03/05/2025
En un mundo que se adapta y reinventa, los museos de la Ciudad de Buenos Aires están mirando más allá de sus paredes. La búsqueda de nuevas formas de conectar con el público ha llevado a una fascinante revalorización de los espacios al aire libre, transformándolos en escenarios vibrantes para el arte y la cultura. Es en este contexto de innovación donde la calle Blanco Encalada, en el corazón del barrio de Belgrano, revela una joya cultural que promete una experiencia profundamente evocadora y multisensorial.

Aunque a menudo transitamos las calles de nuestra ciudad sin detenernos a explorar sus secretos más íntimos, Blanco Encalada alberga un verdadero oasis: el Museo Yrurtia. Este espacio singular, que guarda el valioso legado del escultor Rogelio Yrurtia y la pintora Lía Correa Morales, no es solo un repositorio de obras de arte, sino que su propio jardín es considerado una extensión de la creación artística. En tiempos donde la conexión con el entorno se vuelve crucial, este museo se erige como un pionero en la adaptación, abriendo sus puertas verdes a una nueva forma de interacción cultural.
La esencia de la propuesta del Museo Yrurtia radica en su jardín, una auténtica “obra” en sí misma. Lejos de ser un mero telón de fondo, este espacio natural se convierte en el protagonista de una innovadora iniciativa: “Conversaciones en el Jardín”. Diseñada especialmente para adultos mayores, aunque enriquecedora para cualquier visitante, esta propuesta invita a un viaje en el tiempo y a través de los sentidos. El objetivo es comparar el jardín actual con lo que fue en la década de 1920, apelando a la memoria olfativa y auditiva para reconstruir su historia.
Una de las conexiones más fascinantes de esta experiencia es su vínculo directo con la propia calle Blanco Encalada. Los visitantes podrán escuchar el sonido del arroyo que, en otro tiempo, corría por la actual ubicación de esta arteria. Aunque el arroyo ya no está a la vista, su eco sonoro es cuidadosamente recreado, transportando a los participantes a una era pasada y revelando una capa oculta de la historia urbana de Belgrano. Es un recordatorio poético de cómo el paisaje natural ha sido transformado por la ciudad, pero su esencia puede ser recuperada a través de la imaginación y la evocación.
La experiencia sensorial en el jardín del Museo Yrurtia va mucho más allá del oído. El agua de la alberca susurra melodías tranquilas, mientras el canto de los pájaros teje una banda sonora natural que invita a la contemplación. El olfato se deleita con el aroma del té, una reminiscencia de las tardes que Rogelio Yrurtia y Lía Correa Morales solían compartir en la glorieta, y el perfume embriagador de los azahares, que evocan la floración de los cítricos. El tacto también juega un papel fundamental, permitiendo sentir la suavidad de las hojas, la rugosidad de los troncos de los árboles y la textura de los bancos, conectando al visitante de forma íntima con la naturaleza y el mobiliario histórico del jardín.
Además de esta inmersión sensorial, el Museo Yrurtia se proyecta como un centro de actividades diversas al aire libre. Pensando en los más jóvenes, se planea un taller de herbario, una oportunidad para que los niños exploren la botánica del jardín y aprendan sobre la flora de una manera práctica y divertida. Asimismo, se contemplan proyecciones de cine al aire libre, con sesiones cortas que buscan revincular gradualmente al público con el arte de consumo colectivo en un entorno seguro y distendido. Esta versatilidad demuestra el compromiso del museo con la creación de experiencias significativas para todas las edades, adaptándose a las necesidades de la “nueva normalidad”.
La visión del Museo Yrurtia es parte de una tendencia más amplia en la que los museos están explorando sus espacios extramuros. Esta estrategia no solo responde a las nuevas normativas sanitarias, sino que también representa una oportunidad para redefinir el rol de las instituciones culturales en la vida urbana. La Ciudad de Buenos Aires, rica en patrimonio artístico y natural, está siendo testigo de esta transformación, donde los jardines, patios y explanadas se convierten en extensiones de las galerías interiores.
El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), por ejemplo, a pesar de su imponente tamaño y su ubicación privilegiada rodeado de verde, está trabajando en un proyecto para integrar su patio trasero. La idea es transformar este corredor, actualmente un estacionamiento informal, en un paseo de esculturas. Esto permitirá exhibir tanto obras ya emplazadas en la plaza circundante como piezas que, aptas para el espacio público, permanecen en las bodegas del museo. Es una iniciativa que busca fortalecer un corredor cultural en esa zona de la ciudad, acercando el arte monumental a los transeúntes.
