Enrique Dussel: Desentrañando la Crítica al 'Ego Cogito' Colonial

02/10/2024

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Enrique Dussel, una figura cumbre de la filosofía latinoamericana y global en los siglos XX y XXI, ha dedicado su vasta obra a la descolonización del pensamiento y la construcción de una filosofía de la liberación. Su agudo análisis de la modernidad occidental, lejos de ser una simple revisión histórica, se erige como una profunda crítica a sus fundamentos más arraigados, señalando cómo estos han servido para justificar y perpetuar la dominación. Una de las piezas angulares de esta deconstrucción es su particular abordaje y crítica al pensamiento de René Descartes, a quien Dussel identifica como un pilar fundamental de la modernidad eurocéntrica.

¿Cuál es la filosofía de la liberación de Dussel?
La filosofía de la liberación de Dussel es la liberación (de la Latinoamérica periférica), del amo dominante de la metrópolis.

Dussel, nacido en Argentina en 1934, inició su trayectoria académica con una formación escolástica, para luego sumergirse en la fenomenología y la historia, obteniendo doctorados en Filosofía e Historia. Su experiencia vital en Nazareth, trabajando como carpintero, y su posterior exilio en México tras sufrir persecución política en Argentina, moldearon su perspectiva filosófica. Estos viajes y vivencias lo llevaron a un descubrimiento crucial: la necesidad de pensar desde la periferia, desde el sur global, y de poner en el centro de la reflexión filosófica la realidad de los oprimidos y las víctimas de los sistemas de poder. Su filosofía de la liberación no es solo una teoría, sino una praxis comprometida con la transformación social y la emancipación.

Índice de Contenido

La Crítica Dusseliana a la Modernidad Eurocéntrica

Para Dussel, la modernidad no es un proceso universal y lineal de progreso, sino un fenómeno particular, nacido y desplegado desde Europa, que se auto-concibe como el centro y la medida de toda civilización. Esta modernidad eurocéntrica se construye sobre un relato que oculta sus propias condiciones de posibilidad: la conquista y colonización de América. Dussel argumenta que el “ego cogito” cartesiano, el “pienso, luego existo” que funda la subjetividad moderna, no es un punto de partida neutral o universal. Por el contrario, es la ontologización de un “yo conquisto” previo, un “yo” que se impuso por la fuerza sobre otros pueblos, culturas y corporalidades.

El filósofo argentino-mexicano sostiene que la expansión colonial de Europa (iniciada en 1492) no solo proveyó la base material para el desarrollo europeo, sino que también sentó las coordenadas básicas de un nuevo dominio epistemológico. El “yo conquisto” de figuras como Cortés o Pizarro, que somete y deshumaniza al Otro, se convierte en el fundamento práctico y existencial sobre el que se erige el “ego cogito” cartesiano. En esta perspectiva, la razón moderna, con su pretensión de universalidad, es en realidad el reflejo de una voluntad de poder y dominación que se legitima a sí misma.

Descartes bajo la Lupa de Dussel: El Dualismo Cartesiano y sus Raíces Coloniales

La crítica de Dussel a Descartes se centra principalmente en el dualismo cartesiano, la radical separación entre el alma (mente, pensamiento) y el cuerpo (extensión, materia). Dussel interpreta esta división no como una mera cuestión metafísica, sino como un reflejo y una justificación de la dominación colonial. Si el cuerpo es reducido a una “nuda cantidad”, a una máquina inanimada y explotable, esto abre la puerta a la instrumentalización de las corporalidades. El “cuerpo del colonizado” se convierte así en la encarnación de esa “nuda cantidad”, un objeto desprovisto de humanidad, cuya existencia puede ser dudada y sujeta a la explotación.

¿Qué es la crítica de Dussel?
Dussel se inscribe dentro de una tradición de lectura de la obra cartesiana que ya cuenta con varios siglos. Su crítica, un proyecto sin duda ambicioso, se despliega a partir de supuestos de lectura, que comparte con otros autores, a los que cita directamente (E. Gilson) o de manera implícita (Heidegger, Levinas, entre otros).

Según Dussel, la duda radical cartesiana, que pone en entredicho la fiabilidad de los sentidos y del propio cuerpo, se extrapola al Otro, al musulmán, al indio, al africano, al asiático, cuya humanidad es puesta en duda. El “yo pienso” cartesiano se transforma en un “yo pienso sobre el Otro como objeto”, un “yo” que se abstrae de la corporalidad concreta y de la alteridad. Este solipsismo del ego cartesiano, que se basta a sí mismo y excluye la relación con el Otro como distinto, se convierte en un fundamento ontológico para el totalitarismo y la negación de la subjetividad de los pueblos colonizados. La reducción del cuerpo a extensión, a un mero dato, permite la abstracción de todas las diferencias cualitativas (étnicas, de género, de clase), facilitando la deshumanización y la instrumentalización.

