22/01/2022
Desde las tranquilas colinas de la Comarca hasta los ardientes fuegos del Monte del Destino, la saga de El Señor de los Anillos ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo. Escrita por el genio J.R.R. Tolkien, esta obra maestra de la literatura fantástica no es solo una historia de aventura, sino un profundo tapiz de amistad, sacrificio y la lucha eterna entre el bien y el mal. En este artículo, desentrañaremos algunos de los misterios más buscados por los fans, como el número de páginas de sus ediciones, la duración de sus narrativas y, por supuesto, un recorrido exhaustivo por la increíble trama que define a esta epopeya inolvidable.

A menudo, los lectores se preguntan sobre la extensión física de esta monumental obra. Si bien las ediciones varían, la versión más reconocida en un solo volumen es bastante considerable. A continuación, te presentamos los datos disponibles sobre la extensión de la obra:
| Edición/Libro | Número de Páginas | Notas |
|---|---|---|
| Volumen único (George Allen y Unwin, 1977) | 1.037 | Sin incluir prólogos ni apéndices. |
| Libro 1 de El Señor de los Anillos | Información no provista | El texto no especifica el número de páginas de este libro en particular. |
| Libro 3 de El Señor de los Anillos | Información no provista | El texto no especifica el número de páginas de este libro en particular. |
Es importante destacar que, aunque la consulta original pregunta por la duración del Libro 1, la información proporcionada no detalla cuánto tiempo específico abarca su narrativa. Sin embargo, la riqueza de la historia se mide más por su impacto que por su extensión cronológica.
El Origen de una Leyenda y el Inicio de la Aventura
El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings en su idioma original) fue concebida por J.R.R. Tolkien entre 1937 y 1949. Nació como una secuela natural del éxito de su obra anterior, El Hobbit, introduciendo a los lectores en la vasta y compleja Tierra Media y a sus peculiares habitantes, los hobbits. La trama de esta épica aventura se inicia en un lugar aparentemente insignificante pero lleno de encanto: la Comarca, el pacífico país de los hobbits.
Libro I: El Regreso de la Sombra
Tras una bulliciosa fiesta de despedida que conmociona la Comarca, el joven Frodo Bolsón, sobrino del aventurero Bilbo, se convierte en el inesperado heredero de un misterioso anillo. Este objeto, que Bilbo encontró en su propio viaje sesenta años atrás, pronto se revela como algo mucho más oscuro de lo que parece. Gandalf el Mago, un viejo amigo de la familia Bolsón, desconfía del anillo debido a los cambios de comportamiento que observó en Bilbo y recomienda a Frodo no usarlo.
Después de dos décadas de investigación y sospechas, Gandalf regresa a la Comarca con una aterradora confirmación: el anillo de Bilbo es nada menos que el mismísimo Anillo Único, forjado por el temible Sauron, el Señor Oscuro, en los fuegos del Monte del Destino y arrebatado por Isildur en tiempos inmemoriales. Sauron ha resurgido con un poder renovado y busca desesperadamente su posesión más preciada. La única esperanza para evitar que la Tierra Media caiga bajo su yugo es llevar el Anillo de vuelta a Mordor y arrojarlo al cráter del Orodruin, el único lugar donde puede ser destruido.
Consciente de la magnitud de la tarea, Gandalf aconseja a Frodo viajar solo hasta Rivendel con amigos de confianza, donde se celebrará un Concilio para decidir el destino del Anillo. El mago promete reunirse con Frodo en la aldea de Bree.
Aventuras de Cuatro Hobbits
Llega el día de la partida y, al no aparecer Gandalf, Frodo emprende su viaje con sus leales amigos Sam y Pippin, rumbo a Los Gamos. En el camino, se cruzan con los aterradores Jinetes Negros (Nazgûl), lo que los obliga a extremar las precauciones. En Cricava, se reúnen con Gordo Bolger y Merry. Mientras Bolger se queda a cuidar de Cricava, Frodo, Sam, Pippin y Merry deciden continuar juntos hacia Rivendel.
Para evadir a los Nazgûl, el grupo intenta un atajo a través del Bosque Viejo, un camino que resulta desastroso. Casi se ahogan por la acción del malvado Hombre-Sauce, pero son rescatados por el enigmático Tom Bombadil, el amo del bosque. Tom los invita a su casa junto con Baya de Oro y los salva nuevamente de la maldición de un tumulario en las tétricas Quebradas de los Túmulos. Finalmente, Tom se despide de ellos en el camino de Bree, deseándoles buena suerte.
Trancos y la Huida Hacia Rivendel
En la animada posada El Poney Pisador en Bree, los hobbits conocen a Trancos, un misterioso montaraz que afirma conocer a Gandalf. Su credibilidad se confirma cuando Frodo recibe una carta de Gandalf, entregada por el despistado Cebadilla Mantecona, el posadero. En la carta, Gandalf revela que el verdadero nombre de Trancos es Aragorn y que tardará más de lo previsto en reunirse con ellos. Los hobbits deciden confiar en Trancos, quien les ofrece valiosos consejos para evitar a los Nazgûl, y acuerdan viajar con él a Rivendel.
