¿Dónde se escribió la obra de Azara?

Naturalistas y sus Obras: Un Legado en Papel

17/08/2023

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En el vasto universo de los libros, algunos trascienden su formato para convertirse en auténticos pilares del conocimiento, legando a la posteridad visiones invaluables de mundos que ya no existen o que han evolucionado drásticamente. Tal es el caso de las monumentales obras de naturalistas que, con curiosidad insaciable y plumas incansables, documentaron la riqueza de la naturaleza en épocas de exploración. Este artículo se sumerge en las páginas de uno de los más grandes exponentes de esta tradición, Alcide D'Orbigny, y de sus predecesores, para revelar no solo la asombrosa biodiversidad del litoral fluvial argentino, sino también el proceso y el lugar de nacimiento de estas trascendentales obras literarias y científicas.

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La Obra Monumental de D'Orbigny: Un Viaje Impreso

Alcide Charles Victor Marie Dessalines D'Orbigny (1802-1857) es una figura cumbre en la historia natural del siglo XIX. Su formación en el Museo de París, junto a maestros como Cuvier, forjó una mente brillante y un espíritu explorador. A la temprana edad de 24 años, ya publicaba en la Academia de Ciencias, sentando las bases de una carrera prolífica. Sin embargo, fue su épico viaje a la América Meridional, una misión encomendada por el Museo de Historia Natural de París en 1825, lo que cimentó su fama y dio origen a su obra más importante.

El fruto de sus siete años de exploración (1826-1833) se materializó en el “Voyage dans l'Amerique Meridionale”, una verdadera joya bibliográfica publicada entre 1834 y 1847. Este compendio, un auténtico monumento científico del siglo XIX, consta de nueve volúmenes y un atlas con 500 láminas coloreadas, un testimonio visual y escrito sin precedentes. La magnitud de su esfuerzo se refleja en el inventario de sus observaciones, que abarcan desde la geología y la geografía hasta la arqueología y la etnografía, con descripciones detalladas de 160 mamíferos, 860 pájaros, 115 reptiles, 166 peces, 980 moluscos, 5.000 insectos y crustáceos, y 3.000 plantas. D'Orbigny no solo recorrió 3.100 km de norte a sur y 3.600 km de este a oeste en tierras americanas, sino que plasmó cada detalle con una pluma de fino escritor, haciendo de su lectura una experiencia placentera. La traducción al español, “Viaje a la América Meridional”, publicada en 1945 por Editorial Futuro en cuatro tomos, y una edición más reciente de Elefante Blanco en Buenos Aires, han permitido que su legado sea accesible a nuevas generaciones de lectores e investigadores.

Pioneros Literarios Antes de D'Orbigny: ¿Dónde se Escribió la Obra de Azara?

Aunque D'Orbigny es un referente, la historia de la documentación naturalista en la región del Paraná cuenta con importantes predecesores, cuyas obras también constituyen valiosos testimonios escritos. Dos figuras destacadas son el jesuita español José Sánchez Labrador y el naturalista Félix de Azara, cuyas publicaciones precedieron al monumental trabajo del francés.

José Sánchez Labrador (1717-1798), un jesuita español, dedicó más de 20 años a misionar, educar y explorar la cuenca del Plata. Sus profundos estudios sobre la naturaleza de la región dieron como resultado cerca de 20 volúmenes, entre los que sobresalen el “Paraguay Católico” y el “Paraguay Natural”, consideradas verdaderas enciclopedias de su tiempo. Es crucial señalar que la mayor parte de su vasta obra la escribió en Ravena, Italia, después de su expulsión de América junto con otros jesuitas por orden de Carlos III.

Por su parte, el español Félix de Azara (1746-1821) llegó a Buenos Aires en 1778 con la misión gubernamental de establecer los límites entre España y Portugal. Durante su estancia en la región del Plata hasta 1801, se erigió como un erudito, observador científico, naturalista, cartógrafo y geógrafo de notable calibre. Fue de regreso en su patria, España, donde Azara dedicó su tiempo a plasmar sus observaciones y conocimientos en sus célebres “Apuntamientos para la historia natural de los cuadrúpedos del Paraguay y el Río de la Plata” y “Apuntamientos para la historia natural de los pájaros del Paraguay y el Río de la Plata”, ambos publicados en 1802. Su “Viaje a la América Meridional” apareció en francés en 1809, y su “Descripción e Historia del Paraguay y Río de la Plata” fue publicada póstumamente en 1847. Sus escritos abarcaron desde insectos y peces hasta mamíferos, aves, y la descripción de vegetales y sales minerales, constituyendo un valioso antecedente a las futuras exploraciones.

