La Ligereza: Entre la Frivolidad y la Creación en la Era Digital

21/11/2023

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En un mundo que parece girar cada vez más rápido, donde la información fluye sin cesar y las tendencias cambian en un abrir y cerrar de ojos, emerge un concepto que define nuestra época: la ligereza. Más que una simple cualidad física, la ligereza se ha transformado en un verdadero espíritu cultural, un imperativo que permea casi todos los aspectos de nuestra existencia. Pero, ¿qué implica realmente esta ligereza que nos envuelve? ¿Es una liberación ansiada o una trampa disfrazada de libertad? Acompáñanos en este recorrido para desentrañar las múltiples facetas de la ligereza, desde su conceptualización filosófica hasta sus manifestaciones en la vida cotidiana, la tecnología y el diseño.

¿Cuáles fueron las condiciones de la ligereza?
Otra condición que imponía la ligereza era la disminución, al mínimo, de las dimensiones y del peso de la embarcación. Para lograr esto se reducía el escantillón (dimensiones) de las piezas al menor posible, tomando en consideración las características de la madera (resistencia y peso) que se iba a emplear.
Índice de Contenido

¿Qué es la Ligereza en la Era Moderna?

El sociólogo y filósofo francés Gilles Lipovetsky, una de las mentes más lúcidas de la hipermodernidad, nos invita a reflexionar sobre la ligereza como la tendencia dominante, la ideología de nuestra época. No se trata de una moda pasajera, sino de un fenómeno profundo que se manifiesta en innumerables campos, desde las expresiones artísticas y la industria energética hasta las prácticas de consumo y las relaciones interpersonales. La miniaturización, la provisionalidad, la liberación de ataduras, la evanescencia, la frivolidad e incluso la virtualidad son distintas caras de este fantasma de la ligereza que recorre el Occidente contemporáneo. Es la expresión de nuestros deseos más íntimos, aspiraciones, sueños y hasta utopías. En esencia, estamos inmersos en la civilización de lo ligero, donde la búsqueda de la felicidad se asocia directamente con la sensación de estar "ligero", libre de preocupaciones y presiones.

Lipovetsky contrasta esta nueva era con la primera modernidad, que era "pesada", moralista y rigorista, centrada en compromisos y obligaciones. La última modernidad, en cambio, ha desencadenado una revolución liberadora que, si bien promueve la búsqueda de la libertad individual, la comodidad y la relajación interior (el tan anhelado estado "cool"), presenta una doble cara con contrapartidas peligrosas. A pesar de que los individuos anhelan sentirse libres, paradójicamente también buscan establecer vínculos y conexiones significativas. Esta tensión constante genera una angustia persistente, que se manifiesta en fenómenos preocupantes como la incultura creciente en los estudiantes, las agresiones y faltas de respeto cotidianas, la desinformación rampante en los medios, la inmoralidad de ciertos representantes públicos, el aumento de los suicidios y el resurgimiento de ideologías extremistas disfrazadas de progresismo, así como una brecha económica cada vez mayor entre ricos y pobres. Y, según el filósofo, apenas estamos presenciando el inicio de estas transformaciones.

La Cultura de la Ligereza en la Pantalla Global y las Redes Sociales

Una de las manifestaciones más evidentes de esta cultura de la ligereza se encuentra en la omnipresencia de las pantallas en el siglo XXI. Lipovetsky, en su obra "La pantalla global", describe este nuevo siglo como el de la pantalla multiforme y planetaria: videopantallas, pantallas miniaturizadas, pantallas gráficas, nómadas y táctiles. Esta proliferación masiva de interfaces digitales plantea interrogantes fundamentales sobre nuestra relación con el mundo, con los demás, con nuestro propio cuerpo y nuestras sensaciones. ¿Qué tipo de vida cultural y democrática emerge del triunfo de las imágenes digitalizadas? ¿Qué futuro le aguarda al pensamiento crítico y a la expresión artística en este nuevo panorama? ¿Hasta qué punto este despliegue de pantallas reorganiza la vida de los ciudadanos y de las personas en la actualidad? Las respuestas a estas preguntas se atropellan ante la desbocada mutación cultural que afecta cada vez más aspectos de la creación y de la propia existencia humana.

