28/02/2025
La calle Florida, una arteria que rumorosa atraviesa los barrios de San Nicolás y Retiro, es mucho más que un simple sendero peatonal en el corazón de Buenos Aires; es un testimonio viviente de la historia, la cultura y la evolución de una ciudad. Descrita en 1903 como “esencialmente porteña” y “orgullo de los porteños”, Florida ha sido, y sigue siendo, una “sala de recibo” de la metrópolis, un espejo de su sociedad y sus transformaciones. Su recorrido, desde Rivadavia hasta la Plaza San Martín, encapsula siglos de anécdotas, personajes ilustres y establecimientos que marcaron épocas.

Desde su trazado original por Juan de Garay en la segunda fundación de Buenos Aires, esta calle ha mutado de nombre y función. Inicialmente conocida como San José, también fue del Correo y del Empedrado. Tras las Invasiones Inglesas, se la denominó Baltasar Unquera, en honor a un edecán de Santiago de Liniers. Fue en 1821 cuando adoptó el nombre de La Florida, un tributo al triunfo de las tropas criollas en la batalla homónima en el Alto Perú. Aunque Juan Manuel de Rosas la rebautizó como del Perú en 1837, en 1857 se le restituyó su denominación actual. Su evolución no fue solo nominal; fue una de las primeras calles en ser empedrada, y en 1870, el tramo entre Cangallo (hoy Perón) y Cuyo (hoy Sarmiento) fue adoquinado. Un «retazo» de aquel empedrado original, descubierto en 1971 durante los trabajos para su peatonalización definitiva, permanece visible en el cruce con la Diagonal Norte, como una evocación palpable de su rico pasado. Incluso llegó a estar alfombrada en 1970, una audaz acción publicitaria que la cubrió con el producto Tapizmel de la empresa Meller, por donde transitaron millones de personas y vehículos durante 40 días, manteniendo su colorido y textura originales. El alumbrado a gas y, posteriormente, el eléctrico, también llegaron a Florida antes que a otras calles de la ciudad, consolidando su estatus de vía pionera y moderna.
Residencias y Personajes de Época
Florida fue el hogar de figuras destacadas y escenario de eventos trascendentales. En el número 97 (actual 273), María Sánchez, a quien su esposo Juan Thompson obsequió la manzana completa entre Cuyo, Cangallo, San Martín y Florida como regalo de bodas, poseía una casa cuyo salón, tapizado en seda, con espejos en el techo y una araña de plata, fue un epicentro de la vida social porteña temprana. Fue allí donde, en 1813, el maestro murciano Blas Parera interpretó por primera vez el Himno Nacional, un hecho conmemorado hoy por una placa en el edificio que ocupa parte de aquel solar. Otra residencia notable fue la de Federico de Elortondo e Isabel Armstrong, construida en la década de 1870 en la esquina sudoeste de Florida y Corrientes, famosa por sus fastuosas fiestas. Este edificio, que en distintas épocas albergó a Casa Mayorga, una hamburguesería y, en la actualidad, una librería comercial, sufrió modificaciones a pedido de Carlos María de Alvear. A solo una cuadra, en Florida 460, se erige la vivienda diseñada por el arquitecto Jules Dormal para Juan Gregorio Peña Zelaya, hoy sede de la Sociedad Rural. La lista de ilustres habitantes de Florida es extensa e incluye a Domingo Matheu, Mariano Haedo, Adolfo Carranza (fundador del Museo Histórico Nacional), Carlos Pellegrini, Bernardo de Irigoyen, los médicos Rafael Herrera Vega (quien introdujo el uso del termómetro clínico en el país) y Pedro de Elizalde, la influyente familia Tornquist, Francisco Moreno (padre del Perito), y su hijo Facundo (fundador del Club del Progreso), entre muchos otros que dejaron su huella en la historia argentina.
