La Calle Ancha del Bazar: Corazón Comercial de Mérida

26/10/2025

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En el corazón vibrante de Mérida, Yucatán, existe un rincón que pulsa con la energía del comercio y resguarda siglos de historia: la Calle Ancha del Bazar. Especialmente en esta época decembrina, sus arterias se convierten en un hervidero de actividad, atrayendo a más de 250 mil almas diariamente. Es una de las zonas más codiciadas por vendedores informales y un punto de encuentro ineludible para quienes buscan desde dulces tradicionales hasta las más coloridas piñatas. Pero, más allá de su efervescencia actual, esta calle es un testimonio vivo de la evolución urbana y social de la capital yucateca, un lugar donde cada esquina, cada edificio y cada kiosco susurra historias de antaño.

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Los Kioscos: Centinelas de una Tradición Centenaria

La fisonomía actual de la Calle Ancha del Bazar está intrínsecamente ligada a la aparición de sus icónicos kioscos. Estos peculiares puestos no surgieron de la casualidad, sino de una necesidad histórica. Tras la demolición del antiguo mercado de la ciudad, un evento significativo durante el gobierno de Manuel Romero Ancona, entre los años 1878 y 1882, se hizo imperativo reubicar a los locatarios. Fue así como nacieron los primeros kioscos, concebidos para dar continuidad a la vida comercial que había sido desplazada.

Inicialmente, la arquitectura de estos puestos era modesta pero encantadora. Antiguas fotografías revelan estructuras de madera, coronadas por cúpulas distintivas y adornadas con puertas y ventanas de arco, que evocaban un estilo pintoresco y funcional. Sin embargo, la durabilidad y la estética urbana llevaron a una transformación. Para el año 1915, estas estructuras de madera fueron reemplazadas por edificaciones de mampostería, mucho más robustas y permanentes. Desde entonces, estos kioscos de mampostería se han integrado de manera indisoluble al entorno arquitectónico de la calle, convirtiéndose en un sello distintivo del lugar.

A pesar de su arraigo cultural y comercial, la presencia de estos kioscos no ha estado exenta de debate. A lo largo de los años, se ha planteado la crítica de que su permanencia impide una visión clara y sin obstáculos de la bella arquitectura de los edificios de tres pisos que se alzan majestuosamente en el costado sur de la calle. Esta discusión resalta la tensión entre la funcionalidad comercial y la preservación del patrimonio visual de la ciudad, un dilema común en muchas urbes históricas.

Edificios Emblemáticos: Ventanas al Pasado Comercial

La Calle Ancha del Bazar es también un museo al aire libre de edificios con historias fascinantes. Entre ellos, destaca el imponente Edificio del Siglo XXI, una joya arquitectónica que no solo es emblemática de esta zona, sino de toda la ciudad. Inaugurado en 1874, este majestuoso inmueble fue originalmente la sede de una ferretería propiedad de don Ricardo Gutiérrez, un testimonio de la floreciente actividad comercial de la época.

Un detalle que evoca nostalgia es el antiguo reloj que aún se mantiene en la fachada de una conocida tienda de papelería. Este reloj no es un mero adorno; fue parte integral del eslogan de la famosa tienda Mariposa del Bazar, propiedad de don Elías Madahuar. Antes de ser Mariposa, este local albergó un negocio de Juan Millet, y a su lado, una tienda de maderas marcaba el acceso al misterioso Pasaje Cuevas, sugiriendo una red de comercios y pasadizos que conformaban la vida de la calle.

La historia de la Calle Ancha del Bazar también está marcada por eventos dramáticos, como el Gran Incendio que el 3 de octubre de 1903 arrasó con 12 locales. Entre las víctimas de las llamas se encontraba el lujoso Hotel Bazar, inaugurado en 1881. Este hotel era un centro de actividad social y comercial, presumiendo en su publicidad de contar en su primer nivel con un bar, un café, baños públicos y una variedad de comercios, incluyendo la botica del bazar, lo que subraya su importancia como punto neurálgico de la vida meridana.

Lamentablemente, el paso del tiempo ha dejado su huella en algunos de estos magníficos edificios. Es triste observar el deterioro en el que se encuentran los pisos superiores del hermoso inmueble que albergó al Hotel Bazar. De manera similar, el edificio que antaño fue el Hotel 3 Caras hoy luce una pintura de color morado, característica de una cadena de ropa de dama, una transformación que, si bien denota actividad, también contrasta con su esplendor original. Estos cambios, aunque parte de la evolución urbana, invitan a la reflexión sobre la conservación del patrimonio arquitectónico.

Del "Paseo de las Bonitas" a la Alameda: Un Viaje en el Tiempo

Si fuera posible realizar un viaje imaginario al pasado, nos encontraríamos con una Calle Ancha del Bazar muy diferente. A partir de 1790, este lugar era conocido como el “Paseo de las Bonitas”, un nombre que evoca imágenes de elegancia y sosiego. En lugar de los bulliciosos kioscos, se extendía un tranquilo camellón adornado con esbeltos árboles de álamo y salpicado de bancas de piedra, algunas de las cuales, asombrosamente, se encuentran hoy en el Parque del Centenario. Por estas calles, no circulaban automóviles, sino calesas tiradas por caballos, llevando consigo a bellas doncellas, de ahí el encantador nombre que los comerciantes de la zona, según se escucha, buscan recuperar.