Desde Bree, el grupo se dirige hacia el este, evitando el Gran Camino Oeste. Tras varios días, llegan a Amon Sûl, donde encuentran una señal de Gandalf. Esa misma noche, son atacados por cinco Nazgûl. Trancos logra repelerlos con fuego, pero Frodo es gravemente herido por una daga envenenada. A pesar de la agonía de Frodo, logran llegar al Bosque de los Trolls, donde se encuentran con Glorfindel, un elfo de Rivendel enviado por Elrond. Cerca del valle de Rivendel, en el Vado del Bruinen, son nuevamente atacados por los nueve Nazgûl. Glorfindel pone a Frodo en su caballo, y el Anillo y la herida hacen que Frodo se desmaye justo cuando una inmensa ola del río arrastra a los Jinetes Negros.
Libro II: El Concilio de Elrond y la Comunidad del Anillo
Frodo recupera la conciencia en Rivendel, donde es recibido por sus amigos y, finalmente, por Gandalf. El mago le pide paciencia y le asegura que todo se aclarará en un concilio. Paseando por Rivendel, Frodo se reencuentra con su tío Bilbo, ya anciano y retirado, feliz de ver a su sobrino. Se revela que la ola del Bruinen fue comandada por Elrond para ayudar a Frodo.
El Concilio de Elrond
A la mañana siguiente, se convoca el Concilio de Elrond en Rivendel, con la asistencia de importantes miembros de las Razas Libres. Aquí se discute la historia del Anillo y los movimientos de Sauron. Gandalf revela la traición de Saruman el Blanco, quien ahora trabaja para el Enemigo y lo tuvo prisionero. Frodo y sus amigos también descubren que Trancos es en realidad Aragorn, descendiente de Isildur y legítimo heredero al trono de Gondor.
Después de intensas deliberaciones, Elrond decide formar una compañía, la Comunidad del Anillo, con representantes de las Razas Libres, cuya misión es llevar el Anillo Único a las Grietas del Destino para destruirlo. La compañía se conforma por Nueve Caminantes: Frodo (el Portador del Anillo), sus amigos hobbits Sam, Pippin y Merry; Gandalf el Mago; Aragorn; Legolas (elfo hijo del rey Thranduil); Gimli (enano hijo de Glóin); y Boromir (un valiente hombre de Gondor).
El Viaje de la Comunidad
La Comunidad parte el 25 de diciembre con la bendición de Elrond. Avanzan hacia el sur, paralelos a las Montañas Nubladas, hasta Acebeda, donde descubren espías de Saruman. La Compañía intenta cruzar las montañas por el paso de Caradhras, pero una tormenta de nieve lo impide. Boromir propone el Paso de Rohan o rodear las montañas, pero las tropas de Saruman son un riesgo. Gandalf sugiere atravesar las Minas de Moria, una inmensa mina enana abandonada. A pesar del nombre tétrico, la Compañía accede. Entran por las Puertas del Oeste, aunque son encerrados por una criatura maligna.
Las primeras etapas en las minas son tranquilas, y Gandalf, que ya las conocía, logra orientarse. Sin embargo, Frodo empieza a oír pasos lejanos. Al tercer día, tras descubrir la tumba del enano Balin, la Comunidad es atacada por Orcos y Trolls, comandados por un Balrog, el mismo que los enanos despertaron y que destruyó el reino de Moria.
En Moria, la Compañía se enfrenta al Balrog que causó la caída de las minas. Gandalf se sacrifica para permitir que los demás escapen, arrojando al Balrog al abismo en el Puente de Khazad-dum, pero siendo arrastrado también por su látigo. Los demás logran salir de las Minas, llorando a Gandalf y dándolo por muerto.
La Compañía llega a los bosques dorados de Lothlórien, donde son acogidos por Celeborn y Galadriel en Caras Galadhon durante tres semanas. Allí, Gimli y Legolas forjan una amistad, Galadriel muestra su espejo mágico a Frodo y Sam, y Boromir muestra signos de preocupación. Finalmente, la compañía parte por el río Anduin con obsequios de Galadriel y botes élficos.
La Disolución de la Comunidad
La Compañía navega río abajo por el Anduin. Frodo, Aragorn y Sam notan que algo los sigue: Gollum, que debió haberlos seguido desde Moria. Cerca de Emyn Muil, sufren un leve ataque de orcos liderados por un Nazgûl alado. Pasan los pilares de Argonath y desembarcan en Parth Galen, cerca de Mordor. Allí, los miembros discuten qué camino seguir. Dejan que Frodo decida. Mientras Frodo reflexiona solo, Boromir se le acerca y le aconseja entregar el Anillo a Gondor para usarlo contra Sauron. Al negarse Frodo, Boromir intenta arrebatarlo por la fuerza. Frodo se pone el Anillo y escapa invisible. Boromir, arrepentido, lo llama en vano.
