¿Qué son los clásicos según Fontanarrosa?

Los Clásicos Según Fontanarrosa: Humor y Reinvención

21/01/2023

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En el vasto universo de la literatura y la cultura, el concepto de 'clásico' a menudo evoca imágenes de solemnidad, erudición y una distancia reverencial. Sin embargo, el inolvidable Roberto Fontanarrosa, el 'Negro' para sus millones de seguidores, nos ofreció una perspectiva radicalmente diferente y, sobre todo, hilarante. Su aproximación a los textos canónicos no solo democratizó su acceso, sino que también demostró la resiliencia y maleabilidad de estas obras inmortales, capaces de ser reinterpretadas, parodiadas y, en última instancia, revitalizadas para nuevas generaciones.

¿Cuáles son los aspectos de la tipología clásica del estilo?
Los aspectos que se encuentran en la tipología Clásica del estilo, son los siguientes: Aborda un léxico especializado. Utiliza aspectos clásicos, como por ejemplo expresiones literarias. Caracteres permanentes. Uso de signos. Colores opacos, no brillantes.

La obra de Fontanarrosa, en particular su serie de historietas “Los clásicos según Fontanarrosa”, publicada inicialmente en la mítica revista Satiricón y luego en formato libro en 1999, es un ejemplo paradigmático de lo que los semiólogos y estudiosos de la comunicación denominan la 'cultura de las trasposiciones'. Este fenómeno describe la interminable deriva en la que textos, medios y lenguajes intercambian reglas, espacios y retóricas, sufriendo mutaciones, reversiones y reescrituras, siendo citados, aludidos y mezclados. Si bien estos cruces siempre han existido, el siglo XX, bajo el influjo creciente de los medios masivos de comunicación, los ha visto producirse con una virulencia y riqueza sin precedentes, abarcando desde el teatro y el cine hasta el melodrama radial, la historieta y, por supuesto, la literatura.

Índice de Contenido

La Visión de Fontanarrosa: Un Filón Humorístico en los Clásicos

Lejos de cualquier presión académica o elitista, la incursión de Fontanarrosa en los clásicos surgió de una intuición genial: que en ellos había un "filón para explotar humorísticamente". Esta motivación es clave para entender su método. No se trataba de una deconstrucción intelectual, sino de una desmitificación a través de la risa. Para ello, el autor recurrió a sus propias experiencias lectoras y oyentes de la infancia y juventud. Fontanarrosa confesó haberse abocado a la lectura de las adaptaciones infantiles de la revista Billiken, al tiempo que rememoraba sus tempranas lecturas de la colección Robin Hood o la escucha de algún radioteatro basado en un clásico literario. Sus versiones, en este sentido, se insertaban en una larga cadena de 'traiciones' o, mejor dicho, de adaptaciones y reinterpretaciones populares, que buscan hacer accesibles las historias a un público amplio, incluso si esto implica modificar el tono o el formato original.

La Parodia como Contracanto: Una Enunciación Deforme

La esencia del trabajo de Fontanarrosa reside en la parodia. Si atendemos a su etimología, la voz “parodia” significa algo así como “cantar de lado” o “en falsete”. En este sentido, las parodias del 'Negro' están precisamente cantando con otra voz, en otro tono, las melodías clásicas. Es una suerte de enunciación deforme, un contracanto que se apoya en un pentagrama modelo, pero al que no se le es fiel, ya sea por elección o por una 'fatalidad existencial' —como él mismo insinuaba, siendo un provinciano formado en la lectura de historietas y colecciones infantiles, no en la academia más rígida. Es importante destacar que, a pesar de esta transformación, su enfoque no caía en la sátira mordaz. La sátira busca la crítica y la burla con un propósito moral o social; la parodia de Fontanarrosa era más bien un juego, una descompresión humorística que celebraba la capacidad de los clásicos para ser moldeados y reírse de sí mismos, o al menos de la solemnidad que a menudo los rodea.

