Eduard Hanslick: El Crítico de la Música Pura

15/07/2023

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Eduard Hanslick, una figura imponente en el panorama musical del siglo XIX, no fue un crítico cualquiera. Nacido en Praga en 1825 y fallecido en Viena en 1904, este musicólogo y jurista austriaco revolucionó la crítica musical con su enfoque incisivo y su prosa elegante. Su legado reside en su firme defensa del formalismo en la música, una postura que lo situó en franca oposición al idealismo romántico que dominaba la época. Esta visión, aunque le valió una reputación considerable, también le generó intensas disputas con otros prominentes músicos y críticos de su tiempo. Su llegada al ámbito de la crítica musical marcó un antes y un después, acercando el concierto al oyente con un estilo más periodístico y directo, hasta convertirse en una autoridad indiscutible en la vibrante escena musical vienesa.

¿Qué critica Hanslick?
De este modo, lo que critica Hanslick es la interpretación de la música en función del impacto que causa sobre el espectador, y sugiere que la música debería ser escuchada intelectualmente y no sentimentalmente. Prefiere que un compositor cuide la estructura y forma de la obra a que se preocupe por la sensación que su obra pueda producir.

La trayectoria de Hanslick como crítico musical comenzó temprano. Tras mudarse a Viena en 1846, colaboró con el Wiener Musikzeitung, donde un extenso ensayo sobre la ópera Tannhäuser de Richard Wagner, que había escuchado en Dresde, captó la atención de otros periódicos. Esta pieza inaugural fue un presagio de la compleja relación que mantendría con el compositor alemán y de su futura posición en el debate estético. Posteriormente, su pluma se hizo habitual en publicaciones tan influyentes como el Wiener Zeitung, Presse y, finalmente, el prestigioso Neue Freie Presse, donde ejerció su labor crítica hasta casi el final de su vida. Además de su destacada carrera periodística, Hanslick también se dedicó a la academia, impartiendo clases de historia de la música y estética musical en la Universidad de Viena, donde obtuvo el cargo de profesor titular en 1870.

Índice de Contenido

El Formalismo Musical de Hanslick: Belleza en la Estructura, No en el Sentimiento

La crítica fundamental de Eduard Hanslick se dirigía a la concepción romántica de la música como un medio para expresar sentimientos y contenidos extramusicales. Para Hanslick, esta visión era un error estético que desviaba la atención de lo que él consideraba la verdadera esencia y belleza de la música: su forma. Fue un ardiente defensor del formalismo, una corriente estética que postula que la belleza de cualquier obra artística reside intrínsecamente en sus proporciones, cantidades y estructuras internas, y que debería ser apreciada independientemente de su contexto social, cultural o temporal. En otras palabras, la música es hermosa por lo que es, no por lo que evoca.

Esta postura se nutría de diversas influencias filosóficas. Por un lado, Hanslick se inspiró en la filosofía de Herbart, que se oponía directamente al idealismo romántico de figuras como Hegel o Schelling, quienes sostenían que el conocimiento solo era accesible a través de ideas preconcebidas. Hanslick rechazaba la idea de que la música debiera ser interpretada a través de un lente emocional o programático. Por otro lado, la Crítica del juicio de Immanuel Kant ejerció una influencia capital en su pensamiento. La idea kantiana de que los objetos son juzgados bellos cuando satisfacen un deseo desinteresado, libre de intereses o necesidades personales, fue la piedra angular de la estética de Hanslick aplicada a la música. Para él, la música no necesitaba crear emociones para ser considerada arte; su belleza era inherente a su diseño sonoro.

Además, el positivismo de la época también permeó su pensamiento. Esta corriente filosófica, que buscaba aplicar el método científico a las ciencias sociales, sostenía que solo se puede estudiar lo que se percibe, y que lo intelectual no puede disociarse de lo físico. Hanslick, de alguna manera, aplicaba esto a la música, insistiendo en que la belleza musical era algo objetivo, perceptible en la organización de los sonidos, y no en las reacciones subjetivas del oyente. Como él mismo afirmó en su obra cumbre: «La pura forma, contrapuesta al sentimiento como supuesto contenido, es precisamente el contenido de la música, es la música misma.» Esta frase encapsula perfectamente su rechazo a la estética del sentimiento y su defensa de la música pura, donde la belleza reside en la intrincada interacción de tonos, ritmos y armonías.

