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Mercado de Liniers: Un Siglo de Historia y Cambio

12/04/2023

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Durante más de un siglo, el barrio de Mataderos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha sido sinónimo de un olor particular y un sonido característico: el mugido de las vacas. El responsable de esta identidad era el imponente Mercado de Hacienda de Liniers, una plaza concentradora de ganado en pie que, desde 1901, marcaba el pulso de la ganadería argentina. Sin embargo, los tiempos cambian, y con ellos, los paisajes urbanos y las tradiciones. Tras 121 años de operación ininterrumpida en su histórica ubicación, este gigante de la subasta ganadera ha dicho adiós a Mataderos para emprender un nuevo capítulo en Cañuelas, en la provincia de Buenos Aires. Este traslado no es solo un cambio de dirección; es el fin de una era y el comienzo de una nueva, marcada por la modernidad y la adaptación a las exigencias actuales de una industria vital para el país.

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La partida del Mercado de Liniers de su emplazamiento original es un acontecimiento que trasciende lo meramente comercial. Es el cierre de un ciclo para un barrio que creció a su alrededor, una comunidad que se forjó al ritmo de los camiones repletos de hacienda y las voces de los martilleros. Desde las primeras horas de la mañana, Mataderos se despertaba con la energía de miles de animales y la actividad incesante de peones, matarifes, carniceros y consignatarios. Era un centro neurálgico que dictaba los precios de la hacienda en pie para toda la nación, un verdadero termómetro de la ganadería.

Índice de Contenido

Un Adiós al Corazón de Mataderos

El Mercado de Liniers no era solo un lugar de compra y venta; era un crisol de historias, anécdotas y vidas dedicadas al campo y la carne. Durante 121 años, las pasarelas aéreas fueron testigos silenciosos de generaciones de profesionales que buscaban los mejores animales para la faena. El aroma a ganado, el constante murmullo de los animales y el bullicio de las subastas eran parte intrínseca de la identidad del barrio. Este predio, referente de precios y epicentro de la actividad ganadera, se ubicaba estratégicamente en la Avenida Eva Perón, recibiendo vacunos de todas las regiones del país.

La última jornada de remates en su sede histórica marcó un hito. El corazón del barrio de Mataderos, que durante más de un siglo estuvo impregnado de ese olor particular y característico, y del sonido de los mugidos, ahora se prepara para una nueva quietud. Para muchos, como Freddy Cáceres, capataz de la firma consignataria Sáenz Valiente, Bullrich & Cía., este momento es agridulce. Con 53 años, y habiendo llegado al mercado a los diez para vender churros y quedarse para aprender el oficio, su vida entera se tejió entre los corrales y las pasarelas. Su relato es el de muchos: “Mi vida está acá, dentro del Mercado, he pasado más tiempo acá que en mi propia casa. Podría escribir cinco libros, con diez tomos cada uno, de anécdotas, de gente que pasó por acá. La vida me ha regalado ser parte de este mercado maravilloso. Se me caen las lágrimas de solo pensar que esto no va a existir más”. La tristeza es palpable, a pesar de la promesa de un futuro más cómodo y moderno.

El personal, en su mayoría, vivía en los barrios aledaños, como Ciudad Oculta o el Barrio Los Perales, lo que reforzaba el sentido de comunidad y pertenencia. Las rutinas eran exigentes: peones esperando con sus caballos ensillados, listos para descargar, encerrar, pesar y clasificar los lotes por categorías y calidad que se rematarían al día siguiente. Era un trabajo arduo, a menudo nocturno, que requería dedicación y conocimiento profundo del animal y del negocio.

El Nuevo Horizonte: Mercado Agroganadero (MAG) en Cañuelas

El traslado del Mercado de Liniers a Cañuelas no es un capricho, sino una necesidad de adaptación a los tiempos modernos y a las exigencias de una infraestructura más avanzada. El nuevo recinto, denominado Mercado Agroganadero (MAG), se erige sobre un campo de 110 hectáreas, una superficie considerablemente mayor a las 30 hectáreas que ocupaba el predio de Mataderos. Esta expansión permite una operación más eficiente y con tecnología de punta.

Las características del MAG son impresionantes y reflejan una inversión significativa en modernidad: cuenta con 55.000 metros cuadrados de pisos de hormigón diseñados específicamente para la hacienda, lo que facilita la limpieza y el manejo. Además, posee unas cuatro hectáreas de techo de acero que cubren los 450 corrales de venta, protegiendo a los animales y al personal de las inclemencias del tiempo. Las pasarelas aéreas, un sello distintivo del viejo mercado, se replican y mejoran en el MAG, sumando 2750 metros para una visión clara y segura de las operaciones.

Entre otras innovaciones, el nuevo complejo dispone de 17 atracaderos curvos, diseñados para un manejo más humanitario y eficiente del ganado, y 300 corrales galvanizados en el sector de carga y descarga, garantizando la durabilidad y la higiene. Las básculas para pesar a los animales son de última generación, asegurando precisión en las transacciones. Este cambio promete no solo mayor comodidad y seguridad para los trabajadores, sino también una mejora sustancial en la logística y el bienestar animal.

