27/10/2024
El 15 de febrero de 1819, en la ciudad de Angostura, hoy conocida como Ciudad Bolívar, el Libertador Simón Bolívar pronunció ante el Congreso de Venezuela uno de los discursos más trascendentales de la historia republicana de América Latina. Este memorable Discurso de Angostura no solo sentó las bases para la creación de la Gran Colombia y la estructuración de un nuevo estado, sino que también plasmó una visión política profunda y adelantada a su tiempo. Sin embargo, más allá de la contundencia de sus palabras, existe una historia menos conocida, pero igualmente fascinante: la del destino de su manuscrito original, una pieza clave de nuestro patrimonio histórico que, por décadas, estuvo extraviada, añadiendo un velo de misterio a su ya inmenso legado.

La Convocatoria de un Congreso en Tiempos de Guerra
La Venezuela de 1819 era un territorio en plena ebullición, sumido en la cruenta Guerra de Independencia. A pesar de que gran parte del país aún se encontraba bajo el control de las fuerzas realistas españolas, Simón Bolívar, con su inquebrantable visión estratégica, comprendió la imperiosa necesidad de dotar a la incipiente república de una sólida estructura institucional. Su objetivo era doble: por un lado, dar una salida constitucional a la inestable situación política y, por otro, demostrar al mundo la capacidad de los patriotas venezolanos para organizar y poner en marcha su propio poder legislativo, consolidando así la legitimidad de la causa independentista.
En 1818, Bolívar expuso ante el Consejo de Estado su plan de convocar un congreso nacional. La audacia de la propuesta radicaba en que se realizaría en un contexto de conflicto abierto, pero la porción del territorio liberado, principalmente la provincia de Guayana, era suficiente para sentar las bases de esta iniciativa. Las elecciones se convocaron el 22 de octubre de 1818, abarcando provincias como Caracas, Barcelona, Cumaná, Barinas, Guayana y Margarita, cada una representada por cinco diputados. Se consideró incluso la inclusión de Mérida y Trujillo, y de Casanare, la única parte de la Nueva Granada libre de la ocupación española. A pesar del asedio realista y las dificultades inherentes a un país en guerra, las elecciones se llevaron a cabo con la participación de civiles, militares y eclesiásticos, reflejando un amplio compromiso con la causa republicana.
El Congreso de Angostura: Nacimiento de una Nación
El 15 de febrero de 1819, tras una salva de cañonazos y el entusiasmo popular, el Congreso de Angostura fue formalmente instalado. De los 30 representantes electos, 26 estuvieron presentes para esta jornada histórica. La presidencia recayó en Francisco Antonio Zea, con Diego Bautista Urbaneja como secretario. Este cuerpo legislativo, el segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela, tenía como principal cometido la redacción y promulgación de una nueva Constitución para Venezuela. Dicha Constitución fue finalmente promulgada en Santo Tomás de Angostura, la capital provisional de la República y de la provincia de Guayana, el 15 de agosto de 1819.
Sin embargo, la visión de Bolívar trascendía las fronteras de Venezuela. A instancias del Libertador, el Congreso de Angostura dio un paso monumental al aprobar la Ley Fundamental de la República de Colombia el 17 de diciembre de 1819. Este documento histórico consagró la unión de Venezuela, la Nueva Granada (actual Colombia) y el Ecuador, dando origen a lo que Bolívar concibió como la Gran Colombia. Este vasto estado se dividiría en tres departamentos principales: Venezuela, la Nueva Granada y Quito, marcando el inicio de un ambicioso proyecto de integración regional que buscaba consolidar la independencia y la fuerza de las nacientes repúblicas.
Las Ideas Visionarias del Libertador
El Discurso de Angostura es una joya del pensamiento político bolivariano, donde el Libertador expuso de manera acabada su concepción de la república ideal. En él, Bolívar no solo reconocía la autoridad suprema del Congreso, sino que también analizaba el pasado del país para comprender su situación presente y proyectar un futuro de estabilidad y progreso. Este discurso, leído durante casi una hora, es un testamento de su aguda perspicacia y su profundo compromiso con los principios democráticos.
Entre las ideas más destacadas, y a menudo obviadas por quienes pretenden justificar la perpetuación en el poder, se encuentra su firme advertencia contra el continuismo. Bolívar, al renunciar a la condición de Dictador que las circunstancias de la guerra le habían impuesto, afirmó con vehemencia que “la continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se originan la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”. Estas palabras resuenan con una vigencia asombrosa, advirtiendo sobre los peligros inherentes a la concentración y perpetuación del poder.
Bolívar también propuso la inclusión de una cuarta rama del Poder Público: el Poder Moral. Este innovador concepto estaba destinado a exaltar el imperio de la virtud, la probidad y la ilustración en la vida pública. Para el Libertador, la educación era tan fundamental como la propia libertad. Su célebre sentencia “Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”, subraya la convicción de que una nación solo puede prosperar si sus ciudadanos están educados y guiados por principios éticos. Además, en un acto de profunda justicia social, Bolívar exaltó la necesidad de poner fin a la esclavitud, un flagelo que contradecía los ideales de libertad por los que se luchaba.
