¿Qué es Ceesepe?

Ceesepe: El Alma Rebelde de la Movida Madrileña

31/05/2024

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Carlos Sánchez Pérez, universalmente conocido como Ceesepe, fue una de las figuras más enigmáticas y, a la vez, fundamentales en la efervescencia cultural que caracterizó la España de los años ochenta y noventa. Más allá de ser un simple cronista de su tiempo, Ceesepe fue un catalizador, un espíritu indomable que, con sus trazos y colores, no solo documentó sino que también dio forma a la contracultura y a la icónica Movida madrileña. Su obra, que transita desde el cómic underground hasta la pintura de galería, es un reflejo de una personalidad compleja y de una búsqueda constante de la libertad creativa, una libertad que, según él mismo afirmaba, era indispensable para poder trabajar.

¿Qué estilo tenía Ceesepe?
Aunque por aquellos años noventa, Ceesepe había decidido volcarse en su carrera como artista y la suerte le acompañó hasta en la edición de Arco de 1984, cuando se convirtió en el artista que vendió más obra. Su estilo era raro y era único. Sus cuadros tienen mucho de manual clásico de pintura.

El periodista y escritor Montero Glez lo describió como “un amador de su oficio; un amador en su dimensión más salvaje, original y primitiva”, destacando una faceta de Ceesepe que se negaba a pintar lo que se vendía y, paradójicamente, se resistía a vender lo que pintaba. Esta filosofía, arraigada en un profundo amor por el arte, lo posicionó como un artista auténtico, ajeno a las convenciones y siempre fiel a su visión personal, incluso cuando el mercado del arte intentaba encasillarlo. Para Ceesepe, el “arte del mercado” era mucho más interesante que el “mercado del arte”, una declaración que encapsula su espíritu crítico y su desinterés por las grandes ferias, como ARCO, a las que consideraba en gran parte “pura bazofia” con solo unas pocas galerías de verdadero valor.

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Los Primeros Trazos: De Adolescente a Icono Underground

Antes de que su pintura se convirtiera en la representación distorsionada y vibrante de la Movida, un movimiento con el que, curiosamente, nunca se sintió del todo identificado, Ceesepe fue un ilustrador absolutamente innovador. Su incursión en el mundo del arte comenzó en los años setenta, una década de ebullición cultural en España. Se empapó del espíritu transgresor que emanaba de Barcelona, con figuras como Nazario Luque y Xavier Mariscal, y el colectivo El Rrollo. Inspirado por esta corriente, fundó su propia contraparte en la capital española en 1976, junto al fotógrafo Alberto García-Alix.

Juntos, crearon un colectivo que se autodenominó Cascorro Factory, estableciendo su base de operaciones en un humilde tenderete de El Rastro madrileño. Fue desde este modesto epicentro donde surgieron las primeras corrientes del cómic, la prosa y el verbo underground que explotarían con fuerza años después. Ceesepe fue testigo y autor, desde las viñetas de fanzines y publicaciones de poca tirada, de la actitud descarada y la irreverencia de una generación que más tarde se uniría a las filas de la Movida. Su obsesión por el dibujo ya se manifestaba en su adolescencia, plasmando sus primeras historietas en diminutas libretas del tamaño de una caja de cerillas, cuadernos y apuntes, influenciado por el pulp del momento.

De esta ansia rupturista y juvenil nació el personaje que le abriría las puertas del panorama underground del cómic español: Slober. Un antihéroe punk que Ceesepe dibujó con tan solo 16 años y que, a pesar de su juventud, consiguió publicarse en la revista Star, gozando de una recepción más que bienvenida entre un público sediento de aires frescos. En los albores de los setenta, bajo el pseudónimo de Ceesepe, este joven artista comenzó a darse a conocer y a conectar con otras mentes inquietas. Gracias a una red de complicidades improvisada pero eficaz, entre 1975 y 1976, participó en los tebeos colectivos Purita, Carajillo vacilón y Nasti de plasti, al tiempo que autoeditaba su propio cómic, Clavelito cesepudo.

Vicios Modernos y la Conexión Barcelona-Madrid

Tras su inmersión en el estilo y la garra de El Rrollo en Barcelona, y aún siendo muy joven, Ceesepe fundó la Cascorro Factory en Madrid. Este colectivo no solo fue un punto de encuentro para artistas, sino que también ejerció de puente entre dos mundos contraculturales: el que se fraguaba en Las Ramblas barcelonesas y el que él mismo se encargaba de estimular en el Rastro madrileño. Pronto, nombres de artistas como Ouka Leele y Montxo Algora empezaron a gravitar en torno a la Cascorro Factory. El ambiente englobaba también la poesía contracultural de La Banda de Moebius, el pensamiento de Fernando Márquez el Zurdo y el verso de Xaime Noguerol. Como señala el crítico Jordi Costa en su ensayo Cómo acabar con la contracultura, en este núcleo de compatibilidades se detecta “el germen contracultural del que surgirá la fuerza colectiva que prenderá la mecha de la Movida”, aunque Costa añade una advertencia sobre la posterior instrumentalización del fenómeno.