Los demás, al detectar la ausencia de Frodo, se dividen para buscarlo. En ese momento, un grupo de Orcos Uruk-hai, liderados por Lurtz, ataca a la Comunidad. Tras una dura lucha, Aragorn, Gimli y Legolas encuentran a Boromir herido de muerte, quien había intentado defender a Pippin y Merry, pero los orcos lograron secuestrarlos. Antes de morir, Boromir confiesa su intento de arrebatar el Anillo a Frodo, y Aragorn lo perdona y lo consuela.
Sam, que buscaba por la ribera del lago, ve que uno de los botes se aleja. Comprendiendo que Frodo intenta irse solo, corre hacia él, y al no saber nadar, se hunde. Frodo lo rescata, y entre enfado y alegría, le permite acompañarlo a Mordor. Así, los dos hobbits cruzan el Anduin y se adentran en Emyn Muil.
Libro III: La Batalla por Rohan y el Regreso del Mago
Aragorn, Gimli y Legolas colocan el cuerpo de Boromir en un bote y lo dejan flotar por el Rauros. Deciden seguir la pista de Pippin y Merry, secuestrados por los orcos, intuyendo que Frodo y Sam irán solos a Mordor.
Persecución en Fangorn
Pippin y Merry son forzados a una marcha agotadora a través de las llanuras de Rohan, dándose cuenta de que sus captores son orcos de Saruman. Cerca del bosque de Fangorn, jinetes atacan a los orcos, y los hobbits aprovechan para escapar al bosque. Allí encuentran a Bárbol, un viejo ent que, tras confirmar que no son orcos, los acoge. Las historias de los hobbits conmueven a Bárbol, señor de Fangorn, quien convoca una asamblea de ents. Tras deliberar, los ents deciden que no soportarán más los daños de Saruman y atacarán Isengard.
Aragorn, Gimli y Legolas siguen el rastro de los orcos. Al tercer día, se encuentran con jinetes de Rohan liderados por Éomer, sobrino del rey Théoden. Los viajeros preguntan por los hobbits, y al no obtener respuesta, continúan su búsqueda hacia Fangorn. Al día siguiente, el trío se adentra en el bosque y tiene un encuentro inesperado: Gandalf, ahora vestido de blanco. Les cuenta que derrotó al Balrog en el pico Cuerno de Plata, muriendo de agotamiento, pero fue traído de nuevo al mundo (se sospecha que por los Valar) como el nuevo jefe de los Magos. Gwaihir lo rescató y lo llevó a Lothlórien, desde donde fue a Fangorn. Les asegura que Pippin y Merry están a salvo con Bárbol y los insta a partir hacia Edoras, la capital de Rohan, ya que Saruman planea atacar.
Isengard contra Rohan
Tras cabalgar toda la noche, los cuatro llegan a Edoras al amanecer. En Meduseld, encuentran al rey Théoden envejecido y enfermo, corrompido por su consejero Gríma "Lengua de Serpiente". Gandalf revela que Gríma trabaja para Saruman, cura a Théoden, quien expulsa a Gríma. El rey, recuperado, sigue los consejos de Gandalf y organiza un ejército para ir a Cuernavilla, en el Abismo de Helm, el próximo objetivo de Saruman. Gandalf, Aragorn, Legolas y Gimli se unen a la lucha.
Antes de llegar al Abismo de Helm, Gandalf se aleja hacia Isengard sin dar explicaciones. La vanguardia del rey llega a Cuernavilla justo antes de la llegada del ejército de Saruman, compuesto por orcos, semiorcos y hombres de las Tierras Brunas. Durante toda la noche, se libra una épica defensa del Abismo, con un papel crucial de Aragorn, Legolas y Gimli. Con el amanecer, llega la victoria, pero también un extraño bosque que se planta en la entrada del Abismo, donde se esconden los orcos supervivientes. Gandalf regresa por la mañana y revela que el bosque es un rebaño de Ucornos vigilado por ents. El mago propone al rey Théoden, Aragorn, Legolas y Gimli que lo acompañen a Isengard.
Saruman en Orthanc y Diversos Reencuentros
El grupo parte ese mismo día y llega al Valle del Mago. Sorprendentemente, Isengard está inundada, con solo la torre de Orthanc intacta. Gandalf y Bárbol les explican que fue obra de los ents de Fangorn, y que Saruman y Gríma están escondidos en Orthanc. La mayor sorpresa para Legolas, Gimli y Aragorn es encontrar a Pippin y Merry allí, quienes les cuentan sus aventuras entre pipas.