El Paraná a Través de las Páginas de D'Orbigny: Un Legado de Biodiversidad

La parte central del “Viaje a la América Meridional” de D'Orbigny, especialmente el Tomo I, se sumerge en sus detalladas observaciones sobre la biodiversidad del río Paraná y sus tributarios. Desde febrero de 1827 hasta abril de 1828, D'Orbigny navegó y exploró la región, documentando con asombrosa precisión cada aspecto de la flora y fauna que encontraba a su paso. Sus anotaciones, plasmadas en sus libros, revelan un mundo de una riqueza natural casi inimaginable hoy en día.

D'Orbigny se maravillaba ante la “naturaleza viva por doquier” del Paraná, un río que comparaba con un océano por su magnitud y el oleaje comparable al del mar. Resaltaba la pureza de sus aguas, en contraste con los ríos europeos de su época. Sus escritos describen la abundancia de caza, las “numerosas concentraciones de pájaros” y la densidad de la vegetación, que a menudo le impedía penetrar en los bosques vírgenes. Durante este tramo de su viaje, logró colectar y describir 4.000 especies de insectos, 150 de crustáceos, y una cantidad similar de aves, mamíferos, peces y reptiles, muchos de los cuales eran desconocidos para la ciencia europea.

En sus páginas, el naturalista francés detalla la flora nativa, como sauces, ceibos, laureles y palmeras, y contrasta con las especies introducidas como naranjos y durazneros, que prosperaban de manera espectacular, atribuyendo su presencia a los jesuitas del siglo XVIII. Describe el uso de estas frutas por los habitantes locales para elaborar “orejones” o aguardiente. Se adentra en la descripción de árboles como el timbó, el sangre-drago, el palo de leche y los alisos, así como las palmeras datileras (Pindó) y la Palmera Corondai, utilizada para techar.

Lo que hace que las expediciones y los escritos de D'Orbigny sean particularmente relevantes es su moderna preocupación por el medio ambiente. Sus obras no solo describen, sino que también critican. Habla de los “torpes explotadores” carboneros que “ahuman a veinte leguas a la redonda” en las islas del Paraná, sin preocuparse por el daño que causan. Critica los incendios intencionados para renovar pastos, que, aunque comunes, generaban una “gran destrucción y pérdida del hábitat”, un espectáculo que le causó “un sentimiento profundo de dolor y espanto”. Su preocupación por el futuro de la avifauna, tan confiada y abundante entonces, ante la acción del hombre, lo convierte en un precursor de la ecología en el continente.

El “Viaje a la América Meridional” ofrece un catálogo asombroso de la fauna del Paraná. Entre las aves, menciona golondrinas, patos de todas clases (llegando a cazar 27 con un solo tiro), cisnes, chajás, cuervos, torcazas, cardenales, horneros, colibríes, ñandúes y muchas más, destacando la inmensidad de las bandadas. En cuanto a los mamíferos, el jaguar (yaguareté) es un tema recurrente, con relatos de sus ataques y métodos de caza, incluyendo la peculiar técnica de la saliva para atraer peces o su astucia para cazar caballos. También describe nutrias, carpinchos, ciervos, tapires, zorros, monos (como el carayá, “higrómetro de los marinos”), vizcachas (de las que fue el primero en enviar ejemplares a Europa), y murciélagos. Entre los reptiles, detalla la víbora de la cruz, tortugas y caimanes, incluso narrando un incidente personal con uno de ellos. Los peces no son menos importantes, con menciones a dorados, surubíes y palometas, cuyos dientes eran usados por los indígenas. Finalmente, los insectos, desde las molestas nubes de mosquitos hasta coleópteros dorados y las “nubes luminosas de luciérnagas” que consideraba “verdaderos barómetros vivientes”, capturaron su atención y enriquecieron sus miles de colectas.

Incluso las observaciones geológicas de D'Orbigny encuentran un espacio prominente en sus escritos. Describió las “barrancas arcilloso-calcáreas” de Zárate y Baradero, notando la presencia de “fósiles ennegrecidos y bien conservados” de mamíferos. Su descripción de la “Barranca de las Conchillas” y la identificación de rocas terciarias con invertebrados fósiles le permitieron determinar el origen marino y la edad de estas formaciones, un hito en la estratigrafía de la región.