Dussel llega a afirmar que el “ego cogito” es el de un “varón opresor” que niega a la mujer, y que se asienta sobre la “materialidad” de los cuerpos desechados de los conquistados. La metafísica cartesiana, en esta lectura, se construye sobre el poder colonial, consolidado y afianzado como su soporte material. Así, el desprecio o cosificación de la corporalidad, inherente al cartesianismo, se convierte en la sinécdoque de toda forma de espíritu racionalista que se erige sobre la carne, las pasiones y la alteridad.

El Vínculo Histórico: De la Conquista al “Yo Pienso”

Dussel establece un puente histórico entre la llegada de Colón a América en 1492 y la formulación del “ego cogito” por Descartes en 1636. Argumenta que el debate sobre la humanidad de los habitantes de las Nuevas Indias, ejemplificado en la controversia entre Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas (a quien Dussel ve como el primer crítico de la modernidad), constituyó la “primera modernidad”. Estos debates, ocurridos en el contexto de la “segunda escolástica” en las universidades del sur de Europa, habrían planteado problemas al pensamiento europeo que no podían ser resueltos con los antiguos paradigmas.

Aunque Dussel reconoce que no hay referencias directas en la obra de Descartes a la conquista o a los pueblos indígenas, plantea la “sospecha” de que el filósofo francés pudo haber tenido acceso a estos debates y a las obras de teólogos jesuitas influenciados por el proceso colonial. Su formación en el colegio jesuita de La Flèche, según Dussel, lo habría expuesto a una educación imbuida del aparato colonial. Para Dussel, la reducción cartesiana del cuerpo a “pura máquina” o “nuda cantidad” (objeto de la matemática y la mecánica) es un indicio de cómo la modernidad, a espaldas de los sujetos coloniales, les quitaría su “ser humano”, reduciéndolos a mercancía cuantificable con un precio, como en la esclavitud o el salario en el capitalismo.

Esta lectura, sin embargo, se basa en la implicación de que la estructura del pensamiento cartesiano, aunque no explícitamente colonial, generó un marco conceptual propicio para la instrumentalización. La indeterminación cuantitativa de toda cualidad, que Descartes aplica al cuerpo, sería el comienzo de las “abstracciones ilusorias del ‘punto cero’ de la moderna subjetividad filosófica”, que facilita la negación de la diferencia y la imposición de una identidad única y dominante.

¿Cuáles son los libros de Dussel?
Dussel, Para una ética de la liberación latinoamericana, 42. Dussel, Filosofía de la liberación, 53.

Revisando el Cartesianismo: Más Allá de la Crítica Dusseliana

Es importante señalar que la interpretación de Dussel sobre Descartes, aunque potente para su proyecto de la filosofía de la liberación, no es la única. Otros estudiosos del cartesianismo, algunos contemporáneos a Dussel o incluso latinoamericanos, han ofrecido lecturas que complejizan la imagen del filósofo francés como mero promotor de un dualismo rígido o de una razón descorporalizada. Estas interpretaciones, sin invalidar la crítica de Dussel a los efectos de la modernidad, sí invitan a una lectura más matizada del propio Descartes.

Por ejemplo, Antonio Negri, filósofo italiano, en su análisis de la ontología política de Descartes, argumenta que el concepto de la “unión del alma y el cuerpo” en Descartes no busca consolidar el dualismo, sino superarlo. Negri sostiene que Descartes se vio obligado a enfrentar la emergencia del individuo burgués como figura política central, un individuo que debía ser unitario e indivisible. En este contexto, la “encarnación del alma” se vuelve un hecho primitivo e irreductible en el pensamiento cartesiano, necesario para la consolidación antropológica de la figura del individuo. Así, en lugar de afianzar el dualismo, Descartes lo socava para responder a las transformaciones políticas de su época.