“De lo Bello en la Música”: Un Ariete Contra el Sentimentalismo

La obra más importante de Eduard Hanslick es, sin duda, Vom Musikalisch-Schöenen (De lo bello en la música), publicada por primera vez en 1854. Este tratado, que fue editado y traducido en múltiples ocasiones, se convirtió en el manifiesto central de su pensamiento. En él, Hanslick emplea una prosa directa, a menudo dura y redundante, para posicionarse firmemente en contra de la idea de que la música sea una forma de representación del sentimiento. Su objetivo, declarado en la introducción del libro, era claro: «conseguir traer al campo de batalla victoriosos arietes contra la podrida estética del sentimiento.»

La crítica de Hanslick se centra en la interpretación de la música en función del impacto emocional que causa en el oyente. Él sugería que la música debería ser escuchada intelectualmente, analizando su estructura y sus proporciones, en lugar de dejarse llevar por las sensaciones. Para Hanslick, un compositor debía priorizar la estructura y la forma de la obra por encima de la emoción que pudiera generar. Esta preocupación nacía de su profunda convicción de que la música es un arte en sí mismo, y no un mero vehículo para provocar estados de ánimo o sensaciones.

El libro se estructura en siete capítulos, cada uno profundizando en diferentes aspectos de su estética formalista:

  • Capítulos 1-3: Críticas al Idealismo Romántico. Hanslick argumenta que el idealismo romántico cometió el error de convertir la estética musical en un medio para despertar sentimientos en el receptor. Para él, la estética solo debería encargarse de emitir juicios sobre la belleza intrínseca de la música, no sobre sus efectos emocionales.
  • Capítulo 4: Relación entre Compositor y Oyente. Aunque reconoce que la subjetividad del compositor influye en las formas musicales que genera, Hanslick insiste en que la belleza de la obra reside en sus formas. Admite que el arte, especialmente la música, puede plasmar sentimientos en el oyente, y que estos se intensifican con el estado emocional del mismo, pero reitera que este hecho no altera la belleza inherente de la obra musical.
  • Capítulo 5: Tipos de Oyentes. Hanslick reitera el error romántico de dar demasiada importancia al efecto de la música en el oyente. Aquí, distingue entre dos tipos de oyentes: el «sentimental» (pasivo, fácilmente influenciable por las emociones) y el «musical» (activo, que solo presta atención a obras que realmente merecen su análisis por su valor formal).
  • Capítulo 6: Música, Naturaleza y Leyes Naturales. Este capítulo muestra la influencia del positivismo, relacionando la música con la naturaleza y sus leyes. Para Hanslick, la naturaleza proporciona la materia prima necesaria para la elaboración de las formas musicales, sugiriendo una base objetiva y casi científica para la creación musical.
  • Capítulo 7: Contenido y Forma. En el último capítulo, Hanslick aborda los conceptos de «contenido» y «forma» en la música, concluyendo que no puede existir contenido musical fuera de su forma. La forma es el contenido mismo.

A pesar de su ambicioso propósito de definir científicamente la belleza musical, Hanslick no logró su cometido por completo y, en ocasiones, se contradijo. Su obra, sin embargo, dejó patente su posición «antihegeliana» con respecto a la música: esta debía ser estudiada de manera científica y matemática, y no en función de los sentimientos, ya que cada oyente la interpretaría de forma distinta según su cultura y entorno.

¿Qué es la crítica de lo bello?
la «crítica», es decir, el diferenciar lo bello de lo menos bello, no es, propiamente, un juicio posterior, un juicio que subsuma científicamente lo bello bajo conceptos, o que haga apreciaciones comparativas sobre la calidad: la crítica es la experiencia misma de lo bello (1991, p. 59).

Hanslick y sus Antagonistas: La Crítica a Wagner y Liszt

La crítica de Hanslick no se quedó en el plano teórico. Tuvo blancos muy específicos y prominentes, destacando su enconada oposición a las nuevas tendencias románticas encarnadas por Richard Wagner y Franz Liszt. Desde su ensayo sobre Tannhäuser en 1845, las referencias, a menudo negativas, a Wagner fueron una constante en sus escritos.

