06/05/2025
La idea de un libro que encapsule el alma de una nación, que eduque a sus jóvenes en el amor por su tierra y sus valores, ha sido una constante en la historia de muchos países. En España, esta aspiración se materializó en diversas iniciativas a lo largo del siglo XX, especialmente tras momentos de crisis y reflexión. El más notable de estos esfuerzos fue la creación y evolución de “El Libro de España”, una obra que, más allá de ser un simple manual escolar, se convirtió en un pilar fundamental en la construcción de la identidad nacional y el fomento del patriotismo en varias generaciones.

Este artículo explora los antecedentes, la gestación y las transformaciones de este singular libro, así como su conexión con el concepto más amplio del canon literario nacional, desvelando cómo la educación fue utilizada como herramienta para forjar un sentido de pertenencia y orgullo en tiempos de profunda transformación social y política.
- Antecedentes: La Búsqueda de un “Libro de la Patria” a Principios del Siglo XX
- “El Libro de España” de 1928: Un Éxito que Marcó Época
- Dos Concursos Frustrados: Comparativa y Razones
- El Fallido Concurso de “El Libro de España” de 1937: La Ideología en Juego
- “El Libro de España” de 1942: La Versión Oficial del Franquismo
- Ediciones y Uso Tras la Muerte de Franco: La Adaptación y el Legado
- Preguntas Frecuentes sobre “El Libro de España”
- El Canon Literario Nacional de España: Construyendo la Identidad a Través de las Letras
Antecedentes: La Búsqueda de un “Libro de la Patria” a Principios del Siglo XX
A principios del siglo XX, España se encontraba en un periodo de introspección y reforma. El doloroso eco del Desastre del 98, que supuso la pérdida de las últimas colonias de ultramar en la guerra hispanoamericana, impulsó al Estado a emprender diversas reformas, particularmente en el ámbito educativo. La intención era clara: reconstruir el espíritu nacional y fortalecer el sentido de pertenencia. Ya en 1913, una instrucción del Gobierno del Conde de Romanones a las juntas locales de educación señalaba la necesidad de que la enseñanza tuviera un “carácter eminentemente patriótico”.
La urgencia de esta misión se acentuó tras el Desastre de Annual en 1921, una derrota militar en el Protectorado de Marruecos que sacudió nuevamente los cimientos de la moral pública. En este contexto, el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, el maurista César Silió y Cortés, anunció en septiembre de 1921 la convocatoria de un concurso dotado con un premio de 50.000 pesetas para la elaboración de un “Libro de la Patria”. Este texto, de lectura obligatoria en todas las escuelas, tendría como objetivo primordial enseñar a los niños “lo que es y representa España y hacerla amar”.
El libro debía concebirse como una guía adaptada a la mentalidad infantil, un “viaje ideal a través de todas las regiones hermanas, componentes de la Madre Patria”. Los niños, imaginados como “viajeros simbólicos”, descubrirían a través de sus páginas “los hechos gloriosos de nuestros mayores, el inventario de nuestras aportaciones al progreso mundial y las realidades más salientes de nuestra vida actual”. La exposición de motivos del Real Decreto aludía explícitamente a ejemplos de otros países, citando a “libros como los de Amicis y Mantegazza, en Italia, y Bruno en Francia”.
La referencia a Italia aludía sin duda a Cuore (Corazón), el célebre libro de Edmundo de Amicis, publicado en 1886. Esta obra, escrita en forma de diario de un niño turinés, Enrico Bottini, exploraba sus vivencias escolares, sus compañeros, y se intercalaba con cartas de sus padres y cuentos cortos, destacando valores familiares, espirituales y, por supuesto, patrióticos. Su continuación, Testa (Cabeza), escrita en 1887 por Paolo Mantegazza, amigo de Amicis, narraba las experiencias de Enrico en la adolescencia.
Sin embargo, el modelo más directo y la inspiración clave para el concurso español fue Le tour de la France par deux enfants, de G. Bruno (seudónimo de Augustine Fouillée, de soltera Tuillerie), publicado en 1877. Esta obra se convirtió en una auténtica cartilla escolar de moralidad cívica y patriotismo en Francia, narrando las aventuras de dos huérfanos, André y Julien Voldende, de 14 y 7 años. Tras la muerte de su padre, partían de Lorena (anexionada a Alemania tras la guerra franco-prusiana) en busca de un tío paterno en Francia. A lo largo de sus viajes, los hermanos recorrían las diversas regiones francesas, conociendo sus paisajes, gentes, productos, héroes locales y monumentos históricos, todo ello infundido con un profundo sentido de amor a la patria.