El Vibrante Pulso Comercial de Florida
Desde sus inicios, Florida se consolidó como un centro neurálgico del comercio y la moda. En 1869, los hermanos Mulhall la describían en su libro Handbook of the River Plate como “quizás la mejor calle de la ciudad”, detallando su composición cuadra por cuadra. Mencionaban desde las viviendas de antiguos residentes ingleses y familias prominentes hasta numerosos negocios de moda, joyerías, bazares, casas de hospedaje, el Club Alemán y el Consulado de España. La quinta cuadra, señalaban, comprendía “las casas más elegantes de la ciudad”, mientras que el resto de la calle hasta el Retiro era “el barrio más de moda”. Esta detallada descripción de hace más de un siglo ya anticipaba la diversidad de rubros que caracterizaría a Florida.
Las Grandes Tiendas y la Moda
A fines del siglo XIX y principios del XX, Florida vio florecer una variedad de comercios. Las talabarterías, como la de Mattaldi, y las zapaterías proliferaron. Alberto Capelle ofrecía calzado de lujo, y el importador de la famosa marca estadounidense Walk Over Shoes se estableció allí. Años más tarde, surgieron nombres icónicos como Grimoldi con sus tradicionales zapatos de medio punto, Pandora con la línea sportiva de Mingo Sport, Guante, Astoria, Carlitos, Mendizábal, Los Angelitos, Tonsa, Bescós (especialista en zapatos para damas), Spinelli y la afamada Guido, conocida por sus mocasines. En su apogeo, Florida era un torbellino de personas, algunas apresuradas en sus trámites, otras paseando tranquilamente, observando vidrieras y kioscos con diarios y revistas de todo el mundo.
Las tiendas departamentales alcanzaron su cenit en Florida. A principios del siglo XX, La Maison de Soieries ofrecía sedas, gasas y muselinas de Francia y Japón, mientras Al Ajuar de París, de Yañez y compañía, vendía telas importadas. Más tarde, Etam tendría tres sucursales en esta calle. La llegada de Gath & Chaves en 1901, con su edificio de tres plantas en Florida y Bartolomé Mitre, y posteriores anexos como El Palacio de los Niños, marcó un hito. A la Ciudad de México, fundada en 1889, en la esquina noroeste con Sarmiento, sufrió un incendio en 1907 pero resurgió con un nuevo edificio de cinco pisos, que con el tiempo se transformaría en sede de las Grandes Tiendas Justicialistas y, finalmente, en la Casa matriz del Banco Ciudad.
Sin duda, uno de los nombres más resonantes fue Harrods. Con un capital de 25.000 libras esterlinas, la tienda inglesa llegó a Argentina en 1912, abriendo un local en la esquina de Florida y Tucumán 599, publicitado como “El Templo de la Moda”. Dos años después, ya como Harrods Buenos Aires Limited, inauguró su majestuoso edificio en Florida 877, presentado como “Palacio de Venta”, “Centro de Modas” y “Emporio de la Elegancia”. Aunque lamentablemente cerrado desde 1998, su recuerdo perdura como símbolo de una época de esplendor.
En la esquina noreste de Florida y Cuyo (Sarmiento) existió a principios del siglo XIX la pulpería Almacén del Plata, y luego la vivienda del General Prudencio Ortiz de Rozas. En 1889, se instaló allí Madame Carrau, una de las modistas más importantes de la época, con diseños provenientes de las casas europeas más prestigiosas como Charles F. Worth y Jeanne Paquin, y trabajando con géneros exquisitos como el “Haitienne Broché” o el “Faille Française”. Cuando Madame Carrau se mudó en 1920, la esquina fue ocupada por la Farmacia Franco Inglesa, que, al anexar la casa lindera y construir un edificio de tres pisos y tres subsuelos en 1931, llegó a ser considerada la farmacia más grande del mundo.
Diversidad de Rubros y Servicios
Florida albergó una asombrosa variedad de negocios: pulperías, hojalaterías, restaurantes, fondas, rotisseries como la de Alfredo Charpentier y la Sportsman, almacenes, carpinterías, panaderías, fábricas de guantes, armerías, sastrerías, boticas, fábricas de velas, mercerías, venta de alfombras, depósitos de semillas y plantas, puestos de frutas, bazares, cuchillerías, y hasta un depósito de cal, un corralón de leña, una herrería y varias agencias de autos. La Perfumería Ruiz y Roca, el comercio más antiguo de la ciudad, se instaló en la Galería Güemes.