Wagner, con su teoría de la «melodía infinita» y el uso del Leitmotiv, representaba todo aquello a lo que Hanslick se oponía. Para el crítico, la «melodía infinita» no era más que una «falta de forma elevada a principio, la embriaguez del opio en el canto y en la orquesta para cuyo culto especial se ha levantado un templo en Bayreuth.» Esta cita revela la vehemencia de su rechazo, viendo en la música de Wagner una disolución de la estructura y una entrega excesiva a la emoción.

Las duras críticas de Hanslick hacia Wagner son patentes a lo largo de De lo bello en la música, llegando incluso a dedicar notas a pie de página enteras para denostar su estilo. La animosidad era mutua, y Wagner no tardó en responder. En su ensayo de 1857 sobre los poemas sinfónicos de Liszt, aludió implícitamente a Hanslick con una mordaz crítica a los críticos que, según él, se obsesionaban con la forma sin ser capaces de crear nada. La respuesta más famosa de Wagner llegó con la creación del personaje de «Beckmesser» en su ópera Los maestros cantores de Núremberg, una de las más populares del mundo. Beckmesser, un pedante y rígido maestro cantor obsesionado con las reglas y que no logra comprender la verdadera inspiración, es ampliamente reconocido como una caricatura directa de Hanslick.

De manera similar, las creaciones del compositor húngaro Franz Liszt, especialmente sus poemas sinfónicos, que buscaban traducir narrativas y emociones en música, también fueron objeto de la desaprobación de Hanslick. Para el crítico, tanto Wagner como Liszt representaban la desviación de la música de su verdadera esencia formal.

La Visión de un Crítico Influyente: Preferencias y Legado

A pesar de sus controversias, Hanslick fue una figura de inmensa influencia en la música vienesa, ejerciendo un rol casi de emisario musical. Su predilección se inclinaba hacia composiciones que él consideraba «puras» y «clásicas», valorando la claridad estructural y la belleza intrínseca de la música por encima de cualquier contenido programático o emocional.

Mientras criticaba duramente a Wagner y Liszt, Hanslick sentía una profunda admiración por compositores como Robert Schumann y Johannes Brahms, a quienes consideraba herederos de la tradición clásica y defensores de la música pura. De hecho, Brahms fue en muchos sentidos el baluarte de la visión formalista de Hanslick frente al ‘futurismo’ de Wagner y Liszt. Más allá de sus contemporáneos, Hanslick admiraba a los grandes maestros del pasado, como Johann Sebastian Bach, George Frideric Handel, Christoph Willibald Gluck, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven, viendo en sus obras la quintaesencia de la belleza musical basada en la forma y la estructura. Aunque estaba al tanto de los nuevos compositores, sus críticas podían ser severas; si bien realizó buenas críticas a Giuseppe Verdi, rechazó categóricamente la música de Anton Bruckner y Gustav Mahler, a quienes probablemente veía como continuadores de la línea wagneriana del exceso emocional y la falta de contención formal.

Su estilo periodístico, su capacidad para conectar con el público y su posición académica le otorgaron una autoridad que pocos críticos de su tiempo poseían. Hanslick no solo evaluaba conciertos; moldeaba la opinión pública y el discurso estético sobre la música.

¿Qué critica Hanslick?
De este modo, lo que critica Hanslick es la interpretación de la música en función del impacto que causa sobre el espectador, y sugiere que la música debería ser escuchada intelectualmente y no sentimentalmente. Prefiere que un compositor cuide la estructura y forma de la obra a que se preocupe por la sensación que su obra pueda producir.

Preguntas Frecuentes sobre Eduard Hanslick y su Crítica

A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes sobre la figura y el pensamiento de Eduard Hanslick:

¿Qué significa el formalismo musical que defendía Hanslick?

El formalismo musical, en el contexto de Hanslick, es la teoría estética que sostiene que la belleza y el valor de la música residen exclusivamente en su forma y estructura interna: la organización de sus melodías, armonías, ritmos, texturas y la arquitectura general de la pieza. Para los formalistas, la música no necesita expresar emociones, contar historias o representar ideas extramusicales para ser considerada arte. Su belleza es autónoma y se aprecia por sus cualidades sonoras intrínsecas, de manera intelectual, no sentimental.

