¿Quién creó la librería corre como el viento?

Corre Como el Viento: El Alma de una Librería Única

26/07/2025

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En el corazón de La Lucila, un rincón de Buenos Aires donde el tiempo parece ralentizarse entre locales acogedores y casas bajas, se alza un verdadero bastión de la cultura y la imaginación: la librería Corre Como el Viento. Más que un simple punto de venta de libros, este espacio se ha erigido como un faro de resistencia frente a las adversidades, desde el frío del invierno hasta las recurrentes crisis económicas que, una tras otra, han convertido la adquisición de un libro en un auténtico lujo en el país. Detrás de este milagro literario, que ha logrado mantenerse en pie desde su fundación en 2011, se encuentra la figura inspiradora de Silvana Maculan, una apasionada de los libros cuya visión y dedicación han forjado un refugio para lectores de todas las edades. Su historia no es solo la de una emprendedora, sino la de una guardiana de sueños impresos, dispuesta a compartir con otros la magia que a ella misma tanto la ha conmovido.

¿Cómo se llama el libro que se lleva el viento?
Se nos pidió leer en clases libros para niños, y yo leí de este libro "Las plumas que se lleva el viento".
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El Origen de un Sueño Literario: La Visión de Silvana Maculan

La idea de crear Corre Como el Viento germinó en la mente de Silvana Maculan en un momento de profunda reflexión. Proveniente de una familia con fuerte espíritu emprendedor, Silvana sintió el imperativo de materializar su amor por la literatura en un proyecto tangible y compartido. "Cuando decidí abrir la librería, quería poder elegir el material que a mi tanto me había conmovido, compartir ese descubrimiento con otros", confiesa. Esta declaración encapsula la esencia misma de Corre Como el Viento: no es solo un negocio, sino una extensión de su propia biblioteca personal, curada con un cariño y una intuición que pocos pueden igualar. Desde 2011, año en que abrió sus puertas, la librería ha sido un testimonio de perseverancia y pasión, demostrando que, incluso en los contextos más desafiantes, el amor por los libros y la comunidad puede florecer y perdurar.

La elección del nombre, Corre Como el Viento, evoca una sensación de libertad, de ideas que se esparcen sin límites, y de historias que viajan de mano en mano, llevando consigo la esencia de la imaginación. Es un nombre que resuena con la ligereza de una pluma llevada por la brisa, simbolizando la facilidad con la que las narrativas pueden volar hacia nuevas mentes y corazones. Este espíritu de movimiento y difusión cultural es el motor que impulsa cada iniciativa dentro de sus paredes.

Un Espacio que lo Contiene Todo: Más Allá de los Estantes

Aunque la librería Corre Como el Viento no se precie de ser un espacio vasto, su encanto reside precisamente en su capacidad para albergar un universo de posibilidades, como si de un cuento mágico se tratara. En sus casi quince años de existencia, este rincón literario ha trascendido la mera función de venta, transformándose en un vibrante centro cultural. Silvana Maculan y su equipo han organizado innumerables actividades que han enriquecido la vida cultural de La Lucila y sus alrededores. Han sido anfitriones de presentaciones de libros, donde autores emergentes y consolidados han compartido sus obras y dialogado con sus lectores. Las lecturas en voz alta han llenado el ambiente de voces y mundos, transportando a los asistentes a parajes lejanos o realidades íntimas.

Además, la librería ha sido escenario de talleres creativos, espacios donde la imaginación se desborda y nuevas habilidades se cultivan, desde la escritura hasta la ilustración. Incluso, de manera innovadora, han realizado proyecciones de películas en la vidriera, convirtiendo la fachada del local en una pantalla improvisada que ha cautivado a transeúntes y vecinos. Todas estas iniciativas, como señala Silvana, han sido "cosas que disfrutamos mucho", reflejando una filosofía que prioriza la experiencia y el encuentro por encima de la transacción. Corre Como el Viento es, en esencia, un punto de reunión, un espacio de intercambio y un catalizador para la cultura local, demostrando que una librería puede ser mucho más que un conjunto de estantes con libros.