Después de comer, Gandalf propone parlamentar con Saruman, advirtiendo sobre su voz engañosa. Saruman responde y falla en su intento de ganarse a Théoden, gracias a Gandalf, quien rompe su cetro, expulsándolo de la Orden de los Istari. Saruman se niega a la ayuda ofrecida y se retira a Orthanc. En ese momento, Gríma lanza una esfera de cristal que cae al exterior. Gandalf la recoge con recelo, lo que inquieta a Pippin.
Esa noche, el grupo acampa en Dol Baran. Pippin, curioso, hurta la piedra mientras Gandalf duerme. Al mirarla, ve a Sauron, quien se burla de él, pensando que es el hobbit portador del Anillo capturado por Saruman. Pippin grita, despertando al campamento. Gandalf, al ver lo sucedido, decide llevarse a Pippin a Minas Tirith para alejarlo del enemigo, previendo que Sauron enviará un Nazgûl alado. Gandalf explica que la piedra es un palantír, una esfera de comunicación de los reyes dúnedain, ahora en manos del Enemigo. Gandalf se despide y parte con Pippin en Sombragrís hacia Minas Tirith, en Gondor.
Libro IV: El Camino Secreto a Mordor
Tres días después de separarse de la Comunidad, Sam y Frodo están desorientados en las colinas de Emyn Muil. Tras tres días intentando descender sin éxito, encuentran una garganta que parece llevar a las tierras bajas. Durante el descenso, se encuentran con Gollum, quien los había estado siguiendo. Sam y Frodo logran retenerlo. Gollum, lloriqueando, ofrece guiarlos a Mordor, ya que una vez estuvo allí y escapó. Frodo acepta y, en agradecimiento, lo llama por su antiguo nombre, Sméagol. Sméagol cambia su personalidad, mostrándose más agradable, aunque Sam sigue desconfiando.
Rumbo a Mordor con Ayuda de Sméagol
Sméagol guía a los hobbits a través de una garganta oculta hasta las Ciénagas de los Muertos. Viajan de noche para cruzarlas, un camino peligroso por los fuegos fatuos de los Muertos. Sméagol les aconseja no mirarlos. Después de unos días, llegan a los pies de las Ered Lithui, las montañas que bordean el norte de Mordor.
Al día siguiente, llegan a las Puertas de Mordor y se esconden para vigilar. Ven muchas tropas de Hombres de Rhûn y Harad entrar en Morannon, la Puerta Negra, y deciden que es imposible entrar por allí debido a la vigilancia. Sméagol les dice que hay otro camino hacia Mordor, el que él usó para escapar, y que deben ir al sur por la ribera oriental del Anduin. Frodo y Sam (a regañadientes) aceptan y siguen el camino hacia el sur desde Morannon.

Los Hombres de Faramir
El viaje se vuelve más agradable en Ithilien, una región bajo el poder de Mordor pero aún frondosa. Un par de días después, los hobbits deciden descansar. Sam pide a Sméagol que cace conejos para guisar. Mientras Sméagol está ausente, un grupo de Hombres, parecidos a Montaraces, los descubren por el humo del guiso, pensando que son centinelas de Mordor.
Faramir, el capitán del grupo, ordena vigilar a los hobbits y los interrogará después de destruir una avanzadilla de Haradrim. Se desata una batalla entre los hombres de Faramir y los de Harad, con la derrota de estos últimos. Sam, a quien no le gusta ver la batalla, se sorprende al ver un Olifante escapar. Tras la batalla, Faramir interroga a Frodo y le cuenta la muerte de su hermano Boromir. Frodo se sorprende, pero sus declaraciones convencen a Faramir de su inocencia. Faramir, amigo de Gandalf, nombra a los hobbits amigos de Gondor y los invita a pasar la noche en Henneth Annûn, un refugio.
Mientras duermen, Faramir los despierta: una criatura que vieron esa mañana con Frodo y Sam está pescando en el estanque de Henneth Annûn. Aunque la pena es la muerte para los intrusos, Faramir no ordena matarlo al relacionarlo con los hobbits. Frodo revela que es Sméagol y ruega que lo capturen sin dañarlo. Los hombres lo hacen, pero Sméagol lo interpreta como una traición de Frodo y se vuelve hosco. A la mañana siguiente, Faramir les desea suerte y les da provisiones antes de que los hobbits, con Sméagol, se despidan.
El Valle de Morgul
A pesar de los sucesos, Sméagol sigue guiando a los hobbits. Tras un viaje apresurado, llegan a la Encrucijada y entran al Valle de Morgul, donde Sméagol dice que hay un camino escalonado poco vigilado a Mordor. Instantes después de llegar al camino, llamado Escaleras de Cirith Ungol, los hobbits observan, a hurtadillas, cómo de la tenebrosa ciudadela de Minas Morgul sale un gran ejército capitaneado por el Capitán de los Nazgûl, lo que los paraliza de miedo.