Vidas Forjadas en el Mercado: Testimonios de una Tradición

Las historias personales son el verdadero latido del Mercado de Liniers. Rafael Andrés, con 91 años, es una institución viviente. Desde los 17 y hasta que un accidente a caballo a sus 85 lo obligó a retirarse, fue un referente para muchos. Comenzó cebando mate y escaló posiciones hasta ser parte de una consignataria. Su memoria sigue intacta y sus palabras evocan una época de oro: “Con este trabajo pude tener mi casa, crié y eduqué a mis hijos. Me mudé cerca porque desde un principio supe que este iba a ser mi trabajo para toda mi vida. Se extraña todo eso, éramos una gran comunidad pero me quedaron buenos amigos”. Su relato subraya cómo el mercado no era solo un lugar de trabajo, sino un pilar fundamental en la vida familiar y comunitaria.

Genaro Morrone, junto a su hermano Daniel, acompañaba desde niño a su padre, Don Chicho, un matarife. Recuerda las subastas interminables de los años 70 y cómo, con solo nueve años, su padre ya le encomendaba comprar animales. “A los 16 años ya me largué a trabajar solo y fueron muchas las personas que me dieron una mano en mi crecimiento comercial”, rememora. Estas experiencias forjaron el carácter y el conocimiento de generaciones. No puede olvidar “un puesto de lata, donde en pleno invierno se hacían unos mondongos hermosos y antes de empezar a trabajar, a eso de las 5 de la madrugada, se comían unos platos que eran terribles de ricos”. Estas pequeñas costumbres eran parte de la mística y el compañerismo que definían el lugar.

Los Orígenes de un Gigante: Nueva Chicago y Más Allá

La historia del Mercado de Liniers es tan rica como la de los personajes que la habitaron. El 21 de marzo de 1900 se faenó el primer animal, un acontecimiento tan significativo que se acuñó una moneda en su conmemoración. Alrededor de esta plaza concentradora, comenzaron a instalarse diversos comercios relacionados con la actividad carnicera, dando origen a un barrio que pronto sería conocido como Nueva Chicago. Este apodo no era casual; los conocedores de la época afirmaban que el mercado de Mataderos no tenía nada que envidiar a los más modernos del mundo, en especial al emblemático mercado de hacienda de Chicago en Estados Unidos. El 1° de mayo de 1901, el Mercado de Liniers comenzó a funcionar de manera oficial, consolidándose como un motor económico y social.

Más allá de su función comercial, la Feria de Mataderos, aledaña al mercado, se transformó en un atractivo turístico y cultural. Los fines de semana, visitantes y locales disfrutaban de una mística tradicionalista única: carreras de sortijas, desfiles de gauchos, puestos de prendas típicas y comidas argentinas que evocaban las raíces camperas del país. Era un punto de encuentro donde se celebraba la cultura y las costumbres gauchas. A pesar de los años y el paso de la ley 622 de la Ciudad de Buenos Aires en 2006, que prohibió el ingreso de ganado en pie, las viejas pasarelas resistieron, mudos testigos de una era que llegaba a su fin.

La Esencia del Negocio: Oferta, Demanda y Evolución

Para consignatarios como Andrés Mendizábal, cuya familia representa la tercera generación en el mercado, Liniers encarnaba la esencia de lo que debe ser un mercado: el libre juego de oferta y demanda. “La gente siempre espera ver los precios del mercado para hacer sus transacciones: es el termómetro de la ganadería, donde la competencia perfecciona”, afirma. Su padre, Andrés Juan, fundó la firma en 1951, y en 1957 logró comercializar en esta plaza concentradora. Desde chico, Andrés Mendizábal aprendió el oficio de martillero, y hoy su hijo, con el mismo nombre, continúa el legado.

Mendizábal recuerda el impresionante volumen de hacienda que se movía, especialmente cuando el frigorífico Nacional Lisandro de la Torre, manejado por la Corporación Argentina de Productores de Carnes (CAP), estaba al lado del mercado. La CAP funcionaba como una empresa testigo para defender los precios de los ganaderos de las actitudes abusivas de los frigoríficos ingleses y americanos de la época. La llegada de la tecnología, según Genaro Morrone, también simplificó muchas tareas que “antes era todo a pulmón”, evidenciando la evolución constante del sector.