Las Voces que Vuelan: Las Recomendaciones de Silvana Maculan

Como toda buena librera, Silvana Maculan posee un vasto conocimiento y una sensibilidad especial para identificar aquellas historias que resuenan profundamente. Cuando se le pregunta qué leería si fuera niña de nuevo, su respuesta es una lista generosa y cuidadosamente seleccionada, reflejo de su compromiso con la literatura infantil de calidad. Su entusiasmo es palpable al describir cada una de estas joyas, que considera imprescindibles para cualquier pequeño lector curioso:

  • Oso de Patricia Strauch y Mauro Zoladz, ilustrado por Lu Paul y editado por Periplo: Una "historia disparatada, con mucho humor pero muy tierna también", que promete risas y emociones a partes iguales. Es un ejemplo perfecto de cómo el humor puede ser un vehículo para la ternura.
  • Jirafa Africana de Megumi Iwasa y Jun Takabatake, editado por FCE: Esta obra narra la original amistad epistolar entre una jirafa aburrida y un pingüino, que deciden encontrarse. Silvana la califica de "muy genial, especial para niños que no se enganchan con nada", destacando su "humor disparatado" que la hace irresistible.
  • Los dos tomos de Capitán Nudo de Victor Engers, editados por Limonero: Aunque no se detalla la trama, la mención de dos volúmenes sugiere una aventura continuada y personajes entrañables que engancharán a los lectores.
  • Desventuras de la ciencia, anécdotas de científicos todoterreno, editado por Pequeño Editor: "Ideal para niñas y niños curiosos, para leer solos y acompañados", esta obra demuestra que "la ciencia, la investigación puede deparar aventuras insólitas", desmitificando la imagen rígida de la ciencia.
  • Retrato de un zorro cachorro de Roberta Iannamico y Pablo Elías, editado por Ralenti: Una "hermosa novela de aventura y amistad", que seguramente explora lazos afectivos y desafíos en un entorno natural.
  • La Giganta de Anna Hoglund, editado por Ekaré y distribuido por Calibroscopio: Esta historia presenta a "una niña valiente que atraviesa la oscuridad, aun con temor, para salvar a su papá", un relato sobre el coraje y la superación de miedos.
  • Eran tres amigos de Héctor Oesterheld (autor del Eternauta), editado por Planta Editora: Calificado como "imperdible", este cuento sigue a una niña y su amigo conejo en una misión para "salvar y devolverle la primavera al arbolito verde", una alegoría sobre la esperanza y la renovación.
  • Adam y Yuli La prima de la montaña, editado por Periplo: Una historia que promete ser "genial", donde "el primo de la ciudad pasa unas vacaciones con su prima salvaje", explorando el contraste entre dos mundos y el descubrimiento mutuo.

Cada una de estas recomendaciones no solo refleja el buen gusto de Silvana, sino también su profundo conocimiento de lo que realmente conecta con la infancia: historias que divierten, enseñan, y, sobre todo, abren puertas a la imaginación.

El Legado de las Fábulas y Otras Aventuras de Papel en la Infancia de Silvana

La infancia de Silvana Maculan estuvo marcada por lecturas que moldearon su visión del mundo y su comprensión de la naturaleza humana. Al rememorar sus libros favoritos de aquella época, destaca las fábulas como su gran pasión. "Las leía una y otra vez", confiesa, fascinada por cómo estas historias la sorprendían, divertían y, lo más importante, la "dejaban pensando, dándole vueltas a la personalidad reflejada en cada animal". Este tipo de relatos, con sus personajes que "cometen errores, que están en conflicto", presentados "sin juicio previo", le permitieron desarrollar un incipiente pensamiento crítico y reflexivo, al tiempo que le ofrecían un "muestrario de conductas humanas". En una época donde los libros sobre emociones están en auge, Silvana sugiere "volver a las fábulas" como un método atemporal y eficaz para que los niños se entiendan a sí mismos y a los demás.

Su predilección por historias donde "no todo es como debería ser, donde hay humor, disparate y donde muchas cosas se resuelven con ingenio y con razonamientos creativos" encuentra un eco perfecto en la narrativa fabulística. Pero si hay una historia que la cautivó profundamente por su extensión y complejidad, esa fue Pinocho. Visto desde la adultez, Silvana lo interpreta como un auténtico "libro de pasaje de edad, un coming of age", una aventura que ilustra que "crecer no es fácil: está lleno de aventuras y peligros, cosas que se pierden y se ganan en el camino". La odisea del niño de madera, enfrentando contingencias y experimentando emociones intensas, resonó profundamente en su espíritu infantil, haciéndola reflexionar sobre la autonomía y la supervivencia. La lectura en vacaciones escolares era un deleite para ella, y entre esos recuerdos, uno que la marcó por el miedo que le infundía fue Cuentos de la selva de Horacio Quiroga, obras que describe como "un poco en la línea de las fábulas, quizás un poco más oscuros". Finalmente, recuerda con cariño No somos irrompibles de Elsa Bornemann, una de las primeras historias de amor que leyó, y que "despertaron de pronto otro mundo, pusieron palabras a cosas que en el colegio ya empezábamos a sentir", marcando el inicio de una nueva etapa de descubrimientos emocionales a través de la lectura.