Una vez que las fuerzas de Mordor se alejan, Frodo, Sam y Sméagol suben por el camino de escalones hasta la entrada de un túnel oscuro y maloliente. Sméagol-Gollum les dice que el camino sigue por ahí, sin decirles el nombre de la cueva: Torech Ungol, el Antro de Ella-Laraña. Los hobbits avanzan por lo que parece una eternidad y de pronto descubren que Sméagol ha desaparecido. Poco después llegan a la salida, cubierta de gruesas telarañas, que Frodo y Sam logran romper con sus espadas. Frodo, envalentonado, avanza hacia el paso a Mordor. Sam intenta advertirle que la torre en el paso parece ocupada cuando Gollum sale y lo ataca.
Mientras Sam forcejea con Gollum, un monstruo similar a una araña gigante, Ella-Laraña, va directo a Frodo. El peligro da fuerzas a Sam, quien lanza a Gollum a un lado (que huye despavorido). Seguidamente, se lanza contra Ella-Laraña, clavándole profundamente su daga, y encuentra a Frodo moribundo por el veneno de la araña. Muy triste, Sam cree que su amo ha fallecido y decide encargarse él mismo de portar el Anillo. En ese momento, un grupo de orcos sale de la torre de Cirith Ungol y se llevan el cuerpo de Frodo, mientras Sam se hace invisible con el Anillo para esconderse. Escuchando a los orcos, descubre que Frodo no está muerto, sino sedado, y que deben registrarlo. Sam decide ir a salvar a Frodo, aunque no sabe cómo.
Libro V: La Guerra del Anillo
Tras tres días cabalgando sin cesar en Sombragrís, Gandalf y Pippin llegan a Minas Tirith, capital de Gondor. Visitan a Denethor, el Senescal, de mal humor por la muerte de su hijo Boromir. Denethor acepta a Pippin como escudero. Pippin desayuna bien y conoce a su guía, Beregond, con quien rápidamente se hace amigo. Al atardecer, Pippin y Bergil (hijo de Beregond) contemplan la entrada del ejército que debe defender la ciudad de las tropas de Mordor, que parecen insuficientes. Una nube negra comienza a cubrir el cielo desde el este.
Nubes de Guerra
En Dol Baran, un grupo de Montaraces del norte, capitaneados por Halbarad, Elrohir y Elladan, alcanzan a la compañía de Théoden, siendo recibidos con alegría por Aragorn, pues son amigos que vienen a ayudar. Aragorn, como heredero de Isildur y legítimo aspirante al trono de Gondor, se muestra a Sauron por la palantír y decide partir de inmediato a Gondor, hacia la guerra. Para llegar rápido, deben atravesar los Senderos de los Muertos, un túnel en las Montañas Blancas. Gimli, Legolas y los montaraces lo siguen, a pesar del miedo. Théoden y Éomer se despiden de ellos, mientras Merry se queda con los hombres de Rohan. Tras un día de marcha, la Compañía Gris de Aragorn llega a Edoras y sube a El Sagrario, entrando a los Senderos de los Muertos. Un ejército fantasma comienza a seguir a la compañía, hombres maldecidos por Isildur. Aragorn los convoca en la colina de Erech, y el ejército fantasma sigue sus órdenes.
Tres días después, Théoden regresa a Edoras con un ejército ampliado. Merry se ha hecho amigo del rey, pero se niega a quedarse. El ejército del rey Théoden sube a El Sagrario para deliberar. Al día siguiente, una nube negra cubre el cielo. Hirgon, un mensajero de Gondor, informa a Théoden que la nube viene de Mordor y que Minas Tirith está en peligro crítico. Théoden aprecia a Merry, pero no le permite ir a la guerra. Sin embargo, un soldado de Rohan llamado Dernhelm le ofrece llevarlo en la grupa de su caballo. Mientras tanto, la Tierra Media se oscurece por la gran nube de Mordor y las nubes de guerra.
El Sitio de Minas Tirith y la Batalla de los Campos del Pelennor
Las noticias de que un ejército de Minas Morgul, capitaneado por el Rey Brujo, se acerca a Minas Tirith. Dos días después, Faramir y sus hombres regresan de Ithilien, pero Denethor se muestra duro con su hijo, reprochándole su tardanza. Faramir se sorprende al ver a Pippin y cuenta que vio a Frodo y Sam intentando entrar a Mordor por el Valle de Morgul, lo que aumenta la preocupación de Gandalf y Pippin. No hay tiempo para preocuparse, pues al día siguiente llegan las tropas de Morgul.
Minas Tirith bulle de actividad mientras los enemigos abren una brecha en el Rammas Echor y queman los campos del Pelennor. Faramir regresa con pocos hombres, perseguido por tres Nazgûl alados, siendo salvado por Gandalf. Parece enfermo y solo logra explicar que las tropas de Mordor cruzaron el Anduin en Osgiliath. Denethor, al ver a su único hijo así, sube a sus aposentos y baja con el rostro demacrado. El ejército enemigo comienza a construir máquinas de asedio. Con un ariete llamado Grond, el ejército oscuro golpea las puertas de la muralla exterior.