En estas múltiples pantallas, millones de usuarios navegan las redes sociales, a menudo descritas como "naves de locos". Aquí se consolida una corriente hedonista inagotable, alimentada por los mass media, la cultura del espectáculo, la búsqueda del goce y el placer inmediato, la frivolidad constante y la ansiosa necesidad de novedad permanente. Es curioso observar cómo, a contracorriente de la percepción de generaciones anteriores formadas en un humanismo que ahora podría considerarse caduco, la pantalla global ha democratizado y masificado explosivamente la cultura. En estos tiempos posmodernos, cualquiera puede generar contenido artístico, tomar fotografías, producir videos y viralizarlos, fungir como periodista y crear noticia. Todos tienen la capacidad de escribir y enviar al infinito sus textos, sus imágenes y sus ideas, sin importar si estas son brillantes, triviales o, incluso, estúpidas.

¿Qué es un libro de ligereza?
Este es juicioso documento para ayudarnos a enfrentar y aprovechar esa informalidad que nos envuelve con ropajes de ligereza, improvisación, emprendimiento, viveza, innovación o malicia. Un libro que vale la pena consumir de manera recreativa y con una dosis mínima de genuina curiosidad.

Esta masificación, por supuesto, ha trastocado los parámetros tradicionales de calidad en la producción y en el propio productor de cultura. Hemos entrado en la era del "prosumidor", una fusión entre productor y consumidor, que utiliza plataformas como Twitter, Facebook y los blogs como espacios privilegiados para difundir su opinión. Desde estos púlpitos digitales, nuevos "divos" de la opinión pública —blogueros, articulistas de moda, creadores de memes— ocupan sitiales preferenciales, capturando a multitudes de seguidores al explotar emociones, creencias, prejuicios, el afán de diversión y la novedad. Con razón, Umberto Eco sentenciaba que el drama de internet fue elevar al "tonto del pueblo" —o al bufón, como añadiría Mireya Sánchez— al nivel de portador de la verdad. Frente a ellos, el especialista que se nutre de datos complejos, que argumenta con fundamentos sopesados y rigurosos, pierde terreno a zancadas en esta nueva arena.

La Posverdad y la Política de la Incorrección

En este contexto de ligereza cultural, la posverdad campea alegremente en las redes, donde lo instintivo y lo visceral suelen tener más peso que la razón y la evidencia. Nunca antes la "doxa" (la opinión sustentada en las medias verdades de muchos) había confrontado tan directamente a la "episteme" (el pensamiento riguroso y honesto de unos pocos). Como señala Rodrigo Fresán, es el turno del más gracioso, del ocurrente, del "loco", del imprevisible. En un momento en que la antigua moral se desmorona, la política de la incorrección toma la posta. Vomitar rumores, insultos y descalificaciones a bocajarro se ha vuelto "más cool" y, por supuesto, goza de gran aceptación. Quien busca el éxito en las redes sociales ya conoce la fórmula infalible: entretenimiento ligero, chistoso y vulgar, una garantía incuestionable de avalanchas de "likes", caritas felices o enojadas, y un sinfín de comentarios banales que son producto de emociones básicas en estado puro.

Ligereza Lúdica vs. Ligereza Creadora: Un Dilema Crucial

Frente a esta realidad de la posverdad, la masificación apocalíptica de la estupidez, el consumismo barbárico, la banalidad infinita, el deseo de goce incesante y el espectáculo eterno, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo afrontar la deshumanización de las relaciones, el matonaje y el ciberbullying que atropellan la dignidad humana? Lipovetsky, con su enfoque en la complejidad y su distancia del maniqueísmo, nos ofrece una perspectiva que, si bien no es de certeza absoluta, sí porta una cierta esperanza. El filósofo, lejos de condenar la pantalla global o el hedonismo que atribuye a la pérdida del gusto por la intelectualidad tradicional, otea con optimismo las posibilidades democráticamente creativas que ofrece el mundo de la ligereza capitalista, especialmente para las generaciones más jóvenes.