El Misterio y Regreso del Manuscrito Original
La elaboración del Discurso de Angostura fue un proceso meticuloso. Bolívar lo redactó en su residencia en Angostura durante los últimos meses de 1818. Antes de su presentación oficial, el Libertador, con su característica humildad y apertura al conocimiento, no dudó en confiar los originales a su pariente Manuel Palacio Fajardo, un estadista de talento y erudición, para que le brindara su opinión. Palacio Fajardo formuló algunas observaciones que fueron aceptadas con la misma humildad por Bolívar, un testimonio de su disposición a la mejora continua y al trabajo colaborativo.
El discurso fue rápidamente reconocido por su importancia. Fue traducido al inglés por James Hamilton e impreso en los talleres de Andrés Roderick en Angostura. En abril de 1820, un folleto con el texto en español, revisado por el propio Bolívar, circuló en Bogotá, ampliando su difusión y el impacto de sus ideas. Sin embargo, a pesar de esta inicial circulación, el manuscrito original, aquel que Bolívar leyó ante el Congreso, se extravió con el paso del tiempo, convirtiéndose en una pieza perdida de la historia venezolana.
Durante décadas, el paradero del documento fue un enigma. La incertidumbre sobre su destino se mantuvo hasta que, en un giro sorprendente, el manuscrito original reapareció. En 1975, los miembros de la familia británica Hamilton-Grierson, descendientes de James Hamilton, quien lo había conservado en su poder tras la traducción y publicación inicial, tomaron la decisión de devolverlo a la nación venezolana. Este acto de generosidad y reconocimiento histórico permitió que una de las obras más relevantes del Libertador regresara a su legítimo hogar, cerrando así un capítulo de incertidumbre y enriqueciendo el patrimonio documental del país.
El título original de esta obra fundamental, tal como la concibió Bolívar, fue “Discurso pronunciado por el General Bolívar al Congreso General de Venezuela en el acto de instalación”. Su impacto fue inmediato, siendo publicado en los números 19, 20, 21 y 22 del Correo del Orinoco, entre el 20 de febrero y el 13 de marzo de 1819, asegurando su amplia difusión entre la población de la época y sentando las bases del debate político de la naciente república.
Preguntas Frecuentes sobre el Discurso y su Manuscrito
- ¿Cuándo fue pronunciado el Discurso de Angostura?
- El Discurso de Angostura fue pronunciado por Simón Bolívar el 15 de febrero de 1819, durante la instalación del Congreso de Angostura.
- ¿Cuál fue el objetivo principal del Congreso de Angostura?
- El principal objetivo del Congreso de Angostura fue dotar a Venezuela de una segunda Constitución y, posteriormente, sentar las bases para la creación de la Gran Colombia, uniendo los territorios de Venezuela, la Nueva Granada y el Ecuador.
- ¿Qué proponía Bolívar con el concepto de "Poder Moral"?
- Bolívar propuso el "Poder Moral" como una cuarta rama del Poder Público, destinada a velar por la virtud, la probidad y la educación de los ciudadanos y los gobernantes, enfatizando que "Moral y luces son los polos de una República".
- ¿Por qué es tan importante el Discurso de Angostura hoy?
- El Discurso de Angostura sigue siendo de vital importancia hoy por sus ideas sobre la separación de poderes, la advertencia contra la perpetuación en el poder y la tiranía, la necesidad de la educación y la moral en la vida pública, y su visión de una América Latina unida e independiente.
- ¿Quién recuperó el manuscrito original del Discurso de Angostura?
- El manuscrito original fue recuperado en 1975 por la familia británica Hamilton-Grierson, descendientes de James Hamilton, quien lo había conservado. Ellos lo devolvieron a la nación venezolana.
El Legado Imperecedero de un Documento Histórico
El Discurso de Angostura no es solo un documento histórico; es un faro de ideas que continúa iluminando el camino de la democracia y la libertad en América Latina. Las advertencias de Bolívar sobre los peligros del poder perpetuo y la importancia de la alternancia republicana son tan relevantes hoy como lo fueron hace más de dos siglos. La recuperación de su manuscrito original no solo representa la restitución de una pieza invaluable de nuestro patrimonio, sino que también simboliza la persistencia de la memoria histórica y la continua búsqueda de los principios que dieron origen a nuestras naciones.
Cada palabra de aquel discurso, desde la renuncia de Bolívar a la dictadura hasta su exhortación final al Congreso para que asumiera la soberanía nacional, resuena con la fuerza de un ideal inquebrantable. La historia del manuscrito, con su período de olvido y su eventual retorno, es un recordatorio de que los legados más importantes a menudo son los más frágiles y necesitan ser protegidos y recordados. Este documento, más allá de su valor material, encarna el espíritu de una era fundacional y la visión de un hombre que soñó con una América libre, justa y educada, un sueño que sigue inspirando a las generaciones futuras.
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