Bartleby, el Escribiente: El Misterio de Wall Street

27/05/2025

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En el vibrante y frenético corazón financiero de Nueva York, Wall Street, se despliega una de las historias más enigmáticas y provocadoras de la literatura universal: “Bartleby, el escribiente”. Aunque la pregunta sobre dónde está ambientada la película de Bartleby es común, es crucial señalar que la obra original, un cuento magistral de Herman Melville, sitúa su acción de forma inconfundible en este epicentro del comercio y las finanzas del siglo XIX. La oficina de un abogado, un espacio de transacciones y documentos, se convierte en el escenario principal de una sutil pero profunda rebelión contra la rutina, la expectativa y, quizás, la propia existencia. Este telón de fondo no es meramente incidental; Wall Street, con su implacable lógica de productividad y su despersonalización inherente, sirve como el contraste perfecto para la pasividad radical del protagonista, cuya simple frase 'Preferiría no hacerlo' resuena con una fuerza demoledora en un mundo obsesionado con el 'hacer'.

¿Dónde está ambientada la película de Bartleby?
Bartleby (1972), película inglesa dirigida por Anthony Friedman y protagonizada por John McEnery en el papel de Bartleby. La acción está ambientada en la ciudad de Londres. Bartleby (1976), película francesa dirigida por Maurice Ronet y protagonizada por Maxence Mailfort en el papel de Bartleby.
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El Corazón de Wall Street: Donde Nace el Misterio de Bartleby

La ambientación de “Bartleby, el escribiente” es fundamental para comprender la esencia de su narrativa. Herman Melville elige la bulliciosa y pragmática Wall Street de mediados del siglo XIX como el crisol donde se forja la extraña historia de su protagonista. No es una calle cualquiera; es el símbolo por excelencia del capitalismo naciente, de la ambición, del trabajo mecánico y de la acumulación de riqueza. En este entorno, donde la eficiencia y la productividad son las máximas, el abogado narrador lleva una vida plácida, dedicada a los «títulos de propiedad de los hombres ricos, con hipotecas y obligaciones». Su oficina, un microcosmos de este mundo exterior, es el escenario donde Bartleby, un escribiente recién contratado, introduce una disrupción tan sutil como inquebrantable.

La elección de Wall Street subraya la alienación y la deshumanización que Melville explora. Los personajes, con sus apodos pintorescos como Turkey (Pavo), Nippers (Pinzas) y Ginger Nut (Bizcocho de Jengibre), ya sugieren una cierta pérdida de individualidad, reducidos a características o funciones. En este contexto, la aparición de Bartleby, descrito como «pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria», es un contrapunto inquietante. Su lugar junto a la ventana, inicialmente un privilegio, se convierte en su prisión autoimpuesta, un observatorio de un mundo del que se desvincula progresivamente. La oficina, con sus paredes y su limitada visión, se transforma en un espacio claustrofóbico que refleja el encierro interior de Bartleby y la impotencia del abogado para penetrar su misterio. Las películas y adaptaciones de la obra, si bien no se detallan en el texto proporcionado, suelen mantener esta icónica ambientación, ya que es intrínseca a la atmósfera y el mensaje de la obra.

Un Relato Nacido en la Página: Publicación y Primera Impresión

“Bartleby, el escribiente” vio la luz por primera vez de forma anónima, dividida en dos partes, en los números de noviembre y diciembre de 1853 de la prestigiosa Putnam's Magazine. Esta forma de publicación, común en la época, permitía a los autores probar nuevas ideas y a las revistas mantener el interés de sus lectores. Tres años después, en 1856, Melville incluyó el cuento con ligeras modificaciones en su colección The Piazza Tales. Este volumen también albergaba otras obras notables como «The Piazza», «Benito Cereno», «The Lightning Rod Man», «The Encantadas» y «The Bell Tower», consolidando la reputación de Melville como un maestro del cuento corto.

La crítica ha sugerido que Melville pudo haberse inspirado, al menos en parte, en la obra de Ralph Waldo Emerson, en particular en su ensayo The Transcendentalist. Esta conexión no es trivial; el trascendentalismo, con su énfasis en la individualidad, la intuición y la resistencia a la conformidad, ofrece un marco interesante para interpretar la pasividad radical de Bartleby. Sin embargo, a pesar de su profundidad y su eventual reconocimiento, el cuento tuvo un éxito inicial limitado, tanto entre los lectores como entre los críticos. Fue una obra que, como muchas creaciones adelantadas a su tiempo, tardó en ser comprendida y valorada en su justa medida. Su importancia y reconocimiento, lejos de disminuir, no han cesado de aumentar desde entonces, convirtiéndolo en un objeto de estudio constante y una fuente de inspiración para generaciones de escritores y pensadores.