Lipovetsky distingue dos tipos de ligereza, ambas necesarias para la sociedad:

  1. La Ligereza Lúdica o Irresponsable: Esta es la ligereza de las grandes mayorías, asociada al "zapping", a los placeres fáciles, al humor basto y al hiperconsumista. Es la ligereza del individuo irresponsable, que se deja llevar por la inmediatez y la superficialidad. Es la tendencia general a ser "ligeros como una pluma", es decir, a dejarse llevar por la corriente sin esfuerzo ni dirección.
  2. La Ligereza Difícil o Creadora: Esta es la ligereza que nace del esfuerzo, del trabajo y del dominio de una técnica. Es la ligereza del artista que logra su obra con dedicación y maestría. Es la ligereza del individuo responsable, aquel que se detiene a pensar sobre la corrupción, que desaprueba y actúa contra todo lo que atenta contra la dignidad humana. Citando a Paul Valéry, Lipovetsky nos insta a "ser ligeros como el pájaro y no como la pluma". Esto significa entender la ligereza como precisión, determinación y propósito, no como casualidad o frivolidad. La ligereza creadora del pájaro es la del trabajo sistemático y esforzado, que se compromete y crea, potenciando la educación y el arte.

La búsqueda de la felicidad en nuestra era está intrínsecamente ligada a la ligereza: sentirse feliz es sentirse ligero de preocupaciones y problemas cotidianos. Sin embargo, la clave está en el tipo de ligereza que cultivamos. La ligereza del pájaro es la que nos permite desacelerar, quitar presión, aligerar la carga y saborear las cosas, pero siempre con un propósito. Es la ligereza que aprovecha las oportunidades de la democracia ampliada por los medios y las redes sociales para incentivar y profundizar el debate, y para levantar la mirada hacia la promesa de una civilización de la educación que forme a las personas dentro de los ideales humanistas. Una cosa es la ligereza creadora, que requiere trabajo, cadenas y esfuerzo, y otra muy distinta es la mera ligereza de existir sin propósito.

Comparando las dos caras de la ligereza

CaracterísticaLigereza Lúdica/IrresponsableLigereza Difícil/Creadora
OrigenPlacer inmediato, ocio, entretenimiento fácil, consumismo.Esfuerzo, trabajo sistemático, dominio de la técnica, reflexión.
Impacto SocialSuperficialidad, desinformación, posverdad, banalidad, "tonto del pueblo".Fomenta el debate, la educación, el arte, la responsabilidad individual.
Ejemplo CotidianoConsumo pasivo de memes y noticias virales sin análisis.Creación de contenido original y reflexivo, aprendizaje continuo.
MetáforaLigero como una pluma (se deja llevar).Ligero como un pájaro (precisión, determinación, esfuerzo).
CompromisoMínimo o nulo.Alto, con la creación, la sociedad y el conocimiento.

La Ligereza como Principio de Diseño: El Caso de las Galeras Navales

Aunque el concepto de ligereza domine nuestra cultura y sociedad contemporánea, su aplicación práctica y estratégica no es un fenómeno exclusivo de la era digital o la hipermodernidad. Históricamente, la ligereza ha sido un principio fundamental en diversas disciplinas, especialmente en la ingeniería y el diseño, donde la optimización del peso y la resistencia al avance eran cruciales para la eficiencia y el rendimiento. Un ejemplo fascinante de esto se encuentra en la construcción naval mediterránea, particularmente en el diseño de las galeras.

¿Qué es la ligereza?
La ligereza, viene a decir Lipovetsky, es la tendencia dominante en el espíritu de nuestra época (Marx habría dicho: es la ideología de nuestra época) y se manifiesta en todos o casi todos los aspectos del mundo occidental.

El diseño de una galera antigua respondía a una serie de requisitos muy específicos, derivados de su forma de operar. Pensadas principalmente para ser propulsadas a remo, aunque también utilizaban velas, estas embarcaciones debían optimizar al máximo el rendimiento del esfuerzo de los remeros. Para lograr esto, la galera tenía que ser intrínsecamente ligera y ofrecer la menor resistencia posible al avance, tanto en el agua (lo que se conoce como obra viva) como en el aire (la obra muerta, o "ventola").