Al concurso del “Libro de la Patria” de 1921 se presentaron 63 obras, lo que da cuenta del interés que despertó la iniciativa. No obstante, en marzo de 1923, el jurado anunció que el premio quedaba desierto, argumentando que ninguno de los participantes cumplía todos los requisitos de la convocatoria. Se especula que detrás de esta decisión se encontraba la disconformidad con el concurso por parte de los liberales, que en ese momento habían desplazado a los conservadores del Gobierno. A pesar de este fracaso oficial, en los años siguientes se publicaron por diversas editoriales varios libros de lectura escolar de carácter patriótico, que con toda probabilidad procedían de las obras presentadas al fallido concurso.
“El Libro de España” de 1928: Un Éxito que Marcó Época
Paradójicamente, el libro de carácter patriótico que alcanzó mayor éxito en este periodo no fue ninguno de los presuntamente presentados al concurso de 1921, sino otro elaborado algo después, pero siguiendo fielmente el modelo de Le tour de la France par deux enfants. La orden religiosa de los Hermanos Maristas, fundada en Francia en 1817 y con presencia en España desde 1886, creó en Barcelona en 1890 la Editorial FTD (iniciales de Frère Théophane Durand, superior de la congregación entre 1883 y 1907). Esta editorial se especializó en manuales escolares, a menudo traduciendo o adaptando textos franceses.
En 1928, la Editorial FTD encargó al benedictino fray Justo Pérez de Urbel un libro inspirado en el modelo francés, pero adaptado a la realidad española, con el propósito de ser utilizado como libro de lectura escolar. La obra se publicó con el título de “El Libro de España” y su éxito fue notable. Conoció una segunda edición en 1932 y reimpresiones en 1939 y 1940. La Editorial FTD, cabe señalar, pasaría a denominarse Editorial Luis Vives en 1932 y, tras ser asaltada y destruida al inicio de la Guerra Civil en 1936, se reinstaló en Zaragoza en 1937.
“El Libro de España”, al igual que su modelo francés, seguía las aventuras de dos hermanos huérfanos de padre y madre, Gonzalo, de 10 años, y Antonio, de 14. Regresaban de Francia a España en busca de sus familiares y lograban hallar a un tío paterno que los acogía. A lo largo de diversas peripecias, los jóvenes recorrían casi toda la geografía española, conociendo sus paisajes y personajes históricos. El texto estaba salpicado de una visión tradicional, cristiana y profundamente patriótica. Acompañando el relato, y al igual que en su modelo francés, el libro contaba con una gran cantidad de grabados en blanco y negro que reproducían retratos, acontecimientos históricos, escenas típicas, paisajes, monumentos y episodios de las andanzas protagonizadas por los dos hermanos.
Dos Concursos Frustrados: Comparativa y Razones
La historia de “El Libro de España” y su contexto se ve marcada por dos intentos oficiales de convocar un concurso para un libro de la patria, ambos fallidos, pero por razones diferentes que reflejan los vaivenes políticos e ideológicos de la España del momento.
| Aspecto | Concurso de 1921 | Concurso de 1937 |
|---|---|---|
| Promotor | Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes (César Silió y Cortés, maurista) | Junta Técnica del Estado (Franquista) |
| Objetivo Principal | Enseñar “lo que es y representa España y hacerla amar”; “viaje ideal” por regiones. | “Continuidad ideal de las trincheras”; refutar la Leyenda Negra; ensalzar la contribución de España a la civilización universal; unidad frente al separatismo; transmitir valores de la “raza” (Fe cristiana, hidalguía, etc.). |
| Premio | 50.000 pesetas | 40.000 pesetas |
| Resultado | Desierto | Desierto |
| Motivo del Fracaso | Disconformidad de los liberales con el concurso (cambio de gobierno). | Conflicto entre la derecha católica y Falange Española por el control de la política educativa. |
El Fallido Concurso de “El Libro de España” de 1937: La Ideología en Juego
Durante la Guerra Civil Española, el bando sublevado también intentó crear su propio libro de lectura oficial. Mediante una Orden de 21 de septiembre de 1937, el presidente de la Junta Técnica del Estado convocaba un nuevo concurso, esta vez premiado con 40.000 pesetas, para la elaboración de un “Libro de España” como texto de lectura obligatoria en las escuelas. La exposición de motivos de esta convocatoria dejaba clara la intención ideológica: “Las Escuelas de la Nueva España han de ser continuidad ideal de las trincheras de hoy”.