De manera similar, fenomenólogos materialistas como Michel Henry y Jean-Luc Marion han profundizado en el significado del “yo pienso” cartesiano. Lejos de reducirlo a una pura actividad racional y desencarnada, ellos enfatizan que para Descartes, “yo pienso” significa fundamentalmente “yo siento”. El “sentir” (videor) es una forma primitiva y esencial de toda cogitatio. El pensamiento cartesiano, en esta lectura, no excluye el cuerpo, sino que lo presupone, ya que “no se puede sentir sin el cuerpo”. La distinción crucial para Descartes, según estos autores, no es tanto entre alma y cuerpo, sino entre “corporalidad viviente” y “cadáver”. El cuerpo, en su sentido más pleno para Descartes, es “mi carne”, un cuerpo que sufre y siente, que se siente a sí mismo sintiendo, y que es fundamental para la existencia del “yo”. Estas lecturas sugieren que Descartes, en realidad, está más cerca de una noción de “carne” (basar en hebreo) que de un mero cuerpo-recipiente o cadáver.

Estas aproximaciones no buscan descalificar la crítica de Dussel, sino enriquecer el debate, mostrando que la obra de Descartes es más compleja y multifacética de lo que una lectura enfocada exclusivamente en el dualismo puede sugerir. Sin embargo, para Dussel, el impacto de la estructura de pensamiento cartesiana, con su énfasis en la razón y la separación, fue innegable en la consolidación de una modernidad que justificó la opresión.

¿Qué es la crítica de Dussel?

Tabla Comparativa: Visiones sobre el Cartesianismo y la Crítica Dusseliana

AspectoInterpretación de DusselInterpretaciones Alternativas (Negri, Henry, Marion)
Dualismo Cuerpo-AlmaFundamento de la dominación colonial; reduce el cuerpo a “nuda cantidad” (objeto explotable).El concepto de “unión” intenta superar el dualismo para la emergencia del individuo. La distinción crucial es entre cuerpo viviente y cadáver.
“Yo Pienso” (Ego Cogito)Puramente racional, solipsista, excluye al Otro. Fundamentado en el “yo conquisto” colonial.Incluye el “yo siento”; el sentimiento es una forma primitiva del pensamiento. No es solo razón, sino vida y auto-sentimiento (“mi carne”).
Cuerpo y ColonialidadEl cuerpo colonizado es reducido a máquina explotable, justificación ontológica de la opresión.Si bien la colonialidad es un contexto, Descartes busca la unidad del individuo. Esto complejiza la idea de una reducción simple del cuerpo a la instrumentalización, aunque no niega los efectos coloniales.

Preguntas Frecuentes sobre la Crítica de Dussel

¿Cuál es el objetivo principal de la crítica de Dussel a Descartes?

El objetivo principal de Dussel es mostrar cómo la filosofía cartesiana, con su dualismo mente-cuerpo y su “ego cogito”, ontologiza y legitima la dominación colonial y la exclusión del Otro. Para Dussel, Descartes sentó las bases filosóficas de una modernidad eurocéntrica que, al reducir el cuerpo a mera extensión, facilitó la instrumentalización y deshumanización de los pueblos colonizados y de las víctimas del sistema.

¿Sugiere Dussel que Descartes fue directamente consciente de la colonización al escribir su filosofía?

Dussel no afirma que Descartes fuera directamente consciente o que su intención fuera justificar la colonización. En cambio, plantea una “sospecha” y explora posibles influencias indirectas a través de los debates de la “segunda escolástica” jesuita, que sí abordaron la cuestión de la humanidad del Otro en América. La crítica de Dussel se centra más en los *efectos* y la *estructura* del pensamiento cartesiano, que, independientemente de la intención del autor, proporcionó un marco conceptual propicio para la lógica de la dominación.

¿Qué alternativa propone Dussel a la visión cartesiana y moderna?

En lugar de la visión cartesiana y moderna, Dussel propone una Filosofía de la Liberación y el concepto de transmodernidad. Esta propuesta busca rescatar las voces, culturas y experiencias de los oprimidos y las víctimas, construyendo una ética y una política basadas en la afirmación de la vida y la justicia desde la periferia. La transmodernidad no es una etapa posterior a la posmodernidad, sino un proyecto que busca superar la lógica eurocéntrica de la modernidad, dando voz a lo que ha sido silenciado y excluido.

En síntesis, la crítica de Enrique Dussel a René Descartes es mucho más que una simple disquisición académica; es un intento radical de desentrañar los cimientos de una modernidad que, bajo el manto de la universalidad y la razón, ha perpetuado la exclusión y la opresión. Al vincular el “ego cogito” con el “yo conquisto”, Dussel nos invita a mirar más allá de las apariencias y a reconocer las raíces coloniales de un sistema de pensamiento que aún hoy influye en nuestras estructuras sociales y políticas. Su obra es un llamado urgente a la construcción de una filosofía de la vida y la liberación, que ponga a las víctimas en el centro y abra caminos hacia una verdadera transmodernidad.

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