aval incondicional" contribuyó a la "degradación material y moral del país", vaciando las arcas mientras se buscaba "quedarse con todo y para siempre". En retrospectiva, algunos sugieren que el peronismo vio en el kirchnerismo una "versión extrema de sus apetitos más o menos ocultos", sin imaginar que el "desvarío acabaría en un país quebrado y un gobierno sonámbulo de personalidad múltiple".

¿Qué Viene Después? La Crisis de Identidad y la Invención del Peronismo

La pregunta sobre "qué viene después" resuena con fuerza. Menemismo, duhaldismo, kirchnerismo... siempre ha habido una reinvención. Hoy, las "fichas están en el aire"; el gobierno parece "vacante", y las "golondrinas ya están orientándose para salir en busca del próximo verano". La "temible maquinaria electoral que es el peronismo" se encuentra "perdida en el limbo de la duda", volando en círculo "como las aves de presa" en busca de una guía.

En este contexto, se observa una "crisis de identidad" simulada. "Hoy los herederos de Perón, resilientes, simulan una crisis de identidad que no es tal y vuelven a invocar su fidelidad a las fuentes". Esta estrategia, reminiscentes de la frase "Yo nunca fui kirchnerista, siempre fui peronista" pronunciada por Carlos Kunkel en 2013, busca desmarcarse del presente en ruinas sin "sacar los dos pies del plato". Se trata de un "gastado truco" que, hasta ahora, ha logrado esconder que detrás de las diferentes "versiones" (menemismo, duhaldismo, kirchnerismo) han estado "los mismos peronistas de siempre, solo que más arrugados a medida que pasan las décadas. Un elenco inamovible".

Eduardo Menem, senador durante 22 años y figura clave en la política argentina, es un ejemplo de esta tensión identitaria. Perteneciente al Partido Justicialista (PJ), afirma no sentirse representado por las actuales autoridades, a quienes califica de "kirchneristas". Critica la "confrontación permanente" instalada en la política argentina desde 2003 y considera que "el kirchnerismo ha colonizado al peronismo". Según él, "hablan del peronismo cuando necesitan usar el sello, pero, si no, hablan de Frente de Todos, antes Frente para la Victoria, hablaban de Unidad Ciudadana... Pero no nombraban al peronismo. Cuando lo necesitan, sí. Creo que han desvirtuado los principios fundamentales del peronismo".

El Término "Gorila": Una Evolución Semántica

El lenguaje político argentino, y en particular el peronista, está plagado de términos con una rica historia y evolución. Uno de los más emblemáticos es "gorila". Originalmente, este término era utilizado por los peronistas para descalificar a sus opositores, especialmente a aquellos que se oponían al regreso de Perón o a su gobierno con una actitud que ellos consideraban reaccionaria y antidemocrática, a menudo asociada con sectores conservadores o militares. Sin embargo, con el tiempo, el uso de "gorila" trascendió estas fronteras. El término "fue aplicándose también entre los propios peronistas", quienes comenzaron a "tildarse de “gorilas” entre sí", reflejando las profundas divisiones internas y purgas ideológicas. Incluso, "el término se introdujo en otros partidos, llamándose “gorila” a quien simplemente pensare distinto". Esto demuestra cómo una etiqueta originalmente cargada de antagonismo político puede mutar hasta convertirse en un mero sinónimo de disidencia o desacuerdo, vaciándose de su significado original pero manteniendo su carga peyorativa.

Los "Peronistas de Siempre": Custodios de la Mística

Dentro de este complejo mosaico de facciones, existe una categoría particular: los "peronistas de siempre". Este grupo estaba "constituido principalmente por criollos". Su distintivo principal era que "seguían prolongando la mística personal del ‘hombre’", es decir, de Juan Domingo Perón, manteniendo viva la conexión emocional y casi religiosa con la figura del líder fundacional. Esto contrasta con "otros peronistas" que, a lo largo del tiempo, "continuaban en una orientación ideológica o pragmática del movimiento". Los "peronistas de siempre" representaban la lealtad incondicional, la memoria viva de los orígenes y la resistencia a las adaptaciones o desvíos que el movimiento pudiera tomar en su afán de perdurar.