La Resistencia del Papel en Tiempos Difíciles: El Legado de Corre Como el Viento

La existencia de librerías independientes como Corre Como el Viento es un testimonio de la resiliencia cultural y del inquebrantable espíritu de quienes creen en el poder transformador de los libros. En un país donde la economía fluctúa y la adquisición de bienes culturales puede volverse un desafío, mantener un espacio dedicado a la literatura por casi quince años es, sin duda, un logro extraordinario. Silvana Maculan no solo ha capeado múltiples crisis, sino que ha logrado que su librería siga siendo un punto de encuentro vital para la comunidad, un lugar donde las historias se comparten, las mentes se abren y la imaginación se nutre.

La librería no es solo un negocio, sino un centro de actividad cultural que ha sabido adaptarse y reinventarse. Las presentaciones de libros, los talleres, las lecturas y las proyecciones son ejemplos claros de cómo un espacio puede generar valor más allá de la mera transacción comercial. Es un modelo que prioriza la experiencia del lector y la conexión humana, construyendo lazos irrompibles con su público. En este sentido, Corre Como el Viento es un faro de esperanza, demostrando que la pasión por la cultura y la dedicación pueden superar los obstáculos más complejos, asegurando que la lectura siga siendo un pilar fundamental en la vida de muchas personas.

Preguntas Frecuentes sobre Corre Como el Viento

Para aquellos curiosos sobre esta emblemática librería y su fundadora, aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes:

  • ¿Quién creó la librería Corre Como el Viento?
    La librería Corre Como el Viento fue fundada por Silvana Maculan, una apasionada por los libros y con una fuerte herencia emprendedora familiar.
  • ¿Cuándo abrió sus puertas Corre Como el Viento?
    La librería fue fundada en el año 2011, lo que significa que en la actualidad cuenta con casi 15 años de trayectoria.
  • ¿Qué tipo de actividades se realizan en la librería?
    Corre Como el Viento es un espacio cultural activo que ha organizado presentaciones de libros, lecturas, talleres creativos y hasta proyecciones de películas en su vidriera, creando una experiencia enriquecedora para la comunidad.
  • ¿Dónde se encuentra ubicada la librería?
    Corre Como el Viento está situada en La Lucila, una localidad que forma parte del partido de Vicente López, en la provincia de Buenos Aires, Argentina.
  • ¿Cuáles son algunos de los libros infantiles recomendados por Silvana Maculan?
    Silvana recomienda títulos como Oso, Jirafa Africana, Capitán Nudo, Desventuras de la ciencia, Retrato de un zorro cachorro, La Giganta, Eran tres amigos y Adam y Yuli La prima de la montaña, entre otros.
  • ¿Qué tipo de libros le gustaban a Silvana Maculan en su infancia?
    De niña, Silvana disfrutaba mucho las fábulas, por su capacidad de hacerla reflexionar y por el desarrollo del pensamiento crítico. También recuerda con cariño Pinocho, Cuentos de la selva de Horacio Quiroga y No somos irrompibles de Elsa Bornemann.

El Impacto de una Librería en la Comunidad

La trascendencia de una librería como Corre Como el Viento va más allá de su catálogo o sus actividades. Se convierte en un punto de referencia, un espacio donde las personas pueden desconectarse de la vorágine diaria y sumergirse en mundos diferentes, encontrar consuelo, inspiración o simplemente un momento de paz. La dedicación de Silvana Maculan a curar una selección de libros que la "conmovieron" a ella misma, y su deseo de compartir esos descubrimientos, crea una conexión auténtica con sus clientes. No se trata solo de vender un objeto, sino de ofrecer una experiencia, un viaje, una oportunidad para crecer y aprender. Esta aproximación personal y apasionada es lo que diferencia a las librerías independientes y las convierte en pilares irremplazables de la cultura local.

El hecho de que Corre Como el Viento haya resistido casi quince años en un contexto económico desafiante es una prueba de la solidez de su propuesta y del valor que la comunidad le otorga. Es un recordatorio de que, a pesar de la digitalización y los cambios en los hábitos de consumo, el libro físico y el espacio de la librería siguen teniendo un lugar especial en el corazón de las personas. La librería es un santuario del conocimiento, un lugar donde las historias, como el viento, corren libremente, llevando consigo sabiduría, emoción y la promesa de nuevas aventuras para cada lector que cruza su umbral.

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