En aquella época, Ceesepe se consolidó como un nexo, uniendo, quizás de forma involuntaria, las sensibilidades de una generación en dos ciudades clave, Madrid y Barcelona. A esta conexión le añadió el ímpetu juvenil que dio origen a la publicación más importante de cuantas se exhiben en la exposición de La Casa Encendida: Vicios Modernos. Esta historieta, creada a partir de fotografías de Alberto García-Alix, fue descrita por Elsa Fernández Santos, comisaria de la exposición, como “una especie de tebeo documental”. En la presentación del proyecto, Fernández Santos destacó que Vicios Modernos era “un tebeo en el que ellos mismos eran protagonistas, pero en el que la belleza del dibujo chocaba con una historia oscura y de tono desesperanzado”.

¿Quién fue Ceesepe?
El nombre de Ceesepe (Madrid, 1958) invoca toda una época. Fue uno de los pintores más populares del boom artístico de la Movida madrileña, y hoy se lo sigue recordando por sus sofisticados cuadros de fiestas, sus portadas de revistas -lo mismo para The New Yorker que para El Víbora-, o por su brillante trabajo para Pedro Almodóvar.

Este tono melancólico y crudo se contagió a otras obras como Bestias de lujo, en la que los personajes, que bien podrían ser alter egos de García-Alix y Ceesepe, se presentan a sí mismos como “la generación más perdida de todas. Los últimos héroes de una raza de perdedores. Chulos, putas y maricones. No servimos para nada”. Jordi Costa, en su análisis, subraya que con la obra de Ceesepe como mascarón de proa, “la historieta contracultural madrileña lució unos marcados rasgos diferenciales con respecto a las propuestas de El Rrollo”. Según el crítico, en los trabajos de Ceesepe siempre había “algo de mal viaje de ácido en dirección a las puertas de una pesadilla heroinómana”, una descripción que captura la oscuridad y la transgresión inherentes a su estilo.

De la Viñeta al Lienzo: La Consolidación de un Artista

Entre fanzines y modestos tenderetes en el Rastro, llegaron los años ochenta, y con ellos, un cambio significativo en la trayectoria de Ceesepe. Empezó a publicar en la revista El Víbora sus célebres Ángeles negros. De ahí, el salto a las galerías de arte no tardaría en llegar, impulsado por una exposición colectiva de artistas de la cabecera de historietas celebrada en 1981 en la galería Moriarty. Este fue el inicio de su transición del papel a la tela, una evolución que lo convertiría en uno de los nombres más cotizados del momento en el mundo del arte español.

Por aquellas fechas, Ceesepe también se aventuró en el cine, rodando el cortometraje El beso. Más tarde, ya como un artista con cierto reconocimiento a nivel nacional, TVE emitiría su mediometraje El día que muera Bombita, una surrealista y arrebatada historia de amor y toreo que hoy se proyecta en una de las salas de la exposición Vicios Modernos. Su versatilidad no se detuvo ahí. Tras haber realizado la portada del álbum Seré mecánico por ti, de Kiko Veneno, recibió su primer gran reconocimiento: el Premio de Artes Plásticas Diario 16. Además, su talento trascendió las fronteras del arte plástico para colaborar con el cineasta Pedro Almodóvar, creando el icónico cartel y los títulos de crédito de su ópera prima, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), cuyos diseños también se pueden admirar en las paredes de la exposición. Volvería a colaborar con el director manchego para realizar el maravilloso cartel de La ley del deseo (1987), consolidando su huella en la cultura popular española.

La carrera de Ceesepe despegó, llevándolo a vivir entre Nueva York, Barcelona y Madrid. Con el tiempo, sus obras cruzaron fronteras, exponiendo en París y otras ciudades europeas, y colaborando con cabeceras de prestigio internacional como The New Yorker. Su estilo, ya prefigurado en sus trabajos de cómic, adquirió un nuevo matiz en la pintura, caracterizado por colores vibrantes y formas distorsionadas que plasmaban su visión única del mundo. En 2011, su trayectoria y contribución al arte fueron reconocidas con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, un galardón que compartió con su compañero de cómic underground, Nazario.

El Estilo Inconfundible de Ceesepe: Un Autorretrato Expandido

El estilo de Ceesepe era tan peculiar como su personalidad. Se adscribía a la máxima de que “todo pintor se pinta a sí mismo”, una idea que él expandía a un concepto que podría definirse como un autorretrato expandido. Para Ceesepe, su obra era un registro de su vida, una “Automoribundia”, como él mismo diría, guiñándole un ojo a Ramón Gómez de la Serna y su conciencia de vivir y morir. Esta visión profunda y personal de su arte lo diferenciaba, haciendo de cada cuadro una ventana a su universo interior.