El libro debía tener una fuerte carga revisionista y adoctrinadora. La parte histórica, por ejemplo, “ha de atender especialmente a la refutación sencilla y valiente de aquellos pasajes de nuestra Historia que han sido más tenazmente calumniados por la Leyenda Negra”. Además, se le exigía que “ha de señalar la no interrumpida contribución de España a la civilización universal, y preferentemente, la coincidencia de estos esfuerzos civilizadores con el actual Movimiento, contraponiendo a la absurda tendencia separatista, la idea excelsa de unión de todas las regiones dentro de la gran Patria Española”.
Más allá del patriotismo, el libro debía transmitir a los niños las características de la “raza” española, tales como: “La Fe cristiana, la hidalguía caballerosa, la cortesía exquisita, el valor militar, la ponderación de juicio”, con el objetivo final de “hacer que los niños del porvenir tomen, definitivamente, partido por España”. Los autores, por su parte, debían ser “españoles, de probado patriotismo y adhesión al Movimiento Nacional, y, si perteneciesen al Profesorado, no haber sido objeto de sanción por parte de las Comisiones Depuradoras”. En esencia, las pretensiones eran similares a las de la convocatoria de 1921, pero adaptadas a las nuevas circunstancias políticas y a la ideología del bando franquista.
La resolución de este concurso se fue prorrogando en varias ocasiones y, al igual que su antecedente de 1921, finalmente quedó desierto. Al parecer, el motivo de este nuevo fracaso residió en un conflicto interno entre la derecha católica y Falange Española por el control de la política educativa, lo que impidió un consenso sobre la obra ganadora. A pesar de que no se llegó a establecer un “Libro de España” oficial por este medio, y de forma similar a lo sucedido en los años veinte, algunos de los textos escritos para el concurso fueron publicados en los años siguientes por diversas editoriales. Así, Ediciones Bruño, de los Hermanos Cristianos, publicó en 1943 un “Libro de España” protagonizado por un sabio preceptor, don Marcelino (una clara evocación de Menéndez Pelayo), que infundía amor a la patria a sus alumnos Isabel y Fernando (evidente alusión a los Reyes Católicos). Con el mismo título, la Institución Teresiana publicó una obra en 1941, mientras que los Marianistas editaron en 1941 “Madre España”.

“El Libro de España” de 1942: La Versión Oficial del Franquismo
Nuevamente, el libro de lectura que tuvo más éxito y se consolidó en las escuelas no fue ninguno de los derivados del concurso de 1937, sino una revisión de la obra de la editorial de los Maristas. En 1942, la Editorial Luis Vives (antigua FTD) encargó a fray Justo Pérez de Urbel una revisión de su exitoso “El Libro de España” para adaptarlo a los “nuevos tiempos” y a la ideología del régimen franquista. Esta nueva edición fue aprobada como libro de texto por el Consejo de Educación Nacional, el organismo encargado de la censura previa de todos los manuales escolares.
Las modificaciones introducidas en esta versión de 1942 fueron significativas y reflejaron la nueva realidad política e ideológica de España. El padre de los dos hermanos protagonistas ya no era un marino fallecido, sino un militar falangista muerto en el asalto al Cuartel de la Montaña en Madrid en julio de 1936, uno de los primeros y emblemáticos episodios de la Guerra Civil. Los huérfanos, a su vez, habían tenido que huir a Francia del “horror de la España roja”. El tío paterno que los acogía también era falangista, reforzando la identificación con el bando vencedor.
La narrativa se enriqueció con diversas referencias históricas a la reciente guerra civil, siempre presentadas desde la óptica del bando vencedor. Se introdujeron nuevos héroes del régimen, como el Generalísimo Franco, José Antonio Primo de Rivera (fundador de Falange Española) y Onésimo Redondo (líder falangista). La ilustración de la cubierta también se actualizó, pasando a estar presidida por el nuevo escudo nacional con el águila de San Juan, inspirado en el de los Reyes Católicos, símbolo adoptado por el régimen franquista. Esta nueva versión de “El Libro de España” tuvo tanto éxito como la primera y conoció sucesivas reediciones hasta 1967, siendo empleado profusamente como libro de lectura en numerosos centros escolares de España, influyendo en la formación de la memoria colectiva de varias generaciones.
Ediciones y Uso Tras la Muerte de Franco: La Adaptación y el Legado
La influencia de “El Libro de España” no terminó con el franquismo. Hasta bien avanzada la década de 1980, una versión modernizada y actualizada, ideológicamente más neutra, editada en 1970 con el título “A través de España”, se siguió empleando en numerosos centros educativos. Esta versión mantenía el mismo argumento básico y los planteamientos didácticos de la obra original de 1928, pero despojada de su carga ideológica más explícita, adaptándose a los nuevos tiempos de la transición democrática.