El Estilo de los Clásicos: Entre la Erudición y lo Coloquial

Al hablar de clásicos, no solo nos referimos a los textos, sino también a un 'estilo clásico' que ha influido profundamente en la literatura y el arte a lo largo de los siglos. Los aspectos que se encuentran en la tipología clásica del estilo, según los estudiosos, incluyen:

  • Léxico especializado: El uso de un vocabulario preciso y a menudo elevado.
  • Expresiones literarias: Empleo de figuras retóricas y construcciones gramaticales que buscan la belleza y la solemnidad.
  • Caracteres permanentes: Temas universales y personajes arquetípicos que trascienden el tiempo.
  • Uso de signos: Simbolismo y alegorías que enriquecen la interpretación.
  • Colores opacos, no brillantes: Una sobriedad y contención en la expresión, evitando lo recargado o lo excesivamente emotivo.

Sin embargo, es interesante notar que incluso los autores clásicos, como se menciona en el contexto del Lazarillo de Tormes, defendían el uso de un estilo coloquial, el 'sermo cotidianus'. Este estilo, que entronca con el mos gallicus de raigambre erasmista, no tenía reparo en afirmar un "grosero estilo", pero no vulgar. Esto sugiere que la accesibilidad y la conexión con la lengua del pueblo no eran ajenas a la tradición clásica, una idea que Fontanarrosa llevó a su máxima expresión humorística. Su capacidad para traducir la pomposidad de ciertos clásicos a un lenguaje y situaciones cotidianas, a menudo con giros idiomáticos rioplatenses, es un eco moderno de esa búsqueda de un estilo que, siendo 'grosero' en su inmediatez, dista mucho de ser vulgar en su ingenio.

El Renacimiento: El Gran 'Nuevo Nacimiento' de lo Clásico

Para comprender la perdurabilidad y la capacidad de reinterpretar los clásicos, es fundamental volver la mirada al Renacimiento. Este movimiento, surgido en Italia a partir del siglo XIV, fue un "nuevo nacimiento" de la cultura tras mil años de lo que sus protagonistas consideraron el "oscuro intermedio" de la Edad Media. Fue el auténtico arranque del mundo moderno, caracterizado por una cultura laica, urbana y burguesa, que rompió con el pensamiento medieval para revalorizar al hombre como centro del universo por mandato divino. Este movimiento intelectual, conocido como Humanismo, significó una revalorización profunda de los estudios clásicos. Los intelectuales italianos del siglo XIV se dedicaron al estudio del hombre y la naturaleza, basándose en los autores greco-latinos, no en los textos medievales centrados en la religión. Rescataron el latín y el griego, y la invención de la imprenta por Gutenberg en 1455 brindó un vehículo inusitado para difundir estas ideas.

El Humanismo y el Renacimiento compartieron un optimismo eufórico, una fe en las capacidades del hombre y en la posibilidad de construir un mundo mejor en la Tierra a través del trabajo, la política y el progreso de la mente. Figuras como Francisco Petrarca, Juan Bocaccio, Marsilio Ficino, Pico della Mirándola y, sobre todo, Erasmo de Rotterdam, encarnaron este ideal. Erasmo, con su filología y su "Elogio de la Locura", no solo criticó la sociedad de su tiempo con ironía, sino que también defendió la libertad del hombre y la reforma de la Iglesia, buscando una vuelta a la pureza del cristianismo primitivo.

El Arte Renacentista: La Belleza de lo Clásico Reinterpretada

El arte del Renacimiento fue la expresión estética de esta nueva fascinación por el individuo y la revalorización de lo clásico. Se trataba de un arte burgués, humanista y antropocentrista, donde el hombre era la medida de todo. Los artistas renacentistas, como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel Buonarotti y Rafael Sanzio, buscaron rescatar la belleza y la simetría cultivadas por los artistas griegos y romanos. Abandonaron el gótico por un estilo inspirado en las construcciones de la Antigüedad, con líneas horizontales, el uso del medio punto, el frontis triangular y las columnas clásicas. Aunque muchas obras reflejaron temas religiosos, también dieron paso a lo profano, con la representación del paisaje y el retrato. El Renacimiento no solo imitó la Antigüedad, sino que la superó en riqueza artística, logrando una síntesis de lo pagano y lo cristiano, como se ve en “La Piedad” de Miguel Ángel.