Tabla Comparativa: Mercado de Liniers vs. Mercado Agroganadero (MAG)

CaracterísticaAntiguo Mercado de Liniers (Mataderos)Nuevo Mercado Agroganadero (MAG) (Cañuelas)
UbicaciónMataderos, CABA (Av. Eva Perón)Cañuelas, Buenos Aires (Ruta 6)
Superficie del PredioAprox. 30 hectáreas110 hectáreas
Años de Operación121 años (1901-2022)Inicio en 2022
Infraestructura de CorralesAntigua, pasarelas envejecidas450 corrales de venta cubiertos por techo de acero (4 hectáreas)
Pisos para HaciendaTradicionales55.000 m² de pisos de hormigón
AtracaderosTradicionales17 atracaderos curvos
Corrales Carga/DescargaTradicionales300 corrales galvanizados
TecnologíaMenos avanzada, "todo a pulmón"Modernizada (básculas, manejo eficiente)
Bienestar AnimalPrácticas de la épocaMejorado con diseño moderno (atracaderos curvos)

Un Viaje en el Tiempo: Anécdotas y Momentos Clave

El Mercado de Liniers fue escenario de momentos históricos y anécdotas inolvidables. Rafael Andrés recuerda cómo la hacienda llegaba en tren hasta Aldo Bonzi y de allí era arreaba por la ex-Avenida del Trabajo (hoy Eva Perón). “Eran trenes con cientos de vagones”, describe. En sus tiempos de gloria, Liniers no solo manejaba vacunos, sino también porcinos (con 12.000 chanchos por día) y ovinos (con 60.000 lanares). “Fue una época de gloria, estaban todos los frigoríficos ingleses que exportaban y había 20.000 cabezas vacunos por día”, rememora.

Freddy Cáceres trae a la memoria un episodio que demuestra la unión y fuerza de la gente del mercado: la marcha a caballo hacia Plaza de Mayo cuando la carne tenía el 21% de IVA. “Éramos más de 600 peones de a caballo. Fue impresionante. Carlos Menem era el presidente y él mismo nos recibió. En una semana bajó el IVA de la carne a 10,5%. A partir de ahí el Mercado se reactivó y tomó fuerza de nuevo”, cuenta, con orgullo palpable en su voz. Estas acciones colectivas no solo defendían sus intereses, sino que también influían en la política nacional, demostrando el peso del sector.

Andrés Mendizábal también rememora la llegada de la hacienda en vagones de tren, especialmente por la línea Sarmiento, a la que los peones llamaban “el tren del oeste”. Cada vagón podía cargar hasta 30 novillos. La habilidad para estimar el peso de la hacienda antes del remate, “tener una buena balanza en el ojo”, era una destreza crucial que se transmitía de generación en generación, un conocimiento empírico vital para el negocio.

Preguntas Frecuentes sobre el Mercado de Liniers

¿Qué era el Mercado de Liniers?
El Mercado de Hacienda de Liniers fue una de las plazas concentradoras de ganado en pie más importantes de Argentina, ubicada en el barrio de Mataderos, Ciudad de Buenos Aires. Funcionó desde 1901 y fue un referente clave para la fijación de precios de la hacienda a nivel nacional.

¿Por qué se traslada el Mercado de Liniers?
El traslado se realiza para modernizar sus instalaciones y adaptarse a las nuevas exigencias de la industria ganadera. La sede de Mataderos, tras 121 años, había quedado obsoleta en términos de infraestructura y logística para el volumen y las prácticas actuales.

¿Cuál es el nuevo nombre y ubicación del Mercado de Liniers?
La nueva sede se llama Mercado Agroganadero (MAG) y está ubicada en Cañuelas, provincia de Buenos Aires, sobre la Ruta 6.

¿Qué características tiene el nuevo Mercado Agroganadero (MAG)?
El MAG se construyó sobre un campo de 110 hectáreas y cuenta con 55.000 metros cuadrados de pisos de hormigón para la hacienda, cuatro hectáreas de techo de acero para cubrir 450 corrales de venta, 2750 metros de pasarelas aéreas, 17 atracaderos curvos, 300 corrales galvanizados en carga y descarga, y modernas básculas.

¿Cómo afectará el traslado al barrio de Mataderos?
El traslado marca el fin de una era para Mataderos, que durante más de un siglo estuvo impregnado del olor y los sonidos del mercado. Si bien se perderá una parte de su identidad histórica, también abre la posibilidad a nuevos desarrollos en el predio que deja vacante.

¿Qué importancia cultural tuvo el Mercado de Liniers?
Más allá de su rol comercial, el mercado fue el motor del desarrollo del barrio de Mataderos, conocido como Nueva Chicago. La Feria de Mataderos, aledaña al mercado, se convirtió en un importante centro cultural y turístico que celebraba las tradiciones gauchas con carreras de sortijas, desfiles y comidas típicas.

¿Qué tipo de animales se comercializaban en el Mercado de Liniers?
Principalmente vacunos, pero en sus épocas de mayor esplendor también se comercializaban grandes volúmenes de porcinos y ovinos.

El traslado del Mercado de Liniers a Cañuelas no es solo un cambio de domicilio para una institución; es un símbolo de la evolución y la resiliencia de la industria ganadera argentina. Si bien el adiós a Mataderos deja un sabor a nostalgia, el nuevo Mercado Agroganadero (MAG) representa la apuesta por un futuro más eficiente, moderno y sostenible. La memoria de las generaciones que forjaron su vida en las pasarelas y corrales de Liniers permanecerá como un testimonio imborrable de una era que, aunque finalizada, sentó las bases para lo que vendrá. Cañuelas será una vuelta a empezar, pero con el peso de una historia centenaria sobre sus nuevos cimientos.

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