El impacto de este libro en la educación y la formación de la identidad de los españoles fue tan profundo que, en 1998, la Editorial Luis Vives imprimió una edición facsímil de la original de 1928. Esta iniciativa respondió a la demanda de un público que recordaba el libro con nostalgia, pues se hallaba arraigado en la memoria de varias generaciones de estudiantes que lo habían empleado en sus años escolares. Este gesto no solo fue un homenaje a una obra significativa, sino también un reconocimiento a su papel en la historia pedagógica y cultural de España.
Preguntas Frecuentes sobre “El Libro de España”
A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes sobre esta influyente obra y su contexto:
¿Qué era el “Libro de la Patria” propuesto en 1921?
Era un proyecto impulsado por el gobierno español a principios del siglo XX, tras el Desastre de Annual, con el fin de crear un libro de lectura obligatoria en las escuelas que inculcara el patriotismo y el amor por España a los niños, concebido como un “viaje ideal” por las regiones del país. Aunque se convocó un concurso, este quedó desierto.
¿Quién escribió “El Libro de España” de 1928?
La obra fue escrita por el monje benedictino fray Justo Pérez de Urbel por encargo de la Editorial FTD (posteriormente Luis Vives), de los Hermanos Maristas. Se inspiró en el exitoso libro francés “Le tour de la France par deux enfants”.
¿Por qué “El Libro de España” fue tan importante?
Fue importante porque se utilizó de forma masiva como libro de lectura en las escuelas españolas durante décadas, especialmente en las versiones de 1928 y 1942. Cumplió un papel crucial en la formación de la identidad cultural, geográfica e histórica de los niños, y en la transmisión de valores patrióticos y morales, adaptándose a las ideologías dominantes de cada periodo.
¿Cómo cambió “El Libro de España” con el tiempo?
La versión original de 1928 tenía un enfoque cristiano y patriótico general. La edición de 1942, encargada también a Pérez de Urbel, fue una adaptación ideológica al régimen franquista. Introdujo referencias a la Guerra Civil desde la perspectiva del bando vencedor, y personajes como Franco, José Antonio Primo de Rivera y Onésimo Redondo, además de modificar la historia de los protagonistas para alinearla con la narrativa del régimen.
¿Existe hoy un “Libro de España” oficial?
No, actualmente no existe un “Libro de España” oficial de lectura obligatoria en todas las escuelas, como se intentó en el siglo XX. El sistema educativo español actual es mucho más diverso y descentralizado, con currículos y materiales pedagógicos variados.
El Canon Literario Nacional de España: Construyendo la Identidad a Través de las Letras
Más allá de un libro de texto específico, la reflexión sobre la identidad nacional también se ha articulado a través de la conformación de un canon literario. El canon literario nacional de España se refiere al conjunto de obras y autores que, a lo largo del tiempo, han sido seleccionados y reconocidos como representativos y fundamentales para comprender la literatura española y, por extensión, la propia identidad del país. Esta construcción, que tiene sus orígenes en el siglo pasado, ha dejado una huella profunda en nuestra percepción de lo que es la “literatura española”, entendiéndose por “literatura” no solo las obras en sí, sino también su historia y evolución.
Mientras que “El Libro de España” fue una herramienta pedagógica directa, diseñada para inculcar valores y conocimientos geográficos e históricos de manera explícita, el canon literario opera de una forma más sutil pero igualmente poderosa. Define qué obras deben ser leídas, estudiadas y valoradas, configurando así una narrativa cultural que influye en la visión de la nación. La selección de autores y textos en el canon no es neutral; responde a criterios estéticos, históricos e ideológicos que varían con el tiempo y las sensibilidades de cada época.
La construcción del canon literario ha sido un proceso dinámico, influenciado por movimientos políticos, corrientes intelectuales y debates académicos. Al igual que los intentos por crear un “Libro de la Patria”, la definición del canon refleja las tensiones y aspiraciones de la sociedad española en cada momento. Ambos, el libro de texto y el canon literario, son expresiones de la voluntad de una nación por definirse a sí misma y transmitir su legado a las futuras generaciones, aunque lo hagan por caminos diferentes: uno a través de la pedagogía directa y el otro a través de la selección y valoración de su patrimonio artístico y cultural.
En definitiva, “El Libro de España” es mucho más que un simple texto escolar; es un artefacto cultural que nos permite comprender las complejidades de la construcción de la identidad nacional española a lo largo del siglo XX. Sus múltiples ediciones y las vicisitudes de los concursos para crear un libro similar reflejan las tensiones políticas, ideológicas y educativas de una nación en constante búsqueda de sí misma. Su legado perdura en la memoria de quienes lo leyeron, y su historia nos enseña cómo la educación y la literatura pueden ser poderosas herramientas para moldear la percepción de un país y sus gentes, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva.
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