Para ser ligera y, al mismo tiempo, minimizar la resistencia al aire, la nave no podía permitirse llevar una cubierta superior que protegiera a los remeros. Además, para lograr el mejor rendimiento de los remos, esta cubierta debía tener una altura muy reducida sobre el nivel del agua, permitiendo que el remo entrara en el agua con una inclinación mínima. Estos dos requisitos hacían que la navegación en invierno fuera desaconsejable, debido al riesgo de enfriamiento para los remeros y la tripulación, y a la posibilidad de que la galera se anegara fácilmente.

Otra condición impuesta por la necesidad de ligereza era la reducción al mínimo de las dimensiones y el peso de la embarcación. Esto se lograba disminuyendo el "escantillón" (las dimensiones) de las piezas de madera al menor tamaño posible, siempre considerando las características de resistencia y peso de la madera a emplear. Cuando la resistencia de una pieza no era esencial, se elegía la madera más ligera disponible. De hecho, en la construcción de una galera, se utilizaban al menos ocho tipos diferentes de maderas, seleccionadas meticulosamente para cada función específica. Un dato relevante es que el quebranto de una galera podía producirse por el simple empleo de un tipo de madera distinto al que se debía usar para una parte crucial.

Para disminuir la resistencia al avance en el agua, se buscaba que la cuaderna maestra (la sección transversal más ancha de la embarcación) tuviera la menor sección posible. Sin embargo, para un rendimiento óptimo del remo y un buen equilibrio, era necesario que un tercio del remo estuviera entre el escálamo (o tolete) y la embarcación, mientras que los dos tercios restantes se extendían desde el escálamo hasta el agua. Para no aumentar la sección de la cuaderna maestra y mantener la ligereza, se hizo imprescindible el uso de elementos como arbotantes, bacalares y postizas, que servían de apoyo para el remo.

¿Qué es la cultura de la ligereza?
Piensa que, si solo existiese una cultura de la ligereza, la humanidad podría encaminarse al desastre, pero Lipovetsky distingue dos; ambas necesarias. Una, lúdica, alegre, tal vez la de las grandes mayorías, la del zapping, de los placeres fáciles, del humor basto. Es la ligereza del hiperconsumista, del individuo irresponsable.

Además, para un desplazamiento o peso dado, la forma de reducir la sección de la cuaderna maestra era aumentar la relación eslora/manga (largo/ancho). En la construcción del casco, se alcanzaban valores de esta proporción de alrededor de 8 o incluso superiores, lo que representaba un auténtico desafío tecnológico para la época, especialmente en comparación con la construcción de embarcaciones propulsadas exclusivamente a vela. No solo la sección de la cuaderna maestra era importante, sino también su forma y la de los "delgados" de proa y popa, buscando una forma hidrodinámica que ofreciera la menor oposición al deslizamiento. Los diseños de la obra viva, logrados empíricamente, eran sorprendentemente avanzados para su tiempo, demostrando la excelencia de la carpintería de ribera mediterránea.

Con el objetivo de reducir la resistencia del aire sobre la obra muerta (ventola), el diseño de la galera contemplaba superestructuras mínimas y abiertas, y, a ser posible, fácilmente desmontables. Esto incluía el requisito de que el aparejo (árboles y entenas) fuera fácilmente abatible. En cuanto a la propulsión a vela, el aparejo de la galera debía arbolarse sobre un casco con una manga y puntal más reducidos que los de otras embarcaciones de desplazamiento equivalente. Esta limitación previa forzaba a que el aparejo fuera ligero y con los mástiles de poca altura, para no comprometer la estabilidad de la embarcación con pesos elevados. Al mismo tiempo, dado el escaso espacio libre en la atestada cámara de boga, la maniobra de las velas debía ser sencilla, con el mínimo de jarcia y cuadernales. También era crucial que las entenas y árboles pudieran abatirse con facilidad y rapidez, tanto para aumentar la estabilidad en caso de mal tiempo, como para disminuir la ventola al bogar, o para ocultarse del enemigo. Todas estas condiciones eran cumplidas a la perfección por el aparejo latino, una invención mediterránea de origen incierto pero de uso muy antiguo, que destaca por su eficiencia y adaptabilidad a la necesidad de ligereza.