La Trama de la Resistencia Silenciosa: Desentrañando el Argumento

La narrativa de “Bartleby, el escribiente” se despliega a través de la perspectiva de un abogado de Wall Street, cuyo nombre nunca se revela, lo que lo convierte en un observador y narrador universal de la extraña historia que le concierne. Este abogado, un hombre de hábitos y de una vida cómoda, cuenta con tres empleados: Turkey y Nippers, ambos copistas o escribientes, y Ginger Nut, un joven de apenas doce años que ejerce como chico de los recados. Ante la necesidad de más manos para el trabajo, el abogado publica un anuncio y contrata a Bartleby, cuya presencia es descrita con una elocuencia que presagia su singularidad: «pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria».

Al principio, Bartleby se muestra como un empleado modelo, trabajando con una eficiencia admirable. Sin embargo, el punto de inflexión llega cuando el narrador le pide que examine un documento junto a él. La respuesta de Bartleby, tranquila pero firme, es el eje de toda la obra: «Preferiría no hacerlo» (I would prefer not to, en el original). Esta frase, que se convierte en su mantra, es repetida ante cada nueva solicitud que no encaja en sus tareas habituales. A pesar de esta negación, Bartleby continúa con sus labores de copista con la misma dedicación. La situación se complica cuando el abogado descubre que Bartleby no abandona la oficina, pareciendo haberse instalado allí permanentemente. Su negativa a realizar tareas simples se intensifica hasta que decide no escribir más, llevando a su despido. Pero, una vez más, Bartleby se niega a irse. Incapaz de expulsarlo por la fuerza o de comprender su lógica, el abogado decide trasladar sus oficinas, dejando a Bartleby en el lugar. Los nuevos inquilinos, exasperados por su presencia, se quejan al narrador. Este intenta una última vez convencer a Bartleby de que se marche, sin éxito. Finalmente, Bartleby es arrestado por vagabundo y encarcelado. Allí, en la prisión, poco después de la última visita del abogado, Bartleby se deja morir de hambre. Un breve epílogo añade un toque de melancolía y una posible explicación: el narrador sugiere que el comportamiento de Bartleby podría deberse a su anterior trabajo en la oficina de cartas muertas (las no reclamadas) en Washington D. C., un detalle que añade una capa de significado simbólico a su inexplicable inacción.

Más Allá de la Oficina: Temas y Simbolismo en 'Bartleby, el Escribiente'

“Bartleby, el escribiente” es mucho más que un simple relato sobre un empleado peculiar; es una profunda exploración de temas universales que resuenan con la condición humana moderna. La historia se presta a múltiples interpretaciones, lo que ha contribuido a su perdurable relevancia.

Uno de los temas centrales es la alienación y la incomunicación. Bartleby es la personificación de un individuo completamente desconectado de su entorno. Su negativa a participar, su aislamiento autoimpuesto, lo convierten en una figura trágica que no puede (o no quiere) integrarse en la sociedad. El abogado, por su parte, representa la frustración y la impotencia ante la incapacidad de comprender y ayudar a alguien tan radicalmente diferente. Su benevolencia choca con un muro infranqueable de pasividad.

La frase «Preferiría no hacerlo» es un acto de resistencia pasiva que desafía la lógica del poder y la productividad. No es una negación agresiva, sino una objeción silenciosa que desarma a quienes lo rodean. Bartleby se niega a someterse a las expectativas, a las normas impuestas por una sociedad que valora la utilidad por encima de todo. Esta resistencia, aunque pasiva, es profundamente subversiva, ya que pone en tela de juicio la esencia misma del trabajo y la obediencia.

La obra también puede leerse como una crítica a la burocracia y la deshumanización del trabajo. La oficina de copistas, con su trabajo repetitivo y sin sentido, es un símbolo de los sistemas que reducen a los individuos a meros engranajes de una máquina. Bartleby, al negarse a seguir el guion, expone la vaciedad de estas tareas y la falta de propósito que pueden generar. La idea de que trabajaba en la oficina de cartas muertas es una metáfora poderosa de la vida sin sentido, de mensajes que nunca llegan a su destino, de vidas perdidas en el anonimato.