Pippin intenta consolar a Denethor, pero este lo destituye de su puesto y ordena a sus sirvientes que lo conduzcan a él y a Faramir a las criptas, pues tiene la intención de incinerarse, creyendo que todo está perdido y que la ayuda de Rohan no llegará. Al ver que Denethor no puede mandar, Gandalf toma el mando de la defensa de Minas Tirith, lo que reanima a los soldados. Sin embargo, Grond derriba las Puertas de Minas Tirith, y el Capitán del ejército de Mordor, el Rey Brujo, entra primero en la ciudad, cara a cara con Gandalf. Cuando todo parece perdido, un sonido de trompetas se oye al amanecer: los jinetes de Rohan han llegado.
Théoden y su ejército llegaron a Minas Tirith sin ser vistos, con la ayuda de los hombres de Ghân-buri-Ghân. Los Rohirrim cargan contra el ejército de Mordor, y los soldados de Gondor renuevan sus esperanzas. Théoden es atacado por el Rey Brujo y cae bajo Crinblanca. Dernhelm defiende al rey y desafía al Nazgûl, matando a su criatura alada. El Rey Brujo responde con furia, pero lanza un grito: Merry le ha atravesado la rodilla con su daga. Con un grito horripilante, el más poderoso de los Nazgûl desaparece para siempre. Con gran tristeza, Merry se despide de Théoden, quien lo bendice antes de morir. Merry encuentra a Dernhelm sin yelmo e inconsciente, descubriendo que era Éowyn disfrazada. Éomer la envía a Minas Tirith con pocas esperanzas. En ese momento, los hombres de Rohan y Gondor ven con desesperación una gran flota de corsarios umbarianos remontar el Anduin, creyendo que Gondor ha caído.
Éomer se prepara para un último ataque desesperado, cuando se da cuenta de que quien dirige los navíos de Umbar no es otro que Aragorn con el estandarte del Rey de Gondor, acompañado de Gimli y Legolas, los montaraces del norte, y todas las tropas gondorianas de Pelargir, Dol Amroth, Linhir y muchas ciudades más. El ánimo se renueva con el feliz reencuentro y, finalmente, al atardecer, las tropas de Mordor son aniquiladas y los pocos supervivientes huyen. En Minas Tirith, todos celebran con alegría el regreso del Rey.
Reunión antes de la Batalla Final
La batalla ha terminado, pero el Enemigo ha causado un grave daño a Gondor: Denethor se suicida en una pira, revelando antes que guardaba un palantír, por lo que Sauron lo habría desesperado. Gandalf y Pippin logran salvar a Faramir, quien es trasladado a las Casas de Curación. Allí, Aragorn, con su poder como heredero de Isildur, cura a Éowyn, Merry y Faramir, quienes padecían la enfermedad del hálito negro por haberse enfrentado a un Nazgûl. Los tres se recuperan, pero deben reposar. Merry y Pippin se reúnen, aunque Pippin debe ir al ejército de Aragorn como representante de los hobbits.
Los grandes de Gondor y Rohan se reúnen para deliberar. Gandalf advierte que solo fue una victoria y que la verdadera magnitud de las tropas de Sauron aún está en Mordor. Aragorn, Éomer, Gandalf y el príncipe Imrahil de Dol Amroth deciden partir con un ejército a la Puerta Negra para desviar la mirada del Ojo de Sauron y así dejar vía libre a Frodo y Sam, quienes deben llegar al Monte del Destino. Gracias al ejército de Rohan y la llegada de otras tropas de Gondor, pueden partir, dejando a Minas Tirith mejor defendida.
Pocos días después, el ejército comandado por Aragorn parte de Minas Tirith y llega a Dagorlad y la Puerta Negra seis días después. Lo encuentran todo en silencio, pero un emisario, Boca de Sauron, sale de las almenas, ofreciendo rendirse a cambio de condiciones de Sauron. Muestra una cota de malla de mithril y ropas de Frodo. Boca de Sauron se burla de ellos por "enviar a Mordor un mediano para espiar", pero Gandalf y Aragorn no le creen. Boca de Sauron regresa, y un inmenso ejército de orcos, trolls y hombres del este y el sur sale. Aragorn ordena atacar.
Libro VI: El Fin de la Era
Sam se arma de coraje y se pone el Anillo Único para entrar en la torre de Cirith Ungol y rescatar a Frodo. La suerte está de su lado, pues una pelea entre los orcos de la fortaleza los ha dejado casi todos muertos. Tras tropezar con Shagrat, un orco superviviente que huye con un bulto, Sam encuentra a Frodo en lo alto de Cirith Ungol, despojado de la cota de malla de mithril, cuyo valor seguramente causó la pelea. Sam anima a Frodo a seguir, ya que conservan el Anillo. Se disfrazan de orcos con el armamento de los muertos e intentan pasar desapercibidos. Salen de Cirith Ungol y bajan al Morgai, ya en Mordor.