Juan Domingo Perón: Influencias y Formación

Para comprender la naturaleza del peronismo y la adaptabilidad de sus facciones, es fundamental revisar la formación de su fundador, Juan Domingo Perón. Egresado del Colegio Militar en 1913, su carrera profesional se desarrolló en un contexto de efervescencia política y militar en Argentina. Perón, un oficial con "nervio, actividad, eterno buen humor", y una "temprana vocación por la historia argentina" y fuertes "sentimientos antibritánicos" (llegando a decir que "después de brasil, a nadie ni a nada tengo tanta repulsión"), mostró desde joven una inclinación por el análisis de la política nacional e internacional.

Su participación en el golpe de Estado de 1930, aunque inicialmente lo consideró improvisado, le enseñó "la lección acerca de cómo, con quiénes y bajo qué condiciones puede organizarse una acción revolucionaria". Se acercó al sector liberal de la conspiración, que buscaba el retorno al sistema constitucional. Perón, ya en esa época, demostraba un pensamiento estratégico, involucrándose en la "propaganda política activa" y reconociendo el "valor electoral de tener a la iglesia a favor, la potencialidad política de la mujer y el concepto dualista respecto al profesionalismo militar, que implica por un lado subordinación, pero que no excluye simultáneamente la toma de posición frente a los acontecimientos políticos".

Un punto crucial en su formación fue su misión de estudio en Italia en 1939, poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Allí, Perón "simpatizó con el fascismo", describiéndolo como "un gran movimiento espiritual contemporáneo, lógica reacción contra un siglo de materialismo ‘comunizante’". Quedó "deslumbrado" por Italia, destacando el "orden, disciplina, patriotismo y se trabaja mucho". Admiraba a Mussolini, creyendo que "este gran hombre... sabe lo que quiere y conoce bien el camino para llegar a ese objetivo". Observó la relación entre capital, trabajo y la "clase nueva (el fascismo) que gobierna y administra", un equilibrio que le pareció ideal para "equilibrar las relaciones entre capital y trabajo".

Desde Italia, Perón analizó el inminente conflicto global, apostando por la victoria alemana en el continente y creyendo que, si bien los "grandes valores materiales están del lado de los aliados, los grandes valores morales están del lado de los alemanes". Estas observaciones y simpatías, aunque la historia posterior revelaría la "tragedia que se escondía tras los discursos patrióticos" del nazismo, "influyeron en forma decisiva en su visión del mundo y en su propio concepto del papel que quería desempeñar en el futuro argentino, cuya grandeza descontaba". Su estancia en Europa consolidó una visión que combinaba disciplina militar, análisis social y una concepción del liderazgo fuerte y organizado, elementos que luego permearían su propio movimiento.

Especialistas y Análisis Históricos

Para comprender la complejidad del peronismo, la academia y la historiografía han aportado valiosas perspectivas. Autores como María Sáenz Quesada, en su obra "1943", recrean uno de los años más decisivos de la historia contemporánea argentina, marcando "el fin de “la Argentina liberal” y el inicio de una etapa signada por el peronismo". Su trabajo, considerado una "precuela de El 45, de Félix Luna", repasa los entretelones del golpe de 1943 y la "gestación de un movimiento que dejará una profunda impronta estatista, un modelo industrial cerrado y mecanismos de redistribución de la riqueza que estaban a tono con el Estado de bienestar que se impondría en la posguerra". Estos análisis son fundamentales para entender cómo las raíces históricas del peronismo se proyectan en el comportamiento de sus facciones actuales.

Comparativa de Facciones Peronistas Destacadas

A lo largo de su historia, el peronismo ha mostrado una notable capacidad de metamorfosis, dando lugar a diversas facciones que, si bien comparten un origen común, han adoptado estilos y políticas distintivas. La siguiente tabla compara algunas de las características más salientes de los períodos liderados por Carlos Menem y la vertiente Kirchnerista, contrastándolas con algunos principios que, según ciertos peronistas, representan la "fidelidad a las fuentes" del movimiento.