¿Por qué Hanslick criticaba la música romántica, especialmente la de Wagner?

Hanslick criticaba la música romántica, y en particular la de Wagner y Liszt, porque la consideraba una desviación de la verdadera esencia de la música. Creía que estos compositores ponían demasiado énfasis en la expresión de sentimientos, el drama y los programas extramusicales (como narrativas o ideas filosóficas), descuidando la pureza de la forma musical. Para Hanslick, la «melodía infinita» de Wagner era un ejemplo de falta de estructura y un abuso de la emoción, llevando a la música a convertirse en un mero vehículo para sensaciones en lugar de un arte por sí mismo.

¿Qué es la "estética del sentimiento" a la que Hanslick se oponía?

La «estética del sentimiento» era la corriente dominante en la crítica y la teoría musical romántica, que postulaba que el propósito principal de la música era expresar o evocar emociones y sentimientos en el oyente. Se creía que la belleza de una obra musical residía en su capacidad para conmover o transmitir estados anímicos. Hanslick se opuso vehementemente a esta idea, argumentando que la música era un arte autónomo cuya belleza no dependía de la reacción emocional subjetiva del oyente, sino de su propia organización formal y objetiva.

¿Cuál fue la principal influencia filosófica en el pensamiento de Hanslick?

La principal influencia filosófica en el pensamiento estético de Hanslick fue la Crítica del juicio de Immanuel Kant. De Kant, Hanslick tomó la idea de que el juicio estético debe ser «desinteresado», es decir, libre de cualquier consideración personal, utilitaria o emocional. Aplicó esto a la música, argumentando que la belleza musical no se basa en lo que la música nos hace sentir o en su utilidad, sino en una apreciación objetiva de sus cualidades formales inherentes. Además, también fue influenciado por la filosofía de Herbart y las ideas del positivismo.

¿Qué compositores admiraba Hanslick y por qué?

Hanslick admiraba profundamente a compositores cuyas obras consideraba que priorizaban la forma y la estructura sobre la expresión sentimental explícita. Entre los compositores del pasado, sus favoritos eran Bach, Handel, Gluck, Mozart y Beethoven. De sus contemporáneos, sentía una gran predilección por Robert Schumann y, sobre todo, por Johannes Brahms, a quien veía como el digno heredero de la tradición clásica y un campeón de la música pura. Para Hanslick, la música de estos compositores representaba la excelencia artística a través de su maestría formal y su belleza intrínseca, sin necesidad de programas o narrativas emocionales.

Conclusión: El Legado de un Crítico Inolvidable

La figura de Eduard Hanslick y su incisiva crítica al romanticismo musical dejaron una huella indeleble en la estética y la musicología. Su insistencia en que la belleza de la música reside en su forma y no en su capacidad para evocar sentimientos, aunque controvertida en su tiempo, obligó a una reevaluación fundamental de cómo se percibía y analizaba el arte sonoro. Al desafiar la omnipresente «estética del sentimiento» y abogar por una apreciación más intelectual y objetiva de la música, Hanslick no solo sentó las bases del formalismo musical moderno, sino que también provocó un debate que sigue siendo relevante en la discusión sobre el significado y la función de la música. Su obra De lo bello en la música permanece como un texto fundamental para entender las complejidades de la estética musical y la eterna tensión entre la emoción y la estructura en el arte.

AspectoIdealismo Romántico (criticado por Hanslick)Formalismo (defendido por Hanslick)
Esencia de la belleza musicalExpresión de sentimientos, emociones, contenido extramusical.La propia forma, estructura, proporciones y relaciones sonoras internas.
Función de la músicaProvocar sensaciones, narrar historias, evocar estados de ánimo.Ser arte por sí misma, apreciada intelectualmente por su diseño.
Rol del oyentePasivo, se deja influir por las emociones que la música evoca.Activo, presta atención a la estructura y a la belleza intrínseca de la obra.
Compositores preferidos (ejemplos)Wagner, Liszt, Bruckner, Mahler (ejemplos de los criticados).Bach, Handel, Gluck, Mozart, Beethoven, Schumann, Brahms (ejemplos de los admirados).
EnfoqueSubjetivo, emocional, programático.Objetivo, racional, absoluto.

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