La historia de este paseo se remonta a la construcción de La Alameda. En un predio donde hoy funciona una tienda de bicicletas, aún se puede apreciar un antiguo letrero de piedra que atestigua el origen de este espacio: “La Alameda, sus árboles y la casa para custodia se deben al esfuerzo del gobernador de la provincia, Lucas de Gálvez”. La construcción de este proyecto visionario comenzó en 1789 y concluyó al año siguiente, marcando un hito en la planificación urbana de la Mérida colonial.

El nombre de La Alameda no solo perduró en la memoria colectiva, sino que fue adoptado por un restaurante que por décadas fue un referente en la zona. Este establecimiento, que funcionó hasta hace unos 40 años, estaba ubicado frente al Parque Eulogio Rosado, un espacio que, a su vez, fue construido en 1883 en lo que antes era la Plazuela del Correo, también conocida en su momento como Parque de la Libertad. Curiosamente, este restaurante, que actualmente opera en la calle 58 entre 55 y 57, se especializaba en comida árabe, una clara alusión a la significativa presencia de comerciantes libaneses en la Calle Ancha del Bazar. Uno de los primeros y más notables negocios de esta comunidad fue “La Reina de la Moda” de Nicolás Simón, que abrió sus puertas el 17 de octubre de 1892, apenas tres años después de la llegada de Simón a Yucatán, consolidando el carácter multicultural y comercial de la calle.

Secretos y Leyendas de Piedra: El Muro Muza y El Monifato

La Calle Ancha del Bazar no solo guarda historias de comercio y arquitectura, sino también de leyendas y misterios inscritos en la piedra. Justo en la esquina de la calle 56 con la 65, funcionó en su momento la cantina El Muro Muza. El 14 de mayo de 1935, un devastador incendio consumió este local, pero de entre las ruinas se rescató una figura de piedra que adornaba su fachada. Inicialmente, se pensó que esta figura representaba a un guerrero moro, lo que habría añadido un toque exótico a la narrativa local. Sin embargo, estudios posteriores revelaron una verdad aún más fascinante: se trataba de una auténtica figura maya, un tesoro arqueológico inesperado que hoy se conserva con orgullo en el Museo de la Ciudad.

Otro personaje pétreo que ha viajado a través del tiempo y las ubicaciones es “El Monifato”. Esta enigmática figura de piedra, que representa al Rey Fernando VII, tuvo su origen en la rotonda oeste del "Paseo de las Bonitas". Su construcción se llevó a cabo entre 1815 y 1816, en un periodo de importantes cambios políticos. Sin embargo, su destino no sería el de una simple estatua. El 11 de mayo de 1820, como un audaz signo de repudio y desafío a la autoridad monárquica, “El Monifato” amaneció con un sombrero, una soga al cuello y un plátano en lugar de cetro. Este acto de rebeldía popular llevó a su retirada del espacio público. Un ciudadano anónimo lo recuperó y lo colocó en el techo de su predio en la calle 65 con 42, un lugar que hasta la fecha es conocido con el nombre de “El Monifato”, perpetuando así su leyenda. Hoy en día, esta singular figura también se exhibe en el Museo de la Ciudad, ubicado en el ex edificio de Correos, cuya propia historia, construida en 1908, merecería un capítulo aparte.

Preguntas Frecuentes sobre la Calle Ancha del Bazar

Para comprender mejor la riqueza de este emblemático lugar, respondemos algunas de las preguntas más comunes:

¿Por qué se llama Calle Ancha del Bazar?

Su nombre proviene de su característica amplitud y de la gran concentración de comercios o "bazar" que ha albergado históricamente. Originalmente, parte de ella fue un amplio paseo con árboles, que luego dio paso a la actividad comercial de los kioscos y tiendas, consolidando su identidad como un gran mercado a cielo abierto.

¿Qué tipo de productos se encuentran comúnmente en la Calle Ancha del Bazar?

Actualmente, es famosa por la venta de piñatas, dulces y una amplia variedad de artículos relacionados con fiestas y celebraciones, especialmente en la temporada decembrina. Sin embargo, su historia revela una diversidad de comercios que incluyeron ferreterías, tiendas de ropa, papelerías, boticas y restaurantes.

¿Cuál es la importancia histórica de los kioscos?

Los kioscos son históricamente importantes porque surgieron para reubicar a los comerciantes del antiguo mercado de la ciudad, demolido a finales del siglo XIX. Representan la continuidad de la actividad comercial tradicional y han evolucionado de estructuras de madera a mampostería, convirtiéndose en un elemento arquitectónico distintivo y funcional de la calle.

¿Qué era el "Paseo de las Bonitas"?

El "Paseo de las Bonitas" fue el nombre que recibió esta calle a partir de 1790. En ese entonces, era un amplio camellón arbolado con bancas de piedra, por donde circulaban calesas con mujeres elegantes, lo que le dio su romántico nombre. Este nombre resalta su pasado como un espacio de esparcimiento social antes de su transformación en un bullicioso centro comercial.

¿Qué es "El Monifato" y dónde se encuentra actualmente?

"El Monifato" es una figura de piedra que representa al Rey Fernando VII. Originalmente ubicada en el "Paseo de las Bonitas", fue objeto de un acto de repudio popular. Tras ser recuperada y colocada en un predio particular, hoy se conserva en el Museo de la Ciudad de Mérida, siendo un testimonio único de la historia política y social de la región.

La Calle Ancha del Bazar es mucho más que un simple centro comercial; es un palimpsesto de la historia de Mérida, donde cada capa revela una faceta distinta de su evolución. Desde sus orígenes como un paseo arbolado hasta su presente como un dinámico corazón comercial, esta calle sigue siendo un testigo y protagonista de la vida yucateca, invitando a propios y extraños a perderse en sus rincones y descubrir los ecos de su fascinante pasado.

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