Renombrados fotógrafos como Christiano Junior y Alejandro Witcomb tuvieron sus estudios en Florida. La calle también fue pionera en la exhibición de nuevas tecnologías: Cassels y Compañía mostró los primeros fonógrafos, y F. R. Guppy el megalófono. Profesionales de la salud, como los dentistas Tomás Coquet y Ralph Newbery, establecieron allí sus consultorios. Las joyerías, como Ornstein, Escasany, Santarelli y la distinguida Mappin & Webb (proveedores de la Casa Real británica), ocuparon edificios históricos. Famosos cafés como Sorocabana y El Cafetal, y confiterías como Del Águila, L’Aiglon, Richmond (famosa por sus billares hasta su cierre en 2011) y Florida Garden, se convirtieron en puntos de encuentro. Los bazares, como el Bazar Francés de la Viuda de Lehmann y el Gran Bazar Colón, ofrecían productos exclusivos. Incluso los hermanos Azaretto, autores de las magníficas arañas de la Casa de Gobierno y del Congreso, tuvieron un local de exposición en Florida 400.
Las Librerías que Hicieron Historia en Florida
La calle Florida, además de su efervescencia comercial y social, fue un bastión fundamental para la cultura y el saber, albergando a numerosas librerías que marcaron la vida intelectual de la ciudad. Lejos de faltar, las librerías siempre fueron una presencia constante y valorada, conformando un rico tejido cultural que atraía a lectores de todas las esferas.
Entre las librerías que florecieron en esta emblemática calle, se destacaron nombres como la Europea de Luis Jacobsen, Espiasse, Kraft, L’ Amateur, Moën, San Marco, Mackern y Kramer. Estos establecimientos ofrecían una vasta selección de títulos, importados y nacionales, contribuyendo a la difusión del conocimiento y la literatura en una época de gran crecimiento cultural en Buenos Aires.
Sin embargo, un nombre resplandece con luz propia en la historia librera de Florida: El Ateneo. Fundada en 1912 por el español Pedro García, esta icónica librería se instaló en Florida 371 en 1917, para luego trasladarse en 1938 al majestuoso edificio de Florida 340, propiedad del empresario Max Glucksmann. El Ateneo no era solo un punto de venta de libros; era un centro de actividad cultural. Allí, trabajó durante más de 50 años Francisco “Paco” Gil, un entrañable amigo de Jorge Luis Borges y de otros renombrados escritores, quien fue reconocido como el “Librero Mayor de Buenos Aires”. Fue Paco Gil quien tuvo la brillante idea de organizar las primeras exposiciones de libros en la calle, un antecedente directo de lo que hoy conocemos como la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, demostrando el espíritu innovador y el profundo amor por los libros que caracterizaba a los libreros de Florida.
Además de El Ateneo y las ya mencionadas, es importante recordar que en el antiguo edificio de Federico de Elortondo e Isabel Armstrong, en la esquina de Florida y Corrientes, que tuvo diversas transformaciones, hoy funciona una librería comercial, lo que demuestra la persistencia de este rubro en la calle a lo largo del tiempo. También la Biblioteca Lincoln, aunque no una librería de venta, fue una presencia cultural significativa. La presencia de estas librerías, cada una con su propio carácter y especialidad, aseguró que Florida fuera un destino ineludible para cualquier amante de los libros y un epicentro de la vida intelectual porteña.
Librerías Emblemáticas de la Calle Florida
| Nombre de la Librería | Período/Detalles Destacados |
|---|---|
| El Ateneo | Fundada en 1912, se instaló en Florida 371 (1917) y 340 (1938). Famosa por su historia y por Paco Gil. |
| Europea de Luis Jacobsen | Una de las librerías tradicionales de la calle. |
| Espiasse | Parte del circuito cultural y comercial de Florida. |
| Kraft | Reconocida por su catálogo y publicaciones. |
| L’ Amateur | Contribuyó a la oferta literaria de la zona. |
| Moën | Otro de los nombres que enriquecieron la vida cultural. |
| San Marco | Una de las diversas opciones para los lectores. |
| Mackern | Importante por su oferta de libros. |
| Kramer | Un establecimiento más en el amplio panorama librero. |
| Librería comercial (actual) | Ubicada en el histórico edificio de Florida y Corrientes. |
Famosas Galerías y Puntos de Encuentro
Las galerías comerciales, con su intrincado diseño y su oferta diversificada, se convirtieron en otro sello distintivo de Florida. La primera en construirse fue la Galería Güemes, en Florida 165, un proyecto de estilo Art Nouveau del arquitecto Francesco Gianotti, inaugurada en 1915. Con sus cuatro torres de 14 pisos, hermosos murales, ornamentos, locales comerciales, oficinas y un mirador con vistas panorámicas de la ciudad, también albergó un teatro donde actuaron figuras de la talla de Carlos Gardel y Pepe Biondi. Entre 1929 y 1931, el célebre escritor francés Antoine de Saint-Exupéry residió en el departamento 605 de la Torre Mitre de la Galería, y fue allí donde escribió su libro Vuelo Nocturno.