Carlos Sánchez Pérez era un cúmulo de personajes: el tímido, el lacónico, el que hablaba sin mediar palabra, el niño cohibido. Poseía un tipo de humor negro que no dejaba indiferente y era, a la vez, un altruista absoluto y un irreflexivo, un independiente y un indomable. Siempre reivindicó el oficio por encima del discurso, un amor por lo artesano que le venía de lejos y de casa, pues su padre y sus abuelos eran carpinteros. Aunque probó Bellas Artes, duró poco; su camino estaba en el underground y en la autoexploración artística.

Su método de trabajo era intuitivo y profundamente personal: solía cerrar los ojos y visualizar algo, lo que fuera, para luego dibujarlo lo mejor que podía. Siempre trabajando con cabezonería, en lo que él denominó el “difícil arte de mentir”, título de alguna de sus exposiciones, que reflejaba su capacidad para transformar la realidad a través de la imaginación. En 1984, en la edición de ARCO, se convirtió en el artista que más obra vendió, un testimonio de la resonancia de su estilo único en un público que buscaba algo diferente. Su obra se exhibió en galerías míticas como Buades y otras más arriesgadas como Cave Canem en Sevilla o Espacio Valverde en Madrid, donde se sentía libre para crear.

¿Quién fue Ceesepe?
El nombre de Ceesepe (Madrid, 1958) invoca toda una época. Fue uno de los pintores más populares del boom artístico de la Movida madrileña, y hoy se lo sigue recordando por sus sofisticados cuadros de fiestas, sus portadas de revistas -lo mismo para The New Yorker que para El Víbora-, o por su brillante trabajo para Pedro Almodóvar.

Ceesepe falleció en septiembre de 2018 en Madrid, la ciudad que lo vio nacer, pocos meses después de cumplir sesenta años. Durante sus últimas semanas, estuvo vinculado al montaje de lo que hoy es Vicios Modernos, la exposición que se pudo ver en La Casa Encendida hasta septiembre de 2019. Un tributo a un artista inigualable que, con su talento, dibujó una parte esencial de nuestra historia cultural.

Preguntas Frecuentes sobre Ceesepe

¿Quién fue Ceesepe y cuál fue su importancia en la cultura española?
Ceesepe, cuyo nombre real era Carlos Sánchez Pérez, fue un artista fundamental en la contracultura y la Movida madrileña de los años 70 y 80. Comenzó como un innovador ilustrador de cómics underground y fanzines, cofundando la Cascorro Factory. Su estilo único, que transicionó a la pintura, capturó y dio forma a la efervescencia cultural de la época, convirtiéndose en un referente por su autenticidad y su rechazo a las convenciones del mercado del arte. Fue galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

¿Qué fue la Cascorro Factory?
La Cascorro Factory fue un colectivo artístico fundado en 1976 por Ceesepe y el fotógrafo Alberto García-Alix en Madrid. Con base en un tenderete de El Rastro, se convirtió en un epicentro de la cultura underground madrileña, conectando con movimientos similares en Barcelona y sirviendo como incubadora para el cómic, la prosa y el arte que precederían a la Movida madrileña.

¿Qué relación tuvo Ceesepe con Pedro Almodóvar?
Ceesepe colaboró estrechamente con el cineasta Pedro Almodóvar en sus inicios. Creó el cartel y los títulos de crédito de la ópera prima de Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), y posteriormente, el cartel de La ley del deseo (1987). Estas colaboraciones son icónicas y reflejan la estética compartida entre ambos artistas en los albores de la Movida.

¿Qué caracterizaba el estilo artístico de Ceesepe?
El estilo de Ceesepe era único y difícil de encasillar. Se caracterizaba por su enfoque autobiográfico, considerando su obra un “autorretrato expandido” de su vida. Transicionó de un estilo gráfico y transgresor en sus cómics a una pintura vibrante y distorsionada, con fuertes colores y formas que a menudo evocaban una sensación de "mal viaje de ácido" o una realidad onírica. Reivindicaba el “oficio” por encima del “discurso” y practicaba el “difícil arte de mentir”, transformando la realidad a través de su imaginación.

¿Dónde se puede ver la obra de Ceesepe?
Gran parte de la obra de Ceesepe, especialmente la de sus primeros años (1973-1983), se ha exhibido en exposiciones como “Vicios Modernos. Ceesepe 1973-1983” en La Casa Encendida de Fundación Montemadrid. Sus pinturas también forman parte de colecciones privadas y museos, y fueron expuestas en galerías de prestigio en España y Europa, como la galería Buades en Madrid o Espacio Valverde, entre otras.

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