En el Rosedal de Palermo, el Museo Sívori, ya bendecido por su entorno natural, está explorando cómo integrar aún más el arte y el aire libre. Sus amplios jardines ofrecen un lienzo perfecto para futuras exposiciones y actividades que difuminen las barreras entre la naturaleza y la creación artística. Otro caso destacado de refacciones inminentes es la Manzana de las Luces. Aquí, se está trabajando en la creación de una amplia plaza seca en la calle Perú, anulando un estacionamiento en desuso. Este nuevo espacio al aire libre permitirá la realización de múltiples actividades culturales, desde coloquios hasta conciertos, abriendo un ícono histórico a la interacción comunitaria de una manera sin precedentes.
El MALBA, conocido por su audacia en el arte contemporáneo, también se suma a esta tendencia, utilizando su explanada de acceso para la instalación de obras monumentales. Ya han pasado por allí piezas de Alicia Penalba, Leandro Erlich y Jeff Koons, y se espera la instalación de “Leverage” (Apalancamiento) del artista mexicano Pedro Reyes, una escultura-subibaja que promete una reflexión sobre las relaciones sociales y la geopolítica. Además, el museo contempla un despliegue hacia la plaza lindera, con acciones como proyecciones y performances, llevando el arte contemporáneo directamente al espacio público.
El Museo Moderno, a pesar de no contar con un gran espacio verde, está ideando intervenciones artísticas que tomarán la calle y la vereda. El muralista urbano Elian Chali realizará su obra más grande en el asfalto de toda la cuadra de San Juan al 300, mientras que Verónica Meloni presentará una performance que evoca la silenciosa labor de los trabajadores de higiene urbana. Estas propuestas buscan utilizar el espacio público como escenario para el arte, generando una conexión profunda entre la obra, el entorno urbano y la comunidad.
Otros museos están revalorizando su patrimonio natural. El Museo Nacional de Arte Decorativo, con sus jardines palaciegos, se prepara para ser un epicentro de actividades al aire libre, incluyendo música, teatro, performances e instalaciones. El Museo Casa Ricardo Rojas, por su parte, está desarrollando una huerta agroecológica en su patio trasero, el “jardín de los naranjos”, invitando a los visitantes a participar en la plantación de sueños en papeles plantables, un acto simbólico de crecimiento y transformación.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con una vasta red de museos con espacios verdes significativos, como el Museo de Arte Español Enrique Larreta, el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, el Museo Histórico Cornelio Saavedra, el Museo del Humor, el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco y el Museo de Arte Popular José Hernández. Todos ellos están trabajando en planes para que sus jardines sean protagonistas en esta nueva etapa, ofreciendo actividades que involucren el entorno y la participación de los vecinos. Incluso Proa, en La Boca, está preparando su explanada, terraza y el enorme jardín de Proa 21 para talleres, proyecciones y performances, como la ya realizada con la coreógrafa Ana Garat alrededor de la obra “Whirligig” (Molinete) de Dan Graham.
En síntesis, la calle Blanco Encalada, a través del Museo Yrurtia, se convierte en un ejemplo paradigmático de cómo los museos están innovando para ofrecer experiencias más ricas y accesibles. La apuesta por los espacios al aire libre y las propuestas sensoriales no solo es una respuesta a las circunstancias actuales, sino una visión a futuro de cómo el arte y la cultura pueden integrarse de manera más orgánica en la vida cotidiana de la ciudad. Bailar, recorrer jardines, compartir fuera de la virtualidad y experimentar el arte cuerpo a cuerpo son deseos que, pandemia mediante, están cada vez más cerca de cumplirse.