La Galería Florida, en el número 251, tuvo su época de esplendor en los años 40 y 50. Entre sus locales se encontraban una sucursal de la Confitería Las Delicias, la tienda La Atracción y la Compañía de Publicaciones Anaconda. También albergó a Astro, una casa de aeromodelismo, un hobby muy de moda entonces, y a Al millón de lapiceras, que vendía lapiceras fuente. En su planta alta, la confitería Adlon de Alberto Grimoldi era escenario de cantantes melódicos y de tango, con actuaciones de orquestas como la Hamilton-Varela y la del saxofonista Booker Pittman. Otras galerías notables fueron la Del Sol, Larreta (con el mural abstracto de Luis Seoane), Central, Boston, del Este, Londres, Buenos Aires y Jardín.
En la concurrida zona del cruce con la Diagonal Norte, se alzan los magníficos edificios del Banco de Boston y los de Miguel y Massimiliano Bencich, coronados por cúpulas, así como el de la Compañía de Seguros La Equitativa del Plata. La estatua de Roque Sáenz Peña, obra de José Fioravanti, emplazada en 1936, se erige como un guardián silencioso de este cruce histórico.
Círculos, Clubes y Espacios Emblemáticos
Florida también fue elegida como sede por prestigiosas instituciones y clubes. El Círculo Militar, fundado en 1880, tuvo varias sedes en esta calle antes de adquirir el Palacio Paz. El Jockey Club, inaugurado en 1897 en Florida 571, fue un “magnífico edificio” diseñado por Manuel Turner, y posteriormente terminado por Alejandro Christophersen y Emilio Agrelo. Destacaba por su grandiosa escalera ornamental adornada con la célebre Diana de Falguière y sus lujosos interiores. Lamentablemente, este palacio fue destruido en 1953 por un ataque incendiario, y en su predio se construyó en 1967 la Galería Jardín. El Circolo Italiano (hoy Club Italiano) también tuvo su primera sede propia en Florida 374, un edificio de doce pisos inaugurado en 1924. La casa de la familia Ocampo en Florida 691, diseñada por el ingeniero Manuel S. Ocampo para sus hermanas, donde Silvina Ocampo la describía como “la casa de mi tía más vieja”, albergó luego al Automóvil Club Argentino. El Yacht Club Argentino y el Centro Naval también tuvieron presencia en esta calle, con este último manteniendo su sede actual en el imponente edificio de Florida y Córdoba. Galerías de arte como Salón Castillo, Salón Costa, Witcomb y Van Riel, contribuyeron al prestigio cultural de la calle.
Florida: Escenario de la Vida Porteña
Florida fue más que una calle de negocios y residencias; fue un escenario vivo de la vida porteña. Fue lugar de celebraciones patrias y desfiles, desde el ejército de Urquiza tras la Batalla de Caseros hasta las tropas que regresaron de la guerra contra el Paraguay. Escenario de marchas políticas, cortejos fúnebres y procesiones religiosas, incluso tuvo su propio corso de Carnaval, con los balcones de las residencias sirviendo de palcos privilegiados. La circulación de tranvías de tracción a sangre fue suprimida a fines de 1889 debido a molestias y accidentes, lo que llevó a que, desde 1911, se prohibiera la circulación vehicular en ciertas horas, consolidando su carácter peatonal mucho antes de su transformación definitiva.