Finalmente, el cuento aborda la moralidad y la empatía. El abogado se debate entre su deber como empleador, su frustración personal y su incipiente sentido de compasión. Su incapacidad para ayudar a Bartleby, a pesar de sus intentos, resalta los límites de la benevolencia humana frente a la elección individual de la autodestrucción. Bartleby, en su silencio y su negación, obliga al lector a confrontar preguntas incómodas sobre la responsabilidad social, la naturaleza de la locura y la esencia de la libertad individual.

Un Legado Lingüístico: Las Múltiples Voces de Bartleby en Español

La trascendencia de “Bartleby, el escribiente” no se limita a su idioma original; ha sido objeto de numerosas traducciones que han permitido que su mensaje llegue a audiencias de todo el mundo. En el ámbito hispanohablante, una de las traducciones más célebres y de referencia es la realizada por el icónico escritor argentino Jorge Luis Borges en 1944. La versión de Borges es considerada canónica y, aunque fiel al contenido y significado de Melville, se ha señalado que le infundió mucho de su propio estilo, lo que, para algunos críticos, pudo haber suavizado parte del barroquismo del original, a cambio de una prosa más nítida y borgeana.

¿Dónde está ambientada la película de Bartleby?
Bartleby (1972), película inglesa dirigida por Anthony Friedman y protagonizada por John McEnery en el papel de Bartleby. La acción está ambientada en la ciudad de Londres. Bartleby (1976), película francesa dirigida por Maurice Ronet y protagonizada por Maxence Mailfort en el papel de Bartleby.

La fascinación por Bartleby y su enigmática frase ha motivado a múltiples traductores a ofrecer sus propias interpretaciones, buscando capturar la esencia de la obra de Melville con matices diferentes. A continuación, presentamos una tabla comparativa de algunas de las traducciones más destacadas al español:

TraductorAño de PublicaciónObservaciones Clave
Jorge Luis Borges1944Considerada canónica, con un estilo propio que enriqueció la obra.
Eduardo Chamorro1983Una de las primeras traducciones modernas post-Borges.
Julia Lavid1987Reconocida por su fidelidad y precisión lingüística.
Javier Escobar Isaza1990Aportación significativa a la difusión de Melville en español.
María Eugenia Díaz1996Una de las versiones más accesibles para nuevos lectores.
Vicente F. Herrasti1997Valorada por su cuidado en el tono y las sutilezas del original.
José Rafael Fernández Arias1999Contribución a la revalorización de Melville a finales del siglo XX.
José Manuel Benítez Ariza2000Parte de una serie de nuevas ediciones de clásicos.
Pablo Ingberg2000Destaca por su aproximación contemporánea al texto.
María Candelaria Posada2007Una de las versiones más recientes y revisadas.
Adela Quéilez2010Aporta una perspectiva fresca a la traducción del cuento.
Roberto Contreras Soto2022Una de las traducciones más recientes, reflejo del interés continuo.

La existencia de tantas traducciones es un testimonio de la riqueza y complejidad del texto de Melville, así como del desafío que representa para los traductores. Cada versión ofrece una puerta ligeramente diferente a la mente de Bartleby y a las profundidades de su célebre negación, permitiendo a los lectores hispanohablantes disfrutar y analizar esta obra maestra desde diversas ópticas.

De la Página a la Pantalla: Las Adaptaciones Cinematográficas y Televisivas

La profunda resonancia de “Bartleby, el escribiente” ha trascendido las páginas escritas para encontrar su camino en el mundo del cine y la televisión. Aunque el texto original proporcionado no detalla las especificaciones de las adaptaciones cinematográficas ni dónde están ambientadas, es una práctica común en la adaptación de obras literarias mantener la esencia de la ambientación original, especialmente cuando esta es tan intrínseca a la narrativa como lo es Wall Street en el cuento de Melville.

Adaptar una historia tan introspectiva y cargada de simbolismo como la de Bartleby representa un desafío considerable. La pasividad del personaje principal, su resistencia a la acción y su misteriosa quietud, son elementos difíciles de traducir a un medio visual que a menudo busca el dinamismo y la resolución. Sin embargo, precisamente por estos desafíos, la historia ha atraído a cineastas interesados en explorar temas como la alienación, la burocracia, la compasión y la resistencia individual en un contexto moderno o histórico.