| Museo | Ubicación Aproximada | Estrategia Principal al Aire Libre | Enfoque |
|---|---|---|---|
| Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) | Recoleta | Paseo de esculturas en patio trasero | Recuperación de espacio, arte monumental |
| Museo Sívori | Palermo (Rosedal) | Integración arte y aire libre en jardines | Naturaleza y arte |
| Manzana de las Luces | Montserrat | Creación de una plaza seca en calle Perú | Actividades culturales diversas, eventos |
| MALBA | Palermo | Obras monumentales en explanada, proyecciones en plaza lindera | Arte contemporáneo, interacción pública |
| Museo Moderno | San Telmo | Intervenciones en calle y vereda | Arte urbano, performance, comunidad |
| Museo Nacional de Arte Decorativo | Recoleta | Uso de jardines palaciegos para eventos | Arte, música, teatro, patrimonio |
| Museo Yrurtia | Belgrano (Blanco Encalada) | Visitas sensoriales en jardín, evocación sonora | Historia, sentidos, memoria |
| Museo Casa Ricardo Rojas | Recoleta | Huerto agroecológico en patio trasero | Naturaleza, sostenibilidad, participación |
| Proa | La Boca | Explanada, terraza, jardín de Proa 21 | Talleres, proyecciones, danza, performance |
Preguntas Frecuentes sobre el Museo Yrurtia y los Espacios al Aire Libre
¿Qué es lo principal que se puede ver en la calle Blanco Encalada relacionado con la cultura?
En la calle Blanco Encalada, el principal punto de interés cultural es el Museo Yrurtia, que ofrece un jardín considerado una obra de arte y propuestas innovadoras de visitas sensoriales y actividades al aire libre.
¿Qué es el Museo Yrurtia y quiénes fueron sus fundadores?
El Museo Yrurtia es un museo que conserva el legado del renombrado escultor Rogelio Yrurtia y de la pintora Lía Correa Morales. Su casa y jardín son parte de la colección, ofreciendo una visión íntima de la vida y obra de estos artistas.
¿Qué son las "Conversaciones en el Jardín" en el Museo Yrurtia?
“Conversaciones en el Jardín” es una propuesta del Museo Yrurtia que invita a una visita sensorial por su jardín, diseñada principalmente para adultos mayores. Busca evocar cómo era el jardín en la década de 1920 a través de los sentidos del olfato, el oído y el tacto, incluyendo el sonido del antiguo arroyo que corría por la calle Blanco Encalada.
¿Cómo se relaciona el Museo Yrurtia con la historia de la calle Blanco Encalada?
El museo evoca la historia de la calle Blanco Encalada al recrear el sonido del arroyo que solía correr por allí en el pasado. Esta conexión auditiva permite a los visitantes experimentar una capa histórica y geográfica del entorno que ha sido transformada con el tiempo.
¿Hay otras actividades en el Museo Yrurtia además de las visitas sensoriales?
Sí, el Museo Yrurtia también planea ofrecer un taller de herbario para niños y proyecciones de cine al aire libre con sesiones cortas, buscando revincular al público con el arte y la naturaleza de manera gradual y segura.
¿Los museos en Blanco Encalada o sus alrededores ya están abiertos al público en sus espacios al aire libre?
Según la información, los museos están en proceso de planificación y adaptación de sus espacios al aire libre, a la espera de protocolos que los autoricen a recibir visitantes. Las actividades mencionadas son parte de la “nueva normalidad” que pronto llegará, buscando la reapertura gradual de estos espacios.
¿Qué otros museos de Buenos Aires están usando sus espacios al aire libre?
Numerosos museos de Buenos Aires están adoptando esta estrategia, incluyendo el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Sívori, la Manzana de las Luces, el MALBA, el Museo Moderno, el Museo Nacional de Arte Decorativo, el Museo Casa Ricardo Rojas, el Museo Larreta, el Museo Saavedra y Proa, entre otros. Cada uno con propuestas únicas que van desde paseos de esculturas hasta huertas agroecológicas y performances urbanas.
Conclusión: Un Futuro Abierto para la Cultura
La capacidad de adaptación y reinvención de los museos de Buenos Aires, ejemplificada de manera tan vívida en la propuesta del Museo Yrurtia en Blanco Encalada, marca un hito en la forma en que concebimos la cultura. Al abrir sus puertas —y sus jardines—, estas instituciones no solo ofrecen un respiro y un espacio seguro en tiempos cambiantes, sino que también nos invitan a reconectar con el arte y la historia de una manera más profunda y personal. La calle Blanco Encalada, con su arroyo evocado y su jardín transformado en obra de arte, se convierte así en un símbolo de esperanza y creatividad, demostrando que el patrimonio cultural está más vivo y accesible que nunca.
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