El famoso payaso Frank Brown intentó construir una carpa de circo en un terreno entre Córdoba y Paraguay en 1910 para los festejos del Centenario, pero un grupo de jóvenes la incendió, considerándola inadecuada para la zona. El “Hueco de Florida”, en el terreno del estanciero Leonardo Pereyra, fue un espacio público conocido como el Jardín del Concierto y luego Jardín Florida. Allí se realizaron eventos como la primera Exposición de la Sociedad Rural Argentina en 1875, y fue el punto de reunión en 1889 de los jóvenes que organizaron la Unión Cívica de la Juventud, semilla de importantes partidos políticos. En 1903, fue el punto de partida de la primera carrera de larga distancia en la ciudad y, ese mismo año, el escenario del primer accidente de tránsito. El Jardín Florida cerró en 1907 y fue demolido en 1910.
En Florida 989 y Charcas, Ernesto Tornquist construyó su casa, la primera del país con ascensor. En la vereda opuesta, el empresario decidió la construcción del Plaza Hotel, una obra del arquitecto Alfred Zucker, cuya orientación fue modificada a pedido de la esposa de Tornquist, Rosa Altgelt, para preservar la luz natural en su habitación. Muy cerca, en Florida 939, vivió su hija María Luisa y su esposo Benjamín Muniz Barreto, un coleccionista cuya colección arqueológica es hoy la más importante del Museo de La Plata. Finalmente, en Florida 936, estuvo hasta 1970 el Instituto Di Tella, un centro de vanguardias artísticas creado en 1958 en homenaje al empresario Torcuato Di Tella, que vio nacer a numerosos artistas.
Preguntas Frecuentes sobre la Calle Florida
¿Cuál es el origen del nombre de la calle Florida?
El nombre de la calle Florida se le restituyó en 1857, pero lo recibió por primera vez en 1821 en conmemoración del triunfo de las tropas criollas en la batalla homónima, en el Alto Perú. Antes de eso, tuvo varios nombres como San José, del Correo, del Empedrado y Baltasar Unquera.
¿Qué grandes tiendas emblemáticas existieron en Florida?
Entre las grandes tiendas más emblemáticas que tuvieron su sede en la calle Florida se destacan Gath & Chaves, A la Ciudad de México (que luego se convirtió en sede del Banco Ciudad), y la famosa tienda inglesa Harrods, conocida como “El Templo de la Moda” y “Palacio de Venta”.
¿Qué librerías importantes se ubicaron en la calle Florida?
La calle Florida albergó a numerosas librerías importantes como la Europea de Luis Jacobsen, Espiasse, Kraft, L’ Amateur, Moën, San Marco, Mackern y Kramer. La más destacada fue El Ateneo, que tuvo varias ubicaciones en la calle, siendo Florida 340 una de las más emblemáticas. También se menciona una librería comercial actual en la esquina de Florida y Corrientes.
Florida fue un centro neurálgico de la vida social y cultural de Buenos Aires. Fue escenario de desfiles, celebraciones patrias, manifestaciones políticas y eventos religiosos. Albergó residencias de familias ilustres, clubes exclusivos como el Jockey Club y el Círculo Militar, y galerías de arte. Sus confiterías y cafés eran puntos de encuentro, y sus librerías contribuyeron a la vida intelectual de la ciudad.
¿Cuándo se hizo peatonal la calle Florida?
Florida fue convirtiéndose progresivamente en peatonal. En 1911, a pedido de los comerciantes, se impidió la circulación de vehículos entre las 11 y las 21 horas. En 1922, se dictó una ordenanza prohibiendo el tránsito vehicular entre las 11 y las 20 horas. Finalmente, en 1971, se realizaron las obras definitivas para convertirla en peatonal de forma permanente.
La historia de la calle Florida es la historia misma de Buenos Aires, un tapiz de evoluciones, transformaciones y permanencias. Desde sus orígenes como calle principal hasta su consolidación como paseo peatonal, Florida ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Como lo expresaba el Noticiero Sucesos Argentinos al hacerse peatonal definitivamente: “Florida es un verdadero símbolo lleno de historia que se impone sobre toda novedad, ya que a pesar de los cambios, Florida siempre será Florida”. Su legado perdura en cada adoquín, en cada fachada histórica y en la memoria colectiva de una ciudad que la lleva en su corazón.
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