Comparación Biogeográfica en las Páginas de D'Orbigny

Un aspecto notable de la obra de D'Orbigny es su capacidad para realizar comparaciones biogeográficas. En la página 402 de su relato, contrasta la fauna y flora observadas a la latitud de Corrientes con las de Entre Ríos. Señala que, si bien los animales son en gran parte los mismos, hay diferencias notables debido a la temperatura. Los monos y tapires, por ejemplo, se vuelven raros o desaparecen hacia el sur, mientras que los ciervos gauzú-ti y los zorros son más comunes. Entre las aves, las especies tropicales y brillantes disminuyen, cediendo el paso a un aumento de granívoros y aves acuáticas. Los insectos se reducen a los de regiones templadas, reemplazando las crisómelas brillantes por carábidos y otros insectos nocturnos o carnívoros. Estas descripciones comparativas demuestran la profundidad analítica que D'Orbigny imprimió en sus textos.

Un Legado Escrito para la Ciencia y la Ecología

La obra de Alcide D'Orbigny, junto con las de Sánchez Labrador y Azara, constituye un legado invaluable para la ciencia y la comprensión de la naturaleza sudamericana. A través de sus libros, no solo se preserva la memoria de un ecosistema en su estado prístino, sino que también se establecen las bases para estudios posteriores en geología, paleontología, zoología y botánica. D'Orbigny, en particular, destaca por su visión anticipatoria en temas ambientales, lo que lo posiciona como un pionero de la ecología en el continente.

La meticulosidad de sus descripciones, la vastedad de sus colectas y la profundidad de sus análisis hacen de su “Viaje a la América Meridional” una lectura esencial para cualquier interesado en la historia natural de la región. Estos libros son más que meros relatos de viaje; son documentos científicos que capturan un momento crucial en la historia de la exploración y el conocimiento de la biodiversidad de América del Sur.

Tabla Comparativa de Naturalistas y sus Obras

NaturalistaPeríodo de Observación en América (aprox.)Lugar Principal de Escritura de la Obra
José Sánchez Labrador1739 - 1767Ravena, Italia
Félix de Azara1778 - 1801España
Alcide D'Orbigny1826 - 1833Francia

Preguntas Frecuentes sobre estos Naturalistas y sus Obras

¿Dónde se escribió la obra principal de Félix de Azara?

La obra principal de Félix de Azara, como sus “Apuntamientos para la historia natural de los cuadrúpedos y pájaros del Paraguay y el Río de la Plata”, fue escrita en su patria, España, después de su regreso de América en 1801. Su “Viaje a la América Meridional” también se publicó en francés en 1809, y su “Descripción e Historia del Paraguay y Río de la Plata” póstumamente en 1847, todas desde Europa.

¿Cuál fue la obra más importante de Alcide D'Orbigny?

La obra más importante de Alcide D'Orbigny es, sin duda, su “Voyage dans l'Amerique Meridionale” (Viaje a la América Meridional), publicada entre 1834 y 1847. Esta monumental obra de nueve volúmenes y un atlas con 500 láminas, fruto de sus siete años de exploración en América del Sur, es considerada uno de los pilares de la historia natural del siglo XIX.

¿Qué aspectos de la naturaleza cubrió el "Viaje a la América Meridional" de D'Orbigny?

El “Viaje a la América Meridional” de D'Orbigny es una enciclopedia de la naturaleza sudamericana. Cubrió extensamente la geología, geografía, zoología (con descripciones de mamíferos, aves, reptiles, peces, moluscos, insectos y crustáceos), y la botánica. Además, incluyó observaciones sobre la historia, arqueología y etnografía de las regiones que visitó.

¿Cómo contribuyó D'Orbigny a la ecología a través de sus escritos?

A través de sus escritos, D'Orbigny se reveló como un precursor de la ecología. Expresó una clara preocupación por el impacto humano en el medio ambiente, criticando la explotación de los carboneros y los incendios de campos, y lamentando la posible extinción de la fauna debido a la acción del hombre. Sus observaciones no solo fueron descriptivas, sino también críticas y reflexivas sobre la conservación de la naturaleza.

¿Hubo otros naturalistas importantes antes de D'Orbigny en la región del Río de la Plata?

Sí, antes de D'Orbigny, destacaron dos importantes naturalistas en la región del Río de la Plata: José Sánchez Labrador (jesuita español) y Félix de Azara (naturalista y cartógrafo español). Ambos realizaron extensas observaciones y publicaron obras significativas sobre la flora y fauna de la cuenca del Plata, sentando valiosos precedentes para el trabajo de D'Orbigny.

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