Característica PrincipalMenemismo (1989-1999)Kirchnerismo (2003-2015, 2019-Act.)Peronismo Tradicional (según críticos internos)
Estilo de LiderazgoNo confrontación, búsqueda de consenso, pragmatismo.Confrontación, centralismo, personalismo fuerte, verticalismo.Liderazgo carismático pero con respeto a las instituciones partidarias.
Política EconómicaLiberal, apertura de mercados, privatizaciones, convertibilidad (1 peso = 1 dólar).Intervencionista, nacionalizaciones, redistribución de la riqueza, control de precios y comercio exterior.Justicia social, estado de bienestar, protección de la industria nacional, control de sectores estratégicos.
Relación con el PJLiderazgo consolidado, el partido como herramienta electoral y de gobierno."Colonización" del partido, uso del "sello" peronista como marca política, creación de frentes externos al PJ.Identidad partidaria fuerte, el PJ como columna vertebral del movimiento.
Visión de SociedadUnidad nacional, fin de "la brecha", integración internacional.Polarización, división entre "pueblo" y "antipueblo", discurso de "enemigo externo".Cohesión social, representación de los trabajadores, armonía entre capital y trabajo.
Actitud ante el PoderBúsqueda de estabilidad económica y política, atracción de inversiones.Perpetuación en el poder, control de los poderes del Estado, énfasis en la "narrativa".Ejercicio del poder para la transformación social y el bienestar de las mayorías.

Preguntas Frecuentes sobre el Peronismo y sus Facciones

¿Por qué el peronismo es un movimiento tan complejo y adaptable?
Su complejidad radica en su origen multiclasista y su capacidad para integrar diversas corrientes ideológicas, desde el nacionalismo hasta el socialismo. Su adaptabilidad se debe a su pragmatismo intrínseco, que le permite "huir hacia el futuro" y reinventarse con nuevos liderazgos y relatos para mantener su "supervivencia en el poder", incluso si eso implica desmarcarse de versiones anteriores del movimiento.

¿Cómo se manifiesta la "crisis de identidad" del peronismo hoy?
Se manifiesta en la dificultad para definir una línea política clara ante el vacío de poder y las tensiones internas. Algunos sectores "simulan una crisis de identidad" para desvincularse del "presente en ruinas" sin abandonar el sello peronista, mientras que otros, como Eduardo Menem, critican que el "kirchnerismo ha colonizado al peronismo", desvirtuando sus "principios fundamentales" y usando el nombre solo cuando es conveniente electoralmente.

¿Qué significa el término "gorila" en Argentina y cómo evolucionó su uso?
Originalmente, era un término peyorativo usado por los peronistas para referirse a sus opositores. Con el tiempo, su uso se expandió y "fue aplicándose también entre los propios peronistas" para señalar disidencias internas. Finalmente, "se introdujo en otros partidos, llamándose “gorila” a quien simplemente pensare distinto", perdiendo su connotación original y volviéndose un sinónimo de desacuerdo.

¿Qué influencia tuvo el fascismo en la formación de Juan Domingo Perón?
Durante su misión de estudio en Italia en 1939, Perón "simpatizó con el fascismo" y se sintió "deslumbrado" por el "orden, disciplina, patriotismo" que observó. Admiró a Mussolini como un líder fuerte que lograba "equilibrar las relaciones entre capital y trabajo". Estas observaciones influyeron en su visión del mundo y en su concepto del papel que deseaba desempeñar en la política argentina, aunque no necesariamente se tradujeran en una adhesión literal a todos los principios fascistas, sino en una adaptación de sus métodos de organización y control social.

¿Quiénes son los "peronistas de siempre"?
Son aquellos peronistas, principalmente "criollos", que "seguían prolongando la mística personal del ‘hombre’" (Perón), priorizando la conexión emocional y la lealtad a la figura del fundador, a menudo en contraste con quienes adoptaban enfoques más ideológicos o pragmáticos del movimiento a lo largo del tiempo.

Conclusión

El peronismo, con su vasta historia y sus constantes mutaciones, sigue siendo un enigma y una fuerza ineludible en la política argentina. La actual "lucha libre" entre sus facciones es un reflejo de su perenne búsqueda de supervivencia y adaptación. Mientras la sociedad observa, el movimiento demuestra una vez más su capacidad para reinventarse y, como siempre, "huir hacia el futuro", en un ciclo que parece no tener fin.

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