Del Clasicismo al Manierismo: La Evolución de la 'Maniera'

Hacia mediados del siglo XVI, el Renacimiento dio paso al Manierismo. Este movimiento, que abarcó aproximadamente de 1530 a 1580, marcó un cambio de interés del tema representado a la 'manera' de representarlo. Cada artista introducía su propia "maniera", su estilo personal. El manierismo fue un arte aristocrático, elitista y cortesano, eminentemente anti-clásico y anti-burgués, que buscaba impactar al espectador con recursos estilísticos como desproporciones, juegos cromáticos, y ambientes tenebrosos. Fue el puente entre el Renacimiento y el Barroco, reflejando un período más trágico de luchas religiosas y el inicio de los imperios absolutistas. Este cambio demuestra que incluso el 'clasicismo' no es estático, sino que evoluciona y se reinterpreta constantemente, abriendo la puerta a nuevas formas de expresión que, como las parodias de Fontanarrosa, subvierten las expectativas y ofrecen una nueva lente para mirar lo establecido.

Preguntas Frecuentes sobre Fontanarrosa y los Clásicos

¿Quién fue Roberto Fontanarrosa?

Roberto Fontanarrosa (1944-2007), conocido como 'El Negro', fue un humorista gráfico, escritor y dibujante argentino. Reconocido por sus historietas como Inodoro Pereyra y Boogie, el aceitoso, y por sus cuentos, se destacó por su ingenio, su humor costumbrista y su profunda conexión con la cultura popular argentina. Su obra sobre los clásicos literarios es una muestra de su versatilidad y de su capacidad para abordar temas complejos desde una perspectiva accesible y divertida.

¿Por qué Fontanarrosa decidió parodiar los clásicos?

Según sus propias declaraciones, Fontanarrosa no parodió los clásicos por presión erudita, sino porque intuyó que en ellos había un "filón para explotar humorísticamente". Buscaba hacerlos accesibles y reírse de la solemnidad que a menudo los rodea, conectando con sus propias lecturas infantiles y adaptaciones populares.

¿Qué significa el término "parodia" en el contexto de su obra?

La parodia, etimológicamente "cantar de lado" o "en falsete", en la obra de Fontanarrosa se refiere a una imitación humorística de los textos clásicos. Implica cambiar el tono, el lenguaje y las situaciones, creando un "contracanto" divertido que, sin ser satírico, ofrece una nueva y fresca perspectiva sobre las historias originales.

¿Cómo influyó el Renacimiento en la percepción de los clásicos?

El Renacimiento, a través del Humanismo, significó un "nuevo nacimiento" de la cultura que revalorizó los estudios y las obras clásicas greco-latinas. Los humanistas buscaron en ellas inspiración para una nueva concepción del hombre y del mundo, promoviendo el uso de la razón, el optimismo y la dignidad humana. Este movimiento sentó las bases para que los clásicos fueran vistos no solo como reliquias del pasado, sino como fuentes vivas de conocimiento y belleza, susceptibles de reinterpretación.

¿Qué caracteriza el estilo de los autores clásicos?

El estilo clásico se caracteriza por un léxico especializado, el uso de expresiones literarias, la permanencia de caracteres y temas universales, el uso de signos y símbolos, y una preferencia por "colores opacos", es decir, una sobriedad y contención en la forma. Sin embargo, también se reconoce la defensa de un "sermo cotidianus" o estilo coloquial, que buscaba la accesibilidad sin caer en la vulgaridad, como se ve en el Lazarillo de Tormes.

El Legado de Fontanarrosa: Clásicos al Alcance de Todos

La obra de Fontanarrosa sobre los clásicos es una invitación a despojarse de prejuicios y a acercarse a estas obras con una mente abierta y, sobre todo, con sentido del humor. Al democratizar su acceso y demostrar su flexibilidad, Fontanarrosa no solo nos hizo reír, sino que también nos recordó que los clásicos son, por definición, aquellos textos que resisten el paso del tiempo y las reinterpretaciones más audaces. Su genio residió en ver más allá de la pátina de solemnidad, revelando la humanidad y la universalidad que los convierte en 'clásicos' en el sentido más verdadero: obras que siempre tienen algo nuevo que decir, incluso cuando se les canta 'en falsete'. De esta forma, el 'Negro' no solo parodió los clásicos, sino que los inmortalizó una vez más, garantizando que su eco, ahora con una carcajada de fondo, resonara por mucho tiempo en la cultura popular.

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