Es probable que las adaptaciones cinematográficas y televisivas de “Bartleby, el escribiente” hayan mantenido la atmósfera de Wall Street, ya sea recreando fielmente el Nueva York del siglo XIX o trasladando la esencia de la oficina de copistas a un entorno contemporáneo que resuene con los mismos temas de trabajo repetitivo y despersonalización. El poder de la frase «Preferiría no hacerlo» es tal que su impacto se mantiene intacto, independientemente del formato. Las adaptaciones visuales ofrecen una oportunidad única para explorar los gestos, las miradas y el silencio de Bartleby, dándole una nueva dimensión a su enigmático comportamiento y permitiendo a una audiencia más amplia confrontar las preguntas que Melville planteó hace más de un siglo.

Preguntas Frecuentes sobre Bartleby

La singularidad de “Bartleby, el escribiente” genera numerosas preguntas entre sus lectores. Aquí abordamos algunas de las más comunes para ofrecer una comprensión más profunda de esta obra maestra.

¿Quién fue Herman Melville?

Herman Melville (1819-1891) fue un novelista, cuentista y poeta estadounidense, reconocido como una de las figuras más importantes de la literatura de su país. Aunque famoso por su novela Moby Dick, su obra abarca una rica diversidad de temas, a menudo explorando la condición humana, la moralidad y los desafíos de la vida en el mar y en la sociedad. Su estilo se caracteriza por su profundidad filosófica y su prosa rica y evocadora.

¿Cuál es el significado de la frase «Preferiría no hacerlo»?

Esta frase, «I would prefer not to» en el original, es el eje central de la obra y su significado es objeto de múltiples interpretaciones. Puede ser vista como un acto de resistencia pasiva contra la autoridad y la conformidad, una expresión de libre albedrío frente a la obligación, o incluso un síntoma de una profunda alienación o depresión. Su ambigüedad es precisamente lo que le confiere su poder y su resonancia, invitando al lector a reflexionar sobre los límites de la obediencia y la naturaleza de la elección personal.

¿Por qué Bartleby muere?

Bartleby muere en la cárcel, aparentemente de inanición autoimpuesta. Su muerte es la culminación de su proceso de negación y retiro del mundo. Puede interpretarse como la consecuencia final de su incapacidad o negativa a adaptarse a las normas sociales, un acto de autodestrucción silenciosa, o incluso como una forma extrema de protesta final contra un sistema que no puede comprenderlo ni contenerlo. Su muerte es un final trágico y enigmático que subraya su aislamiento incurable.

¿Qué simboliza la oficina de cartas muertas en el epílogo?

El epílogo, donde se revela que Bartleby trabajó en una oficina de cartas muertas, es una adición poderosa. Las cartas muertas son mensajes que nunca llegan a su destino, comunicaciones fallidas, esperanzas perdidas. Este detalle sugiere que Bartleby estuvo inmerso en un mundo de significados truncados y conexiones rotas, lo que podría haber contribuido a su desapego y su eventual inacción. Simboliza la futilidad, la incomunicación y la pérdida de propósito, ofreciendo una posible, aunque no definitiva, clave para su comportamiento.

¿Es «Bartleby, el escribiente» una crítica social?

Sí, la obra puede ser leída como una crítica social. Melville utiliza la figura de Bartleby para cuestionar aspectos de la sociedad industrial y capitalista del siglo XIX, como la deshumanización del trabajo repetitivo, la alienación del individuo en un sistema burocrático, y la falta de empatía de la sociedad hacia aquellos que no encajan en sus moldes. La historia invita a reflexionar sobre el valor del individuo frente a las demandas de la productividad y la conformidad social.

Conclusión: La Vigencia Eterna de un Enigma

“Bartleby, el escribiente” sigue siendo, más de un siglo y medio después de su publicación, una obra de una vigencia asombrosa. Su ambientación en la efervescente Wall Street sirve como un telón de fondo perfecto para la quietud y la resistencia de su protagonista. La historia de Bartleby, el copista que «preferiría no hacerlo», trasciende su contexto histórico para plantear preguntas fundamentales sobre la naturaleza del trabajo, la libertad individual, la alienación en la sociedad moderna y los límites de la compasión humana. Su enigmática figura, su pasividad radical y su trágico final continúan fascinando y provocando debates, asegurando su lugar como una de las grandes obras de la literatura universal. A través de sus múltiples traducciones y adaptaciones, el misterio de Bartleby perdura, invitándonos a cada uno a reflexionar sobre nuestra propia resistencia y nuestra relación con el mundo que nos rodea.

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