Preguntas Frecuentes sobre la Ligereza

  • ¿Quién es Gilles Lipovetsky y por qué es relevante su concepto de ligereza?
    Gilles Lipovetsky es un reconocido filósofo y sociólogo francés, especialista en la hipermodernidad. Su relevancia radica en haber identificado y conceptualizado la ligereza como la tendencia dominante o "ideología" de nuestra época, un valor, ideal e imperativo que permea todos los aspectos de la vida occidental moderna, desde la cultura y el consumo hasta las relaciones personales y la tecnología. Sus análisis nos ayudan a comprender las dinámicas y contradicciones de la sociedad contemporánea.
  • ¿Cómo afecta la "pantalla global" y las redes sociales al concepto de ligereza?
    La proliferación de pantallas y el auge de las redes sociales amplifican la cultura de la ligereza. Facilitan el acceso masivo a la información y la creación de contenido, democratizando la cultura. Sin embargo, también promueven el hedonismo, el placer inmediato, la frivolidad y la búsqueda constante de novedad, dando lugar a la "posverdad" y a una superficialidad donde la opinión visceral a menudo prevalece sobre el pensamiento riguroso. Este entorno digital encarna la ligereza lúdica e irresponsable, donde el entretenimiento fácil se convierte en el valor principal.
  • ¿Cuál es la diferencia entre ser "ligero como una pluma" y "ligero como un pájaro"?
    Esta metáfora, citada por Lipovetsky de Paul Valéry, es crucial. Ser "ligero como una pluma" se refiere a una ligereza pasiva, donde uno se deja llevar por las circunstancias, la inmediatez y el entretenimiento fácil, sin esfuerzo ni dirección. Es la ligereza del hiperconsumista irresponsable. Por otro lado, ser "ligero como un pájaro" implica una ligereza activa y deliberada, que es producto del trabajo sistemático, el esfuerzo, la precisión y la determinación. Es la ligereza creadora del artista o del individuo responsable que se compromete y contribuye con propósito, buscando una felicidad que surge de la superación y el valor.
  • ¿Es la ligereza un concepto moderno o tiene raíces históricas?
    Aunque Lipovetsky la define como la "ideología" de nuestra era hipermoderna, el principio de ligereza como optimización y eficiencia ha sido fundamental en diversas disciplinas a lo largo de la historia. El ejemplo de la construcción naval mediterránea, particularmente las galeras, demuestra cómo la ligereza era un requisito de diseño crítico para la velocidad, la maniobrabilidad y el rendimiento de la embarcación, buscando minimizar el peso y la resistencia al avance. Esto indica que, si bien su manifestación cultural es contemporánea, la búsqueda de la ligereza en su sentido más práctico tiene antecedentes históricos profundos.

Conclusión

La ligereza, ese concepto tan omnipresente en nuestra contemporaneidad, se revela como un fenómeno de doble filo. Por un lado, nos promete la anhelada libertad, la comodidad y la liberación de las pesadas ataduras del pasado. Nos invita a desacelerar, a aliviar la carga de nuestras preocupaciones y a saborear la vida con una nueva ligereza. Pero, por otro lado, puede conducirnos a la superficialidad, la desinformación y la alienación, si nos dejamos arrastrar por su vertiente más lúdica e irresponsable.

La clave, como nos sugiere Lipovetsky, no es rechazar la ligereza en sí misma, sino discernir entre sus manifestaciones y abrazar aquella que nos eleva. La verdadera promesa reside en la ligereza creadora, aquella que nace del esfuerzo, del compromiso y de la voluntad de construir un futuro mejor. Es la ligereza del pájaro que, con precisión y determinación, surca los cielos gracias a un trabajo constante y sistemático, en contraste con la pluma que simplemente se deja llevar por el viento. En un mundo cada vez más veloz y digital, la capacidad de cultivar esta ligereza activa y responsable se convierte no solo en un ideal, sino en un imperativo para nuestra educación, nuestra cultura y, en última instancia, para la dignidad de la existencia humana. Es el momento de elegir qué tipo de ligereza queremos encarnar.

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