En el País de la Sombra
A partir de allí, el viaje se vuelve cada vez más difícil, aunque sobreviven gracias a los restos de lembas y el agua de pequeños riachuelos. Tras cinco días de marcha, llegan a las cercanías de la Garganta de Hierro, donde son vistos y añadidos a una tropa de orcos, pero logran no ser descubiertos gracias a sus disfraces. Sam y Frodo escapan gracias a un encontronazo con otra compañía de orcos y se esconden en uno de los muchos cráteres. A la mañana siguiente, se encuentran los alrededores vacíos y se arriesgan a tomar el camino de Barad-dûr para acercarse al Orodruin y abastecerse de agua.
La comida se les acaba, y Frodo empeora por la carga del Anillo. Tras una noche horrible de silencio inquietante, los hobbits llegan al pie del Monte del Destino. Frodo está tan afectado que Sam debe cargarlo. Logran subir lo suficiente cuando son atacados por Gollum, quien los había vuelto a seguir. Sam repele su ataque, sin darse cuenta de que Gollum da media vuelta.
Tras un titánico esfuerzo, Sam y Frodo llegan a los Sammath Naur y contemplan el cráter de fuego del Orodruin. Sam insta a Frodo a lanzar el Anillo al fuego. Frodo, dominado por el Anillo, lo reclama como suyo y se lo pone, volviéndose invisible. En ese momento, Gollum aparece de nuevo y, tras un forcejeo con el Frodo invisible, logra apoderarse del Anillo, instante en el que pierde el equilibrio y cae a la lava del volcán. El Anillo Único es destruido, junto con Gollum, en el fuego del Monte del Destino. Frodo vuelve a ser el de antes y abraza a Sam, que se alegran de estar juntos en el fin de todas las cosas.
El Rey Retorna
Momentos antes de la destrucción del Anillo, todo Mordor tiembla. El Señor Oscuro, notando el estado crítico, envía a los Nazgûl al Orodruin. Sin embargo, antes de que lleguen, el Monte del Destino estalla en erupción y los Nazgûl son consumidos. Un terremoto destruye la Puerta Negra y otras fortalezas de Mordor, y finalmente la Torre Oscura cae. Sauron ha sido destruido por completo, y las tropas enemigas se dispersan. El ejército de Aragorn ha vencido, y una nueva era comienza. Gandalf, sabiendo que Frodo y Sam han cumplido su misión, envía a Gwaihir, el Señor de las Águilas, y a sus hermanos a buscar a los dos hobbits, aún en el Orodruin.
Sam y Frodo despiertan días más tarde, perplejos, al ver a Gandalf vivo y a todos sus amigos de la Comunidad: Pippin y Merry, Legolas y Gimli. Se sorprenden al ver a Aragorn (o Trancos) vestido como el rey de Gondor y Arnor. En el Campo de Cormallen, en Ithilien, tiene lugar un gran banquete y festejos en honor a los dos hobbits que han destruido al Enemigo. Días más tarde, la comitiva llega a Minas Tirith, donde Éowyn y Faramir se han enamorado y van a casarse.
También llega Elrond desde Rivendel, con buenas noticias de la guerra en el norte y a Arwen, prometida de Aragorn. Aragorn es coronado con grandes honores como el Rey Elessar del Reino Reunido, unificando de nuevo Gondor y los antiguos territorios de Arnor, dejando a Rohan y la Comarca como estados independientes. Ese mismo día, Aragorn y Arwen contraen matrimonio. Arwen regala su don de la inmortalidad a Frodo, ya que elige la vida humana para vivir con Aragorn y morir como los Hombres.
Regreso a Casa, el Saneamiento de la Comarca y los Puertos Grises
Semanas más tarde, los miembros de la Comunidad del Anillo parten para su último viaje juntos. Los hombres de Rohan los acompañan hasta Edoras, donde tiene lugar el solemne funeral del rey Théoden. En el Paso de Rohan, Aragorn se despide de ellos, y Gimli y Legolas también, pues habían prometido visitar Fangorn y las Cavernas Centelleantes de Aglarond. Los miembros restantes llegan a Isengard, donde Bárbol, por su buen corazón, ha liberado a Saruman y Gríma. Aragorn, antes de irse, regala Isengard a los Ents.
Después de muchos días bordeando las Montañas Nubladas, el grupo de Elrond y la Comunidad llega a Rivendel. Los hobbits encuentran a Bilbo, muy anciano, quien se alegra de verlos y desea que Frodo escriba un libro sobre su viaje. Los días pasan rápido, pero finalmente los cuatro hobbits y Gandalf deciden regresar a la Comarca. En dos semanas llegan a Bree, donde encuentran a un Cebadilla Mantecona preocupado por disturbios en Bree y la falta de noticias de la Comarca. Los hobbits se alarman, pero Gandalf, que se despide de ellos, les dice que con sus aventuras serán capaces de solucionar cualquier problema.
Al caer la noche del día siguiente, Frodo, Sam, Pippin y Merry son detenidos por hobbits fronterizos en el Puente del Brandivino y llevados a Hobbiton, donde despistan a sus vigilantes. Desconcertados, descubren por boca del Tío Gamyi y los Coto que mucha "Gente Grande" se ha instalado en la Comarca y obedece a un tal "Jefe" en Bolsón Cerrado, supuestamente Lotho Sacovilla-Bolsón. Sin embargo, Frodo, Sam, Pippin y Merry, con su experiencia en la guerra, logran emancipar a varias poblaciones. Finalmente, muchos hobbits, usando armas decorativas, se enfrentan a los invasores en la Batalla de Delagua, el único conflicto armado de la Comarca. Allí se revela que Lotho había muerto y que el verdadero cabecilla era Saruman, conocido como Zarquino. Saruman se rinde ante los hobbits, no sin antes burlarse de ellos y de Gríma, lo que provoca la muerte de Gríma por unas flechas hobbits. Así termina la vida del que fue el más grande de los magos.
La Comarca se recupera rápidamente. Prisioneros como Will Pieblanco, Gordo Bolger o Lobelia Sacovilla-Bolsón son liberados. Gracias a las semillas que Galadriel le regaló, Sam las esparce por la Comarca, y al año siguiente, las plantas y bosques florecen como nunca. Frodo recupera Bolsón Cerrado y Sam se traslada allí con su esposa Rosita Coto.
Pero a finales de ese mismo año, Frodo le dice a Sam que lo acompañe al Bosque Cerrado. Allí se encuentran con Elrond y varios elfos, acompañados por Bilbo. Sam comprende que van a partir a los Puertos Grises para no volver a la Tierra Media, y que Frodo los acompañará porque Arwen le dio su don. Gandalf y Pippin y Merry también se unen para despedirse de Frodo. Tras marchar toda la noche hacia el oeste, el grupo llega a los Puertos Grises, al mar. Círdan recibe a los viajeros. Antes de embarcar, Frodo, Bilbo y Gandalf se despiden de Sam, Pippin y Merry con gran pesar. El sol se pone cuando el barco parte al océano. Sam, Pippin y Merry regresan a casa sin mirar atrás. Al volver por fin a casa, Sam besa a Rosita y abraza a su pequeña hija Elanor, pronunciando las últimas palabras de la obra: "Bueno, ya estoy de vuelta."
Preguntas Frecuentes sobre El Señor de los Anillos
Aquí respondemos algunas de las dudas más comunes sobre esta obra maestra de la fantasía:
- ¿Dónde comienza la aventura de El Señor de los Anillos?
La trama de El Señor de los Anillos se inicia en la Comarca, el pacífico hogar de los hobbits, un lugar de tranquilidad que contrasta fuertemente con las épicas batallas y peligros que se avecinan. - ¿Cuántas páginas tiene el volumen único de El Señor de los Anillos?
Según la información proporcionada, el volumen único de ‘El Señor de los Anillos’ publicado por George Allen y Unwin en 1977 tiene 1.037 páginas, sin incluir los prólogos ni los apéndices. - ¿Se menciona en este texto cuántas páginas tiene el Libro 1 o el Libro 3 de El Señor de los Anillos?
No, el texto no especifica el número de páginas de los libros individuales (Libro 1 o Libro 3), solo el total del volumen único. - ¿Cuánto dura el Libro 1 de El Señor de los Anillos según este texto?
La información provista no detalla la duración temporal o cronológica de los eventos narrados específicamente en el Libro 1. - ¿Quién escribió El Señor de los Anillos?
La novela fue escrita por el renombrado autor J.R.R. Tolkien, un profesor y filólogo británico. - ¿Es El Señor de los Anillos una secuela de otro libro?
Sí, El Señor de los Anillos fue concebida como una secuela de la exitosa novela anterior de Tolkien, El Hobbit, ampliando el universo de la Tierra Media. - ¿Qué es el Anillo Único y por qué es tan importante?
El Anillo Único es un poderoso artefacto forjado por el Señor Oscuro Sauron para dominar toda la Tierra Media. Es crucial porque su destrucción es la única forma de derrotar a Sauron y restaurar la paz en el mundo.
La saga de El Señor de los Anillos es mucho más que una historia; es una experiencia que transporta al lector a un mundo de magia, peligro y heroísmo. Su legado perdura, recordándonos el poder de la amistad, la resiliencia del espíritu y la importancia de defender aquello que es justo, sin importar cuán pequeña parezca la esperanza.
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